Yuri Castro Romero Esta semana que termina ha sido de las más fructíferas para la carrera política del Dr. Vladimir Cerrón. No solo ha recibido dos sentencias a su favor en dos de los casos emblemáticos por los cuales la caviarada y los grandes medios de comunicación se llenaban la boca diciéndole sentenciado por corrupción y, en otros casos, tildándolo de corrupto. Analicemos caso por caso: La reciente sentencia emitida por el juez César San Martín sobre el caso «Aeródromo Huanca,» que involucraba al Dr. Vladimir Cerrón, ha levantado polvo. Los detractores del Dr. Vladimir no pueden tildar al juez San Martín de fujimorista, mucho menos de cerronista, ni tampoco de estar coludido con la Sra. Dina Boluarte (que es lo que han querido vender con su adjetivación de fujicerronismo). Recordemos que el Sr. San Martín es el mismísimo juez que sentenció al sátrapa Alberto Kenya Fujimori Fujimori, dicho fallo, lo catapultó como Dios de los caviares y como un reputado juez y defensor de los derechos humanos para los que no lo éramos, no solo en Perú, sino también por la comunidad internacional. En esta casación, la Corte Suprema (máxima instancia judicial en el país), ha señalado que no se ha probado el acto colusorio por parte de la fiscalía; es decir, que no se puede sentenciar con pena de cárcel a alguien sin tener pruebas. Con lo cual lo han absuelto, es decir, lo han declarado inocente de los cargos imputados. Eso es lo que les duele a los enemigos políticos de Cerrón: el no poder tildar de amañada la sentencia del juez San Martín. En otro revés para los detractores del Dr. Cerrón, el Tribunal Constitucional le ha dado la razón a la defensa de Cerrón en el caso del saneamiento de Orolla. En este caso, el TC señala que no se le ha llevado un debido proceso y que, al haber un juicio viciado, este debe volver a foja cero. Como recordamos, en este caso, esta obra fue licitada en el gobierno del expresidente regional de Junín Vladimiro Huaroc (anterior al de V. Cerrón). El Sr. Huaroc fue vicepresidente de la plancha presidencial de Keiko Fujimori, a quien la fiscalía ni siquiera incluyó en la denuncia, limpiándolo de polvo y paja, cuando él (Huaroc) era el principal responsable de la demora en la ejecución de la obra, por lo cual la empresa solicitó que se le pague adendas (sobrecostos), ya que se vieron obligados a paralizar la obra debido a que el proyecto no tenía el certificado de no existencia de restos arqueológicos en el trazo de la misma. La pregunta debe ser: ¿de quién es la culpa de que ese certificado no estuviera en el proyecto? ya que, debido a ello, la obra tuvo los retrasos señalados, vinieron las lluvias y con ellas las inundaciones de las zanjas y demás daños, sin contar con el concerniente sobrecosto por maquinarias Por consiguiente, la empresa solicitó que se le reconozcan los sobrecostos y los valorizó en un millón seiscientos mil soles, a lo que la procuraduría del estado llegó a una conciliación extrajudicial y llegaron a un acuerdo con la empresa de que el importe a pagar sea de ochocientos cincuenta mil (casi la mitad del monto solicitado por la empresa). El resto ya es historia conocida: al Dr. Vladimir Cerrón lo sentenciaron indebidamente, lo sacaron de su cargo como gobernador regional, perdió su plaza de médico nombrado en ESSALUD y, además, perdió su cátedra en la UNCP, en la que formaba a nuevos médicos para salvar vidas. Con estos dos triunfos legales, el Dr. Vladimir Cerrón tiene el camino expedito para ser candidato en las próximas elecciones, ya que ambas sentencias han sido revocadas. Por último: como cereza del pastel, en una entrevista televisada, el secretario nacional de prensa de Perú Libre, Richard Rojas, al igual que ya lo habían hecho antes el vocero de la bancada, Flavio Cruz Mamani, y otros congresistas de su bancada como Américo Gonza, Kelly Portalatino, Isaac Mita, María Agüero, entre otros, han señalado claramente que el Dr. Vladimir Cerrón es el candidato natural de su partido para las próximas elecciones de 2026. Esta noticia ha generado reacciones diversas, donde algunos están llorando por la noticia, otros buscan la forma de censurar a Cerrón de las próximas elecciones. El congresista Montoya ha señalado que el Congreso no debe permitir la postulación de un comunista en las próximas elecciones (como se observa, el talante democrático no es característica de la ultraderecha). Sin embargo, otros como el Sr. Phillip Butters y Jorge del Castillo del APRA, en el programa del primero en PBO, han expresado su deseo de debatir con el Dr. Vladimir Cerrón en una próxima contienda presidencial. Así está el panorama actual de las próximas elecciones; espero ver cómo se va desarrollando en los próximos días.
Dos resoluciones definitivas, en sendos juicios por corrupción, han restablecido los derechos electorales de Vladimir Cerrón. Era un muerto civil por sentencias anteriores, y ahora está habilitado para postular a la presidencia en el 2026. Enfrenta otros procesos, pero los principales fueron superados, dando mayor crédito a sus acusaciones de que padeció una persecución política. Un tema colateral es el efecto que tendría su participación, a la cabeza de Perú Libre, en la disputa por el voto de los más descontentos, especialmente del sur andino. Está prófugo desde el 6 de octubre del 2023, cuando un tribunal superior lo condenó a tres años y seis meses de prisión efectiva por colusión simple. Precisamente en uno de los casos en los que acaba de ser declarado inocente: el aeródromo Wanka.
Cuando era gobernador regional de Junín (2011-2014), Cerrón suscribió un contrato para construir un aeropuerto internacional en Jauja. Contravino normas administrativas, pero en el juicio no se ofrecieron pruebas de que cometiera un ilícito penal, según la Corte Suprema, que resolvió un recurso de casación el pasado 26 de marzo. En una explicación pública, César San Martín, autor de la ponencia absolutoria, acordada por unanimidad, dijo que el proceso de contratación fue complejo, transparente y defectuoso. Añadió que ya existe jurisprudencia reiterada de que la suma de infracciones administrativas no equivale a un delito.
La colusión simple se produce cuando un funcionario público concierta con terceros para defraudar al fisco. No solo requiere concertación –que estaría reflejada en la firma de un contrato–, sino intención defraudadora, independientemente de si el perjuicio se consuma, en el caso concreto la obra fue cancelada sin daño para el Estado. El razonamiento de los jueces fue que las sentencias previas contra Cerrón no demostraron un ánimo fraudulento. Por lo tanto, no estaba acreditada su culpabilidad, o había dudas al respecto. Una casación se pronuncia sobre defectos fundamentales de una sentencia, como pueden serlo ausencia de argumentos o menoscabo de la presunción de inocencia. Ambos agravios fueron señalados en el recurso del recurrente.
Cerrón tenía otra sentencia firme en contra, según la cual incurrió en negociación incompatible al requerir como gobernador de Junín el pago de 850.000 soles a una empresa que en el 2011 amplió el sistema de agua potable y alcantarillado de La Oroya. Correspondían a mayores gastos por ampliación de plazos, que le fueron reconocidos en una conciliación extrajudicial –luego de un arbitraje– por una administración regional anterior a la de Cerrón. El gobernador cumplió un compromiso, basado en informes técnicos y sin haber participado en ningún trato. Sin embargo, fue sentenciado a cuatro años de prisión suspendida por un juzgado y una Sala Superior de Junín. Los fallos no ofrecieron pruebas de corrupción. En julio del 2020, un año antes de que Pedro Castillo se convirtiera en presidente como candidato de Perú Libre, escribí un artículo señalando a esta sentencia condenatoria como un ejemplo –puse otros– de que la política se estaba judicializando. Es la que el Tribunal Constitucional (TC) anuló hace un par de días.
