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ARTÍCULO ENSAYO

El Colapso del Capital de Lionel Stiglitz

EL COLAPSO DEL CAPITAL DE LIONEL STIGLITZ

Vladimir Cerrón (*)

Lionel Stiglitz, miembro fundador del Partido Piquetero, un partido argentino de izquierda trotskista, referente del cual discrepo con el debido respeto, ha escrito una obra que considero una de las más importantes, didácticas y actualizadas para entender, lo aparentemente inentendible para los mismos aspirantes a marxistas, la biblia del proletariado, el libro El Capital de Karl Marx.

Esta importante obra publicada en el año 2019, llegada de las manos del mismo autor, constituye un verdadero abecedario para entender la obra más complicada, pero la más importante, de Marx, sin el cual no podríamos entender claramente los conceptos de fuerza de trabajo, capital constante, capital variable, plusvalía, mercancía, precio, monopolio, crisis, trabajo vivo, trabajo muerto, productividad empresarial, parasitismo financiero, capital ficticio, etc., desde la perspectiva dialéctica e histórica de la concepción materialista.

Comprender y dominar estos conceptos, permite una polémica victoriosa ante la imposición hegemónica cultural capitalista en el país. Este libro está dirigido principalmente a la izquierda latinoamericana, campo económico en el que con el mínimo razonamiento nos daremos cuenta de que estamos escritos en las líneas de El Capital, como si fuéramos los protagonistas, pues su vigencia es asombrosa.

Dirigido a la izquierda latinoamericana, obliga a la preparación de la dirección política, quien tendrá el insumo más que suficiente para persuadir a las masas, cada quien, en el lenguaje propio, e insertarlos en una lucha que tiene lógica y que no tiene otra salida que la victoria.

Tiene un mensaje antimperialista, lo que lo aparta de las posturas progresistas, plantea las fases de la lucha de los trabajadores desde el reclamo de un salario, luego el salario justo y posteriormente la expropiación de los medios de producción. Interesante que un político y partido jóvenes hablen con claridad el rumbo del camino, con lo cual no solo atrae adeptos, sino espanta a los tibios.

También existe una postura clara respecto a Cuba, Venezuela, Irán, China y Rusia, respecto a los asedios imperialistas a través de la OTAN, sus formas de defensa, además del impacto económico y medioambiental mundial.

Introduce un nuevo concepto al hablar no solamente de izquierda antimperialista, sino de izquierda antimonopólica, término que puede entender y asimilar la clase media empresarial nacional emergente, quien finalmente debe convertirse en aliada de la izquierda, quitándose viejos prejuicios, para derrotar enemigos comunes, sino estarían sentenciadas a su desaparición.

El Partido Piquetero también tiene presos políticos como Luis Ángel D´elía, quien prologa este libro, donde denuncia la vigencia del Plan Cóndor II, además de declararse seguidor de la Teología de la Liberación, una fusión entre el marxismo clásico y la palabra de Dios, haciendo un llamado a no caer en subjetividades como la fatalidad o inmoralidad para justificar nuestra desgracia, sino que, aplicando el marxismo debemos analizar al sistema tras elementos objetivos.

Este libro ha sido escrito tras la inspiración de un fructuoso dictado de cuatro clases acerca de El Capital en el marco de los 200 años del natalicio de Marx.  Stiglitz hace un llamado que para ser verdaderamente revolucionario no basta arengar o militar, sino es necesario e imprescindible prepararse y estudiar la teoría económica.

Este detalle nuestro partido Perú Libre lo había advertido, por ello orientó a sus cuadros a estudiar los posgrados respectivos, lástima que en Perú no tengamos las mismas autoridades que en la Universidad de Buenos Aires que ha permitido a Stiglitz prepararse como tal, por el contrario, en la Universidad de San Marcos, al percatarse de mi ingreso al Doctorado en Economía, las autoridades optaron por impedir el inicio del curso, declarando nulo la admisión de toda una promoción, un retroceso bochornoso en la que considerábamos la alma mater del país.

La vigencia del marxismo en Latinoamérica es tan evidente que mientras Stiglitz dictaba un curso para comprender juntos El Capital, en la tierra natal de Marx solo se le imprimía en souvenir. El Colapso del Capital precisa que el robo en el capitalismo a la clase trabajadora no parece escandaloso, siendo el más rapaz, porque mientras en el esclavismo se ve por el número de esclavos y en el feudalismo por centímetro de tierra trabajada a su beneficiario, en el capitalismo es un “robo oculto” casi invisible y es casualmente esa “invisibilidad” la que permite una mejor explotación al trabajador.

Justamente en este aporte, Stiglitz lo hace mucho más visible y considero que esta es la contribución más relevante de la obra, que ha sido capaz de poner sobre la mesa a los dirigentes, pero sobre todo a los trabajadores, la importancia de su participación en el proceso de la producción capitalista, para que accionen, eleven su autoestima y sepan que sin ellos ningún empresario haría fortuna.

Explicada la cadena de producción, identifica el eslabón más importante del poder proletario, porque tras la disposición de la materia prima, la fuerza de trabajo termina produciendo trabajo y plusvalía, el dueño lo expone en el mercado y se valida socialmente con la adquisición. Sin la fuerza de trabajo se detiene el engranaje y esa es la génesis e importancia de la huelga, un mecanismo coercitivo para que el proletariado defienda su salario, bajo la amenaza de detener el capital constante sin generar trabajo ni plusvalía, aunque sea el robo diario del capitalista.

Las huelgas son vistas con solidaridad por el pueblo, aunque suban los precios de la mercancía por su escasez en el mercado, pero no se validan socialmente, lo que genera problemas en un eslabón más de la producción capitalista.

La obra también precisa que los desocupados en el país no son producto del azar, sino algo planificado para chantajear a la clase trabajadora, trasmitiéndole constantemente la idea de que puede ser sustituida en cualquier momento, haciendo que sus medidas, como la huelga, se tornen abortadas o ineficaces. Puede incluso llevar al enfrentamiento entre trabajadores asalariados y desocupados, destruyendo la unidad de clase y evitando la unidad de partido.

Agrega un análisis vigente demostrando que la violencia es, en realidad, una potencia económica para el capitalista, pues en última instancia no hay pierde con ella, aunque se llegara al extremo de asesinar a los trabajadores y con ello detener la actividad productiva, la sociedad se ve en la obligación de recurrir al monopolista quien posee acumulados los productos que ahora se tornan escasos.

Explica didácticamente, que la crisis en el capitalismo es por la sobreproducción de mercancía, muchas veces generada por la ausencia o saturación del mercado o por el reemplazo del hombre por la máquina, lo que genera la plusvalía relativa, pero plusvalía al final. Plusvalor que en la crisis los monopolios, cárteles o holding, les quitan a los grandes, medianos o pequeños empresarios no monopolizados, una especie de “ladrón que roba a ladrón”, donde estos últimos se resisten y tienden a bajar los salarios o despedir a sus trabajadores, paralizando así la producción en la industria, la construcción, el comercio, las comunicaciones, etc., llevándonos a la recesión.

El proletariado, como llamó Marx, explica cómo al capitalista solo le interesa que el obrero y su esposa le reproduzcan un futuro obrero, como futura fuerza laboral, de ahí la denominación de proletario.

Stiglitz magistralmente expone la lucha entre capitalistas, cuando se afecta la renta entre ellos, hasta desplazar, quebrar o liquidar a la competencia, una lucha sin cuartel, pero a la vez expone la necesaria concurrencia de todos en el ciclo productivo, explicado por la ley dialéctica de la concatenación de la materia, sino cómo explicar que la Shell necesita de Mark Zuckerberg.

Respecto al salario, Stiglitz puntualiza, como en El Capital, que es la sociedad la que legitima el robo al obrero, al trabajador, al comprar la mercancía, hecha a base de explotación y plusvalía, generando un falso concepto que el capitalista dignifica el trabajo, viéndolo como a un semidios, cuando en realidad es un tremendo ladrón que le roba a diario a los trabajadores.

Permite entender por qué en sociedades capitalistas como Estados Unidos, el trabajo se paga por horas, porque te estás entregando como fuerza de trabajo material al capitalista y él puede disponer de ti esas horas como para producir una aguja o un cohete espacial, obtener la plusvalía que quiera, pero ya pagó tu valor de cambio y ahora va por el valor de uso.

Jurídicamente El Capital precisa que el capitalista y el obrero llegan a colisionar en sus derechos legítimos para ambos, los que inclusive pueden ser iguales, pero finalmente lo que decide es la fuerza.

El Capital no solo nos enseña cómo liquidar al capitalismo, sino algo más importante, cuándo liquidar al capitalismo; lo que implica un profundo conocimiento del materialismo histórico, más precisamente, de la interpretación materialista de la historia.

Stiglitz advierte que la política del poder financiero mundial radica en el fascismo, en el estatismo que mantiene los monopolios privados a viva fuerza, para ello no solo usa la fuerza militar, sino también la religión, el conservadurismo, conceptos engañosos de nacionalismo, patriotismo y racismo.

Lenin decía que el monopolio ahoga a la sociedad para defender sus propias ganancias que ya no puede obtenerlas por métodos capitalistas, para ello necesita implantar violencia dura y pura. Esta es la razón del por qué los empresarios oligopólicos en todos lares, al haber degenerado el libre mercado, necesitan convivir con el militarismo, los órganos de justicia y los grandes medios de comunicación, últimas barreras de defensa frente a la bancarrota o la inminente expropiación de los medios de producción por los trabajadores, desatando una persecución brutal a sus líderes políticos.

Expone una realidad concreta en nuestros países de cómo el monopolio se fortalece comprando empresas, haciendo dumping, controlando exclusividad del mercado, concertando precios, infiltrándose en el Estado y modificando las leyes proteccionistas a su favor como los contratos ley en el Perú. Actualmente el método son los “activos intangibles”, que son disposiciones para eliminar la competencia naciente, es decir, generar un óbito fetal empresarial, mediante: patentes, instalación de marca, base de datos y plataformas tecnológicas.

Este libro hace un llamado a los revolucionarios en el seno del imperio, los Estados Unidos y la Unión Europea, sin los cuales es imposible lograr una victoria mundial, el mundo debe entender, además, que con simples reformas o normas tributarias no es posible domar a la bestia del capital, es necesario expropiar sus medios de producción antes que ellos expropien totalmente el Estado y con ello a nosotros mismos.

Finalmente, Stiglitz concluye que la existencia de monopolios en nuestros países ha llevado al cementerio a la libre competencia, donde si bien es cierto que el poder empresarial por lo menos produce frente al poder financiero que solo parasita, el anuncio de la caída del sistema es tan cierto como que la clase trabajadora debe estar preparada para dar la estocada final al capitalismo neoliberal.

