DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL SECRETARIO GENERAL NACIONAL, DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS, CON MOTIVO DEL XVIII ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBRE EL PARTIDO EN LOS TIEMPOS DIFÍCILES
Distinguidos camaradas del Comité Ejecutivo Nacional, secretarios generales regionales, provinciales y distritales; invitados de honor a este acto conmemorativo; y distinguida militancia del Partido:
La invasión a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su compañera, el 3 de enero de 2026, no era un fenómeno nuevo, era un acontecimiento más sumado a tantos golpes de Estado propinados por el imperialismo norteamericano; sin embargo, este suceso marca una nueva etapa geopolítica sobre nuestro continente.
Cuando la invasión a Caracas todavía se creía una falsa alarma, el partido era consciente de su inminencia, por lo que, en diciembre de 2025, emitió un pronunciamiento escrito y hablado advirtiendo que Venezuela era el territorio donde se peleaba la soberanía latinoamericana. Analizar este fenómeno histórico no puede pasar por alto, siendo vital para identificar dónde estuvo el eslabón quebrado que permitió consumar un golpe internacional que ha repercutido sobre toda la América Latina, pero esta vez por un imperialismo que avanza con mayor impunidad y sin mayor resistencia que Cuba y Nicaragua.
Desde entonces, quedamos debidamente notificados de nuestra condición de neocolonia yankee, lo que les da el derecho tácito a imponer al presidente que ellos quieran o, en su defecto, enviar un “virrey” en la sombra. Estas dos condiciones han ocurrido en el Perú. La otra cara de la moneda que nos permitió ver este suceso es que no habrá potencia extranjera dispuesta a enfrentar al imperialismo para disputarle lo que ellos consideran su “zona no negociable”, “zona de influencia” o “zona de seguridad hemisférica”, por lo mismo que esa tarea compete a los revolucionarios latinoamericanos, quienes deben prepararse para una lucha ardua de prolongada resistencia.
Este análisis internacional sería incompleto si no recordamos la gran contribución de Fidel Castro Ruz, quien el día de hoy, 13 de agosto, cumple cien años de su natalicio. Hombre que dedicó su vida entera a la revolución socialista, al internacionalismo, a la soberanía continental, a la ciencia puesta al servicio de la humanidad y la cooperación educativa, sanitaria y militar a todos los pueblos que han luchado por su liberación.
Honrosamente, soy testigo personal de su valía, paradigma moral, combatividad, intransigencia a la deslealtad, resistencia en tiempos difíciles, sesudas reflexiones, humildad como ninguno y de su fe inquebrantable de que un mundo mejor siempre será posible. Fidel además, nos demostró que las conquistas de la Revolución Cubana no eran un fenómeno nuevo a partir del 1 de enero de 1959, sino solo una continuación de los esfuerzos de Céspedes, Martí, Maceo y Mella, razón de por qué en 1968 sentenció que: “en Cuba ha habido una sola revolución”.
Esto mismo sucede en Venezuela, sin lugar a dudas, pues el fenómeno del chavismo en nuestro continente es la continuación de los esfuerzos dedicados por Bolívar, Sucre, Chávez y Maduro, en aras de consolidar la Patria Grande. En el plano nacional, el imperialismo fue limpiando el camino para que ganara la propuesta derechista más confiable a la oligarquía y para ello ilegalizó partidos, encarceló dirigentes y retrasó fallos importantes. Así, el resultado en el Perú no podía ser diferente al de Honduras, Ecuador y Bolivia, entronizándose una vez más la derecha: “por la razón o por el fraude”. Estando, así las cosas, la consolidación del dominio de EE. UU. sobre nuestro continente es un hecho real.
Debo una explicación a la militancia y la ciudadanía de mi largo período clandestino, cerca de tres años, motivado para evitar una carcelería arbitraria, ilegal e inconstitucional por el caso Aeródromo Wanka, cuyo objetivo subrepticio era evitar nuevamente el triunfo de Perú Libre, único partido socialista que llegó a ganar un gobierno por la vía electoral en toda la historia republicana. Para tal fin, movilizaron operadores judiciales logrando una sentencia que luego fuera revocada por los dos órganos de cierre. El Tribunal Constitucional, el 3 de diciembre de 2024, emitió su fallo resolviendo por la nulidad, precisando que el juzgado emitió una sentencia arbitraria en un caso prescrito. Por otro lado, la Corte Suprema de Justicia, el 26 de marzo de 2025, emitió su fallo, absolviéndome de todos los cargos penales al considerar que la sentencia era: “insostenible y arbitraria”. Esto terminó por ratificar que estábamos frente a una persecución política.
