El retorno de Perú Libre al gobierno, este 18 de febrero de 2026, es un triunfo de carácter simbólico, pero altamente significativo, porque reivindica al pueblo que murió en el campo de batalla defendiendo el voto popular que fuera violentado por un golpe de Estado que depuso al primer presidente de izquierda en el Perú.
También significa que los golpes de Estado tienen una utilidad de vida media cada vez más obsoletos y que la correlación de fuerzas en una democracia puede reducir sus impactos o retrotraer los fenómenos. Entendido así, los golpistas de Gómez de la Torre, Williams Zapata y Colchado Huamaní, pasan inexorablemente al basurero de la historia.
José Balcázar no es militante del partido, pero si miembro de nuestra bancada y, por ende, propuesta orgánica. Es el candidato del consenso que logra derrotar al bloque derechista más sólido en el Parlamento.
Este retorno demuestra que el “fujicerronismo” es una alucinación caviar. La elección de José Balcázar, quien derrotó a María Alva, evidencia que el “fujicerronismo” no existe, pues ambas fuerzas fueron las beligerantes. Por un lado, el fujimorismo defendió la permanencia de José Jerí Oré en el cargo de presidente y, posteriormente, trató de reemplazarlo por su candidata Alva, fracasando doblemente. Por el otro, Perú Libre, impulsó la vacancia de Jerí e impuso como su sustituto a Balcázar.
Pero, ¿cómo se ganó esta batalla? No es precisamente una táctica perulibrista genuina, sino la aplicación de leninismo puro. Existen tres tácticas para el caso: el camino en zigzag hacia la cima, la identificación de la grieta política y la construcción de la cadena heterogénea, siendo que de estas se escogieron las dos últimas.
La grieta política como factor clave. La pérdida de Alva fue precipitada porque las elecciones presidenciales generaron una grieta insalvable entre Fuerza Popular y Renovación Popular, quienes sostenían al gobierno censurado, pero que ahora competían en su afán de hegemonizar la representación de la derecha para el futuro balotaje. Esta circunstancia dio chance para que Perú Libre postulara a su candidato ganador.
Teoría de la cadena heterogénea. Es imposible que Perú Libre, con once votos en el Parlamento, haya puesto un presidente de la república; esto solo puede entenderse porque fue capaz de eslabonar una cadena heterogénea, de izquierdistas, centristas y algunos derechistas, quienes apoyaron amparados en el voto secreto.
Estas tácticas, si bien son flexibles, no cambian el objetivo, también conocido como estrategia: llegar al gobierno, como parte de la construcción del poder.
Balcázar tiene varias tareas como revisar o anular la compra superflua de los aviones, las concesiones de los puertos de Paracas y Matarani que el vendepatria las amplió, la privatización de Petroperú, la venta de la Base Naval del Callao, la reapertura de las relaciones internacionales, retirar al Perú del pacto con la OTAN, el cierre de la ATU, la SUTRAN y SERVIR, el retiro de malos funcionarios como el jefe de la PNP y de Indecopi quienes responden a los intereses de Intercorp, reconocer los derechos laborales y elaborar sus reglamentos inmediatamente, pedir perdón a nombre del Estado por los crímenes en las protestas del sur, entre otras. Hay tanto por hacer.
El 3 de enero de 2026, se realizó una invasión militar aeronaval a Caracas, con el objetivo de secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros, movilizando un centenar de aviones, más de una decena de helicópteros y un comando de élite.
Los resultados fueron más de 100 muertos, entre venezolanos y cubanos, encargados de la custodia presidencial y algunos civiles. El presidente y su esposa fueron llevados en un helicóptero hacia un portaviones en el mar Caribe y posteriormente a los EE. UU., donde están siendo juzgados. Se les acusa de narcoterrorismo, conspiración para el traslado de armas de alto calibre, entre otras, que a todas luces son un pretexto para justificar este acto delincuencial.
Lenin escribió en 1916 la obra: El imperialismo, fase superior del capitalismo, en la que describe sobre las reales causas y fines de cualquier guerra imperialista, concluyendo que la misma no es una desgracia, sino la consecuencia del curso natural del desarrollo del capitalismo, cuyo fin es un reparto del mundo repartido para disponer de las rutas económicas, mercados internacionales, recursos naturales y mano de obra colonizada.
El libro de Lenin es una descripción, como si él hubiera presenciado la invasión a Venezuela, con una lucidez extraordinaria. Esta obra pone en relieve que ninguna guerra imperialista está motivada por la democracia, la libertad, la solidaridad, ni otro eufemismo; por el contrario, las justificaciones se inventan, desde las más verosímiles hasta las más necias, como la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas, la corrupción y la inseguridad.
A EE. UU. tampoco le interesa el problema migratorio de Venezuela; es más, este es un mal planificado, provocado y engendrado por ellos mismos, por lo que la oposición venezolana, sobre todo la radicada en el exterior, debe terminar de comprender este fenómeno.
Para dar viabilidad a tal propósito, se inventa la existencia de falsas organizaciones como el “Cártel de los Soles”, creado con el pretexto de combatir al narcotráfico, al que el Departamento de Justicia de EE. UU. ha reconocido su inexistencia. Más adelante, el “Tren de Aragua”, inventado con el pretexto de la inseguridad continental, también correrá la misma suerte.
