Por fin —dirán los más fieles— Vladimir Cerrón aprendió la lección. Después del vía crucis vivido con Pedro Castillo y la comparsa de profesores que, montados en la ola del magisterio, terminaron convirtiendo el gobierno de Perú Libre en una tragicomedia de ingratitudes, Cerrón ha decidido blindarse. Ya no habrá improvisados con sombrero ni pedagogos de moral elástica. El médico de Junín ha cerrado el círculo: ahora todo queda en casa. Si en 2021 el error fue confiar en un «outsider con tiza y pizarrón», esta vez la jugada es quirúrgica. Cerrón aprendió que las traiciones no vienen del enemigo declarado, sino del aliado agradecido. Que los golpes más certeros no los da la derecha, sino el compañero de fórmula que, apenas siente el poder en los dedos, olvida quién le firmó el pase de entrada al escenario. Por eso ahora la estrategia parece clara: familia o contingencia. Gente de confianza, de su entorno, de su ADN político. Cerrón quiere gobernar con los suyos, no con los que se cuelgan del símbolo del lápiz para luego borrar su propio pasado con la goma del oportunismo. Mientras la derecha se frota las manos imaginando otro “castillazo”, Cerrón parece decidido a no repetir el libreto. Sabe que no puede darse el lujo de otro aprendiz de caudillo que termine abrazando al establishment mientras se olvida del pueblo. Si antes le robaron el proyecto, ahora busca blindarlo. Si antes lo traicionaron, ahora amarra los cabos sueltos con alambre ideológico. Colocar a alguien de su entorno en la segunda vicepresidencia no es nepotismo ni capricho —es instinto de supervivencia política. Cerrón sabe que el sistema no le perdona ni un error, y que su margen de maniobra es tan estrecho como la paciencia de los poderosos. En ese tablero, la lealtad vale más que el currículo. La lección de Castillo fue brutal pero pedagógica: un líder sin control de su entorno termina gobernado por quienes juran servirle. Y Cerrón, que tiene más de cirujano que de mártir, ha decidido operar sin anestesia. Si hay que extirpar el tumor de la traición, mejor hacerlo antes de llegar a Palacio. Por eso esta vez no habrá “profesores arrepentidos”, ni congresistas que se santiguan con el mismo fervor con que cambian de bancada. Esta vez el lápiz no prestará su punta a quien solo quiere firmar su propio ascenso. Cerrón, guste o no, ha cerrado el círculo: traidor que entre, no sale; y quien salga, no vuelve. Puede que no convenza a todos, pero al menos ya no se deja engañar por nadie.
Historia y trayectoria del Partido Político Perú Libre
El Partido Político Perú Libre nació como movimiento regional el 13 de agosto de 2008, mediante la Resolución N° 052-2008-ROP/JNE emitida por el Jurado Nacional de Elecciones. Fue fundado por el Dr. Vladimir Cerrón Rojas, tras un periodo de constante lucha por la reivindicación de la clase trabajadora.
Vladimir Cerrón tuvo su primera participación política formal, se dio en las elecciones regionales de 2006, con el Movimiento Regional de Frente Patriota Peruano, alcanzando el tercer lugar. Sin embargo, el movimiento fue posteriormente arrebatado por un reducido grupo. A pesar de contar con solo tres meses de campaña, recursos económicos limitados y una logística reducida a un solo vehículo, se logró un resultado notable que consolidó el liderazgo del Dr. Cerrón, conocido como “El médico del pueblo”.
Pronto la consigna “Vladimir Cerrón, joven, valiente y combativo” dejó de ser un eslogan para convertirse en una característica reconocida de su liderazgo político.
Gobierno Regional de Junín: Primer gobierno socialista en la región
En 2011 y 2019, Perú Libre ganó en primera vuelta el Gobierno Regional de Junín, instaurando el primer gobierno regional de orientación socialista en la región, impulsando mega obras y políticas públicas de impacto:
Puentes y corredores viales
Ejecución de el Puente Comunero I y II, el Puente Eternidad y mejoras viales en Chongos Bajo y Áhuac.
Corredor vial Huancayo–Chupaca (Av. Leoncio Prado, Chilca): pavimentación, veredas, canales de riego, muros de contención, ciclovía, bancas, áreas verdes e iluminación, con inversión de S/ 33 millones.
El Puente Comunero II, de casi un kilómetro, se construyó sin ampliaciones de plazo ni retrasos significativos.
Infraestructura turística
Mejoramiento de los servicios turísticos del Señor de Muruhuay en Acobamba.