Sin embargo, mientras la ilegal sentencia estuvo vigente, esta sirvió para dictar una ilegal prisión preventiva en otro proceso penal paralelo, del cual no existe una acusación fiscal hasta ahora. Esta medida fue apelada y corrió la misma suerte, siendo declarada nula por el Tribunal Constitucional, el 21 de julio de 2026, cuya argumentación resaltante menciona: “muchas veces se utilizan los procesos penales como mecanismo de persecución política”.
Frente a este oprobio, son destacables los esfuerzos militantes movilizados físicamente reclamando mi libertad. Plantones, encadenamientos, marcha de sacrificio a través de los Andes, pintas, entre otros esfuerzos, merecen nuestra admiración y agradecimiento. Asimismo, extiendo el reconocimiento a los abogados de la defensa, sin cuyo compromiso sería imposible derrotar al activismo político judicial.
Especial mención merece la solidaridad internacional del Seminario de México, el Foro de Sao Paulo, los encuentros en Caracas y La Habana, además del sentido mensaje de Pepe Mujica. Punto aparte, merece deferencia el diario UNO, único medio que expuso su abierta, total e indudable solidaridad con nuestra causa. A pesar de la persecución, el partido inscribió su candidatura para las elecciones generales, pero, como era de esperarse, obtuvo magros resultados.
La teoría de la revancha electoral popular postulada por el partido era cierta y eso fue lo que sucedió, solo que el dique se rompió por la alternativa socialdemócrata, siendo el punto canónico de nuestro descenso la ausencia en el debate presidencial. Es cierto que perdimos la inscripción y las elecciones, pero no perdimos al partido, cuya existencia será perenne mientras persistan las condiciones que determinaron su fundación hace dieciocho años, mientras la militancia mantenga firme tres valores: convicción, disciplina y resistencia, y mientras construyamos una alternativa nacional, popular y soberana.
Asimismo, el partido agradece a los más de cien mil peruanos que votaron por nuestro proyecto político, aunque el resultado cuantitativo sea modesto, cada voto tiene para nosotros especial relevancia cualitativa, porque es un voto de los tiempos difíciles que representa conciencia, dignidad y esperanza. En espacios donde priman el poder económico, la propiedad sobre los medios de producción, entre ellos los medios de comunicación masiva, mantener viva una propuesta socialista tiene un enorme valor moral. Ningún esfuerzo militante es en vano cuando se lucha por principios.
Ningún voto se pierde, todo voto consciente es una voz que se eleva sobre el miedo y el silencio. Por el contrario, uno pierde el voto cuando lo hace por inercia, coacción, dádiva, derrotismo o por elegir al siempre mentado “mal menor”. Esta es la segunda vez que la candidatura natural del partido es impedida de postular a la presidencia utilizando mecanismos de lawfare. El año 2019, una sentencia en el caso Saneamiento La Oroya impidió la postulación el 2021, la misma que fue declarada nula pasado los comicios. Este año 2026, a pesar de haber inscrito la candidatura, esta no pudo desplazarse a ningún pueblo, debido a una orden de captura nacional e internacional, recompensada con medio millón de soles, medida también declarada nula pasada las elecciones. Estas maniobras le dieron toda la ventaja a la derecha y a la socialdemocracia caviar, quienes ganaron las elecciones y obtuvieron un número importante de representantes en el Ejecutivo y Legislativo. Es obvio que estos resultados han sido de amplia satisfacción del imperialismo, porque ambos son funcionales al sistema neoliberal.
Engels sostenía que el sufragio universal no significaba por sí mismo la desaparición del dominio de clase, sino que solo era un medio mediante el cual la clase trabajadora podía medir sus fuerzas, organizarse y luchar políticamente, sin llegar a ser una garantía automática de poder. La contradicción principal, según este pensador, era que el sufragio a la vez que consolidaba la dominación burguesa, podía ser utilizado por los trabajadores para conquistar posiciones políticas, pero sin hacerse ilusiones que eso eliminaría las desigualdades derivadas de la propiedad privada, el control de los medios de producción, el poder económico y la estructura de clases.