Lima, 21 de febrero de 2023

(*) Secretario General Nacional del Partido Perú Libre

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Honor y Gloria al Comandante Fidel Castro Ruz VI aniversario de su partida a la eternidad

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Honor y gloria al Comandante Fidel Castro Ruz

Homenaje en el VI aniversario de su partida a la eternidad

Por Valentín Pacho (*)

Publicado Blog La Mula: 2022-11-22

El 25 de noviembre del 2016 el compañero comandante en jefe Fidel Castro Ruz pasó a la eternidad, los que continuamos luchando por la transformación de la sociedad hacia el socialismo: rendimos tributo al gran combatiente marxista leninista, probo militante comunista, símbolo de firmeza ideológica y lealtad revolucionaria, el genio militar revolucionario que condujo al triunfo de la Revolución Cubana.

Acto heroico que impactó en los adolescentes obreros de mi generación y sacudió las conciencias de los pueblos en las tierras americanas en el siglo XX, en el que, tanto en enero de 1959 como en abril de 1961, el imperialismo sufrió su primera derrota militar en América Latina-Desde entonces quedó grabada en la memoria de la clase obrera internacional, así como en la conciencia de los sectores populares, que el imperialismo no es invencible, que se le puede derrotar, pero luchando contra él sin hacer concesiones.

El pueblo cubano asume la prueba de fuego: seis décadas de bloqueo criminal impuesto por el imperialismo y no ha podido doblegarlo y no podrá, porque cuenta con la guía de su glorioso Partido Comunista y la solidaridad internacionalista de los pueblos antiimperialistas.

En ese sentido la Asamblea de la Naciones Unidas el 3 de noviembre del año en curso, una vez más ha sido ratificado por votación contundente de 185 votos de Estados del mundo para poner fin al bloqueo criminal a Cuba: refleja el sentir de los pueblos del planeta, solamente hubo 2 votos en contra de Estados Unidos e Israel como era de esperar.

Por tanto, por el respeto a la dignidad y por la libre determinación de los pueblos, nuestro deber, es intensificar los esfuerzos para fortalecer la solidaridad internacionalista militante con el hermano pueblo cubano agredido, para exigir: se ponga fin al criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos y se cumpla el acuerdo de la Asamblea de las Naciones Unidas.

¡FUERZA HERMANO PUEBLO CUBANO!- ¡VIVA LA REVOLUCION CUBANA!

(*) Ex secretario general de la CGTP Perú, ex vicepresidente de la FSM

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ACERCA DEL RESULTADO ELECTORAL REGIONAL Y MUNICIPAL 2022

Vladimir Cerrón

En política no hay victorias ni derrotas permanentes, todo responde a las condiciones previamente creadas para obtener los resultados. Perú Libre ha recibido un revés electoral en este proceso, resultado cual no vamos a discutir, pero sí analizar las causales y los remedios que debemos aplicar.

En este razonamiento, ¿nos reingenierizamos o dejamos de representar a una corriente de izquierda socialista, con la que también se identifican miles de peruanos? Pues, mientras estemos convencidos de la no existencia de otra representación genuina nuestro deber patriótico es continuar la batalla.

Es cierto que las elecciones nacionales no son comparables con las regionales y municipales, pero tampoco dejan de serlo. Son ingenuos los que celebran derrotas de otros y no ven que, en el ejercicio de gobierno de sus electas autoridades, al término de su período, es casi imposible una reelección en esa jurisdicción. En otras palabras, por ley de contradicción, no tener representantes ahora, puede traducirse en tenerlos más adelante.

Tampoco es la primera vez que desahucian a Perú Libre, lo hicieron tres veces, tras violentas contracampañas nacionales, en el 2014 evitando la reelección al gobierno regional de Junín con dos crímenes hasta ahora no resueltos, en el 2019 con el encarcelamiento de su líder y en el 2021 con la impronta judicialización por encargo, pero ocurre que siempre regresamos, cada vez con más fuerza y cabe la interrogante: ¿por qué ocurre este fenómeno?, porque mientras el diagnóstico y las propuestas del Partido sean sintetizadas a partir de la realidad objetiva, siempre habrá quienes se identifiquen con él.

Es cierto que somos responsables de haber llevado a Pedro Castillo al gobierno nacional, no podemos evadir esa realidad, como también es cierto que su gobierno no tiene los resultados prometidos. En más de un año no hay un solo hospital construido por iniciativa propia, no se ha renegociado los contratos ley, los abusos de las financieras siguen indemnes, las mayores utilidades se siguen adjudicando a las transnacionales, no hay intentos de luchar por una Asamblea Constituyente, la derechización del entorno del gobierno es real, etc., con lo que podemos concluir que Castillo no nos representa, pero cargamos con sus desaciertos.

Factores externos

En el plano nacional, los reportes departamentales y provinciales dan cuenta de que el principal factor de rechazo al Partido es el pésimo gobierno de Pedro Castillo, su inconsecuencia al programa del Partido, la ineptitud de los funcionarios, las promesas no cumplidas y las acusaciones de corrupción, lo que ha conducido a que el mal llamado “partido de gobierno” no logre una sola representación regional. No dudamos que los ayayeros del Presidente le estarán susurrando al oído: “ya ves, sin ti Perú Libre es nada”, el mismo susurro que lo está llevando al abismo, pero no solo al primer gobierno de “izquierda”, sino también podría hacerlo con Perú Libre y con todas las izquierdas del país, sin excepción, incluyendo la caviar, por lo que no hay razón para que ciertos sectores de la izquierda festejen reveses de otros.

Respecto a la Lima aristocrática, siempre el mismo fenómeno, conservadora y reaccionaria, aquí no hay segunda vuelta, a pesar de que tienen rango de gobierno regional, porque el voto histórico garantiza el triunfo de la derecha en primera vuelta. Lo que preocupa es el voto en los conos, donde asienta la Lima provinciana, que sigue votando por alguien que en nada se parece a ellos y desprecian a sus pares, ¿qué podría tener en común el millonario RLA con un poblador de cono? Nada. Razón por la que podemos inferir que el trabajo político e ideológico de Perú Libre en esas zonas fue mínimo o nulo para cambiar esta percepción.

La región Junín merece un análisis especial, Perú Libre iba a ganar este proceso electoral por su simpatía, por el programa de gobierno, las obras que realizó y otras que están en marcha, entre hospitales, carreteras y puentes emblemáticos, tenía el candidato favorito, pero renunció, tras la persecución, el allanamiento a su vivienda, enfrentamientos partidarios internos y posiblemente otras motivaciones que el tiempo dilucidará. El CEN y el CER evaluaron y alertaron sobre las consecuencias nefastas que esta actitud personal implicaba sobre nuestros candidatos a las alcaldías, las recomendaciones no fueron cumplidas, poniéndose en evidencia una vez más que sin un liderazgo regional firme, los postulantes a alcaldías no generan mayores expectativas, salvo las excepcionales.

Factores internos

En el plano orgánico, existen comités regionales y provinciales donde hay debilidades de organización, por ejemplo, mucho sectarismo, un mal que no hemos podido erradicar. En los comités donde sus secretarios generales fueron elegidos congresistas y pidieron licencia, dejando el cargo estatutariamente al secretario de organización, la elección tuvo mejores resultados que en los que no lo hicieron. Esto implica reafirmar, una vez más, que un comité regional no se puede dirigir si no es in situ.

Las elecciones internas de los candidatos regionales y la defectuosa composición de sus listas, han traído fatales consecuencias, pese a que se descentralizaron, a pedido de ellos, las personerías legales, conllevando a que varias listas sean declaradas improcedentes y con ello, los candidatos a alcaldías tengan pocas posibilidades de triunfo. Un problema añadido es respecto a la alternancia, por déficit de lideresas en el Partido, sumándose a esto las carentes coordinaciones de la personería legal nacional con sus pares regionales.

Ningún comité regional realiza escuelas políticas regularmente, no hay un cronograma de exposiciones y debates, no se reporta lo actuado, han tomado el partido electoreramente, mas no como una herramienta de concientización y educación de las masas. Si las escuelas funcionaran los resultados obviamente fueran distintos, ahí está el ejemplo de Junín en sus años de apogeo, que luego forjó el partido nacional, no había una mejor herramienta que esa y la militancia lo sabe.

También es necesario mencionar que a este resultado ha contribuido la persecución judicial de la cual se es víctima, con varios dirigentes presos, decenas de procesos abiertos a partir de haber pasado a la segunda vuelta electoral, incluyendo el de terrorismo, allanamientos, comparecencias restringidas, pagos de caución e impedimentos al líder para trasladarse de una región a otras con fines de fortalecer el Partido y las candidaturas, mientras los representantes de los partidos de derecha tienen toda la ventaja.

A pesar de todas estas dificultades el Partido logró ganar meritoriamente en un total de 78 jurisdicciones municipales, entre provincias y distritos, teniendo que enfrentar esta nueva experiencia de gobierno a mayor escala y fuera de la jurisdicción de Junín donde condujo algunas alcaldías.

¿Qué le queda al Partido?

Reorganizar sus dirigencias regional, provincial y distrital, renovar el CEN en su próximo Congreso a convocarse en enero del 2023, en el que se realizará un análisis crítico frente a estos resultados, lograr conclusiones, fijar objetivos, plasmarlos en documentos, ejecutar las tareas y efectuar el balance.

Sabemos que las condiciones internas en una organización son el factor principal de triunfo o derrotas, pero no por ello debemos dejar de lado el análisis de un factor híbrido que afecta al Partido y es que Castillo sigue siendo percibido como militante de Perú Libre en el Gobierno. Somos de la idea que, si el gobierno de Castillo no tiene ninguna intención de implementar el programa del Partido con el que ganó las elecciones y esperanzó al pueblo, no tendría ningún sentido seguir apoyándolo, y la bancada debe optar por una acción redentora, procediéndose al deslinde definitivo ante los ojos del pueblo.

Está claro que las bases magisteriales de las que Castillo dice con frecuencia fueron la fuerza decisiva para llegar al gobierno y no el Partido, esta vez no votaron por la izquierda. La otra hipótesis más sensata es que nunca fueron tal fuerza, sino fue la masa popular, que bajo el programa partidario que Castillo se encargó de repetir en cada plaza, lo puso en el poder, con lo que queda desvanecido el mito del magisterio como elemento decisivo.

Finalmente, nuestro Partido reafirma su posición de izquierda popular, la misma que es inclaudicable y orienta sus esfuerzos para lograr una mejor estructura orgánica, que permita no solo enfrentar procesos de este tipo, sino ser una alternativa de representación de quienes se identifican con los ideales democráticos, descentralistas, inclusivos, internacionalistas, soberanos, humanistas y antimperialistas.

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ARTÍCULO NOTAS DE PRENSA

Partido marxista de Perú es «barrera infranqueable» para evitar destitución de Castillo: líder del grupo – Reuter

Por Reuters  •  última actualización: 22/09/2022

(Corrige cifra en parrafo 8. Debe decir 46 en lugar de 76)

Vladimir Cerron, head of the far-left Peru Libre party talks to Reuters, in Lima

Por Marco Aquino y Marcelo Rochabrun

LIMA, 21 sep -El partido marxista que llevó al poder al presidente peruano Pedro Castillo es una “barrera infranqueable” para evitar su destitución en el Congreso dominado por la oposición, pese a que el mandatario ha abandonado sus promesas de campaña, dijo el líder del grupo, Vladimir Cerrón.

