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“Nomen Nescio”: “No sé su nombre”

“Nomen Nescio”: “No sé su nombre”

Por Ricardo Licla Meza

Ayer viernes 18/07/25 “Hueveras en sus trece” (H-13), les dio un espacio a algunos tránsfugas de Perú Libre. Estos, como siempre ávidos de “reconocimiento” y visibilidad, no perdieron la ocasión para lanzarse contra Perú Libre, sobre todo contra el Dr. Vladimir Cerrón.

Obviamente, no se dejó esperar la respuesta del camarada Vladimir en los siguientes términos: “Los tránsfugas debieran tener la decencia de callarse porque el partido los sacó de la indigencia y los mecanismos corruptores del Congreso les permitieron hacer de su curul una PYME en la práctica. El resto es pretexto de Margot Palacios, Jaime Quito, Alex Flores y demás oportunistas”.

Al parecer la expresión: “el partido los sacó de la indigencia”, ha dolido tanto que no se dejó esperar el alarido de uno de los “Nomem Nescio” (“NN”) contra los perulibristas, llegando a considerar a Vladimir Cerrón de “cadáver político”. Calificativo nada creativo (mera repetición de lo que dijo otra “NN” en H-13), aparte de no ajustarse a la realidad, pues muy a pesar de la situación en la que se encuentra el Dr. Vladimir posee una fuerte influencia en la política nacional, además de despertar pasiones ya sea a favor o ya sea en contra.

Guste o no guste Perú Libre marcó un antes y un después en nuestra política nacional en pleno bicentenario. Este hecho objetivo será motivo de mucha tinta en nuestra historia.

Finalmente, me pregunto: cuál de sus “renacuajos” le habrá escrito el artículo al “NN”, porque materia gris para ello no tiene. Posiblemente, haya aprendido usar la IA, muy en boga en nuestros días.

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Cerrón no está muerto: el cadáver político que muchos quisieran enterrar sigue caminando

«Cerrón no está muerto: el cadáver político que muchos quisieran enterrar sigue caminando»

Por: Tacho Robles Aliaga

En el Perú, donde la clase política hiede a cinismo y doble moral, no faltan aquellos que, desde sus cómodas tribunas mediáticas o desde los escaños del poder, repiten como loros amaestrados que Vladimir Cerrón es un “cadáver político”. Lo dicen con la soberbia del que cree que una sentencia o una persecución judicial bastará para borrar la ideología, los errores personales para deslegitimar un proyecto político, y las portadas pagadas para manipular la memoria de un pueblo. Pero la realidad, como siempre, les escupe en la cara: Cerrón no solo no está muerto políticamente, sino que sigue marcando el debate ideológico del país, incómodo para la derecha bruta y achorada, y para una izquierda vendida y tibia que se subió al carro de la difamación de los medios mermeleros.

¿Cadáver político, un hombre que, desde el exilio político, sigue manejando los hilos de un partido con inscripción vigente, cuadros organizados en todo el país y representación en el Congreso? ¿Cadáver político alguien que logró poner a un maestro rural en Palacio de Gobierno, contra toda la maquinaria del dinero, los medios, la oligarquía limeña y los partidos tradicionales? Si eso es estar muerto, entonces el Apra ya está en estado fósil y el PPC es solo una cáscara hueca.

La desesperación por declarar muerto a Cerrón no es inocente. Obedece a un temor: el de que el “cadáver” reviva electoralmente en 2026, o que sus ideas —antineoliberales, soberanistas, populares— prendan nuevamente en un país con más del 70% de su población harta del modelo económico, del centralismo limeño, de los salarios de hambre y la política de rodillas frente al capital transnacional. Temen que, incluso fuera de carrera electoral, Cerrón siga siendo un símbolo —cuestionado, odiado por algunos, pero también respetado y respaldado por otros— del cambio profundo que el Perú aún no ha tenido.

Mientras tanto, los verdaderos zombis políticos caminan sueltos: Lourdes Flores Nano queriendo regresar como senadora, Keiko Fujimori postulando por cuarta vez, Alan García convertido en mártir por una prensa decadente, y un Congreso con 130 muertos vivientes que solo legislan para sí mismos.

Cerrón podría estar judicialmente inhabilitado, pero su influencia política sigue vigente. No lo entierran porque no pueden. Lo quieren muerto porque les recuerda que el pueblo, incluso manipulado, puede un día decir basta. Y esa es una amenaza que los vivos del poder no están dispuestos a tolerar.

Conclusión:

El verdadero “cadáver político” no es Vladimir Cerrón. Son los partidos que no representan a nadie, los políticos que viven del Estado y las ideas que ya no convencen ni a sus propios autores. Cerrón es una figura incómoda, sí, pero mientras incomode al poder, estará más vivo que nunca.

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Ni traidor ni vendepatria: Cerrón es el blanco porque no se arrodilla

Ni traidor ni vendepatria: Cerrón es el blanco porque no se arrodilla

Por Tacho Robles Aliaga

Mientras los corruptos de siempre se reparten el país a dentelladas, hay quienes todavía tienen la desfachatez de apuntar su dedo acusador contra Vladimir Cerrón, tildándolo de traidor, ladrón o “aliado” del fujimorismo. Esa narrativa repetida por fujis, caviares, mermeleros y cobardes disfrazados de izquierda no solo es miserable: es peligrosa. Porque no solo ataca a un hombre, ataca a un proyecto histórico de transformación radical que jamás se doblegó ante la oligarquía.

¿Quién es el verdadero traidor?

¿Cerrón, que fue el arquitecto del triunfo popular del 2021, llevando a Pedro Castillo —un maestro rural— a la Presidencia de la República? ¿O Castillo, que después de escalar con el respaldo del pueblo organizado, lo traicionó de la manera más vulgar, diciendo que Cerrón “ni de portero”? Y, sin embargo, Cerrón no respondió con una puñalada, respondió con principios. Jamás cambió de trinchera, jamás dejó de predicar el marxismo, el leninismo y el pensamiento de Mariátegui, incluso mientras lo arrastraban por las cloacas del lawfare.

Mientras tanto, los verdaderos traidores están libres, blindados, gobernando. Dina Boluarte, producto directo del golpe oligárquico y militar, asesinó a más de 70 peruanos, la mayoría jóvenes pobres, que protestaban por justicia. ¿Y dónde estaban los “izquierdistas” de cartón? Callados. ¿Dónde están ahora? Acusando a Cerrón de “vendido” porque no se inmola en soledad.

El Poder Judicial no es independiente: es una trinchera de los poderosos

El mismo sistema podrido que blindó a Keiko, a Alan, a Dina, a López Aliaga y a toda la calaña empresarial que ha saqueado este país, es el que hoy persigue a Vladimir Cerrón. ¿O acaso nos vamos a tragar el cuento del “debido proceso”? La justicia en el Perú es una farsa digitada por el poder económico. Cerrón no pactó con el fujimorismo: está enfrentándolo con las pocas herramientas que le quedan, entre un pueblo dividido y una izquierda timorata que prefiere la pureza estéril antes que la resistencia organizada.

Luchar no es llorar: es pelear con uñas y dientes

El enemigo no es Cerrón. El enemigo es el aparato mafioso que tiene secuestrado el Congreso, el Poder Judicial, el Ministerio Público, la JNJ y la prensa, todo al servicio de una minoría rica y asesina. A Cerrón lo quieren ver muerto o preso porque no se arrodilla, porque sigue pensando como pensaba, porque no ha vendido su discurso como tantos “progresistas” de boutique.

Y, sin embargo, hay sectores de la izquierda que, en vez de cerrar filas, se dedican a disparar hacia adentro, a dividir, a intoxicar, a servir de idiotas útiles al fujimorismo. Mientras los de la derecha se unen, los nuestros se matan por egos, purismos o resentimientos. Y eso es exactamente lo que ellos quieren: una izquierda débil, fragmentada, sepultada entre rencores.

El 2026 no será una elección: será una batalla por la supervivencia

O llegamos unidos, o nos aplastan. No hay más. El fujimorismo no duerme. La derecha golpista está organizando su continuidad a sangre y fuego. Y si la izquierda no despierta, no se organiza, no se unifica, la derrota será total. No es momento de purezas, es momento de estrategia. No es tiempo de dividir, es tiempo de resistir.

A Cerrón lo atacan porque le temen. Porque representa aún la posibilidad de una organización popular con raíces ideológicas claras. Porque su permanencia como figura política molesta a todos: a la derecha corrupta, a la izquierda sumisa, a los medios comprados.

Que hablen, que griten, que calumnien. Pero no podrán con la verdad ni con la historia. Cerrón no está solo. Cerrón no ha sido derrotado. Cerrón es, para muchos, el último bastión de una izquierda con dientes.

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El cadáver político y sus carroñeros

EL CADÁVER POLÍTICO Y SUS CARROÑEROS

Ruberio Monge Álvarez

Castillo, en su intento de reconstruir su imagen como líder popular, atacando a Vladimir Cerrón, lo expone como un traidor y mal agradecido, sabiendo que él mismo fue electo gracias a la maquinaria política e ideológica que Cerrón ha construido. Su presidencia fue viable solo porque Perú Libre lo acogió como candidato cuando ningún otro partido lo hubiera hecho.

Castillo, al llamar a Cerrón “cadáver político” demuestra una vez más su incapacidad de hacer un análisis político preciso. ¿Es realmente Vladimir Cerrón un cadáver político? Todo indica que no. Por las siguientes consideraciones:

El ideólogo que no desaparece

Cerrón, pese a estar clandestino de la injusticia, sigue siendo el líder formal e ideológico de Perú Libre. Su liderazgo sobre la estructura partidaria sigue siendo firme, y ningún dirigente de peso dentro del partido ha cuestionado abiertamente su liderazgo.

Incluso desde la clandestinidad, Cerrón mantiene presencia activa en redes sociales, da entrevistas, opina sobre coyuntura política y emite comunicados a toda la militancia.

A pesar del ataque feroz del sector caviar para dañar su imagen ante la opinión pública, su militancia dura ideológicamente no lo ha abandonado.

Base social y estructura partidaria

Llamar “cadáver político” a Cerrón implica asumir que ha perdido toda capacidad de influencia, lo cual es falso. Cerrón, con sus opiniones y mensajes por las redes sociales, influye y dirige la vida política del partido, inclusive de sus enemigos.