Nuestro partido debe ser consciente de que no hay, desde hace tres décadas, otra opción de izquierda socialista que no sea Perú Libre, siendo esto a la vez un enorme compromiso. Existen sí, agrupaciones que dicen ser de izquierda, en un país donde ahora cualquiera es de izquierda. Empero, son una izquierda que condena a la revolución bolivariana, apenas defiende a la revolución cubana, aplaude el derrocamiento de la revolución boliviana, se inhibe en apoyar a la revolución nicaragüense, rechaza definirse como antimperialista, reinterpreta el marxismo para acomodarlo a la agenda globalista, siendo remunerados a través de sus oenegés. Es esa izquierda que no quiere confrontación social y condena todo tipo de violencia, incluyendo la defensiva; por consiguiente, es la izquierda no perseguida, sino que, por el contrario, se presta a la persecución de nuestro partido.
A los años y tras los duros golpes de la vida, he comprendido que para cambiar este país no basta ser de izquierda, hace falta dar uno o dos pasos más; no basta hablar de tácticas, hace falta conquistar objetivos; es decir, no basta ser Marx, es necesario ser Lenin; y, adecuados a nuestra realidad, hace falta ser Mariátegui. Sin este último complemento, corremos el riesgo de caer en la socialdemocracia, el progresismo, el revisionismo, el caviarismo o, algo peor, un militante no orgánico del imperialismo. El partido sufre una persecución perpetua, como todo partido socialista o comunista. Ha experimentado viles agresiones como allanamientos, encarcelamientos, embargos, incautaciones, destitución laboral, cauciones onerosas, reparaciones civiles altas, prohibición de viajes, persecuciones recompensadas, etc., toda la fuerza del Estado burgués sobre sus espaldas, no llegando al crimen porque el partido aprendió a defenderse.
Extiendo respetos a los camaradas fundadores del partido Arturo Cárdenas, Waldys Vilcapoma, Eduardo Reyes y Eduardo Gutarra, quienes enfrentaron carcelerías prolongadas, pero mantuvieron intactas sus convicciones. Asimismo, enfrenté una disciplinada resistencia en la clandestinidad, dirigiendo el partido hasta donde me ha sido posible. En fin, cada uno desde su espacio donde le ha tocado combatir, habiendo logrado la derrota a los operadores jurídicos, mediáticos y policíacos de nuestros adversarios, por ahora.
El partido enfrenta un reto que no será más que su propio fortalecimiento a través de una reestructuración del aparato orgánico. La reacción echó tanta basura sobre su nombre que no debemos esperar que la limpie el viento de la historia, sino empezar nosotros mismos. Esto implica analizar el fenómeno con objetividad para aplicar los remedios apropiados.
Es cierto que hubo un gobierno fallido de Perú Libre, aunque extremadamente breve de apenas dos meses y medio, a partir del cual el Gobierno degeneró, excluyendo a nuestros militantes técnicos e incluyendo entre sus funcionarios a gente de la derecha y la socialdemocracia caviar. Sin embargo, la astucia de nuestros enemigos dice, a través de sus medios, que, tanto Boluarte, Jerí y Balcázar, estuvieron bajo la dirección perulibrista, condición totalmente falsa.
Si bien lograr la reinscripción del partido es importante, lo principal es el alma de su estructura, me refiero al elenco de cuadros disciplinados, capacitados teóricamente, capaces de organizar su entorno en función del ideario y, llegado el momento, agite la masa para generar la avalancha social. Como diría Lenin, aspiramos a un partido de cuadros y no a un partido de masas.
Es importante que el pueblo nos vea actuar consecuente a nuestras ideas, valores y principios, trabajando dignamente para sostener nuestras vidas, puesto que, si no resolvemos nuestras necesidades elementales sería sospechoso dedicarse a la política como se debe o, equivocadamente, esperar que el partido resuelva nuestras necesidades elementales.
Finalmente, soy partícipe de que los socialistas y comunistas debemos exponer abiertamente nuestras ideas, pero con argumentos de calidad, aunque parezca paradójico no soy partícipe del clandestinaje, salvo en circunstancias excepcionales. Mantenerse en el clandestinaje ideológico o político, contribuye a la censura de nuestras ideas, propicia las represiones y ejecuciones clandestinas a nuestros camaradas; debemos hacerle escuchar diariamente a la oligarquía, como también al pueblo, nuestros principios y fines, para que no les suene ajeno, ni satánico, sino que se haga una costumbre.
¡Viva el XVIII Aniversario del Partido Político Nacional Perú Libre!
¡Hasta Más Allá de la Victoria!
Lima, 13 de agosto de 2026
Vladimir Cerrón Rojas
Secretario General Nacional PPNPL