Sector salud y programas sociales
Construcción de hospitales clave: Hospital Clínico Quirúrgico Daniel Alcides Carrión, Hospital Regional de Medicina Tropical Julio César Demarini Caro e Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN Centro).
Programas como “Junín Libre de Analfabetismo”, “Médico de Familia” y apoyo psicológico y odontológico en instituciones educativas.
De movimiento regional a partido nacional
15 de enero de 2016: Con la Resolución N° 011-2016-DNROP/JNE, se funda el partido Perú Libertario, marcando su registro formal a nivel nacional.
19 de agosto de 2019: Mediante la Resolución N° 105-2019-DNROP/JNE, se concreta la fusión entre el movimiento regional Perú Libre y el partido Perú Libertario, naciendo el Partido Político Nacional Perú Libre con el lema “No más pobres en un país rico”.
Elecciones generales de 2021: un hecho histórico
En las elecciones generales celebradas el 11 de abril de 2021, el Partido Político Perú Libre alcanzó un resultado histórico al obtener el primer lugar en la primera vuelta presidencial, lo que le permitió pasar a la segunda vuelta frente a la candidata Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. Este resultado consolidó a la organización como la única fuerza política de izquierda popular en el país, ampliando su presencia más allá de la región Junín y logrando un respaldo significativo en el sur andino, las zonas rurales y sectores populares urbanos.
La segunda vuelta se desarrolló el 6 de junio de 2021. En esta instancia, Perú Libre, se impuso con el 50,13 % de los votos válidos frente al 49,87 % obtenido por su contendora. Con ello, el partido consiguió, por primera vez en su historia, acceder al poder, marcando un hecho sin precedentes por ser una fuerza política popular de izquierda socialista.
En paralelo, en la elección congresal del mismo año, Perú Libre obtuvo 37 escaños, convirtiéndose en la primera minoría parlamentaria y la agrupación con mayor representación en el Congreso de la República. Esta presencia legislativa, sumada al control del Ejecutivo, le permitió al partido tener una influencia política significativa en el escenario nacional, así como un papel central en la definición de la agenda política y legislativa.
Retos y proyección hacia el 2026: la revancha histórica
Tras el histórico triunfo de 2021, el partido enfrentó dos duros golpes:
Por un lado, la deserción y el transfuguismo de algunos congresistas electos bajo su símbolo, quienes priorizaron intereses personales y presiones externas antes que el mandato popular; y por otro, la traición de Pedro Castillo quien, una vez en el poder, se apartó de la línea programática – ideológica de Perú Libre, ya que renunció a los compromisos asumidos en campaña y buscó pactar con los mismos sectores políticos y económicos (caviares) contra los que se había comprometido a luchar.
Pese a estas traiciones, la organización ha reafirmado su compromiso con la defensa de la soberanía nacional, la redistribución justa de la riqueza y la construcción de un país para las grandes mayorías. Lejos de debilitar al partido, estos episodios han fortalecido la convicción de que la voluntad popular debe reivindicarse y que el proyecto político plasmado en nuestro ideario debe lograrse.
Con una militancia renovada, un liderazgo firme y una visión política clara, Perú Libre se prepara para las elecciones generales de 2026 con un objetivo trascendental: realizar una revancha histórica para conquistar la Asamblea Constituyente que permita refundar la República sobre bases verdaderamente democráticas y populares. Esta no será solo una elección más, sino el momento decisivo para cumplir el mandato de cambio profundo que millones de peruanos respaldaron en 2021 y que fue traicionado desde adentro.
Discurso del Embajador Song Yang en la recepción con motivo de la celebración del 98° aniversario del Ejército Popular de Liberación de China
Es un honor darles la bienvenida a la recepción organizada por la Embajada de la República Popular China en la República del Perú, donde conmemoramos juntos el 98º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación de China. Estos días, el Perú está celebrando con júbilo su 204° aniversario de independencia. Aprovecho esta ocasión para expresar mis más sinceros deseos de estabilidad nacional, armonía social, desarrollo económico y bienestar para el pueblo peruano.
Este año conmemoramos también el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial. Hace ocho décadas, tras 14 años de lucha ardua y heroica, con un enorme sacrificio de más de 35 millones de bajas, el pueblo chino logró la gran victoria en la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa. China apuntaló el principal frente en Oriente de la Guerra Antifascista Mundial, haciendo contribuciones trascendentales a la victoria global.