Castillo, quien ha sobrevivido a dos intentos fallidos de juicio político en el Congreso, ganó las elecciones el año pasado por un estrecho margen, asustando a los inversionistas con los planes radicales del partido Perú Libre, como nacionalizar las industrias clave y reescribir la Constitución.

Pero una vez en el Gobierno, Castillo mantuvo la economía en manos de funcionarios moderados y ha afirmado que no cambiará las reglas favorables al mercado, lo que enojó a Cerrón un médico cirujano que estudió y se formó políticamente en Cuba hasta exigir la renuncia del mandatario al partido.

“Lo que falta para la vacancia (de Castillo) son pocos votos que Perú Libre pudiera haberlos puesto en cualquier momento; eso definitivamente no es nuestra intención”, afirmó Cerrón en una entrevista el martes con Reuters en la sede de su partido.

Algunos legisladores de oposición en el Congreso han afirmado recientemente que están alistando una moción para intentar un tercer juicio político contra Castillo, aunque han reconocido que actualmente no tienen suficientes votos para hacerlo.

Otros han dicho que en lugar de un juicio político, Castillo podría ser suspendido de su cargo por una infracción a la Constitución, en medio de investigaciones en su contra por presuntos actos de corrupción, algo que el mandatario ha rechazado.

“Perú Libre es una barrera infranqueable hasta el momento” frente a esas intenciones de la oposición, dijo Cerrón.

El partido marxista llevó 37 legisladores al Congreso, pero tras varias renuncias el bloque se ha reducido a solo 16 de los 130 escaños del Parlamento unicameral de Perú. Expulsar a Castillo requiere 87 votos y en los dos juicios políticos previos la oposición reunió 46 y 55 votos respectivamente.

“Nuestro deseo es que llegue hasta el 2026, pese a que no comparto las actitudes políticas de Castillo”, refirió Cerrón.

Los comentarios de Cerrón podrían darle un respiro a Castillo mientras crecen las criticas a su gestión, en medio de una rotación de ministros y funcionarios sin precedentes y de marchas y contramarcas en torno a decisiones políticas.

“Recibo intermediarios de partidos de derecha tratando de conminarnos a votar por eso (la destitución)”, comentó. “Obviamente hay ofrecimiento de por medio, que jamás vamos a aceptar”, agregó.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre, vive en constante incertidumbre política y en los últimos cinco años ha tenido hasta cinco presidentes en el poder, incluido Castillo.

CONSTITUCIÓN Y ELECCIONES

Cerrón dijo que a pesar de que la redacción de una nueva Constitución es un objetivo clave para su partido, Perú Libre no buscará en este momento impulsar una asamblea constituyente para ese fin, debido no hay una forma legal para lograrlo sin persuadir a la mayoría en el fragmentado Congreso.

“Se ha cerrado las puertas no solo a Perú Libre sino a otras organizaciones que estaban plegándose a esa tarea”, manifestó.

Si bien los analistas consideran poco probable reescribir la Constitución, los comentarios de Cerrón son los más claros hasta ahora que reconocen como muy difícil este escenario actualmente.

El dirigente afirmó sin embargo que su partido no ha descartado un horizonte con adelanto de elecciones, en momentos en que el Congreso debate esa posibilidad vía un referendo, como “otra maniobra de la oposición” para derrocar a Castillo.

Si eso ocurre “el pueblo tiene que luchar para que en ese adelanto de elecciones vía referendo también se incorpore la pregunta de si vamos o no a una Asamblea Constituyente, para una nueva Constitución Política. Solamente en esos términos Perú Libre aceptaría un adelanto de las elecciones”, dijo.

Cerrón consideró que es bastante complicado definir políticamente a Castillo y que el mandatario, a falta de una “visión de estadista”, está gobernando solo para sobrevivir.

Cerrón iba a ser el candidato presidencial de su partido, pero una sentencia judicial por un caso de corrupción lo sacó de la carrera y por eso postuló a Castillo, un sindicalista que se hizo conocido por liderar una huelga de profesores en el 2017.

“Es un presidente al que falta formación ideológica de cualquiera de las corrientes que él pudiera defender. Diría que un hombre pragmático”, señaló el dirigente.

Aunque Castillo ha recuperado unos puntos de popularidad en los últimos meses, según encuestas, el nivel de rechazo a su gobierno supera el 60% en medio de las investigaciones en su contra y por presuntamente obstruir a la justicia para proteger a su familia y a exfuncionarios bajo la lupa de los fiscales.

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Valentin Pacho: Murió Gorvachov, el imperialismo y los anticomunistas le rindieron tributo

Valentín Pacho Quispe

Exsecretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú y exvicepresidente de la Federación Sindical Mundial

Los medios de la prensa internacional imperialista anunciaron el fallecimiento de Mijaíl Gorbachov el 30 de agosto del año en curso, fue el último secretario general del Partido Comunista del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) elegido en 1985 y presidente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) elegido en 1990.

Los máximos jefes de Estado de los gobiernos de Estados Unidos de la Unión Europea y personajes representantes de la derecha internacional y conocidos anticomunistas han expresado su congoja y le han rendido tributo por su hazaña de haber promovido el derrumbe de la potencia socialista de la Unión Soviética en 1991.

Conocí personalmente a Mijail Gorvachov con ocasión del XII Congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM) realizado en Moscú capital de la Unión Soviética los días del 13 al 20 de noviembre de 1990 cuyo anfitrión fue el Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos afiliado a la FSM.

Ese congreso causó gran expectativa en el movimiento sindical internacional debido a que Gorvachov estaba implementando sus políticas de la perestroika y la glasnost en la URSS y que esas mismas políticas promovió para que se aplicara en los países socialistas de la Europa del Este: pero lo que produjo fue el derrocamiento de los gobiernos de dichos países en los años de 1989-1990, los últimos en caer fue la recordada República Democrática de Alemania (RDA) y Checoslovaquia y por ende pasaron a engrosar el bloque capitalista europeo: Gorvachov contribuyó al desenlace de esos acontecimientos.

Sin embargo, la URSS seguía siendo la potencia socialista mundial frente a la otra potencia del imperialismo norteamericano: por lo tanto, había esperanza de la vigencia incólume del socialismo. En ese escenario de expectativa arribaron a Moscú las delegaciones de los sindicatos afiliados a la FSM y representantes de organizaciones sindicales internacionales fraternas de los cinco continentes, había empezado el invierno.

El grupo de los delegados latinoamericanos nos informamos por medio de los estudiantes becados, de que había escases de alimentos en efecto lo constatamos, la sociedad soviética estaba dividida respecto a la perestroika, pudimos percibir que circulaban periódicos con distintos nombres de contenido anti comunista con ataques furibundos contra el PCUS, decían que era en aplicación de la glasnost.

En ese contexto esperamos con gran expectación el discurso del presidente Mijail Gorvachov en el acto de la Inauguración del congreso tal como era tradición en los países socialistas en donde se realizaron los congresos de la FSM como fue el X congreso realizado en Cuba, habló Fidel Castro, en el XI congreso realizado en Berlín- República Democrática Alemana (RDA) el saludo lo hizo su presidente Erich Honecker: pero en el acto de inauguración del XII congreso de la FSM el presidente Mijail Gorvachov simplemente no se hizo presente.

Para los sindicalistas nos quedó claro de que la actitud de Gorbachov era diferente al talante de los jefes de Estado de países socialistas que conocimos. En esas condiciones desarrolló el congreso, los debates fueron complicados en las comisiones de la agenda con las propuestas de los sindicatos soviéticos, habían cambiado su posición en varios asuntos de principios, por ejemplo, respecto a la lucha de clases, se generó discrepancias con los delegados de países del Tercer Mundo era evidente la influencia de la perestroika. Se tuvo que propiciar consensos para la aprobación del documento político y estatutos, culminando con elección de los órganos de dirección de la FSM en el que formaron parte representantes de los sindicatos soviéticos.

Sin embargo, antes de la clausura del congreso, los sindicatos soviéticos comunicaron que el presidente Gorvachov aceptaba recibir una delegación, seguramente habrían gestionado: se nombró representantes por cada continente, por América Latina fuimos elegidos el cc Pedro Ross de la CTC de Cuba y el que escribe esta nota en presentación de la CGTP del Perú. En efecto fuimos recibidos en su despacho presidencial en el Kremlin.

El encuentro fue muy protocolar, en sus expresiones de bienvenida que fue corto, recuerdo que nos dijo que en la URSS se estaban desarrollando cambios necesarios, que la economía de mercado era viable, que la URSS asumía los nuevos retos y otros temas sobre el desarme nuclear ; el compañero Krasuski de la CGT de Francia en representación de la delegación hizo el saludo respectivo y en síntesis se refirió a la economía de mercado cuyas consecuencias han sido negativas en todos los países incluido Europa: Gorvachov solo escuchó y nos deseó éxitos en el congreso y luego se dio por terminado el encuentro, realmente intrascendente.

Al terminar el XII congreso de la FSM de regreso a nuestros países a los sindicalistas nos quedó la sensación de que la aplicación de la perestroika había generado complicaciones internas en la URSS, nos dimos cuenta de que el mercado negro funcionaba sin problemas, decían eran por los sabotajes y corrupciones, circulaban diversos periódicos con distintos nombres, pero todos de contenido anticomunista. Sin embargo, teníamos esperanza y confianza de que el PCUS iba poner orden, después de todo la URSS era producto de la Revolución Bolchevique y no permitiría desviaciones que hagan peligrar el socialismo.

GOLPE DE ESTADO FALLIDO

A pocos meses después del XII congreso de la FSM a mediados de 1991 los problemas internos en la URSS se habían agudizado aceleradamente frente a las iniciativas de Gorvachov y el inminente peligro de la desintegración de las 15 repúblicas federales que conformaban la URSS, apareció un documento Palabra al Pueblo era un llamamiento firmado por intelectuales, políticos, militares de alta graduación y personajes representativos varios de ellos miembros del Comité Central del PCUS en el que expresaban su rechazo a las propuestas de desintegración de la Unión Soviética. Pero también se dio a conocer otro documento Tratado de la Unión que sentenciaba la desintegración de la Unión Soviética firmado por un grupo de conspiradores entre ellos Boris Yeltsin quien ya había renunciado al Comité Central PCUS, pero era el presidente de la Federación de Rusia.

En ese contexto el 19 de agosto de 1991 la prensa internacional imperialista sorprendió al mundo sobre el golpe de Estado contra Gorvachov quien se encontraba de vacaciones. A muchos sindicalistas nos sorprendió de que el golpe estaba encabezado por Guennady Yanayev vicepresidente de la URSS acompañado del jefe de la KGB y altos mandos militares y de miembros del Comité Central del PCUS conformantes del Comité Estatal para el Estado Emergencia en su manifiesto dieron a conocer de que no aceptaban la desintegración de la Unión Soviética el mensaje dio entender que el golpe era para defender el socialismo. A Guennady Yanayev lo conocí personalmente en el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba en la Habana-Cuba en 1989, quien participó en representación del Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos: en efecto muchos dirigentes sindicales lo conocimos como responsable de relaciones internacionales de la central sindical soviética: en realidad el golpe fue el acontecimiento de gran trascendencia mundial.