El caso llegó al TC bajo la forma de un hábeas corpus. La defensa de Cerrón adujo que, entre otros defectos, los jueces lo condenaron por hechos no comprendidos en la acusación fiscal. Una mayoría de magistrados (Domínguez, Morales, Gutiérrez, Hernández) consideró que la condena estuvo indebidamente motivada. No demostró “de manera objetiva y razonable”, que Cerrón tuvo interés en favorecer al contratista. Sin ampararse en norma alguna, los jueces le atribuyeron a Cerrón la responsabilidad de verificar por sí mismo que los mayores gastos eran pertinentes. En la explicación de su voto, Gutiérrez sostuvo que para sancionar el interés indebido de un funcionario se requiere como mínimo que sus obligaciones estén delimitadas. ¿Puede un gobernador solicitar un pago declarado correcto pertinente por un órgano de línea? ¿Siempre será responsable de cualquier pago? Añadió que considerar a las autoridades garantes de todo lo que hacen sus subalternos ha conducido a sobre criminalizarlos, y a encarcelarlos por inconductas administrativas de otros.
Una minoría de tres (Pacheco, Monteagudo, Ochoa), en pronunciamientos individuales, consideró improcedente el hábeas corpus. Dijeron que plantear revaloración de pruebas o de criterios de culpabilidad o inculpabilidad no justifica un pronunciamiento del TC. La discusión debiera agotarse en la vía judicial, agregaron. Además, encontraron que la sentencia sí se pronunció sobre aspectos señalados por la fiscalía y que expuso una fundamentación suficiente. O sea que Cerrón ganó raspando. Hacia adelante, aún tiene alrededor de 40 procesos, el más llamativo de los cuales es el de Los Dinámicos del Centro, por presunto lavado de activos para la campaña electoral del 2021. En esta investigación, la fiscalía obtuvo en enero pasado 30 meses más de plazo, de modo que la acusación no está cerca. Si la medida cautelar le es cambiada por comparecencia simple, Cerrón volverá a circular libremente. Los primeros disgustados son los grupos de izquierda que competirán con Perú Libre en el 2026.
Cerrón, un marxista leninista confeso, nunca ocultó su propósito de instaurar un gobierno socialista con nacionalizaciones, prensa regulada, jueces elegidos por voto popular y regiones autónomas. En esa medida, es un adversario natural de la derecha en cualquiera de sus formas, así como de sectores democráticos que no desean una dictadura de izquierda. Pero Cerrón ha declarado que los principales enemigos del pueblo son los caviares, porque fungen de izquierdistas y “viven como capitalistas trabajando en ONG financiadas por los Estados Unidos”. Ha justificado sus coincidencias con el fujimorismo en el Congreso como una vía para desembarazarse, precisamente, de lo que llama la influencia caviar. Todo lo cual abre interrogantes sobre su política de alianzas de cara al nuevo proceso electoral.
Cuando Cerrón inscribió su partido, en el 2016, intentó infructuosamente acercarse a lo que después denominaría la “izquierda limeña”. Eran racistas, comentó posteriormente después en su círculo partidario. Ese año inscribió su candidatura presidencial solo, sin aliados, pero la retiró antes de los comicios para no perder la inscripción por bajo número de votos. En el 2019, cuando ejercía como gobernador regional reelegido en Junín, la sentencia sobre el Caso La Oroya determinó que fuera suspendido en el cargo. Decidió apoyar a Verónika Mendoza como candidata presidencial, pero esta lo rechazó porque cargaba con una sentencia por corrupción. Fue entonces cuando sacó de la manga la candidatura de Pedro Castillo, quien solo quería ser diputado, para que encabezara la candidatura de Perú Libre. En la campaña hizo todo lo posible para empujar a Mendoza hacia el votante de centro a fin de quedarse con los que no tenían nada que perder. El resto es historia conocida.
Es previsible, entonces, que Cerrón desee liderar a los provincianos pobres más insatisfechos con el sistema político, en campaña abierta contra el progresismo y la izquierda que se subió al carro del gobierno de Castillo. Es el más capaz de los dirigentes de su sector. Sin embargo, la izquierda vive su peor momento, y la propia responsabilidad de Cerrón por haber sido el creador de Castillo y Boluarte, de nefastos gobiernos, es difícil de soslayar. Añádase que él, más que ningún otro candidato, estará asociado a imágenes de regímenes que ahuyentan al votante, como las de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a los que rinde tributo. El Perú no es Uruguay, donde las izquierdas marxistas leninistas se congregaron con las socialdemócratas y lanzan una propuesta para todos los sectores y no solo para una parte. Aquí, pese a los muchos votos que tiene por recoger, la izquierda muestra su peor cara, sectaria y quejumbrosa, lo que difícilmente cambiará en el 2026.
Diario UNO: Buenos días, doctor Cerrón. Gracias por aceptar esta entrevista con Diario UNO.
Vladimir Cerrón: Buenos días, muchas gracias por esta oportunidad para dirigirme, mediante ustedes, al pueblo peruano en el país y en el extranjero. Estoy consciente de que no tendría la misma oportunidad con los diarios de la concentración de medios que controla nuestro país.
DU: Tras la anulación de sus dos condenas -que usted siempre denunció como persecución política-, ¿cómo explica que el mismo sistema judicial que lo absolvió mantenga vigente otros procesos en su contra y, además, que ese mismo sistema que usted denuncia como persecutorio, ahora le haya dado la razón? ¿No son esas contradicciones la prueba que pone en entredicho el lawfare en su caso?
VC: No hay contradicciones, por el contrario, estos procesos confirman la naturaleza del lawfare. Justamente, este método persecutorio crea falsos positivos judiciales que en las primeras instancias sentencian sin pruebas, mientras se hace el escándalo mediático y se inhabilita al actor político, pero con la característica que nunca podrá pasar los últimos filtros judiciales revisorios, conllevando obligatoriamente a su nulidad o revocación. Esto último solo ocurre en las últimas instancias, como la Corte Suprema de Justicia o el Tribunal Constitucional, debido a que estos entes crean jurisprudencia, por lo mismo que no pueden equivocarse ni continuar con la farsa.
DU: Y sobre Dina Boluarte: circulan versiones de que su gobierno lo «protegía», pero sus absoluciones vinieron de fallos judiciales técnicos. ¿Quién cree que impulsó esos rumores? ¿Tiene información sobre por qué ciertos grupos querían vincularlo con la presidenta? ¿De verdad le conocen “secretos” a Boluarte y por eso nunca lo capturaron?