La invasión a Venezuela fue motivada fundamentalmente por dos razones: la existencia de sus grandes recursos energéticos (petróleo y gas) y recursos minerales (cobre, oro y tierras raras, denominadas así porque sus componentes son escasos y constan de 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna).
Las guerras e invasiones se producen al fracasar las medidas coercitivas de un Estado a otro, cuando una potencia pierde influencia diplomática, política, económica y cultural, o siente amenazada o disminuida su hegemonía. En el caso de Venezuela, los bloqueos económicos, financieros, comerciales, tecnológicos y alimentarios, no lograron doblegarla, por el contrario, pese a la imposición de más de 1000 sanciones económicas que la puso en una situación de economía de guerra, los alimentos que antes lo importaban en más del 70 %, ahora el 95 % se producen en territorio nacional; logró alianzas estratégicas con nuevos socios comerciales como Rusia, China e Irak; comenzó a realizar transacciones exceptuando al dólar; y era el país con mejor crecimiento económico en Latinoamérica. Este fortalecimiento estaba debilitando a EE. UU., trayendo como consecuencia el uso de la fuerza militar.
La existencia de los monopolios, cárteles, holding o grupos económicos, como Chevron y ExxonMóbil, quienes manejan el monopolio petrolero en el continente, evidencia que en la fase superior del capitalismo el libre mercado es un tema del pasado, una ficción burguesa, porque no todas las empresas pueden sobrevivir en una competencia cruenta y desigual; entre ellas se irán devorando, sobreviviendo la más fuerte.
Ahora, para que el monopolio garantice su existencia a largo plazo y logre objetivos precisos, no basta su poder económico; este es insuficiente, por lo que tiene que compartir sus utilidades con el poder político y militar estatal, los que le garantizarán protección, vigencia y existencia. No hay otra forma de controlar el mercado desde una posición dominante. En otras palabras, cuando se choca contra un monopolio, se está haciendo contra una suma de poderes.
Al existir los monopolios, se expone que la denominada “autorregulación” o la “mano invisible” del mercado no existen, son otra ficción, una farsa, pues son ellos los que regulan los precios en dependencia de sus intereses, regulación que detestan cuando el Estado lo implementa.
Como prueba, podemos mencionar que EE. UU. anunció que impondrá el precio al barril de petróleo venezolano e hizo un llamado a sus principales empresas petroleras a posicionarse en su territorio, es decir, regulando así el precio de mercado, estableciendo monopolios privados y liquidando el libre mercado, premisas que siempre negó la teoría económica capitalista.
Esta política no es ajena a las pretensiones anexionistas, depredadoras y de rapiña del imperialismo, pues EE. UU. también anunció que ellos administrarán el país, sus recursos energéticos y las utilidades que de estas obtengan, declarando tácitamente sus intenciones colonialistas.
Concluida la guerra, la invasión o la crisis, comienza obligatoriamente un nuevo reparto económico del mundo repartido en conflictos de antaño, una modificación del mapa geopolítico. En este caso, EE. UU. está obligando a Venezuela a cortar relaciones comerciales con China, Rusia, Cuba e Irak, como obligó a Panamá a cortar relaciones con China hace poco, convalidando, una vez más, que no existe el libre mercado.
EE. UU. alega que el control de estos recursos es imprescindible para ellos porque no pueden permitir que sus enemigos como Rusia, China e Irak se provean de petróleo americano, para luego atacarlos. Es la misma teoría hitleriana del “Espacio Vital”, pues se envía un mensaje especialmente al continente: “que, si pueden invadir Venezuela, secuestrar a su presidente y apoderarse de sus recursos naturales, lo pueden hacer con cualquiera, incluso fuera del continente”, posicionando a EE. UU. como país hegemónico.
Finalmente, si el Estado agredido no emana de una revolución popular, está condenado a la transición del poder político, pero si emana de una revolución y mantiene unidad monolítica con el partido, las fuerzas armadas y el pueblo, resistirá a la invasión e incluso podrá vencerla en el corto o largo plazo, lo que consolidará y llevará a la longevidad a la revolución. Estos hechos han sucedido en Cuba ante el fracaso de la invasión por Playa Girón, como en Nicaragua ante el fracaso de Los Contras, ahora como en Venezuela ante esta invasión que no logró ni podrá derrocar al chavismo.
En el tiempo que he tenido el honor de conocerlo, he podido reconocer en usted cualidades que no se improvisan ni se aprenden: la convicción profunda, la consecuencia entre pensamiento y acción, y un compromiso real con el Perú y con su pueblo. Usted no es solo un médico cirujano ni únicamente un dirigente político; es un hombre que lucha, ama y vive por su país, aun cuando ese amor le ha significado persecución judicial y política.
Desde el Partido Político Nacional Perú Libre hemos sido testigos de un hecho histórico que no puede ser negado ni borrado: usted logró conducir a un partido de provincia hasta la cúspide de la política nacional, romper el cerco limeño del poder tradicional y hacer posible, por primera vez en nuestra historia republicana, un gobierno de izquierda popular. No una izquierda de élites ni de escritorio, sino la izquierda del pueblo, la que nace de la necesidad, del trabajo, del abandono histórico y de la esperanza.
