Cómo atenta el transfuguismo de izquierda contra el pueblo
Vladimir Cerrón
El transfuguismo es un fenómeno en el cual un representante electo, sea alcalde, gobernador, congresista o presidente, ingresa en representación de un partido político y, por ende, de su programa de gobierno, para luego pasarse a las filas del adversario, traicionando a sus electores. Este fenómeno ocurre con frecuencia, porque esta traición al voto popular no está penada, por el contrario, está blindada por el sistema.
Una vez electa la autoridad, se produce el secuestro del cargo, aprovechando la condición de que nadie puede removerlo, pues el partido como el pueblo han perdido la facultad de revocarlo. Premunido de esta ventaja, se indisciplinan en los votos, luego no asisten a las reuniones del partido o la bancada, más tarde alegan que no tienen mandato imperativo, posteriormente renuncian sorpresivamente y se afilian a otro partido, generalmente a cambio de dádivas, terminando por apoyar decisiones contrarias al programa de gobierno por el cual recibió la confianza popular.
La pregunta es cómo afecta el transfuguismo al pueblo en una lucha de clases, la que, a pesar de ser sutil, está siempre presente en todo espacio político, como en el parlamento de la república. Sucede que los tránsfugas tienen un tropismo predilecto de migrar hacia las bancadas de derecha, únicas que pueden ofertar estímulos económicos. No existe antecedentes donde se haya dado un fenómeno inverso, es decir, que un derechista migre a una bancada de izquierda.
Efectivamente, si un tránsfuga de derecha migra a otro partido de derecha, el sistema no se afecta en nada. En la misma línea de razonamiento, si el tránsfuga de izquierda migra hacia un partido de derecha, tampoco se afecta el sistema, por el contrario, se fortalece. Esta es la razón de por qué el sistema no sanciona el transfuguismo y lo disfraza de “libertad de conciencia”.
En toda esta ecuación, el único que pierde es el pueblo, la clase trabajadora, que pierde un representante, un voto parlamentario, que puede decidir su mejor porvenir o su desgracia, más aún cuando las bancadas de izquierda siempre han sido minoría. Así, el pueblo pierde potencia en su lucha al interior de una institución burguesa, viéndose diezmado por la traición de sus propios correligionarios.
La solución es que una Asamblea Constituyente termine con el transfuguismo, haciendo que los parlamentarios sean electos por el voto popular y sean revocables cuando el pueblo lo determine; haciendo que se sometan al mandato imperativo, es decir, al cumplimiento obligatorio de sus promesas o compromisos con sus electores; promoviendo el relevo del cargo cuando el parlamentario manifieste su deseo de no continuar en el partido o sea expulsado de este; y terminando con los privilegios económicos, que no deja de ser un incentivo para esta traición.



Una respuesta a «Cómo atenta el transfuguismo de izquierda contra el pueblo»
El mandato imperativo es la única forma de que las autoridades cumplan con lo que ofrecen, por lo que se combatiría también las dádivas en campaña. Seguro que eliminaría las inversiones millonarias en campaña.