VC: El Gobierno hubiera querido capturarme y para ello incluso incrementó el monto de la recompensa desde cincuenta mil hasta medio millón de soles. Si hubieran logrado su cometido, lo hubieran presentado como un logro de su gestión en la supuesta lucha anticorrupción, lo hubieran magnificado y utilizado como cortina de humo. Los grupos de derecha, al estar conscientes de que el gobierno de Boluarte es un fracaso, quieren imponerle la identidad de izquierda, de Perú Libre, y, por ende, de mi persona. Los golpistas no quieren asumir sus responsabilidades. Por mi parte, no conozco ningún secreto de Boluarte como para chantajearla, además de que no es nuestro estilo.
DU: Comparando su estrategia legal exitosa con el caso Castillo: ¿fue diferencia de asesoría jurídica o de qué tanto cada uno representaba una amenaza real para el establishment? ¿Qué lección deja esto para futuros gobiernos populares? ¿Usted aún apoya al presidente Castillo?
VC: Una de las grandes diferencias de mis casos con las de Castillo radica en la estrategia de defensa. Uno debe permanecer estable con una defensa técnica, puede mejorarlo según los resultados, pero no puede estar haciendo relevos continuos. El expresidente debe saber que no hay abogado perfecto, todos tienen sus virtudes y defectos, como cualquier profesional, pero lo importante es darle confianza, no bajarle la moral, eso es un craso error, es como cuando un general procede al cambio constante de soldados, lejos de fortalecer sus virtudes. Aquí funciona el más vale malo conocido que bueno por conocer, porque conocer un expediente técnico lleva mucho tiempo en interiorizar, es un trabajo arduo y más aún en un caso de un expresidente y altamente politizado. Castillo nunca quiso contar con mi apoyo político, prefirió hacer un séquito compuesto por delincuentes, como Bruno Pacheco o Salatiel Marrufo, y por mi parte no puedo ofrecerme cuando nadie me llame.
DU: Mientras sus casos se anulaban, Keiko Fujimori también logró antes algunas prescripciones, aunque es cierto que a los izquierdistas liberales (caviares) la Fiscalía y el PJ no los han tocado ni con el pétalo de una rosa: Susana Villarán -que veranea en su casa con piscina, Verónika Mendoza o Marisa Glave. ¿No revela esto que el sistema solo persigue a quienes desafían abiertamente a la gran burguesía? ¿Estas absoluciones a su persona no confirman una alianza con el fujimorismo como dicen sus detractores?
VC: Como marxistas debemos partir del análisis clasista de la justicia peruana, como decían todo tiene su sello de clase. En este sistema fiscal caviar, individuos como Gustavo Gorriti nunca será allanado, Pablo Sánchez logrará un archivamiento a riesgo de poner la cabeza de la fiscal de la nación en la guillotina, el celular de Janett Talavera no será deslacrado para no incriminar a Rafael Vela, la investigación de lavado de activos de Sigrid Bazán será archivado en tiempo récord, la ley de prescripción de dominio no será aplicada a Barreto, los juicios de Villarán serán dilatados esperando una prescripción o una pena mínima para lograr una prisión domiciliaria y los crímenes de Rodríguez Pastor por los casos del Mall Real Plaza y Mifarma, serán pasados por alto. Todos ellos tienen un factor común: son operadores de la burguesía financiera.
DU: Los grandes medios que lo satanizaron ahora ignoran sus absoluciones. ¿Cómo interpreta este silencio? ¿Fueron cómplices conscientes o meros instrumentos de poderes fácticos? Además, se dice que usted controla este matutino: Diario UNO, ¿qué de verdad hay en ello?
VC: Los grandes medios de comunicación que componen la concentración de medios, sobre todo los grupos El Comercio, La República, RPP, ATV y Latina, cobran por desprestigiar a la oposición política y se les paga bien, pero nadie paga por absoluciones mediáticas de alguien a quien consideran un enemigo de clase. Mi persona no controla el diario UNO, como lo han deslizado algunos intelectuales de la socialdemocracia.
DU: Con su reivindicación judicial, ¿cómo reconfigurará Perú Libre su estrategia para el 2026? ¿Qué mecanismos concretos propone para proteger a sus candidatos del lawfare? Legalmente, usted ya puede postular a la presidencia y su partido lo desea, ¿lo hará?
VC: Producto de estas ingratas experiencias, el partido ha conformado un frente jurídico con lo que puede enfrentar con mayor éxito una guerra bélica no convencional con instrumentos jurídicos. Sobre la postulación a la presidencia de la república es un tema que tiene que verlo el partido en asamblea, digo esto porque nos ha costado muy caro elegir una fórmula presidencial en un cónclave y no ante el debate ardiente de las bases, así que dejo en manos del partido la elección de los candidatos a todo nivel, como debió haber sido.
DU: En retrospectiva: si el Poder Judicial puede fabricar casos y después anularlos sin consecuencias, ¿qué esperanza tienen los peruanos de vivir en un verdadero Estado de derecho? ¿Cree que el derecho está siendo usado como un arma para callar voces disidentes y críticas al status quo? ¿Se necesita declarar en emergencia al MP, PJ y PNP?
VC: Lamentablemente, la mayoría de los magistrados están siendo digitados, muchos no quisieran fallar como lo hacen, pero los obligan, sobre todo, a los provisionales. Por ello, nosotros somos de la idea de que los magistrados deben someterse al voto popular y esto sería positivo porque los dotarían de legitimidad, despolitizarían la justicia y, al no ser provisionales, tendrían criterio propio en sus fallos.
DU: Muchas gracias por la entrevista, doctor Cerrón.
Cojudignos, liberales, caviares varios y conservas llorando todos al unísono por Vladimir Cerrón Rojas.
Les ha dolido en el alma que toda su cantaleta absurda de «corrupto, corrupto» que tanto repetían no tenga al final ni pies ni cabeza. Los caviares, liberales de izquierda, de esa izquierda travesti, sufren porque su tan amado Poder Judicial no les ha dado la razón y tendrán que tragarse todos sus insultos. Lo dijimos desde el comienzo: Vladimir Cerrón es inocente. El tiempo y la ciencia jurídica nos dieron la razón. La persecución política llegó a su límite y se ha caído.
Ahora bien, queda pendiente denunciar a los jueces y fiscales que armaron todo este caso arguyendo un «daño potencial» en vistas a que no encontraron ningún acto de corrupción de Vladimir Cerrón, pues nunca recibió ni un sol de ninguna empresa o funcionario, donde el Estado no había gastado ni medio céntimo. Esos jueces y fiscales le han generado gastos millonarios al Estado, dinero que sale de nuestros bolsillos.
Además, el daño enorme que se le ha hecho al doctor Cerrón con una sentencia injusta que lo llevó a ponerse a buen recaudo. Cerrón no solo no pudo postular a la presidencia ni a la plancha presidencial, caso contrario hoy sería él el presidente y no la asesina títere de Keiko, sino que perdió su trabajo como gobernador regional de Junín, como médico y como profesor universitario, todo por culpa de otra sentencia fraudulenta que fue anulada. Ahora, otra sentencia injusta es también anulada. Pero el daño ya está hecho. ¿Quién le devuelve el dinero, trabajo y tiempo perdidos a Cerrón?
Los liberales insisten que es corrupto agarrándose de las sentencias que se les pega en gana y negando las que no les gustan. Aunque la justicia peruana haya declarado inocente a Cerrón, los caviares insistirán que es un corrupto, pues Cerrón no solo es la izquierda radical que ellos desprecian sino porque el líder de Perú Libre les representa un verdadero peligro, una amenaza terrible a sus intereses políticos, económicos y de clase.