Cerrón, a pesar de su situación “legal”, sigue teniendo una estructura política y doctrinaria detrás. Mientras, Castillo está aislado políticamente, sin partido y sin liderazgo claro. Esto es una contradicción en el discurso de Castillo.

Habilitado para postular

Es cierto que Cerrón enfrenta investigaciones producto del lawfare. Sin embargo, en marzo de este año, la Corte Suprema anuló uno de sus juicios clave (Aeródromo Wanka), y esto lo habilitó a disputar jurídicamente su regreso a la arena electoral.

A pesar del LAWFARE o justicia altamente politizada para reprimir o anular a los líderes populares, Cerrón se forja en la guerra jurídica.

Por lo tanto, al calificar a Cerrón como “cadáver político”, Castillo cae en el reduccionismo metafísico. Además, tal como lo vimos líneas arriba, el verdadero “cadáver político” es Castillo. Y sus “carroñeros políticos” siguen siendo los caviares y toda laya de oportunistas. Porque Castillo es incapaz de elaborar su propio discurso, y de esa incapacidad política, precisamente, los caviares carroñeros siguen sacando provecho para atacar a Cerrón.

Finalmente, cabe mencionar que, la historia no se mueve por etiquetas ni por discursos simbólicos. La historia se mueve por la lucha entre clases, por las necesidades materiales, y por la capacidad de organización ideológica. En este terreno, Cerrón está lejos de ser un “cadáver”. Es una contradicción viva, y mientras otros que solo se dedican a difamar o criticar no logren superarlo dialécticamente con una propuesta y liderazgo superior, seguirá vivo en el escenario político.

¡¡¡NI UN PASO ATRÁS!!!

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La extinción de la bancada magisterial

LA EXTINCIÓN DE LA BANCADA MAGISTERIAL

Vladimir Cerrón

El año 2021, el partido Perú Libre postuló a Pedro Castillo como presidente de la república, producto de una alianza entre el partido y el sindicato magisterial, ganando las elecciones generales y logrando la bancada parlamentaria más numerosa de treinta y siete congresistas, entre perulibristas y maestros.

A los escasos diez meses, en mayo de 2022, el ala magisterial de la bancada decidió fracturar la unidad por orden del mismo presidente Castillo, creando el Bloque Magisterial de Concertación Nacional. Esto trajo dos consecuencias inmediatas: primero, el fujimorismo pasó a ser la primera minoría, es decir, la bancada con mayor número de integrantes en el Parlamento, quienes premunidos de esta ventaja impulsaron la vacancia de Castillo. Segundo, precipitó la expulsión de Castillo del partido Perú Libre, el mes de junio de 2022, por su accionar subrepticio, perdiendo su apoyo primigenio.

La bancada magisterial, como ente disidente, debió percatarse de que su accionar no era más que un acto de traición a Perú Libre y su programa de gobierno. Como todo acto que nace de la deslealtad, el final ineludible era su disolución o extinción a mediano plazo, pues solo duró tres años y dos meses, porque en la política la mejor amalgama es la ideológica, sin la cual toda adhesión es temporal, volátil, inestable y peligrosa.

La ideología es la mejor arma de cohesión, porque esta no te fuerza a mantenerte al pie del cañón, a cambio de dinero u otro interés, sino que solamente exige convicción y consecuencia, nada más. Incorporado estos dos últimos valores, nada puede doblegarte; por el contrario, cualquier circunstancia que quiera descarrilarte, es rechazada con contundencia, consolidando tus convicciones.

Entonces, estamos frente a una bancada con un componente sindical sin convicción ideológica, sin consecuencia política, sin un programa de gobierno, acostumbrado a luchar solo para obtener reclamos coyunturales y reivindicativos a corto plazo, pero sin ningún objetivo a largo plazo, como para conducir los destinos de un Estado o un poder de este.

Los intereses del grupo la fueron diluyendo, la poca capacidad de análisis del fenómeno político y la escasa comprensión del enemigo, los llevó a alzar la mano contra Perú Libre, partido que los había llevado al poder. El sentirse por «encima del pueblo, del partido y los camaradas», aprovisionados de sus altos sueldos, los hizo cambiar su psicología, siendo que esta nueva realidad material los transfugó hacia los partidos más reaccionarios sin asco alguno, terminando por engrosar las filas de las bancadas derechistas como las de Podemos Perú o Somos Perú, o peor, fungir de la bancada oficialista de Boluarte.

Para el magisterio peruano, tener un presidente de la república y la bancada más numerosa, constituyó una magnífica oportunidad histórica, que pudo haber transformado su propia realidad. Sin embargo, se comportó como un experimento deplorable, un ejercicio de transfuguismo y una gran decepción histórica, sumándose a golpear a los profesores, hasta entonces solo golpeados por la oligarquía.

La lección tardíamente aprendida, aunque infinitamente advertida por los clásicos marxistas, es que al sindicato no se le puede pedir la consciencia, disciplina y seriedad que se le exige a un partido, porque no lo es. No basta que la extracción y situación clasista del maestro sea proletaria, campesina o clasemediera emergente, para garantizar su combatividad, pues hace falta explorar su posición clasista, lo que realmente lo definirá como revolucionario o reaccionario.

Es posible que, un gremio burocratizado, sea incluso más reaccionario de lo que parece y que la revolución venidera no debiera confiar ciegamente en ninguno, tras esta penosa experiencia, pues si esto pasa con el magisterio, el ente supuestamente de avanzada, no podemos esperar algo diferente de los otros.

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Fiscal de la nación Delia Espinoza interpelada por presunto delincuente

Fiscal de la nación Delia Espinoza interpelada por presunto delincuente

Vladimir Cerrón

Hace algunas horas la fiscal de la nación, Delia Espinoza Valenzuela, fue víctima de una celada en una plataforma virtual, en la que sorpresivamente fue confrontada a debatir con un presunto delincuente de alto perfil, Henry Shimabukuru, quien hizo el papel de fiscal y ella de imputada, teniendo que responder a sus interrogantes. ¡Increíble!

En la emboscada, para salir del apuro, con evidente incomodidad, la fiscal manifiesta que soy un prófugo debido a una sentencia. Aclaro a la señora que sobre mi persona no pesa ninguna sentencia. La última que tuve fue revocada por arbitraria e insostenible, siendo ABSUELTO por la Corte Suprema hace meses.

En esta ocasión enfrento un pedido de prisión preventiva, negándome a acatar una resolución judicial motivada políticamente, así como usted no acata una resolución de la JNJ, que da por concluido su cargo de fiscal de la nación, por considerarla arbitraria.

Empero, a diferencia suya, mi desacato no es considerado un delito, por estar considerado dentro de la excepcionalidad: «salvo que se trate de la propia detención», pero en su caso sí lo es, aunque a usted no la procesan, no la persiguen, porque abusa del monopolio de la impunidad, cuando debiera ser la primera encartada a cumplir con la legalidad.

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Ingreso directo en el Perú: Hacia una universidad justa, equitativa y masificada. Análisis de la propuesta del Ciclo Cero

Waldemar José Cerrón Rojas. Político, Doctor en Ciencias de la Educación. Licenciado en derecho y ciencias políticas. Profesor de Investigación de la Universidad Nacional del Centro del Perú. e-mail. josecin4@hotmail.com

Resumen 

El artículo analiza en profundidad la propuesta del Ciclo Cero -mecanismo de ingreso directo con nota mínima de 13/20- como alternativa al sistema tradicional de admisión. El estudio examina tres dimensiones clave: 1) los fundamentos pedagógicos, centrados en equidad educativa y desarrollo de capital humano; 2) la implementación operativa, considerando el uso compartido de recursos y la modalidad semipresencial; y 3) experiencias comparativas con modelos internacionales (CBC-UBA, UNAM), evidenciando tensiones entre acceso masivo y garantía de calidad. El análisis identifica como desafíos críticos: la sostenibilidad financiera, el aseguramiento de estándares académicos y la eficacia de la gobernanza institucional, proponiendo como solución un sistema de evaluación y mejora continua.

Palabras clave: Ciclo Cero, acceso universitario, equidad educativa, educación superior, políticas educativas.

  1. Introducción

El Ciclo Cero conecta históricamente escuela y universidad en un sistema masivo, justo y equitativo

El ciclo cero es una propuesta de modalidad de ingreso directo a la universidad sin examen de admisión. El acceso masivo a los estudios universitarios permitirá a los estudiantes desarrollar durante un semestre asignaturas de formación general, realidad nacional, metodología de investigación y propias de su especialidad. De esta manera, tal igual que un semestre académico, quienes alcancen la calificación entre 13 a 20, serán considerados como estudiantes universitarios.

Es un semestre nivelatorio que busca resolver la brecha, cada vez más notoria y crítica, entre la alta demanda estudiantil y la limitada oferta de vacantes. Desde esta perspectiva, que pretende democratizar la educación y el conocimiento productivo, no se trata solo de una nivelación para el ingreso, sino también de manejar la metodología de investigación y, desde ahí, desarrollar cualquier tipo de estudio, en especial sobre la realidad peruana, con asignaturas que incorporan proyectos comunitarios.

El mérito de ingresar a la universidad debe ser masivo, justo y equitativo tanto para los estudiantes que concluyeron sus estudios en las escuelas rurales como de la ciudad, públicas o privadas. El ciclo cero reconoce el esfuerzo y verdadera vocación de la juventud peruana, así mismo la importancia de la socialización masiva del conocimiento haciendo uso de recursos compartidos, bibliotecas abiertas, aulas públicas.

En el presente artículo se revisa las ventajas pedagógicas del ciclo cero, los riesgos de su aplicación y algunas experiencias en el ámbito internacional como las experiencias mexicanas y argentinas, a su vez se proponen soluciones innovadoras como el uso compartido de las instalaciones escolares en horarios compartidos y el uso de espacios semi presenciales.

Se hace un llamado a la ciudadanía en general para disminuir la exclusión y que miles de jóvenes tengan acceso a la educación superior inclusiva, equitativa y de calidad alineada con las metas del objetivo 4. (4.3) de la ODS que plantea asegurar el acceso igualitario a todos los hombres y las mujeres el acceso a una formación técnica profesional y superior de calidad, incluyendo la educación universitaria para el 2030.