Es en ese espacio —tan combatido por los intereses económicos y el statu quo— donde se gestan los sueños de un Perú más justo, con igualdad real de oportunidades, con trabajo digno, con salud y educación al servicio de la gente y no del mercado. Por esa razón, y con absoluta claridad, me mantengo en Perú Libre: porque es el único partido del espectro político con el que puedo identificarme sin renunciar a mis principios ni arrodillar mis ideales ante los grupos de poder económico.
Mis convicciones están con quienes más necesitan del Perú. A ellos me debo, tanto en el ejercicio de la actividad privada como abogado, como en cualquier responsabilidad pública que me toque asumir. Esa es una línea que no cruzo y que usted siempre ha defendido con coherencia.
Doctor Vladimir Cerron , hay aún mucho por hacer. Estos son momentos difíciles, pero no definitivos. Quiero expresarle mi solidaridad, desearle fortaleza y recordarle que no está solo. Tiene a un partido que lo acompaña, que lo respalda y que cree en usted. Su inocencia es conocida por quienes hemos caminado a su lado, y su caso no es aislado: todo aquel que piensa distinto al orden establecido conoce bien la etiqueta que le imponen.
Seguimos adelante con la fe intacta. Esta es una batalla más en un camino largo, y la historia no termina aquí.Pronto vendrá la revancha, porque las causas justas no prescriben ni se derrotan con persecución.
Feliz cumpleaños, estimado doctor Vladimir Cerrón,
El currículo imposible: la biografía política como destino
Escrito por TACHO ROBLES
En un país donde los políticos suelen caminar sobre alfombras prestadas, surge una figura cuya biografía parece escrita no en papeles administrativos, sino en cicatrices, obras y contradicciones. No hay currículo que compita con aquello que se forja lejos del mármol y cerca de la calle: allí donde la pobreza reclama más que discursos, donde la salud no es promesa sino urgencia, y donde el liderazgo no se hereda, sino se levanta a pulso.
Vladimir Cerrón aparece, para muchos, como el político de la trayectoria improbable: médico de los pobres, caminante de zonas donde el Estado solo existe como rumor distante, gestor de obras que transformaron Huancayo-Junin en un territorio visible y no simplemente administrado. Su historia —aceptada o discutida— tiene un peso que pocos pueden cargar: no está hecha de cargos, sino de capítulos.
Mientras otros presumen cargos y consultorías, él muestra hospitales, caminos, puentes, sistemas de agua, asfaltados y centros de salud. Su currículo no se mide en líneas, sino en concreto, terrenos y expedientes técnicos que aún respiran en la memoria de quienes los vieron nacer.
La persecución, de la injusticia que para muchos sería límite, para él se volvió escenario. La clandestinidad no lo silenció: lo obligó a pensar, caminar, mantenerse en movimiento. En un país donde el miedo suele definir el destino, su insistencia se convirtió en alegoría. Y fue allí donde su figura tomó ese tono casi literario: el dirigente que se desplaza entre sombras no para huir, sino para seguir comunicándose con la gente; el político que entiende que, en ciertos momentos de la historia, es más peligroso caminar libre que estar preso.
Hay quienes lo interpretan como desafío, otros como convicción. Pero nadie puede negar que el personaje ha creado un tipo de presencia que desborda la formalidad: un liderazgo que no necesita oficinas para existir, ni espacios seguros para hablar. En un país donde el poder se protege, él se expone; donde otros se acomodan, él incomoda; donde la política se volvió un acto administrativo, él insistió en que fuera un acto vital.
Así, cuando se pregunta quién tiene un currículo político más vasto, más vivido, más visceral, la respuesta se vuelve incómoda: no hay muchos que puedan competir con una biografía que mezcla gestión con persecución, obras con clandestinidad, resistencia con destino. Cerrón es, para sus seguidores, la prueba de que el liderazgo no se decreta: se demuestra.
En tiempos en que la política busca tecnócratas, surge un personaje que recuerda que también necesita historias. Historias que rompan el molde; historias que expliquen por qué algunos no necesitan presentar un CV: basta mirar su camino.
Hace algunas semanas se habla de Bertha Rojas López en el ámbito nacional, a partir de haberse anunciado su participación en la fórmula presidencial de Perú Libre para las elecciones generales del 2026. Para cualquier desinformado su elección y designación se debe exclusivamente por lazos familiares con el candidato presidencial, desmereciendo sus méritos propios. Aquí un pequeño resumen extraído de los fragmentos del libro: Perú Libre del Campo a la Ciudad.
Mi madre, nació en el seno de una familia campesina, en el distrito de Áhuac, provincia de Chupaca, el 8 de abril de 1948, se crió y estudió en su tierra natal, hasta que contrajo matrimonio con mi padre y migró a Huancayo, sin terminar sus estudios secundarios, los que fueron concluidos en la nocturna del Colegio Nuestra Señora del Rosario. Posteriormente ingresó a la UNCP para estudiar Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura.
Inicialmente mi padre se opuso a que continuara con sus estudios secundarios, interrumpidos con el matrimonio, pero fue su rebeldía la que hizo posible que mi padre cediera. Similar pugna fue para postular e ingresar a la universidad.