Se les viene la noche, caviares. Los que terminarán tras las rejas serán ustedes. Disfruten de sus consultorías por el momento, porque el tiempo se les acaba.
CORTE SUPREMA ABSUELVE A VLADIMIR CERRÓN POR CASO AERÓDROMO WANKA
Después de una ardua batalla jurídica, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia, máximo ente de la judicatura peruana, absolvió a Vladimir Cerrón del delito de colusión simple en el caso conocido como Aeródromo Wanka.
Vladimir Cerrón fue sentenciado en primera instancia por el juez Guido Reynaldo Arroyo Ames, con la Resolución N° 39 de fecha 07 de febrero de 2023, a cuatro años de prisión efectiva y al pago de dos millones de soles como reparación civil, por el delito de colusión simple. Esta sentencia fue apelada.
En segunda instancia, el colegiado integrado por los jueces Walter Chipana Guillén, Carlos Richar Carhuancho Mucha y Roberto John Meza Reyes, el día seis de octubre de 2023, a través de la Sentencia de Vista Nro. 045-2023-SPTEDCF/CSJJU/PJ, ratificó la sentencia condenatoria, pero reformándola a tres años y seis meses de prisión efectiva y a un pago de 800 mil soles de reparación civil.
Recurrida esta en casación a la Corte Suprema de Justicia, la Sala Permanente de Apelaciones, a través de la Sentencia de Casación N.º 3280-2023/JUNÍN, el juez César San Martín Castro absolvió a Vladimir Cerrón por dos consideraciones precisas. La primera fue que la prueba indiciaria, al no existir prueba directa, no aportó el elemento subjetivo que demuestre el interés de defraudar patrimonialmente al Estado al haber sido un caso trasnparente y público, alejado de toda clandestinidad. En segundo lugar, llega a la conclusión que las faltas administrativas no constituyen delito y esta de por sí no puede constituir un acto colusorio.
En conclusión la sentencia a Vladimir Cerrón fue ARBITRARIA, ILEGAL E INCONSTITUCIONAL. La casación de la Corte Suprema de Justicia llegó a la conclusión por unanimidad de que la sentencia del caso AERÓDROMO WANKA, en la Corte Superior de Junín, se realizó de manera ARBITRARIA. Fig. 1.
Además subraya la MALA VALORACIÓN DE PRUEBA INDICIARIA, concluyendo de que la SENTENCIA del caso AERÓDROMO WANKA, dado en la Corte Superior de Junín, NO SE PUEDE SOSTENER, puesto que los defectos administrativos no son delito, además de que no existe el elemento subjetivo de la presunta colusión. Fig. 2.
TRAGEDIA DE REAL PLAZA TRUJILLO EXIGE FISCALIZACIÓN MUNICIPAL CONTUNDENTE EN EJECUCIÓN DE OBRAS PRIVADAS POR IRRESPONSABILIDAD EMPRESARIAL
Ing. Uberlinda Zevallos Flores
La tragedia del 21 de febrero, que enlutó familias tras la pérdida de seis vidas y más de ochenta heridos de gravedad debido al colapso del techo del patio de comidas del Real Plaza Trujillo, ha conmocionado al país y nos lleva a preguntarnos cómo se pudo haber evitado este desastre.
Actualmente, las municipalidades tienen dos funciones principales respecto a las edificaciones privadas: otorgar licencias de construcción y de funcionamiento. Aunque también tienen funciones de fiscalización y control, no participan activamente durante la construcción, principalmente por falta de normas específicas y financiamiento. Esto deja la responsabilidad total en manos del empresario o propietario de la edificación.
En contraste, el Estado peruano invierte grandes sumas de dinero en la supervisión de obras públicas, como hospitales, colegios, sistemas de agua y desagüe, carreteras, puentes y reservorios. Según un reporte de la Contraloría General de la República, entre 2013 y 2023, el Estado gastó 237,198 millones de soles en construcción de obras por contrata, administración directa y consultoría, lo que incluye los estudios, expedientes técnicos y la supervisión de obras.
El gasto en supervisión de obras públicas suele oscilar entre el 2 % y el 10 % del presupuesto total del proyecto, con un promedio del 6 %. Esto significa que, en una década, el Perú ha destinado aproximadamente 14,232 millones de soles a la supervisión de obras públicas, lo que representa cerca del 1% del gasto público total.
La supervisión de obras es fundamental para garantizar que estas se ejecuten de acuerdo con los expedientes técnicos y los planos y se obtenga una obra de calidad que cumpla con su propósito de servicio y seguridad.
La Ley Orgánica de Municipalidades establece que las municipalidades deben ejercer labores de fiscalización y control. Sin embargo, esta función no está debidamente normada durante la construcción de obras privadas ni cuenta con el financiamiento necesario para su cumplimiento. Mientras el Estado invierte significativamente en la supervisión de obras públicas, en el ámbito privado, la responsabilidad recae únicamente en el empresario o propietario, sin un control efectivo que garantice el cumplimiento de las normas técnicas.
Es urgente fortalecer las capacidades de fiscalización y control de las municipalidades, especialmente en edificaciones que acogerá a una gran cantidad de personas, como centros comerciales, cines y discotecas, para asegurar que estas construcciones cumplan con los estándares de seguridad.
Propuestas concretas:
Creación de una tasa de fiscalización de obra: El empresario o propietario o responsable de la obra, persona natural o jurídica, es quien debe pagar este derecho a la municipalidad correspondiente.
Normativa más estricta: Desarrollar normativas para que las municipalidades realicen inspecciones periódicas por parte de un profesional competente, durante la construcción, con un cronograma de actividades firmado por la contratista y el supervisor de obra, donde se especifique las fechas clave que permita verificar el armado de las estructuras, vaciado de concreto, conexiones y verificación de calidad de los materiales, entre otros. Al finalizar la obra, para los siguientes trámites municipales, será de carácter obligatorio el manual de operación y mantenimiento de edificación.
Padrón nacional de obras privadas seguras: Se empadronarán las edificaciones nuevas o existentes, que sean seguras. Para esto se fortalecerá las inspecciones técnicas de seguridad en edificaciones a cargo del profesional competente, con énfasis en estructuras, electricidad, conexiones de gas, sistemas contra incendio y otros.
Sanciones más severas: Implementar sanciones económicas y judiciales para los empresarios o propietarios y constructores que no cumplan con las normas técnicas y de seguridad, o que no permitan a los fiscalizadores acceder a todos los espacios de la construcción a fiscalizar.
La vida y la seguridad son derechos reconocidos en la Constitución, y es una necesidad pública que las municipalidades asuman un rol más activo en la fiscalización de obras privadas, especialmente en aquellas que van a acoger a una gran cantidad de personas. Solo así se podrán prevenir tragedias y el dolor que genera perder vidas de los hijos e hijas de nuestro pueblo, como la ocurrida en el Real Plaza Trujillo.
El negocio de las ONG es tener muertos. Sí, así de crudo y despiadado suena, pero es la realidad que se esconde detrás de la fachada de «ayuda humanitaria» y «defensa de los derechos». Las ONG, especialmente aquellas financiadas por capitales gringos como USAID, no existen para salvar vidas, sino para explotar la tragedia. Indígenas muertos en marchas, defensores ambientales asesinados, comunidades desplazadas: ese es su capital. Necesitan a su «muertito» para justificar los millones que reciben en donaciones, para llenar informes, para pagar a abogados, peritos y organizar charlas interminables. Es un negocio redondo, donde el dolor ajeno se convierte en su ganancia.