Pero la otra gran sorpresa fue de que los gobiernos del mundo capitalista como el presidente de Estados Unidos George H.W Bush (padre) expresó solidaridad e hizo llamado a defender a Gorvachov, le siguieron Margaret Thatcher y jefes de Estado de gobiernos de Gran Bretaña, de Francia, Alemania, el Papa Juan Pablo II expresó plena solidaridad e hizo llamado a defender a Gorvachov para garantizar las reformas y el resto gobiernos de Europa occidental reforzado por la campaña de la prensa imperialista contra el golpe. Lamentablemente el golpe fracasó, ese episodio seguirá siendo motivo de análisis mas profundos.

DESINTEGRACIÓN DE LA POTENCIA SOCIALISTA FUE UNA TRAGEDIA PARA LA HUMANIDAD

El fracaso del golpe tuvo consecuencias funestas, la contrarrevolución y el imperialismo logró lo que anheló durante siete décadas: la desintegración de la Unión de la Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) escenificada aquel fatídico día 25 de diciembre de 1991, en el que consternados vimos que de la torre del gran Kremlin era arriada la bandera roja con la hoz y martillo, emblema sagrada de los revolucionarios, que había flameado como símbolo de victoria de la clase obrera combatiente, de las fuerzas revolucionarias y del glorioso Ejército Rojo que hizo morder el polvo de la derrota a los ejércitos del nazi fascismo en la Segunda Guerra Mundial y en su lugar era izada la bandera de Rusia de los zares. Después de la desaparición de la URSS, Rusia quedó bajo el gobierno del alcohólico Boris Yeltsin y camarilla de traidores y corruptos, impuso el modelo neoliberal, privatizó las mejores empresas públicas. El grupo de mafiosos miembros del PCUS que acompañaron a Yeltsin se convirtieron en dueños de las grandes empresas privatizadas. Y, como era de esperar las cúpulas de los sindicatos soviéticos promovieron la desafiliación de la Federación Sindical Mundial FSM para luego afiliarse a la otra internacional sindical reformista anticomunista la CIOSL. Pero los trabajadores pagaron las consecuencias tuvieron que emigrar a Europa en busca de trabajo: el pueblo ruso fue humillado. Sin embargo, lo más vergonzoso fue de que aquellas personas que se consideraban comunistas en diversos países se arrepintieron, desilusionados, se convirtieron en anticomunistas, independientes o simplemente progresistas, prefieren no presentarse ante las masas como comunistas sino con otra denominación, eso continua hasta hoy.

La destrucción de la Unión Soviética fue obra de la conspiración contrarrevolucionaria los operadores estuvo conformado por traidores, oportunistas, mafiosos, corruptos enquistados en los principales órganos del PCUS los enemigos estaban adentro y también estaban involucrados las burocracias sindicales, pues después se conoció la actividad del Freem Trade Union Institute (FTUI) (Instituto Sindical para la Libertad de Comercio) que actuaba en estricta coordinación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tuvo intensa actividad durante el gobierno de Ronald Reagan se encargaba de financiar a grupos sindicales y a la “prensa independiente” de la Unión Soviética y de los países socialistas de Europa del Este, los dólares eran canalizados mediante la National Endowment for Democracy (NED) Fundación Nacional para la Democracia creada en 1983, el imperialismo y la CIA financiaron acciones conspirativas mediante las Organizaciones No Gubernamentales (ONG): todo coincide con el periodo de la perestroika de Gorvachov, lo que facilitó las condiciones para destruir a la Unión Soviética.

El imperialismo y la derecha internacional están muy agradecidos a Mijail Gorvachov, se convirtió en su vedete, le dieron premio Nobel, era el invitado de honor para conmemorar anualmente la caída del Muro de Berlín. Pero para las fuerzas democráticas y revolucionarias del mundo, Gorvachov será siempre un traidor, lo confirma en su testimonio el camarada Erich Honecker que fue presidente de la República Democrática Alemana RDA derrocado a raíz de la caída del Muro de Berlín, quien afirma que “su país fue entregado en bandeja de plata al bloque capitalista europeo por Gorbachov.

Rusia es, hoy, país capitalista y es potencia mundial, pero todo lo que tiene se lo debe lo que el socialismo construyó en siete décadas. Hoy comprendo más a Stalin, con él no hubieran surgido los Yeltsin, Gorbachov y demás traidores.

GLORIA ETERNA A LOS COMUNISTAS Y REVOLUCIONARIOS DEL MUNDO QUE OFRENDARON SU SAGRE Y SUS VIDAS POR UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTADORES NI EXPLOTADOS. ¡EL SOCIALISMO SIGUE SIENDO LA ESPERANZA!

3 de septiembre 2022

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Frente a la errática percepción de César Hildebrandt

FRENTE A LA ERRÁTICA PERCEPCIÓN DE CÉSAR HILDEBRANDT

Vladimir Cerrón

Es necesario aclarar las fantasiosas especulaciones realizadas en el editorial de la revista Hildebrandt En sus Trece, titulado El Plan V, donde hace referencia a nuestras actitudes respecto a las intenciones del partido para con el gobierno de Pedro Castillo.

En ninguna reunión partidaria, privada, pública, clandestina, o mensaje de texto, etc., se manifestó o insinuó, por mi persona u otro militante, el “propósito de deshacerse de Pedro Castillo y reemplazarlo por Dina Boluarte”, de manera que ella “esté a cargo del discurso del 28 de julio”. ¡Qué tal conjetura periodística gratuita! Aquí cabe citar perfectamente a Lenin, quien en casos semejantes habría dicho: “esto ya no es un error, sino una estupidez”.

En verdad, la renuncia se le pide al Presidente porque mientras el Partido decía no ser la bancada oficialista, tenía sin embargo al mandatario como militante: una incoherencia total, que tuvimos que corregir ante la mirada del pueblo. Para entenderlo de otro modo, el Partido decidió regularizar sus documentos tanto orgánicos como históricos. Y es que, en realidad, Pedro Castillo, como lo ha manifestado en televisión, siempre tuvo una militancia puramente electoral, no una de naturaleza convicta y confesa, razón por la cual, frente al pedido de renuncia, las bases nos han reprochado señalando por qué se tomó la decisión muy tarde.

El Partido no tiene ninguna intención de inhabilitar, suspender o vacar a Pedro Castillo; jamás asumió semejante posición, pero sí mantiene una postura crítica a lo que cree cuestionable, sin que eso pudiera significar plegarse a la derecha. Para nosotros, el parámetro que define si estamos con el pueblo o contra él es el programa del partido, no el Presidente.

Debo manifestar que estoy contra el golpismo del Legislativo al Ejecutivo, pero también contra el golpismo al Legislativo que promueven algunos del Ejecutivo. No puede ni debe haber una doble moral en la izquierda. Si la joven democracia eligió un parlamento mayoritariamente de derecha debe respetársele, así como eligió a un Presidente de izquierda que debe ser respetado.

La censura al ministro del Interior responde a la persecución brutal, a los reglajes legales e ilegales de los que son víctimas los dirigentes y autoridades del partido, incluyendo a los congresistas Waldemar Cerrón y Guido Bellido, a los allanamientos repetitivos a nuestros locales, al pedido de prisión de mi persona y de la personera legal nacional, Ana Córdova,  por parte de la Dircote, cuando esto último debiera solicitarlo la Fiscalía contando con pruebas reales, que estamos seguros que no existen.

Es cierto que todo ello no fue iniciativa del ministro censurado, pero ocurre que el problema es el continuismo e indiferencia ante los abusos mencionados, pero también es obvio que el Presidente lo sabe y lo permite. Se persigue al Partido, pero con el otro rasero se permite la fuga de personajes que han embarrado la institucionalidad del gobierno y también del Partido. ¿Debía acaso mantenerse neutro el partido?

En cuanto a la censura de la ministra Betssy Chávez, debe quedar claro que el partido no se sumó al operativo porkifujimorista. Lo digo ahora al no existir ya obligaciones ni contemplaciones de camaradería, en verdad fue el nivel más alto del Ejecutivo el que solicitó, mediante un congresista, que la bancada vote por la censura a la ministra de Trabajo; luego se insistió en el pedido mediante un portavoz a quien le encargaron lo mismo. Pero debe quedar claro que ninguna de las dos circunstancias influyó para tomar nuestra propia postura, ni el encargo del Ejecutivo, ni la presión derechista. Tanto la censura de Chávez como la de Senmache, una vez debatidas en el seno partidario, se dieron porque el Partido tenía su propio pliego.

De otro lado, es cierto que la vicepresidenta Boluarte se ha comunicado conmigo, su llamada, mediante un intermediario, me sorprendió; pero debo manifestar que el Partido no concertó absolutamente nada con ella; es más, no tiene nada que deliberar ni pactar con dicha persona, desde el momento en que la señora negó su pertenencia al Partido. Al igual que al Presidente, se le dio el plazo necesario para renunciar porque no queremos dañar a nadie, aun cuando haya habido ingratitud con nosotros.

Lo que hice fue trasmitirle brevemente la decisión del Partido, ya que después no había nada más que conversar. Ciertamente, el acuerdo partidario fue no apoyar ninguna iniciativa de inhabilitación, suspensión o vacancia para nadie, porque respetamos la democracia más que los que a voz en cuello dicen hacerlo, aunque suene paradójico. No se condicionó nada a cambio: esa es la moral de Perú Libre, no somos mercantilistas, somos socialistas.

Tampoco hay algún plan de “extorsión” como suele hacer la prensa parametrada; no hay Plan V, aunque sí Plan B. Si el partido no confía en el Presidente, menos en la Vicepresidenta, obviamente no puede haber maniobra sustitutoria, según se empeña en decir el señor Hildebrandt.

Nos califica de sectarismo sombrío, pero lo que él no quiere reconocer es su complicidad, o en todo caso, no se tiene la valentía de mostrarse de acuerdo con la captura del Estado, desde la sombra, por parte de los caviares. Decorosos oficiales de la PNP saben hace mucho tiempo quién es el ministro del Interior de facto en el Perú desde hace más de una década, me lo han manifestado y probado; igual infiltración ocurre en otras instituciones del Estado. No negamos nuestra posición de clase; Perú Libre es antagónico respecto de la derecha, pero además es negación de los caviares.

Si sale el Presidente y entra la Vicepresidenta, los únicos beneficiados serían los caviares, quienes la han rodeado, y Hildebrandt pertenece ciertamente a ellos. Así como el director afirma difamatoriamente que soy el poder en la sombra, también podría yo pensar que Hildebrandt fue el titular de Economía en la sombra, poniendo como punta de lanza a uno de sus articulistas, ambas incoherencias, por cierto.

Como corolario, puedo añadir respetuosamente que Hildebrandt, además de caviar inconfeso es un anarquista, lamentablemente un símil de González Prada, alguien que criticaba mucho, pero no organizaba nada para cambiar este país, practicando un materialismo contemplativo que lo mantuvo muy por debajo del pedestal sobre el que se yergue un Mariátegui.