El cambio de hábitat del campo a la ciudad, sumado a las carencias de salubridad en el barrio que nos instalamos y las nuevas necesidades económicas, hizo que mi madre enfermara de tuberculosis y, ante las repetidas crisis de hemoptisis, llegara a estar ingresada en el hospital de Jauja, sometiéndose a tratamientos dolorosos, sin esperar mayores resultados que la respuesta de la propia inmunidad. Mi padre también se enfermó y ambos enfrentaron la patología en la casa hasta curarse espontáneamente. Los tres hijos, nacimos después, nos salvamos del mal.
Mi madre solía llevarme a las reuniones del barrio de Cajas Chico, un pueblo joven donde todos los asentados éramos inmigrantes, no era una invasión, pero carecíamos de agua, electricidad e instalaciones sanitarias. Mi madre tenía que ir con una carretilla cinco cuadras hasta el cementerio general donde había una pileta pública, llenar un cilindro de agua y regresar a casa con el peso que eso significaba para garantizar nuestro abastecimiento.
Ante esta realidad los vecinos conformaron su comité pro agua potable, que mi madre presidió. Tras múltiples esfuerzos ante la Municipalidad Provincial de Huancayo, logramos que se extienda una red de tubos de plástico por todo el barrio, haciéndose realidad lo que se había previsto como objetivo. Fue una alegría total en el vecindario.
Para la electrificación y el alcantarillado, la estrategia fue la misma con el valor agregado que los vecinos confiaban más en ella, el resto fue organización, perseverancia en las gestiones, lucha contra las adversidades y persuasión a las autoridades hasta lograr los objetivos. La llegada de la luz al barrio fue otro acontecimiento, tiramos al almacén nuestra lámpara Coleman, la vendimos a un comprador de fierro viejo que pasaba con su triciclo y nunca más compramos paquetes de vela.
En la década del ochenta adquirimos el primer automóvil de la familia, un Toyota de segunda mano, sedán del 1968, color celeste y techo blanco. Esta magia no hubiera sido realidad si mi madre no tomaba la iniciativa, este auto nos salvó la vida muchas veces en varios incidentes distintos, socorriéndonos de amenazas y peligros, también auxiliándonos económicamente, sin ella no hubiéramos tenido casa ni carro. Mi madre era la única que manejaba el carro, mi padre lo intentó, pero desistió.
Mi madre conformó el primer Frente de Defensa de los Intereses de Cajas Chico, que logró registrarse y adherirse a la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP). Mi padre alcanzó a aconsejarla que tenga cuidado porque todo frente de defensa se constituía contra el gobierno. El frente no duró mucho debido a la represión gubernamental en tiempos de terrorismo y pronto se desactivó.
Mi padre era temeroso para emprender estas cosas, no le gustaba correr riesgos, tenía el temor que alguna reorganización en la universidad pudiera dejarlo fuera de la docencia, por la naturaleza política que tenían las mismas. No estaba lejos de la lógica, puesto que en su época estudiantil había participado como dirigente en múltiples reorganizaciones de la UNCP, siendo testigo presencial al percibir la facilidad con que podía ejecutarse esta medida, sumado al desamparo en que quedaban los trabajadores.
A comienzos de la década del 80 falleció mi abuela paterna Amalia Palomino Balbín. Mi padre golpeado por la pérdida de su madre, deprimido e inmunodeprimido, enfermó gravemente con tifoidea, llegando a presentar hemorragias por una perforación gástrica. Estuvo ingresado en el Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo por varias semanas. Sus enemigos políticos en la universidad aprovecharon para despedirlo de la docencia. Sus presagios se cumplían.
Mi madre había egresado de la universidad, donde concluyó sus estudios de Lengua y Literatura y enseñaba en la comunidad de Viques, al sur de Huancayo. En estas circunstancias estaba obligada a “parar la olla”, tarea nada fácil con tres hijos estudiando y el esposo grave en el nosocomio. Entonces, mi madre tomó el volante del Toyota para hacer servicio de taxi de Huancayo a Sicaya y viceversa, yo era el copiloto a mis diez años de edad. Hicimos varios viajes por muchos días, hasta que mi padre salió de alta.
Se había convertido en Huancayo no solo en la primera mujer que conducía y tenía licencia, sino que, además, prestaba un servicio público en una tierra culturalmente machista hasta ahora. Así logramos tramontar la crisis económica y sanitaria que se presentó en la familia. Nada sencillo, pero posible.
Tras el asesinato de mi padre, el 8 de junio de 1990, mi madre asumió el papel rector en la familia, pero ahora en circunstancias más duras, riesgosas y políticamente adversas. Desde el momento que fui con ella al diario Correo de Huancayo, el 17 de junio de 1990, acudiendo a un llamado para identificar en unas fotografías la posibilidad de que uno de los cadáveres perteneciera a mi padre, vi a mi madre fuerte como una roca protectora, aparentemente insensible, quien me llamó la atención en esas oficinas cuando comencé a derramar lágrimas al reconocer a mi padre muerto.