Basándose en la victoria histórica referida, China, junto con los países aliados antifascistas, incluido el Perú, estableció un sistema internacional centrado en las Naciones Unidas, un orden internacional basado en el derecho internacional y normas fundamentales de las relaciones internacionales cimentadas en los propósitos y principios de la Carta de la ONU. China se convirtió, con pleno derecho, en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Al recordar esta historia, no debemos olvidar que la recuperación de Taiwán a China fue uno de los frutos de la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y constituye una parte importante del orden internacional de posguerra. Como enfatiza el Presidente Xi Jinping, documentos de peso jurídico internacional como la “Declaración de El Cairo” y la “Declaración de Potsdam” afirmaron la soberanía de China sobre Taiwán. Se trata de hechos históricos y jurídicos incuestionables, y la autoridad de la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU es innegable.
La historia es el mejor libro de texto, y también el más eficaz elixir de conciencia. Las profundas lecciones y la gran victoria de la Segunda Guerra Mundial nos llevan a una conclusión contundente y aleccionadora: la paz es duramente ganada y debe ser defendida. China siempre ha seguido una política de defensa de carácter defensivo, resguardando firmemente la soberanía, seguridad e intereses de desarrollo. Sabemos bien: “Armas abandonadas invitan al invasor, paz desprevenida camina al abismo.” Defender la paz requiere contar con una capacidad de defensa sólida. Hoy, China ha logrado importantes avances en la modernización de la defensa nacional, y está mejor preparada para materializar la lógica pacífica del camino de fortalecimiento militar en la nueva era: “Solo teniendo la capacidad bélica se puede mantener la paz.”
Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China defiende con firmeza los logros de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de posguerra, adhiriéndose siempre al camino del desarrollo pacífico, respetando la soberanía e integridad territorial de todos los países y, sin importar cuánto avancemos, nunca buscaremos hegemonía, expansión o impondremos a otros pueblos el sufrimiento que hemos experimentado. El pueblo chino está comprometido con la amistad con todos los pueblos del mundo, siendo constructor de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global y defensor del orden internacional. En febrero de este año, China presidió una reunión de alto nivel de Consejo de Seguridad de ONU con Tema “Practicar el Multilateralismo, Reformar y Mejorar la Gobernanza Global”, inaugurando la conmemoración del 80º aniversario de la fundación de la ONU, impulsando a todas las partes a reafirmar el propósito original de la fundación de la ONU, observar los propósitos y principios de la Carta de la ONU, y practicar conjuntamente el verdadero multilateralismo, lo cual pone de manifiesto la responsabilidad de una gran nación.
Al observar el mundo actual, vemos cómo se multiplican los conflictos regionales y las turbulencias, se perpetúan el hegemonismo y la política del poder, mientras se entrelazan y superponen toda clase de amenazas a la seguridad, tanto tradicionales como no tradicionales. Ante el interrogante de nuestra época sobre el rumbo de la causa de la paz global, el Presidente Xi Jinping propuso con visión estratégica la Iniciativa de Seguridad Global, aportando sabiduría china para reducir el déficit de paz y ofreciendo soluciones chinas a los desafíos de seguridad internacional. Durante los últimos tres años, China, en su doble condición de segundo mayor contribuyente financiero a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y principal proveedor de tropas entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, ha demostrado un firme compromiso con el papel central de la ONU en la gobernanza de seguridad global. Nuestros cascos azules han sido desplegados consecutivamente en zonas críticas como Sudán del Sur, Líbano, la República Democrática del Congo y Malí. Frente a las acciones de ciertos países que buscan inflamar la rivalidad estratégica entre grandes potencias y avivar la confrontación entre bloques, China subraya la responsabilidad especial y crucial que tienen las principales potencias en la salvaguardia de la paz y seguridad mundial, y promueve la construcción de un marco de relaciones entre grandes potencias caracterizado por la coexistencia pacífica, la estabilidad general y el desarrollo equilibrado. En cuanto a los temas candentes internacionales y regionales, China ha sido activa en promover la paz mediante el diálogo, logrando con éxito la reconciliación entre Arabia Saudita e Irán, y continúa esforzándose por soluciones políticas para crisis como el conflicto ucraniano y la cuestión palestino-israelí. En mayo de este año, en la inauguración de la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, el Presidente Xi Jinping resumió sistemáticamente las experiencias exitosas del desarrollo de las relaciones China-América Latina y anunció el lanzamiento de “Cinco Grandes Programas”: El programa de Unidad, El programa de Desarrollo, El programa de Civilización, El programa de Paz y El programa de Conexión entre los Pueblos. Entre los cuales, El programa de Paz expresó claramente la voluntad de China de trabajar junto con América Latina y el Caribe para implementar la Iniciativa de Seguridad Global, intensificando la cooperación en áreas como prevención de desastres, ciberseguridad, lucha contra el terrorismo, anticorrupción, control de drogas y combate al crimen organizado transnacional, con el firme propósito de garantizar la estabilidad regional.