  1. Planteamiento del problema 

El problema surge cuando la educación superior universitaria, mediante un examen de admisión, excluye a más de la mitad de los estudiantes que terminan la secundaria. La mayoría se presenta a este  examen sin una preparación adecuada para los estudios universitarios. Las academias preuniversitarias y los esfuerzos estudiantiles se limitan a aprobar la prueba descuidando el desarrollo de competencias esenciales para el éxito en la vida universitaria.

Las sociedades modernas conectan de manera directa y sistemática los estudios de educación secundaria con el acceso e ingreso a las universidades. A su vez, las universidades están estrechamente vinculadas a las demandas del mercado laboral y la producción como pilares fundamentales para su crecimiento y desarrollo científico, justo y equitativo disminuyendo las desigualdades sociales.

Mientras que en nuestro país, no existe una conexión directa entre la educación secundaria y la continuidad universitaria. En su mayoría ambas están alejadas de las demandas del mercado laboral y la productividad. La modalidad actual del ingreso a las universidades peruanas mantiene las desigualdades, inequidades y exclusión porque no se han propuesto una modalidad que garantice equidad y calidad académica como el ciclo cero.

Por ello, se requiere un sistema académico, como el ciclo cero, que fortalezca y desarrolle el conocimiento de la realidad nacional, el saber científico y la orientación vocacional. En esta etapa formativa, se desarrollan competencias, se perfeccionan habilidades y se consolidan valores como el trabajo en equipo, el pensamiento crítico, los roles productivos y el liderazgo, preparando al estudiante para el éxito profesional como miembro de una comunidad intercultural, solidaria y moderna, con un futuro compartido. 

En consecuencia, planteamos la siguiente pregunta: ¿Cómo puede el Ciclo Cero garantizar un ingreso masivo, justo y equitativo a la educación superior en el Perú, equilibrando meritocracia real, inclusión efectiva y estándares académicos de calidad y

El objetivo de este estudio es analizar cómo el Ciclo Cero puede garantizar un ingreso masivo, justo y equitativo a la educación superior en el Perú, evaluando su capacidad para equilibrar meritocracia real, inclusión efectiva y estándares académicos de calidad.

3.   Marco Teórico

El fundamento teórico del Ciclo Cero integra el Materialismo Histórico, que concibe la educación como mecanismo de transformación de las condiciones materiales, con cuatro enfoques complementarios. Primero, la equidad educativa (Rawls, Sen, Bourdieu) demanda la compensación de desigualdades estructurales. Segundo, la teoría del capital humano (Schultz, Becker) valora la nivelación temprana como inversión social productiva. Tercero, la autodeterminación (Deci y Ryan) enfatiza la preparación progresiva para la vida universitaria. Cuarto, la justicia meritocrática (Young, Arrow) cuestiona los mecanismos tradicionales de selección. 

Estas perspectivas coinciden en que el acceso universal mediante ingreso directo requiere dispositivos de nivelación como el Ciclo Cero, que corrigen asimetrías en el capital cultural y establecen una meritocracia basada en oportunidades reales.

La demanda de ingreso al sistema universitario peruano muestra una tendencia creciente en concordancia con el crecimiento poblacional. Según datos oficiales, en 2024 el Perú registró 34 millones 39 mil habitantes (INEI, 2024), mientras que el Ministerio de Educación (2023) reporta que de los 382,310 egresados de educación básica en 2020, solamente el 39% realizó postulaciones a instituciones de educación superior. Este proceso de admisión presenta marcadas diferencias según el tipo de gestión universitaria: mientras las universidades públicas admiten apenas 2 de cada 10 postulantes, las instituciones privadas muestran una tasa de ingreso significativamente mayor, con 7 ingresantes por cada 10 aspirantes.

El Ciclo Cero representa un avance significativo hacia la justicia social al garantizar acceso equitativo a recursos pedagógicos para estudiantes de zonas rurales y contextos vulnerables. Este modelo opera como mecanismo de «igualdad material» (Marx, 1859), al crear condiciones homogéneas de preparación para la educación superior. La evidencia empírica sustenta esta aproximación: experiencias como las de la Universidad de Buenos Aires (UBA) demuestran que programas semestrales con asignaturas remediales, desarrollados en condiciones de igualdad, lograron reducir brechas académicas en un 35%. Este resultado confirma que el acceso a la universidad se torna sustancialmente más justo cuando todos los aspirantes cuentan con las mismas oportunidades de preparación.

La modalidad del Ciclo Cero evidencia su eficiencia económica desde la perspectiva de Schultz, al tiempo que la nivelación temprana, según Becker, fortalece el capital humano mediante el desarrollo de competencias. Este modelo permite a los estudiantes optimizar sus habilidades al estructurar secuencialmente las fases de ingreso, permanencia universitaria y posterior inserción en el desarrollo económico nacional. Los resultados de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) corroboran este planteamiento, donde la implementación del Ciclo Cero incrementó en un 20% las tasas de retención estudiantil en comparación con los sistemas de ingreso directo, demostrando su efectividad tanto en la formación individual como en su impacto institucional y social.

El Ciclo Cero resuelve la aparente contradicción entre meritocracia académica e inclusión mediante un sistema de evaluación integral. A diferencia de los mecanismos tradicionales basados en pruebas únicas, esta modalidad incorpora tres elementos clave: (1) el historial académico del estudiante, (2) el desarrollo progresivo de competencias, y (3) la consolidación de la orientación vocacional. Este enfoque multidimensional, ejemplificado por el programa PROPEDÉUTICO de la USACH en Chile, supera las críticas de Young al sistema meritocrático tradicional, demostrando que una verdadera meritocracia solo puede existir tras garantizar condiciones equitativas de preparación. La evaluación continua durante el ciclo cero no solo amplía los criterios de selección, sino que permite a los estudiantes tomar decisiones profesionales más informadas, combinando así excelencia académica con justicia social.

La teoría de la autodeterminación (Deci & Ryan) constituye un tercer pilar fundamental para el ingreso directo mediante el Ciclo Cero. Este enfoque teórico demuestra que la modalidad: (1) integra herramientas académicas y emocionales que fortalecen la seguridad estudiantil, (2) favorece la construcción progresiva del conocimiento universitario, y (3) refuerza la motivación intrínseca al basar las evaluaciones en contenidos efectivamente enseñados. Como evidencian los datos de la UNAM (2023), este modelo incrementa sustancialmente la persistencia académica, alcanzando un 40% de retención en carreras STEM, al tiempo que permite a los estudiantes tomar decisiones vocacionales más informadas sobre la continuidad o reorientación de sus trayectorias profesionales.

La síntesis de las teorías educativas analizadas valida científicamente el ingreso directo mediante el ciclo cero. Este modelo, alineado con la concepción marxista (1844) de la educación como fuerza productiva de conocimiento, potencia el desarrollo estudiantil mediante la formación de identidad y compromiso social. La experiencia del bachillerato general de la UNAM confirma su eficacia, mostrando una reducción del 30% en índices de repitencia y deserción.

En nuestro caso, el Ministerio de Educación del Perú (2023) informa que aproximadamente 333,000 estudiantes quedan fuera del sistema educativo superior universitario por no acceder a una vacante. Solo el 50% de los postulantes logra ingresar, considerando que son 677,000. De acuerdo con estos datos, es necesario destacar cuál sería la presencia, desarrollo y posibilidad de participación y apoyo de las instituciones internacionales y nacionales, gobiernos regionales, municipales y comunales, respecto a la responsabilidad social frente a esta realidad.

En el ámbito internacional, hay instituciones que apoyan las políticas educativas y programas nacionales que buscan el progreso y bienestar, mejorando la calidad educativa. Tal es el caso de la UNESCO y el Banco Mundial, que apoyan programas educativos a nivel nacional. En todo sentido, podríamos contar con financiamiento para el acceso masivo a las universidades, más aún tratándose de disminuir las desigualdades y exclusiones sociales en la educación universitaria.

En el plano nacional, las leyes y políticas educativas regulan el desarrollo del sistema universitario, incluyendo las modalidades de ingreso. Debemos orientar todos nuestros esfuerzos económicos y académicos para que las nuevas generaciones puedan ingresar libremente a las universidades. Es importante destinar financiamiento para que el diseño curricular considere contenidos no solo para el ingreso directo a las universidades, sino también para la preparación durante la vida universitaria y el desarrollo social del país.

Los gobiernos regionales y municipales deben orientar sus políticas económicas y académicas hacia la implementación del Ciclo Cero. Las autoridades regionales, en ejercicio de sus competencias, tienen la potestad de aprobar políticas económicas que permitan: (1) la creación y fortalecimiento de facultades acordes con la realidad intercultural, la diversidad geográfica y los recursos estratégicos locales; y (2) la implementación efectiva del Ciclo Cero en sus respectivas jurisdicciones. Este marco de acción descentralizado garantiza la adaptación del modelo a las particularidades de cada territorio.

A nivel local, tanto las comunidades como las instituciones educativas pueden contribuir activamente al desarrollo del ciclo cero. La disponibilidad de recursos locales, junto con el compromiso de reducir la brecha académica entre la educación secundaria y universitaria, facilitará significativamente el acceso a los estudios superiores. Este esfuerzo conjunto permitirá disminuir los gastos asociados al traslado a la capital o al pago de costosos centros preuniversitarios, haciendo la educación superior más accesible para todos.

De acuerdo con lo examinado, el ciclo cero tiene un alcance científico y objetivo en el ingreso y preparación para la vida universitaria. Esta modalidad promueve condiciones equitativas en el proceso educativo, incluyendo infraestructura, recursos pedagógicos y formación docente, convirtiéndose en una herramienta operativa para el desarrollo con equidad. Los datos de Cuba (MINED, 2021) confirman su eficacia: el 72% de estudiantes de origen obrero-campesino accedió a educación superior técnica, científica y humanista mediante esta modalidad.

4. Implementación del Ingreso Directo en el Perú

4.1. Propuesta legal (Proyecto de Ley N° 7726/2023-CR)

En 2023, se presentó al Congreso de la República el Proyecto de Ley N° 7726/2023-CR, denominado «Ley que regula el funcionamiento del ciclo cero en las universidades a nivel nacional». Este proyecto —aprobado por la Comisión de Educación, Cultura y Deporte, presidida por el congresista Segundo Montalvo junto a los demás integrantes de la comisión— propone lo siguiente:

Artículo 1°: Objeto y finalidad
Regular el ciclo cero como mecanismo de ingreso a las universidades nacionales, con el fin de garantizar el acceso de egresados de secundaria y contribuir al desarrollo integral de las personas.