Embargados por un sentimiento de tristeza, impotencia y venganza, salimos de las oficinas del diario. Ella se puso firme al volante del carro para retornar a casa y darles la mala noticia a mis hermanos, además de prohibirnos llorar en el velorio, las exequias y el entierro, porque no quería que los enemigos gozaran con nuestro dolor. En realidad, estaba preparada por mi padre para afrontar con entereza esta situación si llegara a suceder, como él lo presagiaba, dejándole además el encargo que debiera ser enterrado sin discursos, ni alocuciones políticas, para no permitir falsos embanderamientos.
El diario Correo en su edición del 19 de junio publicó en primera plana: “Primicia de Correo dio la vuelta al mundo” y en caracteres más visibles: “Vicerrector murió acribillado”. Apareció con nueve impactos de bala, dos en la cabeza como remate del crimen. Los pies estaban cercenados.
El temple de mi madre no fue ajeno a la crónica periodística: “Con profundo dolor, pero serena y fuerte, Bertha Rojas López, esposa de quien en vida fuera el vicerrector de la UNCP, observa el cadáver de Jaime Cerrón Palomino, que se encuentra totalmente desfigurado y con múltiples impactos de bala en el cuerpo hallado en Sincos (Jauja). Fue en el acto del levantamiento del occiso”. [*]
Participó de manera valiente en el reconocimiento, levantamiento y necropsia del cadáver de su extinto esposo, como muy pocas mujeres lo habrían hecho: la compañera de un revolucionario. Los restos fueron velados en el Palacio Municipal y el 20 de junio se enterró en medio de un mar humano. Por haber sostenido que el responsable de este crimen era el gobierno aprista, mi madre comenzó a ser objetivo de amenazas, siendo que el diario Correo puso como noticia destacada: “Amenazan a viuda de vicerrector”, con un subtítulo que señalaba: “Para acallar el esclarecimiento del crimen”.
Inhumado mi padre, la vida comenzó a cambiar drásticamente para nuestro núcleo familiar, fuimos víctimas de persecución sistemática por los servicios de inteligencia de la policía y del Ejército, extendiéndose hasta mis abuelos, quienes sufrieron agresiones en sus pueblos, motivo por el que decidimos salir. Nuevamente al volante de nuestro Toyota, mi madre, mi hermano Waldemar y yo, emprendimos súbitamente el viaje rumbo a Lima, ante la sospecha de un acto represivo. Ella condujo tres horas sin parar hasta llegar a La Oroya por la noche, estacionamos a orillas de la carretera, descansamos y nos quedamos dormidos.
A los pocos días de estar en Lima nos enteramos que miembros del ejército nos buscaron en la casa y al no ubicarnos fueron a casa de mis abuelos, paterno y materno, a quienes ataron de manos y amenazaron de muerte. Al llegar a Lima, nos dirigimos a un convento donde nos esperaba la hermana Magda Canchanya Ruiz, amiga de mi madre desde el colegio, perteneciente a la congregación El Buen Pastor. Ahí permanecimos una semana. Luego nos trasladamos a El Agustino a casa de una tía, Catalina Guerra, quien nos dio refugio y trabajo en su mediana empresa de confecciones.
Mi madre no se adaptó del todo y a los dos meses decidimos regresar a Huancayo enfrentando cualquier circunstancia adversa. Se reintegró a su trabajo de maestra, Waldemar regresó a la universidad y pronto yo marcharía a Cuba. Al morir mi padre, la familia heredó sus enemigos, no solo en el campo político, sino también en el académico. Ellos trataban de impedir que mi madre sea docente universitaria, pero logró sobreponerse una vez más.
Luego decidió estudiar los posgrados en el país y en el extranjero hasta lograr el grado académico más alto. Este último acto fue una sutil llamada de atención a nosotros sus hijos, pues si ella a su edad se fue dos años a la Universidad Mayor de San Simón en Bolivia a seguir estudiando, cómo era posible que nosotros nos quedáramos sin los grados, así que teníamos un solo camino: el trazado por ella.
Mi madre enfrentó dos experiencias de persecución política, primero tras el asesinato de mi padre en el año 1990 y posteriormente tras la persecución a Perú Libre en el año 2021, donde fue incluida en el proceso de investigación. El Estado nos fue imputando diversos delitos a todos los miembros del Partido que luego fueron comprometiendo a mi familia, principalmente a mi madre, siendo víctima del congelamiento, incautación y embargo de sus cuentas personales y de viudez, y allanamientos a su domicilio.
Ella decidió enfrentar y resistir valientemente, había que afrontar a nuestros enemigos en nuevas condiciones, sin mostrar ni un ápice de debilidad. Como parte de esta resistencia, terminó de escribir sus Ecofábulas, género literario que aparte de invitar a reflexiones sobre el cuidado medioambiental, presentan un sugestivo componente político, en la obra El Halcón y el Gorrión, narra el abuso del primero sobre el segundo, reflejando el atropello permanente de la oligarquía contra el pueblo, fábula donde el gorrión, a pesar de las circunstancias desventajosas, usando su inteligencia, audacia e ingenio, logra escapar de las garras del halcón; concluyendo que nosotros a pesar de ser gorriones, nunca debemos desmayar en la batalla.