Pero no nos equivoquemos: este circo macabro no funciona solo. Tiene cómplices locales, esa «izquierda caviar» que José Carlos Mariátegui denunciaría hoy como domesticada y servil al imperio angloyanqui. Una izquierda que abandonó la lucha de clases para abrazar agendas importadas, financiadas por el gran capital financiero globalista. Una izquierda que, en lugar de organizar a la clase obrera, se dedica a promover luchas culturales vacías, instrumentalizando a gays, trans y mujeres para dividir a los oprimidos. Un feminismo liberal burgués, financiado por USAID y sus ONG, que no busca liberar a nadie, sino perpetuar la cacería de brujas contra hombres antiliberales que osan denunciar su hipocresía. ¿Dónde quedó la lucha contra la gran burguesía? ¿Dónde quedó la revolución? Secuestrada por una izquierda que baila al ritmo de Washington.
USAID, esa entidad que se vende como «aliada del desarrollo», es en realidad una máquina de destrucción. ¿Cómo opera? Simple: primero «capacita» a dirigentes indígenas, les toma datos, direcciones, teléfonos, coordenadas GPS. Les promete apoyo, les habla de derechos, de justicia, de protección. Pero detrás de esa máscara de bondad, lo que realmente hacen es marcarlos, identificarlos, ponerlos en la mira. Luego, cuando estos líderes caen asesinados —en circunstancias siempre sospechosas—, USAID y sus ONG aliadas aparecen con sus bufetes de abogados, listos para «buscar justicia». Pero no buscan justicia, buscan dinero. Cada muerte es un caso más, un informe más, un proyecto más que justificar ante sus donantes.
Y no es solo eso. Mientras USAID financia supuestos programas de «capacitación» para líderes indígenas, también está detrás del entrenamiento de fuerzas de seguridad en técnicas de represión y tortura en Hispanoamérica. Sí, la misma entidad que dice proteger a los vulnerables es la que capacita a quienes los silencian. Entre 2022 y 2024, dirigentes indígenas de Loreto, Ucayali y San Martín fueron asesinados después de participar en talleres financiados por USAID. ¿Coincidencia? Difícilmente. Es un patrón, una estrategia calculada para desestabilizar, dividir y controlar.
Pero no todo es culpa de los gringos. La «izquierda caviar» es igual de culpable. Esa izquierda que se llena la boca hablando de «inclusión» y «diversidad», pero que en la práctica sirve a los intereses del gran capital. Una izquierda que, en lugar de combatir al imperialismo, se dedica a importar agendas woke y a perseguir a quienes no se pliegan a su dogma. Una izquierda que ha traicionado a la clase obrera, que ha abandonado la lucha por la tierra y el trabajo digno para abrazar un feminismo liberal que solo beneficia a las élites. Un feminismo que no cuestiona el sistema capitalista, sino que lo refuerza, convirtiendo la lucha de clases en una pelea de egos entre hombres y mujeres. ¿Acaso no es eso lo que quiere el gran capital? Dividirnos, enfrentarnos, distraernos de la verdadera lucha: la lucha contra la gran burguesía financiera globalista.
El objetivo final es claro: destruir nuestra cultura, nuestras formas de vida, nuestra autonomía. Iberoamérica no es más que un tablero de ajedrez para estos intereses extranjeros, donde las piezas sacrificadas son nuestras comunidades, nuestra identidad, nuestro futuro. Las ONG y USAID no son salvadoras, son depredadoras. Y la «izquierda caviar» no es más que su cómplice, su perro faldero. Mientras sigamos creyendo en su discurso de «ayuda» y «progreso», seguiremos siendo cómplices de nuestra propia destrucción. Despertemos antes de que sea demasiado tarde. La lucha no es cultural, es clasista. Y el enemigo no es el hombre o la mujer de a pie, es el gran capital financiero que nos explota a todos.
SOBRE EL ASESINATO DEL DOCTOR JAIME CERRÓN PALOMINO: UNA MIRADA HISTORIOGRÁFICA
Augusto Lostaunau Moscol
Leer el libro Muerte del Doctor Cerrón, del docente y escritor Alfonso Torres Valdivia, fue revivir esos años terribles entre la década de 1980 y 1990, en el cual, ser estudiante universitario –de una Universidad Nacional- y tener ideas marxistas, era sinónimo de “terrorista”. A muchos nos sindicaron de “terroristas” por participar de Izquierda Unida. A muchos nos calificaron de terroristas por oponernos al robo sistematizado que realizaron los gobiernos de aquellos años. A muchos nos señalaron de “terroristas” por ser marxistas o mariateguistas. A muchos nos acusaron de “terroristas” por reivindicar las figuras revolucionarias de Túpac Amaru y Micaela Bastidas. Y, a muchos, los raptaron, torturaron, asesinaron y desaparecieron. Fueron los años en que los medios de comunicación propiedad de la gran burguesía redujo la Universidad Nacional a un centro de entrenamiento ideológico. El ataque al movimiento popular, a los sindicatos y al movimiento estudiantil daría sus frutos en el momento que los ciudadanos mendigan sus derechos, los trabajadores se sienten colaboradores y los estudiantes universitarios se preocupan más por el modelo de teléfono celular. Para llegar a esta situación, la gran burguesía salió a matar. Y mató. Una de sus víctimas fue el Dr. y Vicerrector de la Universidad Nacional del Centro del Perú, maestro Jaime Cerrón Palomino.
Fue un miércoles 8 de junio de 1990 cuando el vicerrector de la UNCP y su chofer fueron secuestrados por un comando militar. Jaime Cerrón Palomino y su chofer Armado Tapia Gutiérrez fueron detenidos como parte de una supuesta redada. Pero, como anota el periodista Alfonso Torres Valdivia:
“Ese día hubo más de veinte detenidos en Huancayo. Todos menos Cerrón y Tapia recuperaron su libertad. Una semana entera estuvo en la celda. Después llegó una gente de Lima. Comando Rodrigo Franco. El chito Vatiri, Ríos y el cholo Urrutia, entrenados en Corea del Norte. Querían cambiarles la cara a los payasos pukas que asesinaron a tres jóvenes apristas dentro de la universidad. Tres tiros en la cabeza y los decapitaron” (2023:71).