Artículo 2°: Implementación del ciclo cero
Se establece el ingreso libre al ciclo cero para estudiantes que hayan culminado la educación secundaria, bajo las siguientes disposiciones:

Requisitos:

  • Constancia de culminación de estudios secundarios.
  • Pago único equivalente al 5% de una UIT.

Ejecución:

  • Las universidades implementarán el ciclo cero en sus Centros Preuniversitarios   
  • (CREPRES).
  • Duración: 3 meses por semestre, con dos ciclos anuales:
    • Primer ciclo: Primera semana de enero hasta fines de marzo (clases de lunes a sábado; talleres los domingos).
    • Segundo ciclo: Primera semana de mayo hasta fines de julio (misma modalidad).
  • Acceso a facultades: Aprobación de mínimo 13 en tres exámenes de las siguientes asignaturas: Metodología de la Investigación Universitaria, Biología, Química o Física, Matemática Básica, Lógica, Historia Crítica del Perú, Filosofía, Geopolítica y Realidad Nacional

Disposición complementaria final: Quedan eliminados todos los demás mecanismos de ingreso a las universidades nacionales, excepto mediante el ciclo cero.

4.2. Ajuste al marco normativo

La implementación del Ciclo Cero busca establecer un sistema unificado de acceso masivo a las universidades. Este modelo está diseñado para garantizar el ingreso a la educación superior de los jóvenes egresados de secundaria, contribuyendo así al desarrollo económico nacional. Los profesionales formados bajo este sistema se convierten en agentes clave para la innovación, generando conocimiento científico y profesional al servicio de la sociedad.

El fortalecimiento de la educación universitaria constituye un pilar fundamental para mejorar las condiciones socioeconómicas, superar la pobreza y reducir las desigualdades estructurales, lo que demanda transformaciones sustanciales en la legislación universitaria. Este análisis aborda la implementación del Ciclo Cero en el Perú desde una perspectiva multidimensional, examinando: el cumplimiento de los mandatos constitucionales del Estado en materia educativa, la articulación necesaria entre autonomía universitaria y responsabilidad social ante las inequidades de acceso, así como los debates fundamentales entre el poder legislativo y las instituciones universitarias respecto a esta iniciativa democratizadora.

El sistema peruano actual no cuenta con mecanismos eficaces para garantizar un acceso masivo, equitativo y de calidad a la educación superior para los egresados de secundaria. Persisten profundas desigualdades estructurales, prácticas discriminatorias y barreras de acceso que afectan particularmente a las poblaciones vulnerables de las zonas urbano-marginales de Lima Metropolitana y de las regiones del interior del país. Frente a esta problemática, ni el Estado peruano, ni las instituciones universitarias, ni los colegios secundarios han desarrollado estrategias efectivas para superar esta exclusión sistémica del derecho a la educación superior.

5. Impacto y Controversias

5.1. Beneficios

El ingreso directo mediante el Ciclo Cero reduce las barreras económicas que limitan el acceso a la educación superior de estudiantes de bajos recursos. Este sistema contrasta con el tradicional examen tipo IBM, que se aplica una o dos veces al año y presenta tres problemas fundamentales: (1) no considera las condiciones reales de los estudiantes de secundaria, (2) se basa en modelos de preguntas característicos de academias preuniversitarias, y (3) sólo resulta accesible para quienes cuentan con recursos económicos para este tipo de preparación. Frente a esto, el Ciclo Cero ofrece tres ventajas clave: acepta estudiantes de todos los niveles socioeconómicos, establece un pago único similar al de las academias preuniversitarias, y garantiza el ingreso al alcanzar la nota mínima de 13.

El Ciclo Cero enriquece el perfil estudiantil al implementar un sistema de evaluación integral que supera los modelos tradicionales. Este sistema se basa en tres componentes fundamentales: la aplicación de al menos tres evaluaciones sobre asignaturas clave (realidad nacional, metodología de investigación y áreas de especialidad), el desarrollo de competencias que integran capacidades individuales, avances científico-tecnológicos y recursos institucionales, y la producción de conocimiento contextualizado. Esta estructura permite a los estudiantes comprender tanto las dimensiones sociales como científicas de su profesión elegida, consolidando así una orientación vocacional más sólida y fundamentada.

El Ciclo Cero se vincula directamente con la producción científica, la innovación tecnológica, la formación profesional y la responsabilidad social universitaria, ejes fundamentales para el desarrollo económico regional y nacional. Si bien su implementación podría enfrentar desafíos de capacidad institucional, como la posible saturación de la infraestructura existente, se plantean soluciones estratégicas que incluyen: el uso de centros preuniversitarios, colegios y espacios alternativos, junto con la integración de modalidades virtuales y semipresenciales. Este modelo garantiza que todos los estudiantes reciban una formación equivalente en calidad y recursos a la oferta universitaria regular, manteniendo los mismos estándares académicos.

El marco normativo peruano sustenta jurídicamente el Ciclo Cero desde dos dimensiones complementarias. Por un lado, la Constitución Política (artículos 16, 17 y 18) establece los principios rectores de: (i) descentralización educativa, (ii) obligatoriedad de la educación básica para poblaciones vulnerables, y (iii) regulación específica de la educación superior. Por otro lado, la Ley Universitaria 30220 (artículo 8°) reconoce la autonomía universitaria como principio multidimensional (normativo, gubernamental, académico, administrativo y económico) que debe ejercerse en armonía con el ordenamiento jurídico. En este contexto, el Ciclo Cero se configura como un modelo plenamente compatible con el marco constitucional y legal vigente.

La bancada de Perú Libre en el Congreso de la República ha propuesto institucionalizar el Ciclo Cero como mecanismo único de ingreso universitario, sustentando esta iniciativa en tres pilares fundamentales: el marco constitucional (arts. 16°-18°), la Ley Universitaria 30220 (art. 8°) y evidencias técnicas sobre su viabilidad como política inclusiva. Esta reforma busca sustituir los actuales sistemas selectivos (particularmente el examen IBM) por un modelo que garantice: (1) equidad en el acceso a la educación superior, (2) pleno respeto a la autonomía universitaria, y (3) compatibilidad con las demás vías de admisión legalmente establecidas.

La implementación del Ciclo Cero mantiene plena consonancia con el principio de autonomía universitaria, pues: se fundamenta en el marco normativo educativo vigente (Constitución y Ley 30220), y preserva la facultad de las universidades para regular sus regímenes académicos internos. Este doble carácter -cumplimiento normativo y respeto a la autogestión institucional- configura al modelo como un mecanismo equilibrado que armoniza los objetivos de inclusión educativa con las garantías autonómicas constitucionalmente reconocidas.

5.2.  Críticas

Frente a la preocupación sobre un ingreso masivo sin filtros y su posible impacto en la calidad académica y meritocracia, es fundamental precisar que el Ciclo Cero representa un modelo cualitativamente distinto al tradicional examen de admisión tipo IBM. A diferencia de esta última prueba -que evalúa a estudiantes mediante preguntas estandarizadas sin que hayan recibido preparación específica previa, lo que genera situaciones de desventaja e incertidumbre-, el Ciclo Cero se sustenta en tres pilares fundamentales:  procesos formativos progresivos, evaluaciones basadas en contenidos impartidos, y la eliminación de la actual dependencia del sistema de academias preuniversitarias. Estas últimas han desarrollado un circuito mercantilizado alrededor de los exámenes de admisión, fenómeno que las propias universidades han perpetuado al mantener este modelo excluyente en lugar de articularse adecuadamente con la educación secundaria.

La implementación masiva del Ciclo Cero enfrenta el desafío del limitado presupuesto de las universidades nacionales, que actualmente ya presentan dificultades financieras. Sin embargo, el artículo 54 de la Ley Universitaria 30220 ofrece una alternativa viable al permitir que las universidades generen recursos a través de empresas propias. Este mecanismo no solo solventará los costos del Ciclo Cero, sino que además potenciaría tres aspectos clave: la articulación entre teoría y práctica, la transferencia de resultados de investigación científica a la sociedad, y la comercialización de patentes universitarias, generando así un círculo virtuoso entre actividad académica y desarrollo económico.

La implementación del Ciclo Cero no vulnera la autonomía universitaria, pues se circunscribe específicamente a la modalidad de ingreso, ámbito donde el Estado tiene competencia para garantizar el derecho a la educación superior. Cabe destacar que las universidades, en ejercicio de su autonomía, no han logrado resolver el problema de exclusión que afecta a miles de estudiantes, principalmente por limitaciones económicas, quienes ven negado su acceso al sistema universitario público. Esta situación evidencia la necesidad de mecanismos complementarios que, sin afectar las competencias universitarias, aseguren mayor equidad en el proceso de admisión.

5.3.  Comparación internacional

A nivel internacional existen experiencias similares al Ciclo Cero, aunque con características distintivas. El modelo peruano se diferencia por su énfasis en dos dimensiones clave: el acceso masivo garantizado y el ingreso directo con nivelación previa. Experiencias como el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y los sistemas de bachillerato de la UNAM (México) muestran resultados alentadores en inclusión educativa, aunque con diversos niveles de efectividad en la retención estudiantil y el rendimiento académico posterior. Estos casos internacionales proporcionan valiosas lecciones para la implementación óptima del modelo peruano.

Comparación con otros países:

  • Argentina (UBA): Ciclo Básico Común (CBC) – Alta inclusión, pero alto índice de deserción en el CBC.
  • México (UNAM): Sistema de bachillerato y pase reglamentado – Funciona, pero con cupos limitados.
  • Chile: Prueba PAES + nivelación – Sistema más restrictivo, pero con menos saturación.

6. Desafíos y Recomendaciones

6.1. Democratización de la educación

El Ciclo Cero tiene como objetivo fundamental democratizar el acceso a la educación superior, propuesta que ha generado amplio debate en el ámbito universitario peruano. Aprobado mayoritariamente por la Comisión de Educación, este modelo establece el acceso masivo como única modalidad (eliminando los exámenes de admisión tradicionales) y comprende un semestre de formación con tres componentes esenciales: asignaturas de especialidad, metodología de investigación y realidad peruana, requiriendo un promedio ponderado mínimo de 13 para el ingreso definitivo, lo que combina inclusión con exigencia académica en una transformación de los mecanismos de acceso universitario.

