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Pedro Castillo no fue gobierno de izquierda: fue traición del maestro y golpe del sistema

Pedro Castillo no fue gobierno de izquierda: Fue la traición del maestro y el golpe del sistema

Por Tacho Robles Álvarez

Por más que la derecha brame y los medios mercenarios repitan como loros empachados que Pedro Castillo fue un «gobierno comunista», la verdad es otra: Castillo no gobernó con la izquierda, traicionó el proyecto popular, y cuando osó cobrarle deudas al poder económico, lo aplastaron como a un insecto. Esta es la historia real, sin barnices ni falsos heroísmos, y aquí la exponemos con crudeza.

1. Rompió con Perú Libre, su única base política

El primer acto de traición fue inmediato. Apenas se sentó en Palacio, echó a Vladimir Cerrón y fracturó la bancada de Perú Libre. Se acabó la mayoría parlamentaria y con ella el respaldo al programa original. Ahí nació el Castillo solitario, rodeado de oportunistas y tibios.

2. Mirtha Vásquez, la caviar que sepultó la nacionalización

En lugar de consolidar un gobierno de transformación, nombró de premier a Mirtha Vásquez, conocida operadora del establishment progresista. Bajo su gestión, se abandonó el núcleo del proyecto revolucionario: la nacionalización de los recursos naturales, la industrialización estatal y el cambio constitucional. Todo quedó enterrado bajo discursos bonitos y reformas simbólicas.

3. Sacó a Héctor Béjar: el marxista que asustó al imperio

La cancelación fue implacable. Héctor Béjar, uno de los pocos intelectuales marxistas en el entorno del gobierno, fue removido de la Cancillería. ¿Su delito? Proponer la salida del Grupo de Lima, un organismo infame creado por EE. UU. para asfixiar al gobierno legítimo de Venezuela. Castillo eligió el aplauso de Washington por encima de la soberanía latinoamericana.

4. Se cayó la renegociación del gas por miedo al poder

Guido Bellido, entonces premier, ya tenía fecha pactada con Repsol para renegociar los contratos del gas de Camisea. Faltando apenas ocho días, fue despedido y la renegociación quedó sepultada. Hasta hoy, los peruanos siguen pagando gas a precio internacional, mientras el Estado pierde millones diarios.

5. El Lote 192: otra oportunidad entregada al capital extranjero

Cuando una transnacional abandonó el Lote 192, era el momento ideal para que Petroperú tomara el control y produjera petróleo soberano. Pero no. El “gobierno del pueblo” prefirió seguir buscando un “socio estratégico”, es decir, otra transnacional que nos siga cobrando el barril a 79 dólares mientras el Perú perdía la chance de tener gasolina a 1.20 dólares y el balón de gas a 12 soles.

6. Aníbal Torres, el “amiguis” de Montesinos

¿Y quién fue su siguiente premier? Aníbal Torres, personaje oscuro, conocido amigo de Vladimiro Montesinos desde su época en la UNMSM. ¿Ese era el reemplazo de Bellido? ¿Ese era el símbolo de un gobierno revolucionario? Por favor.

7. Su propio partido: el hacha final contra Perú Libre

Al mejor estilo de los traidores profesionales, Castillo formó su propio partido, por recomendación del topo Torres y los caviares palaciegos. Al hacer esto, terminó de romper la bancada que lo llevó al poder, dejó al pueblo sin representación real y quedó a merced de hienas congresales.

8. Tocó los bolsillos del poder y firmó su sentencia

Paradójicamente, cuando por fin empezó a cobrar deudas a grandes empresas nacionales y extranjeras, logrando recuperar 7 mil millones de soles, los grupos de poder se asustaron. Ahí sí pasó de ser un «presidente torpe» a convertirse en «una amenaza». El plan estaba en marcha.

9. El falso golpe: un guion montado desde dentro

Todo fue una trampa. Bobbio, en Defensa, lo convenció de que el Congreso ya tenía los 87 votos para vacarlo. Torres, el operador, redactó el famoso discurso del «autogolpe». Castillo lo leyó, y minutos después lo metieron preso. ¿La razón? El poder no perdona ni un amague de desobediencia.

10. Vacancia ilegal, detención inconstitucional

La vacancia exprés violó el reglamento del Congreso. Para vacar sin presencia ni defensa del presidente, se requerían 104 votos, no 87 ni 101. Pero nadie dijo nada. Y peor: la detención fue un secuestro con fusil en la cabeza de Castillo y de su hija de 8 años.

El comandante Raúl Alfaro obedeció órdenes ilegales, la fiscal de la nación Patricia Benavides calló como cómplice, y el “jurista” Torres solo dijo: “Conforme, señora fiscal.”

Conclusión: Castillo no cayó por ser un radical. Cayó por no serlo.

Nosotros defendemos a Pedro Castillo no por lo que hizo en Palacio, sino por la forma infame en que fue traicionado, acorralado y encarcelado. Porque somos abogados, sí, pero también militantes del pueblo, y tenemos principios. Sabemos que Castillo traicionó el proyecto revolucionario, pero aún así, la vacancia fue ilegal, la prisión arbitraria y la humillación, un mensaje para cualquiera que intente salirse del libreto neoliberal.

Por eso, la lucha no termina con Castillo. Al contrario, empieza con su caída. Ahora toca reorganizarse, refundar el proyecto, expulsar a los caviares y traidores, y levantar de nuevo la bandera de una verdadera izquierda popular, anticapitalista y soberana.

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Por Perú Libre

Editor Partido Político Nacional Perú Libre.

Una respuesta a «Pedro Castillo no fue gobierno de izquierda: fue traición del maestro y golpe del sistema»

No fuimos firmes a la hora de rodear a Castillo, dejamos que lo acorralen. Esto es una gran experiencia, el partido no debe volver a cometer este nuevo error.

¡Hasta màs allá de la victoria!

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