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Algunas formas del cobarde

Algunas formas del cobarde

Víctor Gilmar Vilca Uribe

A raíz de un artículo del secretario general del PPN Perú Libre, al referirse, entre ellos, al congresista Alex Flores Ramírez, a quien el Partido lo sacó de la indigencia política, mental, ideológica e incluso social, este ha respondido de la forma más virulenta, transustanciada y cómica, políticamente hablando, al referirse a él, con intenciones peyorativas, pero al final deleznables y risibles.

Lanza acusaciones aparentemente graves, pero que jamás las dijo en su momento, no sabemos si recién se ha enterado, recién se ha dado cuenta o recién alguien se las «ha soplado», lo cierto es que recién las dice públicamente. Y eso no es de hombres. El varón dice lo que piensa y siente, en su momento; no espera irse, alejarse con pretextos y después de un buen tiempo denunciar hechos trasnochados.

Si tuvo que criticar, no lo hizo, si tuvo que cuestionar, tampoco lo hizo y si tuvo que confrontar, menos. Alejarse y desde la distancia lanzar su vómito negro es característica típica del cobarde, del pigmeo de valores que no vale la pena tomar en cuenta en un análisis político serio.

Sin embargo, hay que aclarar, por nuestra cuenta, el concepto de cretinismo parlamentario. Este concepto se utiliza cuando los líderes de ciertas masas creen que haber llegado al parlamento es el fin de la lucha, para de ahí pretender cambiar el orden de cosas y olvidarse de la permanente lucha de clases para cambiar el orden social.

Y eso no es el objetivo final de Perú Libre, se ha llegado al Congreso para desnudarlo, para convertirlo en un instrumento de lucha más, para desenmascarar a la derecha y sus aliados que este Congreso sirve fundamentalmente a la burguesía que lo controla, que lo administra para sus intereses y eso lo tenemos claro.

El cretinismo parlamentario no se ha apoderado de nuestros congresistas, por el contrario, nuestros congresistas se siguen resistiendo, y saben cuál es el camino de la construcción del Perú que nuestro Partido propone. Pero, en el cercano horizonte sí veo a varios de nuestros excongresistas, renunciando a uno u otro partido, con calculadora en mano, quien le ofrece más oportunidad de ser más cretino del que ya lo es, y para ello no ponen reparos, puede ser algún dueño de universidades «chicha», de algún socio del fujimorato, o de algún candidato exaprista o antaurista, con tal de seguir viviendo del cretinismo parlamentario.

Nuestra lucha de dos líneas es garantía pura de dialéctica, pero desarrollada dentro del Partido, fuera de él es ser bien cretino.

Vladimir Cerrón Presidente !!!!

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Alex Flores el caballo de Troya caviar

Alex Flores el caballo de Troya caviar

Uberlinda Zevallos Flores (*)

Perú Libre, rechaza de forma categórica el panfleto malintencionado del congresista Alex Flores Ramírez, cuya verborrea no hace más que confirmar su cretinismo político.

Su incapacidad para sustentar sus ataques, con un mínimo de coherencia ideológica, por qué siempre votó con el sector caviar mientras integraba nuestras filas, lo delata como un oportunista funcional a la derecha maquillada de progresismo.

Mientras se cobijaba bajo los principios de un partido marxista-leninista-mariateguista, Alex Flores operaba como un caballo de Troya, sirviendo a intereses ajenos al proyecto popular por el que fuimos elegidos. Su reciente diatriba no aporta ni una idea nueva ni un argumento válido: solo repite los clichés caviares que hoy lo aplauden por hacer eco de su campaña de difamación.

El señor Alex Flores pretende dar lecciones de izquierda desde la tribuna de quienes sistemáticamente han pactado con el imperialismo y han traicionado las luchas del pueblo en cada coyuntura crítica. Habla de traición, pero jamás tuvo la valentía de confrontar dentro del partido, ni de asumir el costo político de su inconsecuencia ideológica.

Su salida de Perú Libre fue un alivio: nos libramos de un personaje que nunca compartió el horizonte de transformación real que defendemos. Hoy, su discurso no es más que un alarido desesperado de quien ya no tiene base, ni partido, ni proyecto; solo la necesidad de mendigar espacio en los grupos caviares o etnocaceristas para no desaparecer del todo del escenario político.

(*) Secretaría de Prensa Nacional

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