Entre las principales ventajas del Ciclo Cero destacan: (1) la eliminación de las barreras que representa el examen de admisión tradicional, sustituyéndolo por evaluaciones continuas de las asignaturas cursadas durante el ciclo; (2) la superación del paradigma de evaluar contenidos no impartidos, particularmente relevante dado el actual distanciamiento entre la educación secundaria y universitaria; y (3) la garantía de un sistema más justo e inclusivo que beneficia especialmente a jóvenes de zonas rurales y contextos económicos vulnerables, quienes accederán a procesos de evaluación acordes con su formación real.

6.2. Vocación y retención

El Ciclo Cero cumple una función crucial en el desarrollo vocacional al ofrecer un espacio para orientar, fortalecer o reorientar la elección profesional de los estudiantes. Este aspecto es particularmente relevante si consideramos los altos índices de deserción que se presentan: durante los primeros semestres universitarios, en etapas avanzadas de la carrera e incluso después de obtener el grado de bachiller o título profesional. Frente a esta problemática, el modelo propone un enfoque integral donde la formación vocacional debe: (1) iniciarse en los primeros años de estudio, (2) consolidarse durante la educación básica, y (3) alcanzar su plenitud en la educación superior, generando así profesionales mejor preparados y comprometidos con el desarrollo social.

6.3. Rol del Estado

El Estado peruano y la sociedad en su conjunto debemos impulsar un movimiento nacional por una educación universitaria verdaderamente inclusiva, que garantice el acceso equitativo de los egresados de secundaria a la educación superior. Esta movilización colectiva permitirá: (1) democratizar los espacios educativos, (2) reducir las brechas sociales y económicas históricas, y (3) fortalecer la unidad nacional a través del Ciclo Cero como mecanismo integrador. Este modelo representa una oportunidad única para que todos los peruanos, sin distinción de condición social, desarrollen una formación profesional integral y se conviertan en ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible del país, aportando sus capacidades al progreso nacional.

El principal problema de la educación superior tiene sus raíces en las deficiencias de la educación secundaria, las cuales derivan de la falta de democratización económica en el país. Si bien el Ciclo Cero no podrá subsanar en un solo semestre las carencias acumuladas durante más de diez años de formación básica, sí representa un importante punto de partida para: replantear el diseño curricular en todos los niveles educativos (inicial, primaria y secundaria), estableciendo objetivos claros que articulen coherentemente con la educación superior; impulsar la urgente reformulación del Currículo Educativo Nacional, necesaria para garantizar una educación de calidad e inclusiva para todos los peruanos.

7.   Conclusiones

El sistema de admisión universitaria peruano presenta graves limitaciones que perpetúan la exclusión educativa. Frente a este escenario, el Ciclo Cero se configura como una alternativa viable para garantizar un ingreso masivo, justo y equitativo a la educación superior. Los datos son elocuentes: mientras apenas el 20% de postulantes ingresa actualmente a universidades públicas, esta modalidad permitiría ampliar significativamente el acceso, especialmente para estudiantes de zonas rurales y urbano-marginales históricamente excluidos. Su diseño -con costos accesibles (5% UIT), uso de infraestructura existente y modalidades semipresenciales- demuestra factibilidad técnica, respaldada por experiencias internacionales exitosas como el programa propedéutico de la USACH en Chile.

Sin embargo, el éxito del Ciclo Cero dependerá de superar tres desafíos críticos. En primer lugar, requiere una articulación efectiva entre el MINEDU, gobiernos regionales y universidades para su implementación coordinada. En segundo término, exige garantizar financiamiento sostenible, aprovechando mecanismos como el artículo 54 de la Ley Universitaria 30220. Finalmente, debe mantener rigurosos estándares de calidad mediante evaluaciones continuas (nota mínima 13/20) y acompañamiento pedagógico para reducir riesgos de deserción, tal como advierten las experiencias comparadas.

El potencial transformador de esta iniciativa radica en su capacidad para redefinir la meritocracia en el acceso universitario. Al reemplazar los exámenes excluyentes por un sistema de nivelación progresiva, el Ciclo Cero sintetiza justicia social con excelencia académica. Sus asignaturas fundamentales de la especialidad elegida, metodología de la investigación y realidad nacional, no solo preparan académicamente, sino que desarrollan conciencia social. Como demostró el caso cubano, modelos similares han permitido que más del 70% de estudiantes de origen obrero-campesino accedan a educación superior.

La implementación del Ciclo Cero representa una oportunidad histórica para el Perú. Más que un simple mecanismo de ingreso, constituye el primer paso hacia un sistema universitario verdaderamente inclusivo y transformador. Su éxito requerirá voluntad política sostenida, participación ciudadana activa y evaluación rigurosa de resultados. De lograrse, sentará las bases para que la educación superior cumpla su rol como motor de movilidad social y desarrollo nacional, haciendo realidad el principio de que el mérito universitario debe ser masivo, justo y equitativo.

Referencias bibliográficas

Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2024). Situación de la Población Peruana 2024: Una mirada de la diversidad étnica. Recuperado de https://www.gob.pe/institucion/inei/informes-publicaciones/5751291-situacion-de-la-poblacion-peruana-2024-una-mirada-de-la-diversidad-etnica.

Ministerio de Educación del Perú. (2023). La Universidad en Cifras. Recuperado de https://repositorio.minedu.gob.pe/bitstream/handle/20.500.12799/9077/La%20Universidad%20en%20Cifras.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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ARTÍCULO

LUCHA DE CLASES Y RESISTENCIA ANDINA EN WARMA KUYAY (Amor de niño) DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS 

Análisis materialista histórico 

Ponencia presentada en el I Foro Internacional de Educación Política Socialista de la Nueva Izquierda Popular «Jaime Cerrón Palomino»

Waldemar José Cerrón Rojas. Político, Doctor en Ciencias de la Educación. Licenciado en derecho y ciencias políticas. Profesor de Investigación de la Universidad Nacional del Centro del Perú. e-mail. josecin4@hotmail.com

Este artículo ofrece una interpretación literaria desde la perspectiva del materialismo histórico, analizando una narrativa que describe la explotación semi-feudal en la hacienda Viseca. La concentración de los medios de producción crea una jerarquía social con una fuerza de trabajo oprimida. La resistencia, individual y cultural, refleja una incipiente conciencia de clase, aunque la acción colectiva permanece limitada, a pesar de que los personajes comprenden su posición en la estructura productiva y sus intereses comunes.

Introducción

Introducción

Somos felices con la imaginación y la fantasía cuando estamos inconformes con la realidad: pero la felicidad más intensa la alcanzamos cuando convertimos nuestra imaginación en realidad y nuestras fantasía en una posible realidad. 

Este artículo ofrece una interpretación literaria de Warma Kuyay desde la perspectiva del materialismo histórico, analizando la narrativa que describe la explotación semi-feudal en la hacienda Viseca. La obra revela una sociedad jerarquizada donde la concentración de los medios de producción genera una fuerza de trabajo oprimida, cuya resistencia, tanto individual como cultural, refleja una incipiente conciencia de clase, aunque limitada en su capacidad de acción colectiva. Para profundizar en esta interpretación, el análisis se estructurará de la siguiente manera:

Primero, se examinarán las fuerzas productivas presentes en la narrativa. Esto implica identificar los medios de producción (tierra, animales, herramientas, etc.), describir las herramientas, los conocimientos y la fuerza de trabajo, y examinar el tipo de tecnología empleada, la organización del trabajo y los recursos disponibles. Este análisis permitirá comprender la base material de la sociedad retratada y su impacto en las relaciones sociales.

Segundo, se analizarán las relaciones sociales de producción. Se identificará quién posee los medios de producción, cómo se distribuyen las ganancias, y las relaciones de poder existentes entre las clases sociales. Se prestará especial atención a la dinámica entre los hacendados (como Don Froilán) y los campesinos, explorando las diferentes posiciones sociales y las formas de resistencia que emergen de esta desigualdad.

Tercero, se interpretará la lucha de clases en la narrativa. Se estudiará cómo se manifiesta el conflicto social, las estrategias de dominación empleadas por los grupos dominantes, y las resistencias de las clases oprimidas. Se analizarán las diversas formas de resistencia, tanto individuales como colectivas, y se explorará el desarrollo de la conciencia de clase entre los personajes.

Cuarto, se criticará la superestructura presente en la narrativa, identificando las instituciones (la hacienda como microcosmos del sistema colonial, las normas sociales, la ideología dominante) que legitiman el sistema de dominación. Se examinará cómo estas instituciones refuerzan las jerarquías sociales y cómo la narrativa refleja o subvierte estas estructuras de poder.

Finalmente, se concluirá reflexionando sobre la importancia de la literatura para comprender la realidad social a través del materialismo histórico. La narrativa de Warma Kuyay, analizada con este método, no solo revela las condiciones materiales de vida y las relaciones de poder de una época, sino que también compromete nuestra imaginación y acción con la historia y la posibilidad de transformarla, extendiéndose más allá de la simple representación para inspirar la lucha por la justicia social. La obra, al revelar las luchas y resistencias del poblador andino, nos invita a una reflexión profunda sobre la construcción de una sociedad más equitativa.

La realidad social, que trasciende lo individual en tiempo y espacio, ofrece la sensibilidad más bella; la literatura juega un papel fundamental en su formación. Las figuras, adornos y metáforas literarias esconden realidades e identidades interculturales, las cuales pueden ser descubiertas con mayor claridad a través del materialismo histórico. Una vez descubiertas, estas realidades comprometen nuestra fantasía e imaginación con la historia —nuestra historia, no solo la que nos tocó vivir, sino la que debemos transformar.

Hasta más allá de la victoria. 

1. Nivel de las fuerzas productivas

El análisis del nivel de las fuerzas productivas debe considerar cinco componentes esenciales: (1) los medios de producción (tierra, maquinaria, instalaciones), que constituyen la base material del proceso; (2) las herramientas y tecnologías empleadas, que determinan la eficiencia productiva; (3) la fuerza de trabajo, cuyo nivel de capacitación y especialización condiciona los resultados; (4) la organización del trabajo, que estructura la división de tareas y coordinación entre trabajadores; y (5) los recursos disponibles (materias primas, insumos), que limitan o potencian las capacidades productivas. 