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Más allá de las mentiras

Más allá de las mentiras

Eduardo Bendezú Gutarra

|Abogado – Secretario de Prensa Nacional|

Perú Libre removió los cimientos de la política peruana por pasar en primer lugar a la segunda vuelta electoral y por ganar las elecciones del 2021. La irrupción de este partido provinciano, marginal, que llevaba a un maestro rural a la Presidencia de la República cuyo programa “radical” de izquierda significó una seria amenazada para los poderes fácticos, quienes orquestaron una persecución mediática llenando los titulares con una serie de improperios, difamaciones y calumnias y haciendo uso de su brazo judicial contra sus principales dirigentes políticos.

Perú Libre nació el 13 de agosto de 2008 en Huancayo, región Junín, como un movimiento regional. Ganó dos veces las elecciones regionales en Junín: 2010 y 2018. Poco se ha señalado de estas gestiones, en especial de la primera a nivel de los medios de comunicación, solo se han tomado las denuncias y escándalos pero no se ha recogido la voz del Partido.

Perú Libre se define como un partido de izquierda y socialista en su doctrina y programa de gobierno haciendo patente estas condiciones, reconoce a la Salud como un Derecho y no una mercancía y menos un privilegio, en claro acto de desafío en contra del Sistema político y económico que el Estado Peruano a seguido a ciegas amparado en la Constitución del 93. Ese gran cambio inició Desde la primera gestión de Perú Libre en el año 2011, la Especialización de los hospitales que se encontraban en Huancayo, capital de región, fueron una de sus primeras medidas siendo los antiguos hospitales El Carmen y Daniel Alcides Carrión los primeros en implementar este sistema de atención, para el alivio de pacientes y familiares quienes no solían ser atendidos bajo el pretexto que la “especialidad” buscada no se ofrecía en dicho hospital; de esta manera se eliminó esta forma de “peloteo” que muchas veces terminaba cuando el paciente acudía al consultorio privado del médico. Esto cambió al establecerse que el Carmen pasaría a ser un Hospital Materno Infantil y el Carrión Docente Quirúrgico. A su vez, esta nueva condición permitió que se formen Médicos Especialistas mediante la apertura del Residentado Médico.

Se creó el programa Médico de Familia, siendo las provincias beneficiarias: Chanchamayo, Tarma y Huancayo. Se construyeron módulos de atención en el que un médico estaba las 24 horas atendiendo citas, supervisando a domicilio el tratamiento de los pacientes, auxiliando emergencias y derivando casos complejos a centros médicos mayores. Se implementó este programa es zonas social, económica y políticamente marginales bajo la premisa que el médico va a la comunidad y no a la inversa. La Salud ya no era excluyente, ahora era un derecho humano.

Ni antes ni después se invirtió en infraestructura hospitalaria en la región Junín,tanto como se hizo con las gestiones de Perú Libre incluso Huancayo, siendo la capital, tenía infraestructura propia de un hospital, a penas locales centenarios adecuados para “atender” a los pacientes y por ello, entre los años 2011 al 2014 se iniciaron cuatro grandes proyectos: Hospital Quirurgico Docente Daniel Alcides Carrión (Huancayo), Hospital de Enfermedades Tropicales (Chanchamayo), Hospital Materno Infantil El Carmen (Huancayo) y el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas – IREN (Concepción). Los dos primeros serían concluidos durante esa gestión, el IREN esperaría el regreso de Perú Libre al GORE para su culminación el año 2019.

En el 2011 la región Junín contaba con noventa y un mil personas analfabetas de una población mayor al millón trecientas mil personas, la mayoría de ellas migrantes producto de la violencia política: campesinos quechua-hablantes excluidos de la mayoría de servicios públicos. Pará atender esta problemática, se creó el programa Junín Libre de analfabetismo, que logró conformar brigadas de jóvenes alfabetizadores que recorrieron las zonas y pueblos más reconditos de la Región. Este logro llegó a buen puerto gracias a la coordinación y denodado apoyo de los dirigentes comunales, Se lograron alfabetizar a más de treinta mil personas víctimas de la exclusión educativa.

Educación y Salud fueron los dos pilares fundamentales de la gestión, cuyo trabajo coordinado generaron dos programas innovadores: Odontólogo y Psicólogo por colegio. Políticas públicas de carácter preventivo en la salud bucal y para velar por la salud emocional muchas veces afectada por la violencia de los estudiantes de instituciones estatales, garantizandoles el acceso a servicios de calidad educativa y sanitaria.

Como podemos ver, durante la gestión gubernamental de Perú Libre no solo el fierro y cemento caracterizaron a las obras sino políticas públicas que imprimían el nuevo y distinto espíritu de gestionar el gobierno en la región Junín. De allí que se proyectase, en convenio con la Universidad Nacional del Centro del Perú, una Nueva Currícula Educativa teniendo como principios: El humanismo, la ciencia, la crítica, y la realidad social e historia local, nacional y universal. En contra del proceso de descentralización, el Ministerio de Educación se opuso a esta medida, mostrando que la Educación liberadora es un riesgo para el estado neoliberal peruano.

Las vías de transporte llevan progreso, no solo en mercaderías o pasajeros sino para la tecnología, salud, educación y toda actividad humana. Bajo el gobierno de Perú Libre en Junín se construyeron los siguientes puentes: Pangá, provincia de Satipo, Ubiriki, provincia de Chanchamayo, Eternidad, provincia de Chupaca, y Comuneros, provincia de Huancayo. Todos ellos ejecutados por los Servicios Industriales de la Marina – SIMA PERÚ. A su vez se firmó un convenio con el Ejército para el asfaltado de la carretera Ju – 106, Acobamba – Condorín, provincia de Tarma. Se señala estos casos ya que han sido obras ejecutadas en convenio entre instituciones del Estado, demostrando que muchas veces este mecanismo es más útil y efectivo el trabajo conjunto de entes públicos.

Existe el mito que los socialistas son enemigos de la inversión privada, nada más falso. En la gestión de Perú Libre al frente del GORE Junín se demostró que se puede trabajar con la inversión privada a favor del pueblo, ya que se ejecutó el Asfaltado integral del valle Yacus, Jauja, mediante la modalidad de Obras por Impuestos con el Banco de Crédito del Perú – BCP.

Tanto se habla de la supuesta misoginia que habría en Perú Libre, de nuevo serán las obras las que hablen: la especialización de hospitales trajo consigo que se cree uno Materno infantil, teniendo por primera vez la región Junín un centro especializado para las mujeres. De los más de 35 mil alfabetizados el 80% fueron mujeres quechua hablantes, campesinas y de la tercera edad; haciendo justicia con ellas. El programa Psicólogo por colegio buscó en primer término menguar la violencia hacia la mujer.

Este breve recuento de la gestión liderada por Perú Libre al frente del Gobierno regional Junín tiene la finalidad de difundir aspectos pocos conocidos del Partido, de su obra. No es posible el silencio ante el ataque apabullador, abusivo de los medios de comunicación y de todo el aparato con el que cuenta la Derecha peruana. Perú Libre es pensamiento y acción, así seguirá hasta conseguir un país con Justicia, Dignidad y Porvenir.

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Evaluación al primer gobierno nacional de izquierda

EVALUACIÓN AL PRIMER GOBIERNO NACIONAL DE IZQUIERDA

Vladimir Cerrón (*)

27 de diciembre de 2021

Es indudable que este año 2021 quedará para la historia por el solo hecho de que la izquierda peruana, por primera vez, gana un proceso electoral, con un partido de origen provinciano, declarado marxista-leninista-mariateguista y un profesor de escuela rural como candidato. Lo resaltante es que nadie lo esperaba, ni siquiera la propia izquierda.

Para la izquierda el resultado fue alentador, pero para la derecha fue traumático, pues hizo lo imposible por desconocer los resultados y hasta ahora no asimila su derrota, que en alguna medida lo ha destronado de una parte del parnaso que mantenía hace 200 años.

En este periodo de gobierno de cinco meses podemos advertir que, si bien se ganaron las elecciones, cosa muy distinta es ganar el poder, para hacer un gobierno de izquierda como el prometido. Esta circunstancia explica la razón por la que el gobierno de Pedro Castillo no ha logrado poner en marcha ninguna política de izquierda, ninguna propuesta del plan de gobierno, que lo distinga como tal, fenómeno aparentemente inexplicable para la multitud, pero que lo llevará al inevitable juicio popular ante la historia.

Desde el momento en que Pedro Castillo pasa al ballotage de la segunda vuelta, se articula una gran ofensiva contra el líder de Perú Libre, partido que ganó las elecciones, a quien se le aplica la guerra jurídica o lawfare, aperturándosele más de una docena de denuncias penales, entre ellas cuatro por terrorismo.

Como esa dosis no era suficiente para frenar el avance, decidieron atacar la estructura propia del Partido, forzando una investigación penal en marcha, antigua, doméstica y sin mayor importancia, para magnificarla y convertirla en un “gran” caso al que denominaron Los Dinámicos del Centro, involucrando a todo el Partido, dirigentes, militantes, autoridades, exautoridades y amigos.

Estas medidas tuvieron tres fines, primero, inmovilizar al líder que según la teoría era el cerebro de los acontecimientos; segundo, proscribir a Perú Libre como partido para las próximas contiendas municipales, regionales y nacionales; y tercero, profilácticamente penalizar a toda la tecnocracia perulibrista, bajo la acusación de organización criminal y lavado de activos, para que no puedan ejercer cargos en el gobierno, con el propósito de aislar y desarmar al Presidente de su principal soporte ideológico, político, programático y organizativo.

En estas circunstancias, el Gobierno decide prescindir de la izquierda perulibrista cayendo en el juego de la derecha, pero en su afán de no perder su naturaleza, en la composición del primer Gabinete, invita como premier a un militante perulibrista, como canciller a un exguerrillero y como ministro a un maestro sindicalista. La derecha y sus voceros de la gran prensa corporativa, comenzaron una campaña intensa de desinformación, calumnias y difamación contra los mismos.

Los tres únicos ministros de izquierda al poco tiempo fueron renunciados, la derecha logró una importante victoria, pero quien se llevó el premio mayor fue la izquierda de la derecha, los que hablan como izquierdistas, pero viven como burgueses, los famosos caviares, quienes lograron reemplazar en sus espacios naturales a los ministros izquierdistas.

Este es el contexto en que Pedro Castillo organiza el Gabinete caviar, quienes nunca estuvieron en la campaña, nunca lo defendieron y por el contrario, lo atacaron, pero, sobre todo, con quienes no comulgaban con el programa de gobierno proclamado. La bancada de Perú Libre hasta el último momento se opuso a la investidura del Gabinete votando en contra en el último intento de salvar al Presidente de las fauces de la caviarada.

Nombrado el nuevo Gabinete, el Gobierno cayó en parálisis política, la renegociación del gas de Camisea, iniciada por el expremier Guido Bellido, la entrante premier Mirtha Vásquez la detuvo, la encarpetó, la congeló y la archivó. Pedro Castillo solo optó por administrar la crisis neoliberal del país, mientras era el blanco de múltiples ataques.