La supuesta redada fue realizada para ocultar la verdadera intención de los criminales: asesinar al doctor Cerrón Palomino y –de paso- a su chofer para no dejar testigos. La matanza de estudiantes, trabajadores y docentes de la UNCP se inició en 1984 con la ejecución extrajudicial de Isaías Bravo Flores y se agravó entre 1990 y 1993. A fines del gobierno del PAP y los feroces años de la dictadura fujimorista. Otros ejecutados extraoficialmente fueron: Víctor Lavado Olivera; Odilón Espinoza Jaime (13/09/1990); Dedicación Tocasca Gutiérrez (25/09/1990); Fortunato Aguirre Palomino (15/10/1990); Dante Landa Rosales (01/03/1990); Ángel Tenazoa Sánchez (04/11/1990); Griselda Palomino Fuentes (05/04/1991); José Carranza Huisa (15/06/1991); y un largo etcétera. (Cerrón 2011). Eran los duros años del Conflicto Armado Interno que azotó al país en las dos últimas décadas del siglo XX. Y la UNCP no fue la excepción, alcanzando a su vicerrector. Recientemente, en su libro Memorias de una amistad quebrada: El Alfredo Torero que conocí, el doctor Rodolfo Cerrón Palomina ha recordado:
“En la universidad, me contaba Jaime cuando lo visitaba, se encontraba entre la espada y la pared: por un lado, los apristas lo odiaban a muerte, por su abierto enfrentamiento con el partido desde sus tiempos mozos (y en franca rebeldía con la tradición familiar); pero por el otro, las huestes senderistas, despechadas por haber fracasado una y otra vez en sus intentos por captarlo, lo dejaron a su suerte, en manos de la represión. En el velorio del hermano llegaban a mis oídos susurros que decían que había sido una lástima que él no se pasara a las filas de Sendero Luminoso, pues, de haber sido así, “lo habrían protegido” (2024:92-93).
Jaime Cerrón Palomino fue un prolífico autor destacando libros como La Filosofía Materialista Dialéctica de Marx y Engels; o, Leyes del Desarrollo Social, lo que traduce su filiación al pensamiento marxista en el Perú. Jamás ocultó o negó sus posiciones políticas e ideológicas, lo cual lo llevó a luchar contra la idea de hacer un negocio con la Universidad Comunal del Centro. Esto afectó los intereses económicos del PAP, por ello, la animadversión hacia su persona creció hasta llegar al odio. El Dr. Cerrón se encontraba entre ser un marxista convicto y confeso, pero fustigado por Sendero Luminoso; y, el odio visceral de los búfalos del PAP. El maestro Jaime Cerrón Palomino no fue senderista –como algunos han pretendido afirmar-; todo lo contrario, fue enemigo del infantilismo y aventurerismo de las huestes de Guzmán. Esto último lo hizo un blanco fácil para sus enemigos. “Lo habrían protegido” es la demostración del contubernio al que llegaron sectores de SL para con el gobierno y las fuerzas armadas. Durante las audiencias realizadas en Huancayo por los miembros de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), el ciudadano Tomás Arauco Pariona indicó:
“Después de 11, 12 días aparece el cuerpo en las alturas de Sincos plenamente torturados con los pies calcinados y con 8 balazos en el cuerpo de igual modo al chofer le quitaron los ojos y dos balazos en el cráneo sin embargo de esto lo sabe bastante la prensa de Huancayo y la prensa nacional porque incluso en el diario La República aparece una publicación muy extensa en la cual dice que el señor vicerrector a desaparecido y que equivocadamente las fuerzas del orden que están eliminando el foco ideológico de la subversión esto aparece el 24 de Junio de 1,990 sabiendo que Cerrón era un brillante profesor de filosofía y Ciencias Sociales tranquilo con ideas progresistas” (En línea).
Pero, más allá del grado académico y del cargo universitario, Jaime Cerrón Palomino era padre y esposo. Padre de tres hijos y esposo de una mujer que, en todo momento, fue su compañera y soporte emocional. Pero, eso a los asesinos jamás les interesó. Era simplemente un objetivo. Una cosa que debía ser retirado del camino. La vida de Jaime Cerrón Palomino no valía porque sus ideales de justicia social no son parte de la política de la gran burguesía. En el desprecio por la vida “del enemigo”, la gran burguesía actuó igual que los líderes fanáticos de Sendero Luminoso. Fue un conflicto armado interno que enfrentó a dos sectores profundamente sectarios y fundamentalistas. Quienes quedaron en el medio de estos dos fuegos, fueron los más racionales y humanistas. Pero, parafraseando al periodista y fotógrafo colombiano Jesús Abad Colorado, “en el Perú algo debe andar muy mal cuando al enterarnos que alguien ha sido secuestrado, torturado y asesinado, decimos: por algo debe ser”. Ese “por algo debe ser” es un sambenito que se le coloca a toda persona que –por algún motivo- nos resulta incómoda. Y, el doctor Jaime Cerrón Palomino era muy incómodo para el gobierno, para la burguesía, para la derecha, para el Partido Aprista Peruano, para Sendero Luminoso y sus aliados disfrazados de “defensores de los Derechos Humanos”. Por ello, su asesinato es “embolsado” dentro de la noticia de “eliminar un foco ideológico de la subversión”.
Un momento tan terrible como el secuestro fue reconstruido por Alfonso Torres Valdivia quien lo presenta así:
“El chofer hizo el giro acostumbrado por la derecha. Y bajó por la pendiente de la calle Catalina Huanca como si se deslizara por un tobogán. Unos metros más adelante una camioneta celeste los interceptó. Tres hombres de cabellos cortos, los elegidos de Caín y Judas, se acercaron a ello. Eran jóvenes Mensajeros de la gran arpía. Sonrieron mostrando una dentadura perfecta, resplandeciente, a lo canalla. ¿De dónde aparecieron? Fantasmas no eran. Mostraron una Magnum y los obligaron a bajar. La camioneta que los interceptó esperaba con las puertas abiertas. Subieron en silencio. Ignoraban que iban a la Villa de los Sueños Eternos donde los días no se repiten y las canciones son hirientes y las palabras pierden su densidad cuando con risa de monje loco te miran en el cilindro de agua donde te sumergen para quebrar tu voluntad. Cerrón se convirtió en autómata, no atinaba a comprender nada. Su raciocinio era basura en ese momento” (2023:11).
El secuestro del Dr. Cerrón Palomino no fue ni el primero ni el último. Muchos obreros, pequeños comerciantes, militantes de Izquierda Unida, estudiantes universitarios, profesores de colegio, docentes universitarios, abogados, médicos, etc. habían corrido la misma suerte. Miles de campesinos fueron asesinados por la espalda. Los mataban por no entregar comida o por haber entregado comida. La tortura era sinónimo de detención. Si eras detenido en una protesta estudiantil, lo más seguro es que terminabas torturado. Los golpes, las patadas en la cabeza y las mentadas de madre “eran normales”. Cuando “se les pasaba la mano”, entonces te desaparecían o te tiraban en un descampado con volantes en el bolsillo y tu mochila estudiantil con un petardo de dinamita dentro. La prensa de la gran burguesía hacía lo demás. La Fiscalía no existía para investigar la verdad. Como ahora. Y como será en el futuro mientras la gran burguesía haga con este país lo que está acostumbrada de hacer desde hace doscientos años.