1.1. Medios de producción

Es fascinante identificar en el cuento los medios de producción: la tierra, las herramientas, la fuerza de trabajo y la tecnología. Estos medios de producción revelan las condiciones históricas del desarrollo social, ya que evidencian el proceso de transformación de la materia prima en bienes y servicios para satisfacer diversas necesidades. Desde la producción, el consumo, la distribución, hasta el intercambio y la circulación económica, podemos visualizar las condiciones de vida material de las haciendas y las comunidades andinas en este caso.

Se alude a la hacienda de Viseca, que cuenta con grandes extensiones de terreno “dormían en la chacra, a dos leguas de la hacienda”, así como la existencia de pastizales, ríos, aves y sobre todo animales como el potro «gritando como potro enamorado»; becerro,  «Me levantó como a un becerro tierno», chanchos, «en busca de chanchos», torillitos  “les rajaba el lomo a los torillitos», toro, “Don Froylán es peor que toro bravo», 

1.2. Herramientas y tecnología

En cuanto a las herramientas, se destaca la presencia de lazos, hondas, estacas, zurriagos y lavaderos en desuso: «Feo, pero soy buen laceador de vaquillas y hago temblar a los novillos con cada zurriago». El texto hace referencia a la ganadería y al uso de estas herramientas en la crianza del ganado vacuno: «hondeaba desde lejos a las vaquitas de los otros cholos cuando entraban a los potreros de mi tío». También se mencionan las estacas, empleadas tanto para atar al ganado como para el tratamiento de los cueros: «como estacas de tender cueros», así como los lavaderos abandonados.

Se hace evidente el uso de tecnología tradicional en las actividades agrícolas, ganaderas y mineras. En la agricultura, esta se acompaña de prácticas culturales como la música: «Y como amaba a los animales, las fiestas indias, las cosechas, las siembras con música y jarawi». Además, se menciona infraestructura en desuso, como «el molino viejo», que testimonia procesos tecnológicos abandonados.

En la minería subsisten vestigios de tecnología obsoleta: «ruedas enmohecidas que fueron de las minas del padre de Don Froylán» y «Subimos al callejón por el lavadero de metal que iba desmoronándose en un ángulo». Estos elementos reflejan tanto la adaptación tecnológica como el abandono de sistemas productivos anteriores.

La persistencia de tecnologías incipientes en la agricultura y la ganadería, junto con los métodos artesanales para el tratamiento de cueros y el empleo de técnicas mineras semifeudales ya obsoletas, demuestran la carencia de desarrollo tecnológico. 

La hacienda Viseca ejemplifica cómo la falta de formación técnica y conocimiento especializado frena tanto la mejora y actualización tecnológica como la modernización de los procesos productivos, lo que finalmente imposibilita el desarrollo de actividades encaminadas hacia la industrialización.

1.3. Fuerza de trabajo

La fuerza de trabajo en la hacienda se manifiesta a través de figuras especializadas que encarnan distintos roles productivos y culturales. En el ámbito pecuario, el Kutu personifica la mano de obra calificada: «¡Déjame, niño Ernesto! Feo, pero soy buen laceador de vaquillas», destacando como «el mejor novillero, el mejor amansador de potrancas». Sin embargo, su labor adquiere matices de violencia sistémica cuando «se iba tempranito a buscar ‘daños’ en los potreros de mi tío, para ensañarse con ellos», revelando las relaciones de poder en el trabajo ganadero.

La condición de no-propietarios (tanto de la tierra como de los medios de producción) somete a los pobladores a relaciones económicas de distribución inequitativa. No obstante, en contraposición a las condiciones de vida inhumanas que padecen, persiste en ellos un arraigado vínculo afectivo con la tierra que trasciende lo económico para convertirse en fundamento identitario y justificación étnica de su reclamo territorial, como evidencia el pasaje: «Y como amaba a los animales, las fiestas indias, las cosechas, las siembras con música y jarawi, viví alegre en esa quebrada verde y llena del calor amoroso del sol».

1.4. Organización del trabajo

Respecto a la organización del trabajo, las labores domésticas están a cargo de las mujeres, como es el caso de Justina. Los pobladores dedican su fuerza de trabajo a la agricultura, incluido el tío de Ernesto: «mi tío y el resto de la gente fueron al escarbe de papas y dormían en la chacra, a dos leguas de la hacienda».

Desde otro punto de vista, la administración de la hacienda está a cargo de Don Froylán: «La hacienda era de Don Froylán y de mi tío». En cambio, Ernesto no está obligado a trabajar, sino que lo hace de manera libre y espontánea: «Yo, solo, me quedé junto a Don Froylán, pero cerca de Justina, de mi Justinacha ingrata».

Podemos identificar claramente en la narrativa la división del trabajo según género: las mujeres se dedican a la cocina, al canto y otras labores domésticas, mientras que los hombres realizan actividades como la siembra, el arreo de animales y el cuidado del ganado. Arguedas registra así una forma tradicional de organización laboral característica de las comunidades andinas. Estas mismas pautas de división sexual del trabajo persisten en amplias zonas de nuestro país, manteniéndose incluso una preferencia por la educación masculina y situaciones de marginación para las mujeres.

La narrativa representa la clase trabajadora en general, y de manera particular a Kutu, quien usaba el zurriago (látigo). Don Froylán, a quien el novillero obedecía, ordenaba el cuidado del ganado y los pastizales; su producción, consumo, distribución y circulación sustentaban su poder económico y régimen opresivo. Don Froylán encarna la autoridad de los hacendados, como se evidencia en: «Pero Don Froilán apareció en la puerta del witron — ¡Largo! ¡A dormir! —. Los cholos se fueron en tropa hacia la tranca del corral».

2. Relaciones sociales de producción

El análisis de las relaciones sociales de producción comprende tres aspectos esenciales: en primer lugar, determinar la propiedad de los medios de producción; en segundo lugar, examinar la distribución de los beneficios generados; y finalmente, evaluar las relaciones de dominación establecidas entre los distintos grupos sociales.

2.1. Propiedad de los medios de producción

Para identificar a los propietarios de los medios de producción, debemos responder cuatro interrogantes fundamentales: (1) en cuanto a la propiedad territorial, ¿quién posee las tierras?; (2) sobre herramientas e instrumentos, ¿a quién pertenecen los implementos de trabajo?; (3) respecto al control tecnológico, ¿quién toma las decisiones sobre el uso y selección de tecnologías?; y (4) en lo concerniente a la fuerza laboral, ¿qué grupo social provee la mano de obra necesaria para la producción?

La narrativa indica que Don Froilán y el tío de Ernesto poseen la tierra «La hacienda era de Don Froilán y de mi tío», los animales «se vengaba en el cuerpo de los animales de Don Froilán» y controlan la fuerza de trabajo «Los indios de Don Froilán se perdieron en la puerta del caserío de la hacienda». Esto demuestra la concentración de los medios de producción, incluyendo herramientas y mano de obra campesina «mi tío y el resto de la gente fueron al escarbe de papas», en manos del hacendado.

2.2. Distribución de beneficios generados

Respecto a la división de ganancias y las relaciones de poder entre clases sociales, la narración muestra que Don Froylán y el tío de Ernesto (clase hacendada) administran las ganancias y la distribución laboral: “La hacienda era de Don Froilán y de mi tío; tenía dos casas”; “mi tío y el resto de la gente fueron al escarbe de papas”. El tío de Ernesto, aunque copropietario, permanece subordinado a Don Froilán.

2.3. Relaciones de dominación

Las relaciones de poder corresponden a una explotación semifeudal, donde el hacendado controla los medios de producción, incluso la fuerza de trabajo. Tanto el tío de Ernesto como Kutu están próximos al dueño, pero no son dueños: Ernesto sufre el abandono del hacendado y el rechazo de los campesinos; mientras que Kutu, aunque admirado por su capacidad laboral, es despreciado por acatar las órdenes de Froylán. Este recibe como pago el privilegio de vivir en los caseríos cercanos a Ernesto, pero no defiende al pueblo ni se enfrenta al patrón.

El poder feudal de Don Froilán desborda toda medida, evidenciándose en episodios como la violación a Justina, que el texto describe como un acto de violencia patriarcal característico del sistema feudal. Más allá del control económico, Froilán actúa como dueño de la voluntad de las personas: «¡Don Froilán! ¡Es malo! Los que tienen hacienda son malos; hacen llorar a los indios como tú; se llevan las vaquitas de los otros o las matan de hambre en su corral. ¡Kutu, Don Froilán es peor que toro bravo! Mátale no más, Kutucha, aunque sea con galga, en el barranco de Capitana».

2.4. Jerarquía social y resistencia

Ernesto no es de la clase hacendada ni campesino rico, ocupando una posición intermedia junto al Kutu, quien tiene privilegios por su trabajo: «Kutu y yo estábamos solos en el caserío de arriba». Los campesinos pobres, los pobladores andinos desposeídos, viven en condiciones precarias: «Los cholos se fueron en tropa hacia la tranca del corral»; «mi tío y el resto de la gente fueron al escarbe de papas y dormían en la chacra».

3. Lucha de clases

La interpretación de la lucha de clases se desarrolla a través de 1)  cómo se manifiestan el conflicto social, 2) sus contradicciones, 3) así como el análisis de las estrategias que emplean los grupos dominantes para perpetuarse en el poder, y 4) de cómo las resistencias de las clases oprimidas, de las cuales surge la conciencia de clase.

3.1. Manifestación del conflicto social

Los conflictos sociales se manifiestan en la narración desde el inicio a través de las tensiones entre el cz- revela cómo las diferencias económicas y las habilidades laborales generan jerarquías incluso dentro de la clase oprimida, plasmando así las contradicciones de clase en las relaciones cotidianas entre los personajes.

3.2. Contradicciones de clase

En la narración, Justina, Gregoria, el Kutu y los trabajadores demuestran plena conciencia de su ubicación en la estructura económica: «—¡Déjame, niño, anda donde tus señoritas!»; «—¡Sonso, niño sonso! —habló Gregoria, la cocinera. Celedonia, Pedrucha, Manuela, Anitacha… soltaron la risa; gritaron a carcajadas». El Kutu reafirma esta conciencia de clase al decir: «—¡Déjate, niño! Yo, pues, soy «endio», no puedo con el patrón». El niño Ernesto también reconoce su posición económica: «La hacienda era de Don Froylán y de mi tío; tenía dos casas». En contraste, Froylán ejerce su rol de propietario y dominador: «Los indios de Don Froilán se perdieron en la puerta del caserío de la hacienda».