Ahora, no podemos culpar de todas las desgracias a los caviares, debemos analizar los círculos de confianza e influencia que rodean al Presidente en orden de prioridad; son seis. Primero, los familiares sobrinos; segundo, el sindicato; tercero, los chotanos; cuarto, los caviares; quinto, los partidos derechistas; y sexto, Perú Libre.

En este orden es fácil entender la causal por la que el Presidente carece de una herramienta ideológica, política, programática, táctica, estratégica y organizativa, para conducir un gobierno popular, pues no está rodeado de políticos ni estrategas de izquierda, sino de personas que tienen un gran concepto de la oportunidad.

En el primer círculo, la Casa de Sarratea, propiedad de los familiares sobrinos, epicentro de las pesquisas que buscan probar los casos de corrupción; en el segundo círculo,  el cuestionado exaprista y exmilitante de Somos Perú,  Bruno Pacheco, quien negociaba los ascensos militares, los favores en la Sunat y a quien intervinieron con dinero americano en Palacio; en el tercer círculo, se acogió a los paisanos chotanos como al jefe de asesores, Auner Vásquez, y otros funcionarios pertenecientes a Alianza para el Progreso, Acción Popular y Fuerza Popular, pero eso no importaba,  lo que importaba es que sean chotanos; en el cuarto círculo, los caviares, Nuevo Perú con cinco ministerios, pero que no aportan una sola curul, asimismo, Frente Amplio con tres ministerios y que tampoco aporta una sola curul, solo Juntos por el Perú con un ministerio que aporta cinco curules; en el quinto círculo, pululan Acción Popular y Alianza Para el Progreso, ofreciendo sus votos para inclinar el fiel de la balanza en el Congreso, vendiéndose como los salvadores de la gobernabilidad. Todos tienen una tarea común, fracturar la unidad del Presidente con el sexto círculo que lo integra Perú Libre.

Pese a estas concesiones, debemos reconocer la capacidad de perseverancia de la derecha en su intento de sacar al Presidente de su cargo, intentando una vacancia presidencial por incapacidad moral. La derecha necesitaba 54 votos para llevar a debate tal medida y contaban erróneamente con los votos de los parlamentarios militantes de Perú Libre, quienes votaron contra la investidura del Gabinete caviar, pero se equivocaron, la bancada cerró filas y frustró las intenciones golpistas de la derecha.

Ahora el Presidente debe estar pensando cómo organiza su nuevo y tercer Gabinete que no debiera tener la nefasta composición caviar, ni la proporción ilógica para garantizar su defensa en el parlamento, pero sobre todo optando por un equipo que le permita retomar el programa primigenio con el que despertó a los pueblos, permitiéndole a la vez reencontrarse con ellos.

Para lograr que el Presidente se reencuentre con su pueblo, pasa por un necesario sinceramiento con el Partido, invirtiéndose el orden en los círculos de confianza, donde en primera línea esté Perú Libre, seguido por los caviares y los partidos de derecha que brinden apoyo coyuntural, apartando a los familiares, al sindicato y a los chotanos.

En realidad, esta es la fórmula que lo salvará de los intentos de una futura vacancia, Perú Libre con su bancada unánime, Juntos por el Perú como sector caviar y algún partido de derecha negociable, que le permita garantizar mínimamente 44 votos, con lo que se tendría un Presidente invacable. Para que este engranaje funcione es indispensable garantizar la primera condición, la unidad de la bancada de Perú Libre, sin ella pocos se arriesgarían a negociar con el Gobierno, así como mantener a Juntos por el Perú con su ministerio y cerrar filas con Somos Perú.

Hay algo más que el Presidente debe enfrentar y es el acoso permanente de la Fiscalía que ha allanado tres veces Palacio de Gobierno, dando una imagen nacional e internacional pésima. Nadie podría oponerse a las investigaciones de cualquier acto de corrupción, pero eso tiene sus mecanismos previstos ante la investidura presidencial, que personifica a la nación.

En la política internacional Pedro Castillo ha perdido grandes oportunidades para iniciar la carrera de estadista. Su intervención en la CELAC, la OEA y la ONU, no fueron malas, pero tampoco trascendieron, su ausencia en la COP26 en Glasgow fue aprovechada por otros mandatarios del continente como Luis Arce quien dio un potente discurso para la historia de la humanidad, comparable solo con la de Fidel Castro en Río de Janeiro el año 1992.

El Ministerio de Relaciones Exteriores lo ha inducido a cometer varios errores sistemáticamente, entre los que podemos destacar el innecesario pronunciamiento contra las elecciones de Nicaragua; el frustrado nombramiento del embajador peruano en Venezuela; la fallida, ilegal y xenófoba expulsión de 41 venezolanos del territorio patrio y la falta de respaldo al actual embajador de Cuba, maltratado por la derecha, pero con el silencio de Torre Tagle, pues todo apunta a que el boicot nace del propio ministerio.

Los únicos países que podrían darle un respaldo firme al Gobierno en el plano internacional son casualmente los del bloque socialista y, paradójicamente, son los únicos con quienes se ha tenido problemas hasta ahora, ¿casualidad?, claro que no.  América Latina se apresta a recibir los futuros gobiernos de izquierda en Chile con Gabriel Boric, en Brasil con Lula da Silva y posiblemente en Colombia con Gustavo Petro, mejor circunstancia no puede haber para renacer UNASUR y lograr no solo un potente respaldo continental al Gobierno, sino proyectar políticas de cooperación, economía y soberanía.

El próximo año pronto va a empezar, esperemos que el Presidente pueda enmendar los errores que han ido inestabilizando al Gobierno y ocupándolo más en su defensa que en innovar la política nacional en beneficio de las mayorías; para ello se necesitará fortalecer el liderazgo, identificar los principales problemas de la sociedad, plantear soluciones viables y mantener una postura firme frente a las adversidades.

(*) Secretario General Nacional del Partido Perú Libre

Archivo:President Pedro Castillo swears in symbolically in historic Pampa  de Ayacucho (cropped).png - Wikipedia, la enciclopedia libre
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Zaraí Toledo: Una guía para entender el Perú de Pedro Castillo

¿Cómo un sindicalista de provincia llegó a la Presidencia de Perú? En un país que quedó fuera del «giro a la izquierda» regional de los años 2000 y de los levantamientos indígenas de otros países de la región, y que hizo de la continuidad del modelo económico un dogma de fe para cualquier candidato que buscara llegar a la jefatura de Estado, las elecciones del 6 de junio pasado provocaron un terremoto político. Habrá que ver si es el anuncio de una reconciliación del país consigo mismo o el anticipo de nuevas crisis políticas.

Por Zaraí Toledo Orozco*

Nueva Sociedad, 25 de octubre, 2021.- Un sindicalista de Chota, una de las provincias más pobres del Perú, le ganó la Presidencia a la tres veces candidata, ex-congresista y heredera del partido más rico e importante de derecha. Tras el colapso sanitario y una larga crisis política que dejó tres presidentes en cuatro años, Perú ha quedado dividido en dos partes casi iguales. Una, que votó por Keiko Fujimori, predominantemente limeña, urbana y costeña, quedó en pánico luego de oír por meses que el comunismo le va a quitar todo. La otra, compuesta por votantes de bajos recursos de zonas rurales, andinas y amazónicas, eligió que Perú inicie el bicentenario de su independencia liderado por Pedro Castillo, un presidente de izquierda, maestro, rondero (1), cercano al evangelismo (2) y completamente ajeno a la política limeña, de quien mucho se dice, pero casi nada se sabe. 

Ninguno de los candidatos representaba el sentir de las mayorías. Ambos pasaron a segunda vuelta con votaciones menores a 20%, solamente explicables a partir del alto grado de fragmentación política. De un lado estaba Fujimori, la lideresa que promovió dos intentos de vacancia presidencial tras perder las elecciones pasadas y quien, como en anteriores ocasiones, tuvo como única consigna evitar que se tocaran las políticas neoliberales que implementara su padre, el ex-presidente hoy encarcelado Alberto Fujimori. Del otro estaba Castillo, un candidato improvisado e inconsistente, que se postuló por el partido Perú Libre, cuyo líder, el polémico Vladimir Cerrón, redactó un programa político autodefinido, sin ahorrarse adscripciones, como antiimperialista, mariateguista, socialista y marxista-leninista. Al fiel estilo de la izquierda sudamericana de los 2000, las únicas propuestas concretas de Castillo fueron el cambio constitucional y la expansión en el acceso a servicios públicos. Pese a los serios temores que provocaban ambas candidaturas, luego de la primera vuelta comenzó una pomposa pero incoherente campaña en la que Fujimori hija se autoproclamó como la única representante de la estabilidad, la democracia y hasta del capitalismo. 

Varios politólogos han dicho que esta elección pone un fin al consenso alrededor del modelo económico peruano 

Varios politólogos han dicho que esta elección pone un fin al consenso alrededor del modelo económico peruano. Dicen que buena parte de los electores puso en duda las políticas de libre empresa implementadas desde la década de 1990. Algunos hablan de un voto de protesta. Dicen que los peruanos, molestos por la ineficiencia estatal expuesta en la pandemia, buscan cambios radicales. Otro grupo dice que los «excluidos», carentes de representación política, han volcado su malestar hacia la opción más antiestablishmentLa crisis no solo es política sino también, y sobre todo, dicen, institucional. 

Todo esto es real y, sin embargo, nada de ello es nuevo en la política peruana. Las preocupaciones formales de los analistas habituales no alcanzan para explicar la amplia alianza entre los líderes de derecha y centro, el sesgo mediático, las campañas publicitarias del miedo financiadas por empresarios en las provincias e incluso la militancia de presentadores e influencers limeños. En más de 20 años de democracia, el mayor consenso al que llegaron las elites urbanas en Perú es que nada debe cambiar. Ni en relación con el manejo y el rol estatal, ni con la forma de generar riqueza y redistribuirla ni, sobre todo, con quienes pueden tener acceso al poder. Junto con el pánico ciudadano a un cambio radical de modelo político o económico, esta elección develó el miedo de una clase política a que «el otro» pueda tambiénquerer comer del pastel.

Los dos Perú

Desde hace 20 años, al país se lo puede leer de dos formas. En Perú hay alternancia en el poder. ¡Es el milagro peruano! Es una de las economías que más creció, con estabilidad financiera y gran capacidad para atraer inversiones extranjeras. Es un país donde el empleo urbano aumentó y la pobreza descendió consistentemente. Al mismo tiempo, Perú es un país donde la desigualdad va en aumento, con una mayoría que trabaja en el sector informal, o en el formal pero sin derechos laborales, con servicios básicos precarios o inexistentes en varias regiones y tremendamente racista contra su población andina y amazónica. 