Estimados amigos, la amistad entre China y el Perú tiene profundas raíces y permanece arraigada en el corazón de nuestros pueblos. En el camino hacia la paz y el desarrollo, China está dispuesta a trabajar junto con el Perú bajo los principios de respeto mutuo, apoyo recíproco, trato en igualdad y beneficio compartido, para impulsar juntos la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y avanzar hacia una mañana de paz duradera y seguridad universal. Con motivo del 98º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación de China, deseo que la amistad entre nuestros países y nuestras Fuerzas Armadas se fortalezca con el paso del tiempo.
Finalmente, comparto una importante noticia: para conmemorar el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, China celebrará el 3 de septiembre de este añoun solemne Desfile Militar en la Plaza de Tiananmen, en Beijing. ¡Invitamos cordialmente a todos a compartir este momento histórico!
El Perú atraviesa una crisis política profunda, creo, sin temor a equivocarme, la más profunda de la historia. En medio del descrédito del Congreso, el debilitamiento institucional y el alejamiento entre el poder y el pueblo, una figura que concentra todas las miradas: Dina Boluarte. Pero, ¿quién es realmente la mandataria que hoy ocupa la presidencia? ¿Es una presidenta con proyecto de país o simplemente una gestora del vacío político?
De Perú Libre al poder sin alma
Dina Boluarte llegó al escenario nacional como parte de una propuesta de cambio. Militante de Perú Libre, expulsada después por su conducta, acompaño a Pedro castillo con un discurso que hablaba del programa del Partido Político Nacional Perú Libre, es decir, de justicia social, descentralización y reivindicación de los excluidos. Sin embargo, una vez asumida la presidencia, primero por la vacancia de su antecesor y luego por ella misma; ese programa con el que se ganó al pueblo, fue dejado de lado y archivado en el tiempo.
Sus promesas a Castillo de irse con él si lo vacaban, fueron como esas promesas que hace una mujer interesada “diría mi abuela”. La astucia de aliarse con “Congresistas” a quienes llamo sus “amigos” a cambio de favores en los diversos ministerios puestos claves de direcciones entre otros espacios y por qué, no decirlo, en negocios de obras y contratos, hizo posible que muchos de ellos sucumbieran ubicándose como sus defensores en las sombras, entre ellos tenemos a Congresistas de Alianza para el Progreso (de Acuña), Fuerza popular (de Keiko), Acción Popular, el Bloque magisterial, entre otros, dando como resultado el Congreso más impopular de la historia. Le siguió a ello, la brutal represión, a las protestas sociales, las que marcaron su ruptura definitiva con la ideología que alguna vez dijo defender. Boluarte no solo abandono el programa político de izquierda, sino que además renunció a toda identidad política propia. Lo que es peor Gobernó y gobierna con las armas de quienes antes criticaba, nos mostró su verdadero rostro, es decir, su lealtad no era con el pueblo, sino con la conservación del poder.
Gobernar sin rostro
Su gabinete, lejos de ser técnico o plural, ha estado compuesto por personajes sin liderazgo ni visión nacional. Su discurso es vago, sin emoción social. Su expresión es rígida, sin gestos, llena de bótox. Su presencia pública, intermitente. Y su desconexión con las demandas populares, absoluta. No se articula ningún plan de gobierno coherente con las necesidades de las personas que votaron por Perú Libre.
Dina Boluarte no lidera, solo administra. No convoca, se aísla. No representa, solo ocupa un espacio en el palacio donde ella se siente reina, llena de lujos y frivolidad.
El costo de la traición
Las más de 70 muertes, no son solo cifras: son el símbolo de su ruptura total con el pueblo. Lejos de reconocer responsabilidades, su gobierno opto por la negación, la criminalización y el blindaje. No hay culpables, ni indemnizaciones para quienes perdieron la vida, ella se ha esforzado por construir un muro de indiferencia y frialdad que aterra. La violencia se convirtió en su método y el miedo en política del estado.
Más que presidenta Dina Boluarte, solo actúa como gestora del vacío. Su mandato no construye, administra los escombros del poder. Su figura no propone, sobrevive y en esa supervivencia, ha abandonado toda noción de representación y servicio.