[*] Mi madre reconoce el cuerpo de mi padre. Escena que mejor retrata su temple, para comprender quién es y de qué material está hecha, compañera leal a toda prueba, un liderazgo indiscutible [Junio, 1990].Bertha Rojas López delante del féretro de su extinto esposo Jaime Cerrón Palomino [Junio, 1990].Bertha Rojas López, flanqueado por su hijos Waldemar y Vladimir, delante del féretro de su esposo Jaime Cerrón Palomino [Junio, 1990].
Lo sucedido con Vicente Alanoca no es una sorpresa. Los caviares quisieron utilizar solo su rostro, con el mismo fin captaron a Margot Palacios y hoy postulan a Pedro Castillo a una curul, pero lo cierto es que su racismo les impide verse debajo de un liderazgo andino, detestan esa condición.
Tras el rostro aimara ya se habían enlistado la crema y nata de la caviarada limeña como el Estado Mayor, pero algo no cuajaba, que esta estrategia, tras el fracaso del profesor rural y rondero, ya estaba desgastada, era disco rayado, y después de poner al candidato al laboratorio electoral se convencieron de ello.
Hoy desenmascaran sus preferencias con un candidato limeño, hispanohablante y urbano, ajeno a los intereses quechuas y aimaras, que inicialmente decían reivindicar con Alanoca.
Pero, en realidad, Alanoca también venía contaminado, era consultor de oenegés, tenía estudios impulsados por ellos y era pro neoliberal, como lo reconoció en Canal N, pero al intentar dar su salto dialéctico le recordaron que en la división social del trabajo su ámbito solo puede ser regional, por más título, por más doctorado que posea, todo tiene un techo.
Es el mismo desprecio que le tenían a Alfonso Barrantes Lingán en su tiempo, solo que ahora, en versión digital, no hay que sorprenderse. A esto se suman las traiciones que vienen siempre de los paisanos.
El único partido que logró romper esta muralla fue Perú Libre, llevando a los hombres del pueblo al gobierno, con defectos y virtudes, pero ajeno a los compromisos caviares. Como en toda historia, hay quienes traicionan, saboteando un proceso en marcha, algo natural en un proceso político e histórico, mientras vamos separando el grano de la paja.
Con frecuencia escuchamos la hipocresía caviar de la exministra de Justicia y Derechos Humanos Marisol Pérez Tello, del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, aludir como “leyes procrimen” a las normas que han permitido frenar el abuso contra los justiciables, a quienes los tenían con procesos judiciales eternos, abusando de la figura de la colaboración eficaz, sometiéndolos a prisiones preventivas y medidas de coerción infinitas, queriendo perseguir hasta “al gato que pasa por la esquina” como lo dijera el juez César San Martín, etc.
Sin embargo, esta señora nunca habla de las dos verdaderas leyes “procrimen” que ella promovió y promulgó durante el ejercicio de su cargo, para favorecer directamente a la empresa corrupta de Odebrecht y posteriormente al dueño del diario El Comercio, quien controla el monopolio de la información.
Nos referimos al Decreto Legislativo N.° 1301, de fecha 29 de diciembre de 2016, donde se permite que: “Los jefes, cabecillas o dirigentes principales de organizaciones delictivas y los que han intervenido en delitos que han causado consecuencias especialmente graves, únicamente podrán acogerse al beneficio de disminución de la pena o suspensión de su ejecución, siempre que su aporte permita identificar a miembros de la organización con mayor rango jerárquico”.
Esta modificación permitió que los líderes de las grandes organizaciones criminales se acojan al beneficio de la colaboración eficaz, anteriormente proscrita, para suspender la ejecución de un mandato judicial, lo que hizo que delincuentes como Jorge Barata nunca sean encarcelados y José Graña Miró Quesada sea excarcelado en tiempo récord.
La otra norma, promulgada después de cuarenta y cuatro días de la primera, es el Decreto de Urgencia N.° 003-2017, que Asegura la Continuidad de Proyectos de Inversión para la Prestación de Servicios Públicos y Cautela el Pago de la Reparación Civil a Favor del Estado en Casos de Corrupción, de fecha 11 de febrero de 2017. Con este decreto, a pesar de que Odebrecht está jurídicamente probado ser una organización criminal de rango continental, se le permite seguir contratando con el Estado, bajo el pretexto de que: “resulta urgente que el Estado establezca medidas extraordinarias que eviten la desaceleración de las inversiones en el país y que promuevan la participación de nuevos inversionistas en los proyectos donde los concesionarios y contratistas, sus socios o partes, hayan sido condenados o hayan admitido su responsabilidad por la comisión de delitos contra la administración pública y/o de lavado de activos”.
Tanto el Decreto Legislativo N.° 1301 y el Decreto de Urgencia N.° 003-2017, que otorgan impunidad total a los grandes criminales, han sido firmados y publicados en el diario El Peruano por los tres socios de la conquista: Pedro Pablo Kuczynski Godard, presidente de la República; Fernando Zavala Lombardi, presidente del Consejo de Ministros; y María Soledad Pérez Tello, ministra de Justicia y Derechos Humanos. Una concertación a todas luces.
El D. L. N.° 1301 y el D. U. N.° 003-2017, que otorgan impunidad total a los grandes criminales, han sido firmados por Kuczynski, Zavala y María Soledad Pérez Tello.Decreto Legislativo N.° 1301, de fecha 29 de diciembre de 2016.Decreto de Urgencia N.° 003-2017, de fecha 11 de febrero de 2017.