Pero, el doctor Jaime Cerrón Palomino sabía que se encontraba en medio de una guerra entre dos grupos autómatas. Sabía que jamás le perdonarían haber luchado por la liberación de la Universidad Nacional del Centro del Perú. Cuando joven, se enfrentó a los que trataron de robarle la ilusión a los huancaínos. La Universidad Comunal del Centro fue el proyecto del pueblo huancaíno. De campesinos y obreros. Mujeres y varones. Jóvenes y adultos. Pero, desde el Congreso de la República, una mafia les robó el sueño. No sería ni comunal ni gratuita; todo lo contario, sería de régimen privado. Para estudiar tienes que pagar. Entonces, el pueblo se sublevó contra la mafia y los expulsó de su universidad. Nacía la Nacional del Centro. Entonces, rendirse ante el enemigo de la clase, era aceptar que todo lo luchado no tenía valor. Y, Cerrón Palomino no estaba hecho para la traición. El pueblo huanca lo veía; pero, principalmente, lo veían sus tres hijos y su esposa. Como todo marxista comprometido con las luchas de liberación del pueblo, sabía que –algún día- los chacales vendrían por él. Que no le perdonarían lo que hizo contra los mafiosos de la Comunal. Que no le perdonarían cada escrito. Que no le perdonarían cada clase. Que no le perdonarían soñar con un país verdaderamente justo para sus hijos y esposa. Cuando lo raptaron, sabía que jamás los volvería a ver. Pero, también sabía que jamás se olvidarían de él. Ninguna tortura le arrancó el amor por su familia. Y las balas que lo asesinaron sólo dejaron salir un alma que ya era libre, desde la primera vez que leyó a Karl Marx y escribió sobre José Carlos Mariátegui. Alguna vez, el maestro Héctor Béjar Rivera dijo que, a los marxistas los han intentado exterminar en todos lados, en la Argentina de Videla y en el Chile de Pinochet, pero seguimos aquí: “ser marxista es ser invencible” acotó. Torres Valdivia escribe:
“En segundo voltearon el colchón y lo despanzurraron a bayonetazos. Luego, patearon los muebles y dejaron cojo el catre de madera. Buscaban un libro de Marx, algún volante de Sendero y como no hallaron sino una libreta de apuntes y el libro de Mariátegui, estaban arrechos de cólera impotente. Se toparon con los aros de oro del matrimonio y los aretes de la esposa. Tenían orden de no robar durante el secuestro, pero la tentación se apoderó de ellos y las joyas terminaron en el bolsillo de un sargento flaco, pero gordo de ambiciones” (2023:35-36).
El detenido era torturado. El secuestrado era asesinado con un tiro en la cabeza. Pero, todos eran posibles terroristas. Un libro de Mariátegui, Marx, Lenin o Mao, en tu mochila de estudiante, era tu pasaporte al calabozo y quince días de golpiza. Un volante de Sendero o el MRTA, era pasar dos años en prisión. Sólo algunos fiscales, los que estudiaron en Universidades Nacionales, sabían que el curso de Materialismo Histórico y Dialéctico existía. Los fiscales de las Universidades Particulares jamás habían tenido un curso científico. La gran burguesía siempre ha creído que una biblioteca es un centro de entrenamiento ideológico. Por ello, los presupuestos a las instituciones culturales son cada vez menos. En el Perú, decir democracia o libertad es apología al capitalismo. Los intelectuales económicamente mantenidos por la gran burguesía han hecho creer que sólo existe democracia y libertad en el sistema capitalista. Cualquier crítica o comentario en contra, te vuelve terrorista, resentido social o “anti” cualquier cosa. Los explotadores cantan “Contigo Perú” en el Estadio Nacional; mientras ordenan disparar a los peruanos que protestan. Alfonso Torres Valdivia prosigue:
“La otra celda es más pequeña que el habitáculo de una rata. Cuando Jaime estira las piernas para echarle un ojo a la puerta, le cuesta extender los brazos. La celda está destinada para agudizar la sensación de opresión y claustrofobia. Llenar de pánico y tensar los músculos en contracciones dolorosas, para hacer que resalten las venas y los ojos sean acechados por la ceguera” (2023:62).
En la Guerra de Argel, el General francés, Jacques-Emile Massu ordenó secuestrar y torturar a miles de argelinos que luchaban por su independencia. En el Perú, cientos de peruanos fueron secuestrados en su propio país. Massu creo el sistema de torturas y desapariciones que aplicó el ejército colonial francés contra los argelinos. Luego, los jóvenes oficiales franceses que lucharon junto a Massu, llevaron esa “doctrina” a los Estados Unidos, Panamá, Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Es estos cinco últimos países, las dictaduras militares secuestraron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a cientos de jóvenes. El Perú, no escapa de esa miserable lista. La Escuela de las Américas sirvió para “capacitar” en ese “trabajo de patriotas”. Incluso, algunos oficiales franceses han declarado que ellos mismos tuvieron que hacer los “trabajos”, porque los sudamericanos tienen muchos sentimientos “que los traicionan”. Los franceses de Massu habían torturado en Indochina y Argelia, fuera de su país. En el Perú, cientos de peruanos fueron torturados por otros peruanos. Las torturas dejan heridas en el cuerpo; pero son las heridas en el alma las más peligrosas. Torres Valdivia agrega:
“Por cada compañero muerto hay que acabar con diez de ellos. La consigna en la Casa del Pueblo fue clara. El viceministro del Interior les dijo que ellos eran el ángel vengador. Y acabar con todos los rojos que cayeran en sus manos, una necesidad superior a aspirar una bocanada de aire. Se desahogaron con dos Martacos. Los desnudaron. Los ataron de pies y manos. Los golpearon con una vara de goma, cogieron un balde y como si estuvieran en carnavales les echaron agua helada y le aplicaron picana eléctrica. Un soldado ayudó con un trapo no dejaba que el martirizado se ahogara con la lengua. Querían nombres. No tenían intención de matarlos. Solo arrancarles nombres. Sabían que los cercenadores de cabeza pertenecía a Sendero y eso era suficiente. Pero había que joder a todos los bandos rivales” (2023:71).
Alfonso Torres Valdivia relaciona la cruel e injusta muerte de tres jóvenes pertenecientes al Partido Aprista Peruano, con una sed de venganza dirigida desde Palacio de Gobierno y, cuya víctima inocente fue el doctor Jaime Cerrón Palomino. Para hacer muy bien su trabajo, muchos infiltrados también fueron detenidos y torturados, luego, era liberados “por falta de pruebas”. Pero, el doble trabajo estaba hecho. En la celda, el infiltrado buscaba información de primera mano; mientras que, al salir en libertad, se aseguraba de “informar” a los familiares de los detenidos sobre la “buena situación” que existía en la celda. “Nadie ha sido tocado”, mientras te molían a patadas dentro de un saco de papas mojado. Aunque, Gustavo Espinoza Montesinos indica que:
“En el caso, la perversa conducta militar se vio agravada por un hecho insólito: tres días después de ocurrido el secuestro -el 11 de junio- elementos no identificados tomaron contacto con la familia del intervenido, y le aseguraron que lo tenían con vida, y en su poder; y que estaban dispuestos a restituirlo al hogar a cambio de una suma de dinero: 20 millones de Intis, fue el monto requerido por los “secuestradores”…Aunque la familia no dio pábulo a esa evidente maniobra, entre los académicos de la Universidad cundió la idea de reunir un fondo para tentar el «canje», exigiendo, al mismo tiempo, evidencias que confirmaran la vida de la autoridad universitaria…Y en medio de un clima de protesta cívica, que se gestara desde las aulas universitarias, fue promovida una Marcha Ciudadana para el 18 de junio, convocatoria que, finalmente, tuvo la virtud de poner en evidencia la naturaleza criminal de lo ocurrido…En efecto, el 17 de junio las autoridades dieron por «encontrados» los cuerpos de Cerrón Palomino y Tapia Gutiérrez. Ambos habían sido brutalmente golpeados, y finalmente acribillados”. (En línea).