El Perú no necesita una administradora del colapso. Necesita una refundación democrática que devuelva el poder a quienes realmente lo merecen: el pueblo organizado, consciente y movilizado.
Los Congresistas de Perú Libre a pesar de las vacancias solicitadas no alcanzaron los votos necesarios para acabar con el blindaje, sin embargo, desde ese espacio político vienen sacando leyes a favor de la clase trabajadora y los más excluidos, para lo cual estratégicamente vienen integrando la mesa directiva sin pactos oscuros ni mucho menos, por ahora el único espacio con el que se cuenta para la lucha política.
El fin de semana largo nos dejó varios temas para comentar. Sobre el discurso de la Sra. Boluarte, no creo que haya mucho que decir; todo seguirá igual, sin un mea culpa ni nada. Al contrario, la inquilina de palacio, muy suelta de huesos, señaló que se zurró en el programa de Perú Libre “según ella por el bien del país”, ya que no quería llevarlo al desastre y a ser un país fallido como son Cuba, Venezuela y Bolivia. Este exabrupto de la inquilina de palacio, que tiene 0% de aprobación, nos ha generado una crisis diplomática, que ha sido tomada por la mayoría de bolivianos como de quien viene, es decir, de una persona que no vale nada y que no representa a nadie y mucho menos al sentir nacional.
En el derecho hay un axioma que dice: a confesión de parte, relevo de prueba. Fue la propia Dina Boluarte la que ha señalado en su discurso el desprecio que siente por su propia clase y reconociendo su traición no solo a Perú Libre, partido que le dio la oportunidad de dejar de ser una NN, sino también al programa y plan que durante la campaña se llevó a calles y plazas. Para lo único que ha servido su mensaje presidencial, aparte de la crisis diplomática, ha sido para tirar por los suelos esas falacias que decían que ella protegía a Vladimir Cerrón o que Perú Libre era parte del cogobierno de la derecha con Boluarte.
Otro de los temas interesantes son las encuestas que han salido publicadas en algunos medios de comunicación. Según CPI, la encuesta por candidatos la encabeza Keiko Fujimori con 9.7%; le sigue Rafael López Aliaga con 8.9, tercero Carlos Álvarez con 7%, López Chau con 3.1 y Vladimir Cerrón con 2.8, seguido de Acuña y Butters con 1.9 y 1.8 respectivamente.
En la encuesta de Ipsos, donde la pregunta es por partidos políticos, el orden cambia y tenemos que Fuerza Popular está primero con 9%, Acción Popular 5 y Perú Libre en tercer lugar con 4%, junto con Renovación Popular y Alianza para el Progreso.
Al parecer, la falacia del “fujicerronismo” se está cayendo, lo que hace que Vladimir Cerrón y Perú Libre sigan creciendo en las encuestas, siendo lo contrario para la derecha, y que sus principales candidatos, en este momento Keiko y RLA, quienes están llegando a su techo, y los nuevos candidatos tendrán que remar muy duro para lograr posicionar sus símbolos, ya que nadie los reconoce aún; tarea dura, por lo que los partidos conocidos siguen teniendo ventaja.
Pedro Castillo no fue gobierno de izquierda: Fue la traición del maestro y el golpe del sistema
Por Tacho Robles Álvarez
Por más que la derecha brame y los medios mercenarios repitan como loros empachados que Pedro Castillo fue un «gobierno comunista», la verdad es otra: Castillo no gobernó con la izquierda, traicionó el proyecto popular, y cuando osó cobrarle deudas al poder económico, lo aplastaron como a un insecto. Esta es la historia real, sin barnices ni falsos heroísmos, y aquí la exponemos con crudeza.
1. Rompió con Perú Libre, su única base política
El primer acto de traición fue inmediato. Apenas se sentó en Palacio, echó a Vladimir Cerrón y fracturó la bancada de Perú Libre. Se acabó la mayoría parlamentaria y con ella el respaldo al programa original. Ahí nació el Castillo solitario, rodeado de oportunistas y tibios.
2. Mirtha Vásquez, la caviar que sepultó la nacionalización
En lugar de consolidar un gobierno de transformación, nombró de premier a Mirtha Vásquez, conocida operadora del establishment progresista. Bajo su gestión, se abandonó el núcleo del proyecto revolucionario: la nacionalización de los recursos naturales, la industrialización estatal y el cambio constitucional. Todo quedó enterrado bajo discursos bonitos y reformas simbólicas.