La fórmula presidencial se presentó con el mensaje de “fórmula para la revancha” y, como era de esperar, esto trajo múltiples interpretaciones entre propios y extraños. Efectivamente, el término fue bien pensado para poner en acción nuestras neuronas que, estimuladas por la dopamina social, deben procesar el significado más adecuado acorde a nuestro pasado, presente y futuro, es decir, debe elaborar un significado propio, resultado de nuestra posición clasista.
Algunos militantes expresan su disonancia cognitiva, es decir, una contradicción de pensamiento, actitudes, creencias, etc., producto de la realidad material de cada cual. Proclaman su adhesión a la revolución, pero, a la vez, sugieren vetar verbos propios del cambio social y no dudan en sugerir verbos tibios y conservadores. Ahí estriba su contradicción.
Unos, tienen como tesis que el vocablo “revancha”, suena agresivo como “venganza” o “ajuste” y, contrariamente, otro grupo entiende al verbo “revancha” como la “retoma” de un proyecto truncado, producto de la traición interna y el golpe externo, que depuso al primer gobierno de izquierda popular.
Ante esta tesis y antítesis, el Partido debe aterrizar en una síntesis dialéctica. Claro que “revancha” suena agresivo, pero no lo entendamos como una agresión física, sino como un estímulo injurioso neuronal en cada uno de nosotros, que nos permitirá salir de esa “comodidad mental alienante”, que prefiere tomar términos que el statu quo nos pone a la mano.
Justamente, esa contradicción se libra en una batalla propia y colectiva, en cada militante, comité o pueblo, que obligará al ejercicio mental en busca de nuevas interpretaciones creativas, fabulosas, pero no fantásticas, adecuadas al nuevo escenario de lucha: la batalla de las ideas. Esto quiere decir que, cada uno, con sus propias palabras, está en la capacidad y obligación de defender nuestros propósitos políticos.
Entendido así, la revancha que proclama el Partido no es más que la del pensamiento, del mensaje y de la actitud militante, que guie nuestro derrotero en esta campaña política, como siempre por la vía pacífica, pero no por eso menos eficaz, recordando que es mejor “trincheras de ideas, antes que trincheras de piedras”.
Así, el pueblo «ajustará sus cuentas en las urnas», con mayor precisión, tras una buena guía, tras la conducción de un partido del pueblo, esa es la revancha de la que hablamos, no lo defraudemos.
Por fin —dirán los más fieles— Vladimir Cerrón aprendió la lección. Después del vía crucis vivido con Pedro Castillo y la comparsa de profesores que, montados en la ola del magisterio, terminaron convirtiendo el gobierno de Perú Libre en una tragicomedia de ingratitudes, Cerrón ha decidido blindarse. Ya no habrá improvisados con sombrero ni pedagogos de moral elástica. El médico de Junín ha cerrado el círculo: ahora todo queda en casa. Si en 2021 el error fue confiar en un «outsider con tiza y pizarrón», esta vez la jugada es quirúrgica. Cerrón aprendió que las traiciones no vienen del enemigo declarado, sino del aliado agradecido. Que los golpes más certeros no los da la derecha, sino el compañero de fórmula que, apenas siente el poder en los dedos, olvida quién le firmó el pase de entrada al escenario. Por eso ahora la estrategia parece clara: familia o contingencia. Gente de confianza, de su entorno, de su ADN político. Cerrón quiere gobernar con los suyos, no con los que se cuelgan del símbolo del lápiz para luego borrar su propio pasado con la goma del oportunismo. Mientras la derecha se frota las manos imaginando otro “castillazo”, Cerrón parece decidido a no repetir el libreto. Sabe que no puede darse el lujo de otro aprendiz de caudillo que termine abrazando al establishment mientras se olvida del pueblo. Si antes le robaron el proyecto, ahora busca blindarlo. Si antes lo traicionaron, ahora amarra los cabos sueltos con alambre ideológico. Colocar a alguien de su entorno en la segunda vicepresidencia no es nepotismo ni capricho —es instinto de supervivencia política. Cerrón sabe que el sistema no le perdona ni un error, y que su margen de maniobra es tan estrecho como la paciencia de los poderosos. En ese tablero, la lealtad vale más que el currículo. La lección de Castillo fue brutal pero pedagógica: un líder sin control de su entorno termina gobernado por quienes juran servirle. Y Cerrón, que tiene más de cirujano que de mártir, ha decidido operar sin anestesia. Si hay que extirpar el tumor de la traición, mejor hacerlo antes de llegar a Palacio. Por eso esta vez no habrá “profesores arrepentidos”, ni congresistas que se santiguan con el mismo fervor con que cambian de bancada. Esta vez el lápiz no prestará su punta a quien solo quiere firmar su propio ascenso. Cerrón, guste o no, ha cerrado el círculo: traidor que entre, no sale; y quien salga, no vuelve. Puede que no convenza a todos, pero al menos ya no se deja engañar por nadie.
Historia y trayectoria del Partido Político Perú Libre
El Partido Político Perú Libre nació como movimiento regional el 13 de agosto de 2008, mediante la Resolución N° 052-2008-ROP/JNE emitida por el Jurado Nacional de Elecciones. Fue fundado por el Dr. Vladimir Cerrón Rojas, tras un periodo de constante lucha por la reivindicación de la clase trabajadora.