3.3. Estrategias de dominación

Ni Ernesto ni el Kutu alcanzan a comprender que la lucha contra los abusos de Don Froylán no podía limitarse a acciones individuales, sino que requería un carácter organizativo y social. Froylán representaba todo un sistema semifeudal que lo respaldaba, lo que le permitía ejercer su poder arbitrariamente: ya fuera gritando a los campesinos durante sus bailes o cometiendo el ultraje contra Justina. Como se relata en el texto: «Don Froylán la había forzado. ‘—¡Ayer no más la ha forzado; en la toma de agua, cuando fue a bañarse con los niños!». Estos actos de dominación evidencian cómo el poder de la clase terrateniente se imponía mediante la violencia física y simbólica sobre los subalternos.

3.4. Resistencias de clase

Cada clase social desarrolla sus propias formas de resistencia y estrategias para mantener, destruir o debilitar el poder establecido. En la narrativa, estas resistencias se manifiestan principalmente a través de acciones individuales de la clase oprimida: el Kutu descarga su rebeldía maltratando a los animales de Froylán –«Pero el novillero se agachaba no más, humilde, y se iba al witron, a los alfalfares, a la huerta de los becerros, y se vengaba en el cuerpo de los animales de Don Froylán»-. Por otro lado, Ernesto, quien ocupa una posición intermedia entre el campesinado pobre y los hacendados, junto al Kutu concebían planes imaginarios para eliminar a Froylán, demostrando cómo incluso en el plano de las ideas se gestan formas de resistencia contra el poder opresor.

La narrativa muestra una resistencia colectiva de carácter cultural, donde la comunidad expresa su identidad y rebeldía a través de manifestaciones artísticas. Se describe: «Los cholos se habían parado en círculo y Justina cantaba al medio», «Los indios volvieron a zapatear en ronda. El charanguero daba voces alrededor del círculo, dando ánimos, gritando como potro enamorado». Estas prácticas -el canto, la música del charango, el zapateo y los jarawis- representan no solo alegría «viví alegre en esa quebrada verde y llena del calor amoroso del sol”, sino también su forma de canalizar la tristeza, angustias y resistencia frente a la opresión.

Las creencias y la simbología andina como resistencia cultural se suman y almacenan en el imaginario del poblador andino: «Una paca-paca empezó a silbar desde un sauce que cabeceaba a la orilla del río; la voz del pájaro maldecido daba miedo». «El charanguero corrió hasta el cerco del patio y lanzó pedradas al sauce; todos los cholos le siguieron. Al poco rato el pájaro voló y fue a posarse sobre los duraznales de la huerta; los cholos iban a perseguirle». La ira contenida se desborda cuando el colectivo tira piedras al pájaro maldito, portador del mal. Esto demuestra, de manera simbólica, la forma en que pueden acabar con todos sus males.

3.4.1. La conciencia de clase

La conciencia de clase comprende tres elementos esenciales: a) la posición de los individuos en las relaciones de producción, b) los intereses comunes según su ubicación socioeconómica, y c) la capacidad organizativa para la acción colectiva que resuelva sus problemas.

a) Posición en las relaciones de producción

En la narración, Justina, Gregoria, el Kutu y los trabajadores demuestran plena conciencia de su ubicación en la estructura económica al no aceptar a Ernesto como uno de ellos . El Kutu reafirma esta conciencia de clase al reconocer sus limitaciones históricas como indio. El niño Ernesto reconoce su posición económica que no es de pobre ni de rico sino que la hacienda es de Don Froylán y su tío. En contraste, Froylán ejerce su rol de propietario y dominador: «Los indios de Don Froilán se perdieron en la puerta del caserío de la hacienda».

b) Intereses comunes según posición socioeconómica

En cuanto a los intereses y necesidades comunes, estos se manifiestan claramente a través de los personajes: «—¡Déjame, niño, anda donde tus señoritas!» demuestra la distancia social que Justina marca con Ernesto, mientras que él reclama «—¿Y el Kutu? ¡Al Kutu le quieres, su cara de sapo te gusta!» y la respuesta del Kutu «—¡Déjame, niño Ernesto! Feo, pero soy buen laceador de vaquillas y hago temblar a los novillos de cada zurriago. Por eso Justina me quiere» revelan las dinámicas afectivas y laborales dentro de su condición de clase. Por otro lado, Froylán impone sus intereses como patrón al exigir: «—¡Largo! ¡A dormir!», evidenciado en el relato que describe cómo «el resto de la gente fueron al escarbe de papas y dormían en la chacra, a dos leguas de la hacienda», mostrando así las condiciones de vida y trabajo de los campesinos bajo el sistema de la hacienda. .

Las necesidades e intereses de la clase oprimida se hacen más visibles cuando Ernesto descubre la violación de Justina y, junto al Kutu, comparten el mismo objetivo de acabar con Don Froylán y sus abusos. Ernesto exclama: «—¡Kutu: cuando sea grande voy a matar a Don Froylán!», a lo que el Kutu responde: «—¡Don Froylán! ¡Es malo! Los que tienen hacienda son malos; hacen llorar a los indios como tú; se llevan las vaquitas de los otros o las matan de hambre en su corral. ¡Kutu, Don Froylán es peor que toro bravo! Mátale no más, Kutucha, aunque sea con galga, en el barranco de Capitana».

c)  Capacidad organizativa y conciencia de clase

Se evidencia una lucha de clases con un conocimiento incipiente de la conciencia social. Los personajes reconocen su lugar en la estructura económica y sus intereses comunes, pero desconocen el poder de la organización colectiva. Tanto el Kutu como Ernesto intentan resolver el problema de forma individual: el primero repite con los más débiles los abusos del patrón, mientras que el segundo llora, se lamenta y finalmente acata las órdenes del hacendado. De alcanzar los campesinos un verdadero nivel de conciencia de clase, la realidad social de Viseca podría transformarse.

4. Superestructura

El estudio crítico de la superestructura consiste en identificar las instituciones (Estado, leyes, cultura dominante) que legitiman el sistema de dominación en un contexto histórico y espacial determinado. Este análisis revela cómo el poder se reproduce a través de mecanismos ideológicos y coercitivos que mantienen las relaciones de producción existentes.

4.1. Identificación de las instituciones que legitiman el sistema de dominación

El análisis del sistema hacendario peruano evidencia cómo diversas instituciones legitimaban la dominación. La hacienda Viseca, como se describe en el texto, funcionaba como institución central: «La hacienda era de Don Froylán y de mi tío; tenía dos casas». Esta institución concentraba no solo el poder económico, sino que también establecía un orden social jerárquico: «Kutu y yo estábamos solos en el caserío de arriba», mientras los demás «dormían en la chacra, a dos leguas de la hacienda».

4.2. Contradicciones del sistema semi feudal

Las haciendas peruanas mantenían una economía basada en la producción agropecuaria (azúcar, café y algodón en la costa; papas, quinua, arvejas y habas en la sierra) con relativa autonomía. Sin embargo, este sistema generaba profundas contradicciones, pues mientras producían lo necesario para su subsistencia, los hacendados explotaban la mano de obra indígena y campesina bajo relaciones de dominación y dependencia que persistieron hasta la Reforma Agraria de 1969.

4.3. Estrategias de dominación de los grupos de poder

Los hacendados ejercían un control semifeudal que abarcaba todos los aspectos de la vida. Como señala el texto, disponían «inclusive de la voluntad de los trabajadores, monopolizaban el comercio local e incluso administraban la justicia a su criterio». Esta dominación se complementaba con una ideología que combinaba conservadurismo feudal, racismo y catolicismo tradicional, donde términos despectivos como «cholos, indio y serrano» reforzaban las jerarquías sociales.

Como bien señalaba Mariátegui (1928): «El ‘gamonalismo’ invalida inevitablemente toda ley u ordenanza de protección indígena. El hacendado, el latifundista, es un señor feudal. Contra su autoridad, sufragada por el ambiente y el hábito, es impotente la ley escrita» (p. 25). Esta cita sintetiza la naturaleza del sistema analizado en el cuento, donde la hacienda funcionaba como microcosmos de un orden social más amplio que combinaba formas feudales con elementos capitalistas incipientes.

4.4. Resistencia y conciencia de clase

Frente a este sistema opresor, los campesinos desarrollaron diversas formas de resistencia. Como muestra el texto, mantenían prácticas culturales propias: «Los indios volvieron a zapatear en ronda. El charanguero daba voces alrededor del círculo». Además, expresaban su descontento mediante actos cotidianos de rebeldía y fantasías de venganza: «—¡Kutu: cuando sea grande voy a matar a Don Froylán!». Manifestaciones como las fiestas comunales, evidenciaban el surgimiento de una conciencia de clase que, aunque incipiente, cuestionaba el orden establecido y deseos de venganza.

CONCLUSIONES 

El cuento «Warma Kuyay» de José María Arguedas expresa, representa y simboliza el imaginario de las fuerzas productivas, las relaciones sociales de producción, la lucha de clases y la superestructura semi feudal a través de las formas de resistencia y lucha cultural del poblador andino oprimido frente al abuso del hacendado Don Froylán.  De la siguiente manera:

  1. En cuanto a las fuerzas productivas, los medios de producción consisten en extensas tierras, herramientas e instrumentos, y una tecnología incipiente que agrava la carga de trabajo. Don Froylán controla estos medios, tomando las decisiones sobre la distribución del trabajo entre los trabajadores: Kutu (el laceador y novillero), Gregoria (la cocinera), los agricultores indígenas y otros empleados domésticos.  Esta organización, impuesta por Don Froylán, contrasta con la autoorganización colectiva que se manifiesta en los bailes, con la participación de Julio (el charanguero) y la voz de Justina. Esta última situación, sin embargo, no logra desestabilizar el poder de Don Froylán.
  2. En las relaciones de producción, Don Froylán, propietario de la hacienda Viseca, ejerce un poder injusto e inequitativo sobre los trabajadores.  Ernesto, hijo de un hacendado, ostenta cierta autoridad, mientras que Kutu, respetado por su fuerza y habilidad, se ve limitado por su subordinación a Don Froylán, aunque realiza actos de sabotaje.  Los campesinos, por su parte, se someten a las órdenes del hacendado,  sufriendo una constante atentado contra su voluntad y dignidad. A pesar de esto, existe una resistencia colectiva y cultural, aunque la mayoría de las manifestaciones de rebeldía se quedan en el plano de la fantasía.
  3. La lucha de clases se evidencia en el conflicto permanente entre el opresor (Don Froylán) y los oprimidos (los campesinos).  El poder de Don Froylán se manifiesta a través de las órdenes que impone a los habitantes de Viseca.  Por otro lado, Ernesto y Kutu realizan actos de sabotaje contra el ganado y fantasean con la eliminación de Froylán tras la violación de Justina. El pueblo, aunque sumiso en apariencia, realiza una resistencia pasiva a través de las actividades culturales colectivas.
  4. La superestructura semi feudal se materializa en la figura de Don Froylán, quien concentra el poder político, legal y coercitivo para controlar a los pobladores andinos. Ernesto y Kutu, con sus actos de rebeldía y sabotaje (aunque fantasiosos), y el pueblo con su resistencia cultural a través de la música y el baile, representan los gérmenes de una posible transformación revolucionaria.