A Perú no se lo lee por filiación partidaria sino por ubicación geográfica 

A Perú no se lo lee por filiación partidaria sino por ubicación geográfica. Mientras más lejos se esté del «milagro peruano», menos se cree que este sea real. Consistentemente, las zonas rurales más pobres, indígenas o campesinas, que para su supervivencia dependen más de la autoorganización que del Estado, votan en las elecciones presidenciales por opciones políticas que prometan más Estado, oportunidades y reivindicaciones socioculturales. Por su parte, las zonas costeñas, desérticas y urbanas tienden a votar por opciones más de derecha, casi siempre de la mano de los distritos más ricos de Lima. A estos dos grupos solamente los une el conservadurismo social. En el medio, una clase media frágil, sin preferencias muy definidas, juventudes apolíticas y microempresarios que, abandonados a su suerte por el Estado, se han echado a los hombros la economía local. Resignado a pagar a empresas privadas por servicios básicos de calidad mediocre, este último grupo vive aterrorizado de que una crisis política lo haga perder todo lo que a duras penas ha logrado.

La división no es casual. La clase política capitalina supo aprovechar muy bien el crecimiento macroeconómico proveniente principalmente de los altos precios de los minerales para asentar un discurso de statu quo. En Perú no hubo un giro a la izquierda como en la mayoría de los países vecinos. Tampoco reformas de peso para la mejora de servicios, como en Uruguay y Costa Rica. Mucho menos se vio el ascenso de movimientos sociales indígenas, estudiantiles o de trabajadores como en Bolivia, Ecuador, Chile y Argentina. En Perú, los políticos han dicho que para estar mejor no hay que hacer nada. La representación, las reformas y el cambio son accesorios, cuando se sabe que la inercia es rentable. Incluso los partidos con mayores recursos de derecha parecen haber perdido la ambición de hacer política de verdad. En materia ideológica y de política pública, nada distingue a un político de Acción Popular de uno de Alianza por el Progreso o Fuerza Popular. Unidos por un pacto tácito de mutua protección, a nuestros políticos les es fácil cambiar de causas y rotar entre partidos, utilizando como único recurso de diferenciación la anécdota, el impasse y una que otra denuncia en Fiscalía.

No es que la ciudadanía no esté viva. Perú es el país con el mayor número de conflictos socioambientales de la región (3) y también tiene un elevado porcentaje de autoridades subnacionales revocadas por corrupción (4). No obstante, sin políticos con ambiciones de representación y con una estructura mediática centralista, es difícil que un peruano de las zonas urbanas o costeñas sepa qué reclaman sus compatriotas del sur o el oriente, y menos que se armen coaliciones nacionales. No se enteran de los largos viajes de las autoridades municipales rurales a los ministerios en Lima para conseguir más maestros para sus escuelas o simplemente acceso al agua. Tampoco saben de los reclamos ciudadanos por obras sobrevaloradas o malversación de presupuestos. Un peruano de las zonas urbanas no sabe nada hasta que la televisión le muestra un paro regional, una carretera bloqueada o un grupo de «radicales» dibujados como amenazas a la estabilidad nacional. Perú ha crecido en reservas económicas y capacidad de gasto, pero adolece de empatía. Sigue sin poder cuestionarse la raíz de sus problemas porque lo han asustado diciéndole que lo que ese «otro peruano» quiere es arrebatarle todo lo que él ha logrado.

La prensa, ¿espejo del país?

Con un país escindido, las elecciones se convierten en el único momento en que todos valen igual; pero ¿se puede ser ejercer la democracia en un país que no se conoce a sí mismo? El imaginario de nación del que hablaba Benedict Anderson está principalmente representado por lo que los ciudadanos de hoy alcanzamos a ver en los medios de comunicación masivos. El problema es que en Perú la prensa ha elegido ser un jugador, más que un narrador de la realidad. Desde la primera vuelta del 11 de abril pasado, los medios hicieron una cobertura tendenciosa de las preferencias electorales, siempre dando más luz a las nueve versiones de la derecha que participaron de la contienda. De un total de 603 entrevistas en campaña, Alberto Beingolea, del Partido Popular Cristiano (conservador), que hace ya décadas no tiene nada de «popular», fue entrevistado 121 veces, mientras que Pedro Castillo solamente 17 (5). El primero no llegó a 2% de los votos y el segundo ocupa hoy la silla de Pizarro. 

¿se puede ser ejercer la democracia en un país que no se conoce a sí mismo? 

Todo fue cuesta abajo durante el balotaje. Si ya era una campaña rica en miedos y pobre en propuestas, los medios la empobrecieron todavía más intercambiando la investigación por el proselitismo. Durante semanas, hubo numerosas tapas en los diarios nacionales contra Castillo y ninguna contra su contrincante (6). En las provincias, las noticias anunciaban la llegada de una suerte de mezcla entre comunismo y madurismo encarnada en cholos que, envalentonados, se apresuraban a invadir las casas de la «gente de bien». En televisión, constantemente se desafiaban las leyes de medios que norman neutralidad e imparcialidad. Los conductores de los programas juveniles más vistos aireaban la bandera nacional y repetían los lemas de campaña de Fujimori meneando sus rubios y musculosos cuerpos, al tiempo que sostenían las botellas de jugo que les tocaba promocionar en el siguiente bloque. 

Casi todos los medios de prensa emitieron comunicados explicando que los dueños tenían derecho a establecer una línea editorial. En retrospectiva, los mensajes parecían amenazas. Luego de que tanto las encuestadoras como el conteo de la autoridad nacional indicaran que Castillo había ganado, los medios iniciaron una campaña de negación y desinformación. El ya viejo deporte del terruqueo –acusaciones de terrorismo para descalificar a los adversarios políticos– fue pan de cada día contra quienes reconocían los resultados electorales. Todos los reflectores iban hacia los ex-militares, líderes de ultraderecha y hasta hispanistas que repetían a coro que, de ganar Castillo, se alzarían en armas para «defender la democracia y la paz». A varios políticos les era más fácil argumentar en televisión que la Organización de Estados Americanos (OEA) y Joe Biden habían sido cómplices y compinches de un supuesto fraude que reconocer que el candidato chotano había vencido en las urnas. Incluso los periodistas que cuestionaron esta versión tuvieron que abandonar sus puestos (7).

Así se pospuso la definición de los resultados del conteo final y, mucho peor aún, se arrojó sombra sobre el ideal de que el poder en América Latina se gana únicamente mediante los votos. Si ya las posibilidades de gobernabilidad de los presidentes peruanos estaban socavadas por el uso de las vacancias presidenciales como amenaza cotidiana, la deslegitimación de los resultados electorales abre una segunda caja de Pandora en la región, por la cual los perdedores se ven habilitados por otros poderes para no aceptar su derrota. 

Una clase política que ya no representa a nadie, de la mano de una parte de la elite limeña con aires coloniales que emplea los legítimos miedos de un país altamente incomunicado y dividido para decir una vez más que el otro, el que vota distinto, es el enemigo. La democracia, hasta que me convenga: esta parece ser la consigna en el Perú del bicentenario.

La democracia, hasta que me convenga: esta parece ser la consigna en el Perú del bicentenario. 

La izquierda

Y aun así, Castillo asumió como presidente. No solamente les ganó a los partidos clones de derecha, sino también al modelo de izquierda implantado desde los 2000. Una izquierda que, urgida por reconstruirse y apartarse de un pasado ligado a los grupos terroristas, volvió a la escena pública con la bandera del compromiso democrático y la inclusión, pero que, al acceder a los cargos de poder, no persiguió cambios profundos. La llamada izquierda «caviar», una izquierda limeña y altamente educada, hacía más esfuerzos para complacer a los sectores más pudientes que para ampliar su base social. Su líder más importante, Verónika Mendoza, probó elección tras elección agradar a la prensa y a la elite limeña moderando sus planteamientos. Olvidó el hecho de que para la mayoría de las regiones en Perú la continuidad significa exclusión. Mendoza terminó sin apoyo popular y sin sumar en las elites, que nunca habían considerado votarla. Ese vacío político fue ocupado por dos personajes de la sierra peruana: Castillo, un novato que encontró la oportunidad de participar en la política a través de la sigla de Perú Libre, el partido del acaso último hombre en el país que cree en la militancia, el médico educado en Cuba Vladimir Cerrón. Aunque su sueño siempre fue encabezar la batalla contra los sectores limeños, de derecha y progresistas desde una identidad «provinciana», Cerrón tuvo que ceder su puesto a Castillo ante la inhabilitación por una condena por corrupción en la región de Junín de la que fue gobernador. Perú Libre no aspiraba más que a conseguir algunas curules, pero en el país de los outsiders muchos vieron en el hombre del sombrero a uno como ellos, capaz de entender lo que es la pobreza y la exclusión. Ya en la segunda vuelta, muchos solamente notaron que no se apellidaba Fujimori. La prensa ha repetido hasta el cansancio que Castillo es títere de Cerrón, pero cada vez es más evidente que ellos persiguen objetivos distintos. A Castillo le interesa convertirse en un político. Cerrón, en cambio, busca desarrollar una estructura política que transforme el país. 

Castillo y Cerrón irrumpen en la escena peruana para mover el péndulo de la discusión política del espectro de la derecha y el statu quo hacia el de la izquierda. Su sola presencia obliga a que todos los políticos salgan de sus zonas de confort y discutan qué clase de Estado, de democracia y de política económica quieren defender. Arrincona a los intelectuales, que hasta ahora vivían llorando la fragilidad de los partidos capitalinos, a que piensen cómo entender a las organizaciones políticas de las provincias. Sin hacer concesiones con los sectores más pudientes y sin pactar con los políticos tradicionales, Castillo y Cerrón han hecho además que las elites que antes terruqueaban a Verónika Mendoza hoy rueguen para que su equipo técnico participe del gobierno de Castillo. El cambio es tan brusco que casi uno se pregunta: ¿qué se discutía antes en la política peruana?

La remecida a la clase política limeña, sin embargo, no es suficiente para que Castillo y Cerrón puedan tomar conciencia de su rol y deber para con el país. Tampoco parece que tuvieran las herramientas necesarias para hacer un cambio justo. La izquierda paga el precio de su completa ausencia en la política. Sin renovación de cuerpos y sin militancia, no es capaz de pasar de lo deseable a lo posible. No hay aquí, como en Bolivia, un Luis Arce que pueda traducir los sueños revolucionarios en una política fiscal responsable y con prioridades claras. Los últimos líderes de izquierda en Perú fueron puestos contra la pared para no cumplir lo que prometieron o se resignaron a trabajar con tecnócratas sin espíritu político, dispuestos a trabajar con cualquier gobierno y, por ello, favorecieron que nada cambiara. Desde los años 2000, la vida política de la izquierda está sujeta a su promesa de no gobernar con políticas de izquierda. El problema es que, habiendo ganado por un margen mínimo y con el país polarizado, Castillo tiene que actuar rápido y de forma efectiva.

Desde que empezaron los enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, la política se ha vuelto una competencia por ver quién logra llegar vivo al fin de su periodo, al costo que sea. 