Vladimir Cerrón tuvo su primera participación política formal, se dio en las elecciones regionales de 2006, con el Movimiento Regional de Frente Patriota Peruano, alcanzando el tercer lugar. Sin embargo, el movimiento fue posteriormente arrebatado por un reducido grupo. A pesar de contar con solo tres meses de campaña, recursos económicos limitados y una logística reducida a un solo vehículo, se logró un resultado notable que consolidó el liderazgo del Dr. Cerrón, conocido como “El médico del pueblo”.
Pronto la consigna “Vladimir Cerrón, joven, valiente y combativo” dejó de ser un eslogan para convertirse en una característica reconocida de su liderazgo político.
Gobierno Regional de Junín: Primer gobierno socialista en la región
En 2011 y 2019, Perú Libre ganó en primera vuelta el Gobierno Regional de Junín, instaurando el primer gobierno regional de orientación socialista en la región, impulsando mega obras y políticas públicas de impacto:
Puentes y corredores viales
Ejecución de el Puente Comunero I y II, el Puente Eternidad y mejoras viales en Chongos Bajo y Áhuac.
Corredor vial Huancayo–Chupaca (Av. Leoncio Prado, Chilca): pavimentación, veredas, canales de riego, muros de contención, ciclovía, bancas, áreas verdes e iluminación, con inversión de S/ 33 millones.
El Puente Comunero II, de casi un kilómetro, se construyó sin ampliaciones de plazo ni retrasos significativos.
Infraestructura turística
Mejoramiento de los servicios turísticos del Señor de Muruhuay en Acobamba.
Sector salud y programas sociales
Construcción de hospitales clave: Hospital Clínico Quirúrgico Daniel Alcides Carrión, Hospital Regional de Medicina Tropical Julio César Demarini Caro e Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN Centro).
Programas como “Junín Libre de Analfabetismo”, “Médico de Familia” y apoyo psicológico y odontológico en instituciones educativas.
De movimiento regional a partido nacional
15 de enero de 2016: Con la Resolución N° 011-2016-DNROP/JNE, se funda el partido Perú Libertario, marcando su registro formal a nivel nacional.
19 de agosto de 2019: Mediante la Resolución N° 105-2019-DNROP/JNE, se concreta la fusión entre el movimiento regional Perú Libre y el partido Perú Libertario, naciendo el Partido Político Nacional Perú Libre con el lema “No más pobres en un país rico”.
Elecciones generales de 2021: un hecho histórico
En las elecciones generales celebradas el 11 de abril de 2021, el Partido Político Perú Libre alcanzó un resultado histórico al obtener el primer lugar en la primera vuelta presidencial, lo que le permitió pasar a la segunda vuelta frente a la candidata Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. Este resultado consolidó a la organización como la única fuerza política de izquierda popular en el país, ampliando su presencia más allá de la región Junín y logrando un respaldo significativo en el sur andino, las zonas rurales y sectores populares urbanos.
La segunda vuelta se desarrolló el 6 de junio de 2021. En esta instancia, Perú Libre, se impuso con el 50,13 % de los votos válidos frente al 49,87 % obtenido por su contendora. Con ello, el partido consiguió, por primera vez en su historia, acceder al poder, marcando un hecho sin precedentes por ser una fuerza política popular de izquierda socialista.
En paralelo, en la elección congresal del mismo año, Perú Libre obtuvo 37 escaños, convirtiéndose en la primera minoría parlamentaria y la agrupación con mayor representación en el Congreso de la República. Esta presencia legislativa, sumada al control del Ejecutivo, le permitió al partido tener una influencia política significativa en el escenario nacional, así como un papel central en la definición de la agenda política y legislativa.
Retos y proyección hacia el 2026: la revancha histórica
Tras el histórico triunfo de 2021, el partido enfrentó dos duros golpes:
Por un lado, la deserción y el transfuguismo de algunos congresistas electos bajo su símbolo, quienes priorizaron intereses personales y presiones externas antes que el mandato popular; y por otro, la traición de Pedro Castillo quien, una vez en el poder, se apartó de la línea programática – ideológica de Perú Libre, ya que renunció a los compromisos asumidos en campaña y buscó pactar con los mismos sectores políticos y económicos (caviares) contra los que se había comprometido a luchar.
Pese a estas traiciones, la organización ha reafirmado su compromiso con la defensa de la soberanía nacional, la redistribución justa de la riqueza y la construcción de un país para las grandes mayorías. Lejos de debilitar al partido, estos episodios han fortalecido la convicción de que la voluntad popular debe reivindicarse y que el proyecto político plasmado en nuestro ideario debe lograrse.
Con una militancia renovada, un liderazgo firme y una visión política clara, Perú Libre se prepara para las elecciones generales de 2026 con un objetivo trascendental: realizar una revancha histórica para conquistar la Asamblea Constituyente que permita refundar la República sobre bases verdaderamente democráticas y populares. Esta no será solo una elección más, sino el momento decisivo para cumplir el mandato de cambio profundo que millones de peruanos respaldaron en 2021 y que fue traicionado desde adentro.