3. Sacó a Héctor Béjar: el marxista que asustó al imperio
La cancelación fue implacable. Héctor Béjar, uno de los pocos intelectuales marxistas en el entorno del gobierno, fue removido de la Cancillería. ¿Su delito? Proponer la salida del Grupo de Lima, un organismo infame creado por EE. UU. para asfixiar al gobierno legítimo de Venezuela. Castillo eligió el aplauso de Washington por encima de la soberanía latinoamericana.
4. Se cayó la renegociación del gas por miedo al poder
Guido Bellido, entonces premier, ya tenía fecha pactada con Repsol para renegociar los contratos del gas de Camisea. Faltando apenas ocho días, fue despedido y la renegociación quedó sepultada. Hasta hoy, los peruanos siguen pagando gas a precio internacional, mientras el Estado pierde millones diarios.
5. El Lote 192: otra oportunidad entregada al capital extranjero
Cuando una transnacional abandonó el Lote 192, era el momento ideal para que Petroperú tomara el control y produjera petróleo soberano. Pero no. El “gobierno del pueblo” prefirió seguir buscando un “socio estratégico”, es decir, otra transnacional que nos siga cobrando el barril a 79 dólares mientras el Perú perdía la chance de tener gasolina a 1.20 dólares y el balón de gas a 12 soles.
6. Aníbal Torres, el “amiguis” de Montesinos
¿Y quién fue su siguiente premier? Aníbal Torres, personaje oscuro, conocido amigo de Vladimiro Montesinos desde su época en la UNMSM. ¿Ese era el reemplazo de Bellido? ¿Ese era el símbolo de un gobierno revolucionario? Por favor.
7. Su propio partido: el hacha final contra Perú Libre
Al mejor estilo de los traidores profesionales, Castillo formó su propio partido, por recomendación del topo Torres y los caviares palaciegos. Al hacer esto, terminó de romper la bancada que lo llevó al poder, dejó al pueblo sin representación real y quedó a merced de hienas congresales.
8. Tocó los bolsillos del poder y firmó su sentencia
Paradójicamente, cuando por fin empezó a cobrar deudas a grandes empresas nacionales y extranjeras, logrando recuperar 7 mil millones de soles, los grupos de poder se asustaron. Ahí sí pasó de ser un «presidente torpe» a convertirse en «una amenaza». El plan estaba en marcha.
9. El falso golpe: un guion montado desde dentro
Todo fue una trampa. Bobbio, en Defensa, lo convenció de que el Congreso ya tenía los 87 votos para vacarlo. Torres, el operador, redactó el famoso discurso del «autogolpe». Castillo lo leyó, y minutos después lo metieron preso. ¿La razón? El poder no perdona ni un amague de desobediencia.
10. Vacancia ilegal, detención inconstitucional
La vacancia exprés violó el reglamento del Congreso. Para vacar sin presencia ni defensa del presidente, se requerían 104 votos, no 87 ni 101. Pero nadie dijo nada. Y peor: la detención fue un secuestro con fusil en la cabeza de Castillo y de su hija de 8 años.
El comandante Raúl Alfaro obedeció órdenes ilegales, la fiscal de la nación Patricia Benavides calló como cómplice, y el “jurista” Torres solo dijo: “Conforme, señora fiscal.”
Conclusión: Castillo no cayó por ser un radical. Cayó por no serlo.
Nosotros defendemos a Pedro Castillo no por lo que hizo en Palacio, sino por la forma infame en que fue traicionado, acorralado y encarcelado. Porque somos abogados, sí, pero también militantes del pueblo, y tenemos principios. Sabemos que Castillo traicionó el proyecto revolucionario, pero aún así, la vacancia fue ilegal, la prisión arbitraria y la humillación, un mensaje para cualquiera que intente salirse del libreto neoliberal.
Por eso, la lucha no termina con Castillo. Al contrario, empieza con su caída. Ahora toca reorganizarse, refundar el proyecto, expulsar a los caviares y traidores, y levantar de nuevo la bandera de una verdadera izquierda popular, anticapitalista y soberana.
(Hasta) Más allá de la victoria: el comunismo como horizonte y los traidores como obstáculo
Por: Tacho Robles Aliaga
“(Hasta) Más allá de la victoria” no es una consigna vacía ni un simple eslogan de campaña. Es una declaración de principios. Es la brújula filosófica de quienes entienden que ganar una elección no significa haber tomado el poder, que ocupar una curul no equivale a haber transformado el sistema, y que el socialismo es apenas la antesala de un objetivo mayor: el comunismo.