Al mismo tiempo, desde antes de que le impusieran la banda presidencial, Castillo tiene una guillotina con su nombre estampado. Los fantasmas de Pedro Pablo Kuczynski y de Martín Vizcarra que penan por los pasillos del Palacio de Gobierno le recuerdan al nuevo presidente que, sin mayorías, el Congreso no le va a dar tregua. Ambos ex-presidentes eligieron premieres y gabinetes conciliadores de centro y hasta cedieron ministerios a la derecha a cambio de su supervivencia. Ambos fueron destituidos. Con todos estos peligros, la nueva izquierda parece no definir su estrategia para asegurar gobernabilidad –no tiene claro si debe optar por la lealtad política o por la eficiencia–. El gabinete de dos cuerdas refleja muy bien cómo este dilema sigue sin resolverse. Por una parte, hay una facción compuesta por «fuerzas de choque», con figuras de izquierda radical como el premier Guido Bellido, apologista del grupo terrorista Sendero Luminoso; nostálgicos de la Revolución Cubana, como el ministro del Exterior Héctor Béjar (quien debió renunciar por declaraciones sobre el origen del terrorismo en el país); y partidarios de Perú Libre sin experiencia alguna en sus áreas, pero que ya empezaron a distribuir puestos. El otro grupo tiene técnicos y profesionales como el ministro de Economía Pedro Francke, el de Educación Juan Cadillo y las carteras de Agricultura, Mujer y Justicia, que tienen una doble tarea: generar mejoras inmediatas para calmar el pánico y salvar la imagen de los primeros. Aunque obsesionados por ser distintos, Castillo y Cerrón están por imitar a sus predecesores: buscan sobrevivir antes que realmente gobernar. Desde que empezaron los enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, la política se ha vuelto una competencia por ver quién logra llegar vivo al fin de su periodo, al costo que sea.

El futuro

A Castillo se le pide que designe a personas menos radicales, con credenciales éticas y más preparadas. La solicitud, que más parece ultimátum porque llega con la amenaza de vacancia bajo la manga, viene de tremendo púlpito. Se lo reclaman los partidos y políticos que llevaron al Congreso a pastores evangélicos que llamaban a la lapidación de las mujeres lesbianas, a viceministros hoy presos por malversación de fondos y a jóvenes ministros con el único mérito de ser el mejor amigo del hijo del premier. No queda claro si lo que les molesta es la insolvencia profesional o el hecho de no haber sido invitados al festín. 

Otros sectores más centristas le piden además al nuevo presidente que traicione a su partido y pase a un proceso de ollantización; es decir, que siga el camino del ex-presidente Ollanta Humala, que reniegue de todo lo que dijo que haría y deje las cosas como están. En estos momentos, sin embargo, cuando ya se activó una campaña de especulación y hay miedos reales sobre el futuro de la estabilidad económica, esta no es una opción. Un gobierno estático está condenado a padecer la pérdida de credibilidad y la fuga de capitales. Peor aún, mantener la inercia equivale a crear un caldo de cultivo para la emergencia de líderes más radicales. 

Los peruanos sabemos que, ante la poca o nula representación de los partidos, en el país se ha creado un sistema de relación directa entre el Poder Ejecutivo y la ciudadanía, en el que esta última es quien ejerce contrapesos para apoyar a presidentes que percibe como reformistas. Castillo tiene el deber de enmendar sus objetivos políticos no para complacer a una clase política que va a petardear su gobierno sin importar sus decisiones, sino para ser consecuente con lo que los peruanos vienen reclamando y, por lo tanto, para convertirse en su representante. Esto es, ampliar la presencia del Estado en todo el país y construir una institucionalidad que otorgue mayor presencia a los intereses de los sectores hasta ahora excluidos. Por el contrario, trabajar con la misma gente acostumbrada a negocios turbios o antiderechos o caer ante el nepotismo le quitará la calle y lo dejará solo ante una oposición que ya saliva con la idea de que el caos en el país le devuelva sus cuotas de poder. Castillo no es Evo Morales ni Luiz Inácio Lula da Silva, no viene empoderado por los movimientos sociales ni respaldado por los trabajadores organizados. Mucho menos tiene la experiencia política que ambos poseían al momento de llegar al poder. Sin embargo, los orígenes y la piel de Castillo lo colocan en un lugar único para mostrarle a una sociedad en la que se diseñan edificios con ascensores aparte para que los cholos no compartan espacio con sus patrones que todavía podemos perseguir el sueño de ser iguales. En concreto, el presidente tiene un capital social que debería traducirse en la creación de puentes de comunicación con un sector marginado que le permitan al Estado escuchar demandas, prevenir conflictos e implementar soluciones que vengan de los propios afectados por la política. Tiene una oportunidad para llevar a esta gente a ser parte de las reglas del Estado.

Aunque a varios los incomode, promover la legitimidad de las instituciones pasa por hacer ver que ni la elite, ni la prensa y mucho menos el jefe de un partido están por encima de las leyes. 

Quienes solo se apoyan en ese primer punto, sin embargo, terminan hundidos en el personalismo y socavando las reglas del Estado. Por ello, el nuevo gobierno tiene también el mandato de que la política sirva para legitimar el papel de las instituciones. Esto significa asimismo hacer ver que estas instituciones pueden estar al servicio de todos: pueden dar seguridad jurídica a los medianos y microempresarios, promover salud de calidad, fiscalizar y sancionar. Aunque a varios los incomode, promover la legitimidad de las instituciones pasa por hacer ver que ni la elite, ni la prensa y mucho menos el jefe de un partido están por encima de las leyes.

Notas:

(1) Las rondas surgieron como organizaciones campesinas de defensa contra el hurto de ganado, pero con el tiempo se transformaron en poderes autónomos para la toma de decisiones y administración de territorios comunitarios. Sobre el origen de las rondas, v. Orin Starn: Reflexiones sobre rondas campesinas, protesta rural y nuevos movimientos sociales, IEP, Lima, 1991.

(2) Su esposa y una de sus hijas pertenecen a la Iglesia del Nazareno y él participa a menudo de sus oraciones.

(3) V. Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina, www.ocmal.org.

(4) Yanina Welp: «Recall Referendums in Peruvian Municipalities: A Political Weapon for Bad Losers or an Instrument of Accountability?» en Democratization vol. 23 No 7, 2016.

(5) Grupo de Investigación de Partidos y Elecciones (gipe): «Tabla: Entrevistas a candidatos presidenciales en televisión: 1 de enero – 11 de abril», Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2021.

(6) Unión Europea, Misión de Expertos Electorales – Perú: «Elecciones generales 11 de abril de 2021. Segunda vuelta presidencial 6 de junio de 2021. Informe final. Periodo de referencia 15 de marzo – 19 de julio de 2021», 2021, disponible en https://eeas.europa.eu/sites/default/files/eu_eem_per_2021_fr_es.pdf.

(7) El programa dominical político más visto en televisión, Cuarto Poder, enfrentó la renuncia masiva de su equipo periodístico luego de que sus integrantes se opusieran al pedido directivo de hacer una cobertura favorable a Fujimori y contraria a Castillo. «Mordaza en Cuarto Poder: Periodistas renuncian por desacuerdo» en El Perfil, 8/6/2021.


* Zaraí Toledo Orozco es doctora en Ciencia Política por la Universidad de Columbia Británica, Vancouver. Investiga sobre desarrollo del Estado andino, manejo de recursos naturales e informalidad. Actualmente es investigadora posdoctoral en el Center for InterAmerican Policy and Research (CIPR) de la Universidad Tulane, Nueva Orleans.

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ARTÍCULO NOTAS DE PRENSA

Vladimir Cerrón, ¿el brujo de Los Andes? – Telesur

TELESUR

Brujo es aquella persona que tiene la capacidad espiritual y cognitiva de ver una realidad que otros (por más que la miren) no la ven. El brujo mira, ve, interactúa e intenta comunicar dicha realidad. En ese sentido, incluso anuncia y puede prevenir sucesos futurísticos.

En Los Andes del Perú, a finales del siglo XIX, durante la Guerra entre Perú y Chile, los tropas chilenas hablaban de un brujo: «Andrés Avelino Cáceres, el brujo de Los Andes». Este militar peruano, según historias coloquiales, poseía una capacidad cognitiva de prever las estrategias y tácticas militares chilenas antes que ocurriesen, y así venció al enemigo, en el campo de batalla, en barias ocasiones. Incluso sus enemigos le atribuían la capacidad de bilocación (estar en varios lugares al mismo tiempo).

Vladimir Cerrón, ¿el brujo de Los Andes?

A dos siglos de la República peruana, en Los Andes del Centro del Perú, aparece un sujeto sociopolítico, que inicialmente fue asumido como «filántropo de Los Andes», por la prensa corporativa peruana. Se trata del médico cirujano Vladimir Cerrón, fundador y Secretario General del partido político Perú Libre, de tendencia de izquierda nacionalista, actualmente partido en función de Gobierno.

En la medida que la admiración y simpatía social se aglomeraba al rededor de la fuerza organizativa y narrativa política post neoliberal de Cerrón y Perú Libre, la prensa corporativa peruana fue convirtiendo a Cerrón de ser el «filántropo» en el mismísimo demonio comunista de Los Andes.

La multimillonaria guerra mediática contra Cerrón y contra el Perú Libre, lejos de convertirlos en los «enemigos internos» del Perú, los convirtió en la histórica e inédita primera fuerza política del país, hasta convertirlo en el partido político ganador (sin dinero, pero sí con ideas) en las recientes elecciones generales del bicentenario del Perú. Así, Pedro Castillo llegó a ser el primer Presidente Campesino del Perú de muchas sangres.

Ante esta inexplicable capacidad política comunicacional de Cerrón y de su comando político, la humillada y adolorida oligarquía peruana inventó el mito de «Vladimir Cerrón el brujo de Los Andes» quien irremediablemente condenaría al Perú, con sus maléficas intenciones, al comunismo. En consecuencia, la consigna oligárquica fue y es: «matar políticamente a Cerron». Le aplicaron muerte política con las estrategias judiciales, pero Cerrón no murió.

Así fue cómo, en el Perú bicentenario, incluso en núcleos de clases medias letradas, anidó y anida la superstición de: «Cerrón es un brujo. Debemos alejarlo del actual Gobierno peruano. Nos va a llevar al pandemonio del comunismo». Y Vladimir Cerrón, con su silencio largo, y casi estoico, abonó a que la atmósfera supersticiosa casi sobrenatural se infundiese e irradiase.

Pero, el domingo último, por la noche, en una televisora peruana de señal abierta Vladimir «rompió el hechizo» y habló… Y efectivamente es un Brujo, no únicamente de Los Andes del Perú, sino de toda Abya Yala. No sólo porque humilló y derrotó intelectualmente a su «entrevistador, apologeta del neoliberalismo», sino porque tiene la capacidad de ver y prever las dolorosas desgracias que el sistema neoliberal están ocasionando en el Perú y en Abya Yala.

Después de escuchar los planteamientos y argumentos de Vladimir Cerrón, más allá que estemos o no de acuerdo con esas ideas, lo que queda claro es que la oligarquía lo demoniza porque el Brujo tiene las ideas claras y distintas, y las sabe comunicar con una tranquilidad casi estoica.

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