Referencias bibliográficas

Arguedas, J. M. (2009). Warma Kuyay. En Agua (pp. 35-62). Editorial Horizonte. (Trabajo original publicado en 1935).

Mariátegui, J. C. (1928). 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Editorial Amauta.

Esquema para interpretar la realidad social. 

Para comprender el desarrollo social de manera rigurosa, es necesario:

  1. Analizar las fuerzas productivas:
    • Identificar los medios de producción
    • Describir las herramientas, su conocimientos y fuerza de trabajo.
    • Examinar qué tipo de tecnología se emplea, cómo se organiza el trabajo y qué recursos están disponibles.
  2. Examinar las relaciones sociales de producción:
    • Identificar quién posee los medios de producción.
    • Analizar cómo se distribuyen las ganancias 
    • Evaluar las relaciones de poder existentes entre las clases sociales.
  3. Interpretar la lucha de clases:
    • Estudiar cómo se manifiesta el conflicto social.
    • Analizar las estrategias que emplean los grupos dominantes para perpetuarse en el poder, así como las resistencias de las clases oprimidas.
  4. Criticar la superestructura:
    • Identificar las instituciones (Estado, leyes, cultura dominante) que legitiman el sistema de dominación en un contexto histórico y espacial determinado.

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Educación política socialista de la nueva izquierda popular

Educación política socialista de la nueva izquierda popular

Vladimir Cerrón

Perú Libre incursiona en un espacio nuevo e importante de su vida política, a una modalidad sustantiva en la preparación ideológica de sus cuadros militantes, al ser anfitrión del I Foro Internacional de Educación Política Socialista de la Nueva Izquierda Popular “Jaime Cerrón Palomino”, cuya sede es nuestra capital Lima, los días 21 y 22 de junio de 2025, acción política que permitirá romper los esquemas de nuestra, casi siempre, alienada percepción nacional.

Lo trascendente de este evento es que constituye la primera actividad orgánica política partidaria de carácter internacional de Perú Libre, liderada por la Secretaría de Asuntos Interculturales Nacional. Ahora bien, si lo trascendente es diferente a lo importante, veamos las razones de esta última cualidad.

Nuestro país es una nación políticamente dominada, económicamente explotada y culturalmente alienada, es decir, cumple con todos los parámetros de la moderna sociedad neocolonial y neoliberal. Para contrarrestar este fenómeno es necesario conocer cómo se desenvuelve el mundo, condición sin la cual estaríamos en una situación de desventaja colosal. Así, este foro tiene la tarea de compartir algunas experiencias socialistas, narradas por los propios protagonistas de la política continental.

La liberación de los pueblos de su condición de esclavitud, luchando contra las cadenas del imperialismo, implica ser conscientes de su condición real, fuera de percepciones fantásticas, alienadas y falsificadas, que les crea un falso estatus de ciudadano que, en la práctica, no existe.

Demostrado que el único antídoto contra el capitalismo es el socialismo, es necesario que el país sepa realmente de qué se trata este calumniado concepto, explicar al pueblo cuáles son las ventajas sobre el modo de producción capitalista, para lograr persuadirlos racionalmente a unificarse en la lucha prolongada liderada por el partido.

Los ponentes internacionales expondrán sus experiencias en lucha por el socialismo, cuáles fueron las conquistas obtenidas y si las mismas perduran en el tiempo o fueron arrasadas por los antagonistas de clase. Esta actividad también permitirá demostrar que muchos de nuestros fenómenos, que consideramos nacionales, como la socialdemocracia o “izquierda caviar”, en realidad, responden a planes mundiales del imperialismo.

En un país culturalmente alienado, donde el conflicto de identidad hace posible que muchas de nuestras últimas generaciones, a pesar de su real condición de clase, terminen defendiendo la política dominante, es necesario llevarlo a debate por los líderes del pueblo latinoamericano. En esta línea de ideas, será importante dilucidar si practicar el internacionalismo, proletario o pluriclasista, aún es táctica vigente para nuestras luchas de liberación continental y cuáles han sido sus resultados.

Nuestra sociedad explotada económicamente, debe percibir mejor en este evento, que el neoliberalismo, como fase capitalista, solo se jacta de exhibir “logros” de carácter económico financiero para las élites, pero ninguno en los campos de la educación, la salud, la alimentación, la vivienda, las pensiones y el medio ambiente, para las mayorías. En resumen, es un sistema fracasado.

El foro debe reforzar la necesidad de elevar nuestra voz de solidaridad internacional, frente al silencio infundado que a veces tuvo nuestro partido, ante el crimen contra el pueblo de Palestina, a la agresión bélica contra el pueblo de Irán, al bloqueo contra Cuba, al asedio permanente a Venezuela, a la persecución perpetua de Rafael Correa, al encarcelamiento arbitrario de Jorge Glas, al veto electoral y la persecución judicial contra Evo Morales, etc., situaciones en que el partido debe responder con firmeza y en el tiempo preciso.

El foro también precisará el rol de la educación socialista como insumo vital para desencadenar una acción política específica y, posteriormente, conquistado el espacio de poder, poner en marcha nuestro programa de gobierno, en beneficio de las grandes mayorías nacionales, poniendo en relieve que ninguna conquista es verdadera, ni duradera, si se abandonaran los compromisos en la esfera internacional.

Deberá puntualizar el concepto de socialismo en nuestros tiempos, que no es el mismo de antaño, pero que tampoco deja de serlo, pues los socialistas somos conscientes de las tareas específicas como: luchar por la defensa de la paz mundial, impedir que el continente latinoamericano sea convertido en una zona de guerra, contrarrestando todo tipo de armamentismo; la defensa del ecosistema planetario, vital para la conservación de la humanidad; y, la puesta del conocimiento científico, como resultado de la sumatoria de esfuerzos y experiencias del hombre, al servicio de todos y no de las oligarquías o élites mundiales.

Finalmente, transmitirá experiencias valiosas de cómo debemos prepararnos para defender las conquistas logradas por el socialismo, para que estas se conviertan en un legado hereditario, permanente, irreversible e inapelable, en favor de todos los pueblos. Bienvenidos a todos los ponentes internacionales a este foro socialista.

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Árbol genealógico del tránsfuguismo

Árbol genealógico del tránsfuguismo

Henry López (*)

Como la derecha quiere conseguir los votos de los ilusos y de la izquierda, de candidatos a títeres regionales y provinciales: transfuguismo, manipulación y teatro político.

¿Marcharon por su pueblo o caminaron para ser usados?

Hoy no vimos una manifestación ciudadana, vimos una escena de teatro político donde el guion no lo escribió Huancayo, sino Lima. Mientras el pueblo cree estar apoyando a un líder regional, lo que realmente está haciendo es lanzar una candidatura presidencial camuflada entre pancartas provincianas.

Para que no nos engañemos:

Pepe Luna no conoce ni ama el Valle del Mantaro. Pero sí sabe que necesita una cara andina para su ambición nacional.

Y Fernando Orihuela, como buen actor del transfuguismo, se ofrece.

Un trueque perfecto: Huancayo pone la cara, Lima los candidatos.

¿Quién es quién? En el árbol genealógico de los candidatos del transfuguismo:

• Presidente de Podemos, Pepe Luna: ex regidor del Apra, luego secretario de Solidaridad Nacional (hoy Renovación Popular- Porky ó RP), ahora dueño de Podemos Perú.

• Vicepresidenta de Podemos, Cecilia García: Fujimorista de ADN, reciclada por APP como candidata a Huancayo, hoy subida al carro de Podemos.

• Militantes: muchos con camiseta de Perú Libre ayer, hoy visten la de Podemos ¿Convicción, conveniencia o utilización?

• Fernando Orihuela: un rostro regional al servicio de una estructura de derecha fuji-aprista nacional, sin identidad ni coherencia ideológica.

¿Quién representa al pueblo cuando todos se han paseado por los partidos como por ferias de empleo?

¿Qué es Podemos hoy? Una mezcla de lo que el pueblo ya rechazó

• Aprismo, • Fujimorismo, • Renovación Popular (Porky), • APP, • Practicamente la Derecha asolapada.

Un cóctel explosivo de contradicciones, donde lo único que sí tienen en común es el deseo de usar el poder sin proyecto de región, país, solo les interesa llegar al poder como sea, ¿Y para que creen?

La pregunta que arde: ¿Marcharon por justicia o fueron llevados como marionetas?, ¿Los que marcharon sabían que marchaban por una campaña presidencial encubierta?, ¿O simplemente creyeron que caminaban por su salud, su educación o su carretera?

Los líderes de antes construían puentes, hospitales, carreteras. Hoy solo construyen ambiciones.

Lo que hoy se vio fue manipulación: El transfuguismo no es un error, es una estrategia. No hay línea política. No hay doctrina. Solo hay cálculo.

Y el cálculo es simple: usar el rostro provinciano, el rostro regional para conseguir el poder nacional.

Mientras tanto, el pueblo vuelve a ser peón. Vuelve a marchar sin saber por quién. Vuelve a gritar nombres que nunca lo representaron. Y más aún les hicieron un daño irremediable.

(*) Exalcalde de Huancayo por Perú Libre

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