En los tiempos del colonialismo moderno, disfrazado de democracia liberal, ONG humanitaristas y tratados de libre comercio, la verdadera emancipación se vuelve un acto casi herético. En este contexto, Vladimir Cerrón ha sido una de las pocas voces que no han perdido de vista el horizonte: la construcción de una sociedad sin clases, sin propiedad privada, sin Estado. Una sociedad verdaderamente libre.
Pero no todos los que llegaron al poder de la mano del pueblo han entendido este camino. Una vez asegurada la curul, algunos “compañeros” –con minúscula y sin dignidad– abandonaron toda coherencia ideológica. Hoy deambulan como mercenarios parlamentarios, saltando de bancada en bancada, no por principios, no por estrategias políticas, sino por beneficios, favores y cuotas de poder. Han convertido la traición en carrera profesional y el transfuguismo en religión parlamentaria.
La victoria electoral del 2021, con todo su simbolismo histórico, no era el final del camino. Era solo el inicio. El verdadero reto comenzaba luego: gobernar para las grandes mayorías, desmontar el viejo aparato oligárquico, iniciar la transición hacia una economía planificada, recuperar soberanía nacional, y sentar las bases de una cultura popular emancipadora. Pero a muchos congresistas electos, les ganó el miedo, la comodidad, el chantaje del sistema o, simplemente, su verdadera naturaleza oportunista.
La historia no será benévola con estos personajes. Como en toda revolución inconclusa, quedarán en el registro no como víctimas ni como héroes, sino como traidores de ocasión, como tránsfugas del alma. Mientras ellos “negocian” su voto como quien subasta una gallina vieja, el pueblo sigue esperando transformaciones reales, no solo discursos ni migajas.
Por eso, conviene recordar siempre que el camino revolucionario no termina en una urna, ni en un Congreso tomado por oportunistas. Como dijo alguna vez un verdadero líder revolucionario: “Ganar el gobierno no es lo mismo que tomar el poder.”
Y en esa ruta, sigue latiendo la frase que molesta a los mediocres y asusta a los tibios:
“(Hasta) Más allá de la victoria”… está el comunismo.
Y más allá de los traidores… está el pueblo que no olvida.
Transfuguismo: alienación política y secuestro del mandato popular
Por: Adrián Santos
Hace unos días, la bancada Bloque Magisterial creado por Pedro Castillo ha colapsado. Sus miembros, profesores arribistas, fariseos y pseudopolíticos, se han dispersado hacia partidos de derecha o con fachada de izquierda como Somos Perú, Podemos y Juntos Por el Perú.
En el Perú, el transfuguismo político es una práctica común de ciertos personajes sin principios ni identidad que, una vez electos, traicionan al partido que los llevó al poder y se olvidan del programa político que en campaña ofrecieron y juraron cumplir. Revela la falta de ética y la escasa formación política e ideológica, incluso filosófica.
Esta práctica es una forma de corrupción y deslealtad al partido y a los ciudadanos que expresaron su confianza en las urnas. Para el tránsfuga, lo que prima es el interés individual sobre lo colectivo; valora más su curul y su efímero poder que el mandato popular; su bienestar económico y privilegios está por encima de la lealtad al partido.
El tránsfuga siempre busca el acomodo, es un oportunista que se prostituye ofreciéndose a otros partidos, supuestamente con mejor viabilidad electoral, sin importarle el programa político e ideológico. Hace de la política una mercancía.
El transfuguismo es “alienación política”. El tránsfuga no solo traiciona al partido y a los votantes, sino que secuestra el mandato popular, cree que el voto le pertenece y se adueña de una representación que pertenece al partido y no al individuo. Por lo tanto, se arroga el derecho de migrar a cualquier otra agrupación política sin rendirle cuentas a nadie.
El tránsfuga, al pasar de un partido revolucionario a otro reaccionario, se convierte en un colaboracionista de la burguesía, en un traidor por abandonar la lucha revolucionaria y engrosar las filas de la burguesía o de la falsa izquierda. El mandato popular, los principios ideológicos y la lealtad al partido que lo sacó del anonimato y la indigencia es letra muerta.
Aunque Karl Marx no abordó directamente el transfuguismo, en “La Guerra Civil en Francia” hace una crítica a los políticos que no militan las causas del proletariado, que operan como «meros comités que defienden los intereses de la burguesía».
Lenin y Mariátegui, desde trincheras distintas, coinciden en señalar que la política sin principios es “mercantilización de la esperanza colectiva”. El mandato del pueblo: luchar por una nueva constitución, la revisión de los contratos ley, nacionalizar los recursos naturales, industrializar el país, luchar contra el sistema neoliberal, se debe asumir con compromiso ferviente. Abandonar esta lucha es traicionar al pueblo.
Como decía Mariátegui: «La política es religión cuando tiene mitos ardientes”. Sin ellos, solo queda el cálculo frío del tránsfuga.
A raíz de un artículo del secretario general del PPN Perú Libre, al referirse, entre ellos, al congresista Alex Flores Ramírez, a quien el Partido lo sacó de la indigencia política, mental, ideológica e incluso social, este ha respondido de la forma más virulenta, transustanciada y cómica, políticamente hablando, al referirse a él, con intenciones peyorativas, pero al final deleznables y risibles.
Lanza acusaciones aparentemente graves, pero que jamás las dijo en su momento, no sabemos si recién se ha enterado, recién se ha dado cuenta o recién alguien se las «ha soplado», lo cierto es que recién las dice públicamente. Y eso no es de hombres. El varón dice lo que piensa y siente, en su momento; no espera irse, alejarse con pretextos y después de un buen tiempo denunciar hechos trasnochados.
Si tuvo que criticar, no lo hizo, si tuvo que cuestionar, tampoco lo hizo y si tuvo que confrontar, menos. Alejarse y desde la distancia lanzar su vómito negro es característica típica del cobarde, del pigmeo de valores que no vale la pena tomar en cuenta en un análisis político serio.
Sin embargo, hay que aclarar, por nuestra cuenta, el concepto de cretinismo parlamentario. Este concepto se utiliza cuando los líderes de ciertas masas creen que haber llegado al parlamento es el fin de la lucha, para de ahí pretender cambiar el orden de cosas y olvidarse de la permanente lucha de clases para cambiar el orden social.
Y eso no es el objetivo final de Perú Libre, se ha llegado al Congreso para desnudarlo, para convertirlo en un instrumento de lucha más, para desenmascarar a la derecha y sus aliados que este Congreso sirve fundamentalmente a la burguesía que lo controla, que lo administra para sus intereses y eso lo tenemos claro.
El cretinismo parlamentario no se ha apoderado de nuestros congresistas, por el contrario, nuestros congresistas se siguen resistiendo, y saben cuál es el camino de la construcción del Perú que nuestro Partido propone. Pero, en el cercano horizonte sí veo a varios de nuestros excongresistas, renunciando a uno u otro partido, con calculadora en mano, quien le ofrece más oportunidad de ser más cretino del que ya lo es, y para ello no ponen reparos, puede ser algún dueño de universidades «chicha», de algún socio del fujimorato, o de algún candidato exaprista o antaurista, con tal de seguir viviendo del cretinismo parlamentario.
Nuestra lucha de dos líneas es garantía pura de dialéctica, pero desarrollada dentro del Partido, fuera de él es ser bien cretino.
Perú Libre, rechaza de forma categórica el panfleto malintencionado del congresista Alex Flores Ramírez, cuya verborrea no hace más que confirmar su cretinismo político.
Su incapacidad para sustentar sus ataques, con un mínimo de coherencia ideológica, por qué siempre votó con el sector caviar mientras integraba nuestras filas, lo delata como un oportunista funcional a la derecha maquillada de progresismo.
Mientras se cobijaba bajo los principios de un partido marxista-leninista-mariateguista, Alex Flores operaba como un caballo de Troya, sirviendo a intereses ajenos al proyecto popular por el que fuimos elegidos. Su reciente diatriba no aporta ni una idea nueva ni un argumento válido: solo repite los clichés caviares que hoy lo aplauden por hacer eco de su campaña de difamación.
El señor Alex Flores pretende dar lecciones de izquierda desde la tribuna de quienes sistemáticamente han pactado con el imperialismo y han traicionado las luchas del pueblo en cada coyuntura crítica. Habla de traición, pero jamás tuvo la valentía de confrontar dentro del partido, ni de asumir el costo político de su inconsecuencia ideológica.
Su salida de Perú Libre fue un alivio: nos libramos de un personaje que nunca compartió el horizonte de transformación real que defendemos. Hoy, su discurso no es más que un alarido desesperado de quien ya no tiene base, ni partido, ni proyecto; solo la necesidad de mendigar espacio en los grupos caviares o etnocaceristas para no desaparecer del todo del escenario político.