Lo importante, para el gobierno de la gran burguesía, era darle un ejemplo a los rojos, rabanitos y terroristas. La ley de la jungla se impuso en el Perú. Sólo el más salvaje puede sobrevivir. No hay sentimientos. Torres agrega:
“El relato de los días que pasaron entre el rapto del doctor Cerrón y su muerte se reconstruye solo a medias. Fueron diez días interminables para la familia de Jaime. Conocieron el dolor en que permanecen los humanos después de haber perdido la luz” (2023:87).
Estar frente a Muerte del Doctor Cerrón del escritos y profesor Alfonso Torres Valdivia, es mirarse al espejo de la vida. Entender que las cosas no fueron fortuitas y que los acontecimientos siempre tuvieron un propósito: aniquilar a una generación de peruanos que despertó con el sueño de vivir en un Perú Libre.
El reconocido y connotado maestro Dr. Rodolfo Cerrón Palomino es hermano del Dr. Jaime Cerrón Palomino. Sobre esos años de sombras y miedo que acorralaron a los pobres del Perú recuerda:
“El año 1990 fue realmente trágico para mí en lo familiar. Jaime, mi hermano mayor, que por entonces desempeñaba el cargo de vicerrector académico de la Universidad Nacional del Centro, fue secuestrado por los comandos del ejército de la región, a mediados de junio, cuando salía de su casa juntamente con el chofer que solía llevarlo al campus. Lo buscaron por todas partes, inquiriendo por su persona no solo en Huancayo sino también en la capital, pero ya no lo encontraron con vida” (2024:91).
Un conocido y respetado maestro universitario como el Dr. Jaime Cerrón Palomino fue secuestrado, torturado y asesinado por comandos del Ejército Peruano acantonados en la ciudad de Huancayo. Entre estados de emergencia, apagones y detonaciones, miles de ciudadanos vivían aterrorizados porque, en cualquier momento, a alguien se le podía ocurrir gritarles “terroristas”. La venganza personal llevó a muchos a pasar trágicos días en las cárceles donde fueron torturados. Pero, era un hilo tan delgado el de la violencia política del Perú de aquellos años, que un detenido por las fuerzas armadas podía ser torturado y asesinado por miembros del Comando Rodrigo Franco, organización paramilitar conformada por jóvenes del Partido Aprista Peruano que fueron entrenados en cuarteles del ejército.
Entre las muchas acciones del Comando Rodrigo Franco destaca la del 10 de agosto de 1985 cuando se produjo una tentativa de asesinato del diputado Peter Uculmana Suárez. Los detenidos respondieron a los nombres de Luis Alberto Aoun Chong y Moises Palacios Yamunaque. El primero era estudiante de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y el segundo alumno de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ambos afirmaron ser militantes del Partido Aprista Peruano, además ser parte de la seguridad personal del Vice Ministro Agustín Mantilla. La investigación fiscal jamás se realizó y el caso quedó sin sentencia.
En un documento fechado el 20 de junio de 1990, Amnistía Internacional indicó que:
“Los comandos político-militares de las fuerzas armadas que controlan las zonas de emergencia (como es el caso de Huancayo) niegan contantemente tener presos recluidos en las dependencias militares de las zonas bajo su jurisdicción. Muchos sospechosos detenidos por las fuerzas armadas desaparecen indefinidamente; otros son puestos en libertad tras permanecer encarcelados en secreto durante días y semanas sin explicación o reconocimiento formal por parte de las fuerzas armadas de que la detención tuvo lugar. A veces se entrega a los sospechosos a la policía después de una prolongada detención secreta y de interrogatorios en las instalaciones militares. En estos casos sólo se reconocen las detenciones a partir de la fecha en que los detenidos pasan a disposición policial, momento en que se informa al fiscal. Las fuerzas armadas tienen como norma no reconocer la reclusión de los presos antes de entregarlos a la policía. Esto constituye un factor fundamental en la continua práctica de desapariciones”. (En línea).
Era la política del “Gran Bonetón” donde las autoridades políticas y militares jugaban a “¿quién tiene al detenido?”. “Tirarse la pelota o pelotearse” le dicen los sectores populares y mayoritarios del Perú. La vida de un peruano no valía ni un miserable inti. Mientras, la corrupción arremetía contra las empresas públicas y los ministerios.
Cerrón Palomino, Rodolfo. Memorias de una amistad quebrada: El Alfredo Torero que conocí. La Lingüística Andina en Debate. Ediciones del Panóptico. Lima-Perú. 2024.
Cerrón Rojas, Vladimir. Historia Censurada de la UNCP. Huancayo-Perú. 2011.
Lostaunau Moscol, Augusto. La muerte de Jaime Cerrón Palomino en la memoria de Rodolfo Cerrón Palomino. En: Diario UNO. Lima-Perú. Domingo 29 de diciembre de 2024.
Lostaunau Moscol, Augusto. Comentario personal al libro Muerte del Doctor Cerrón de Alfonso Torres Valdivia. En: AVANCE, Semanario Regional. Huánuco-Perú. Edición N° 416 del 15 al 21 de abril de 2024.
Lostaunau Moscol, Augusto. La investigación al Comando Rodrigo Franco en 1989. En: Diario UNO. Lima-Perú. Martes 14 de mayo de 2019.
Torres Valdivia, Alfonso. Muerte del Doctor Cerrón. Gaviota Azul editores. Lima-Perú. 2023.
En una tertulia jurídica de fin de semana, un colega aprista a quien le llamaremos el apristón; manifestó que el pensamiento de Haya de la Torre y como tal el APRA se oponen contundentemente contra el pensamiento de Karl Marx, de Vladímir Ilich Ulianov Lenin y contra el comunismo desde sus orígenes doctrinarios. Tal afirmación es compartida por muchos apristas y apristones.
Sabemos que lo dicho por el apristón no se ajusta a la verdad, conforme se puede leer las cuatro “cartas secretas”, escritas por Víctor Raúl entre los años 1926 y 1930, donde las dos primeras están dirigidas a Esteban Pavletich, otra a su compañero Mendoza en Cusco y la célula aprista ―Pedro Planas, los orígenes del APRA y Julio Roldan la guerra de los 20 años―
Conforme resalta magistralmente Roldan, en la carta fechada en Londres 15 de abril de 1926, menciona “La cuestión es dar nuestro movimiento un carácter realmente comunista, marxista -leninista, sin decirlo, sin llamarnos comunistas o leninistas, sino procediendo como tales”, Haya de la Torre resalta, “por eso estoy luchando por la organización del APRA [Alianza Popular Revolucionaria Americana]. Su primer papel es ser un partido internacional antiimperialista, de forma y hasta táctica y disciplina comunista, pero sin decirlo, sin gritar, a todo el mundo como prostitutas histéricas”.
Haya de la Torre, sigue resaltando que “Nuestra APRA será un gran ejército rojo o no será nada… el APRA no será un partido de tumulto, sino una organización militar, el verdadero ejército rojo del antiimperialismo … El APRA tiene que ser una organización auténticamente comunista … somos bolcheviques, anticapitalistas”.
Luis Eduardo Enríquez; Haya de la Torre: «La estafa política más grande de América Pág. 70. Revela que Haya, desde los primeros instantes, subrayó la necesidad de una sola cultura marxista y que se debe ver todo a través del marxismo. Lean el Manifiesto Comunista, el Antidühring de Engels, el Capital de Marx, El Capitalismo de Estado y el Impuesto a las Especies de Lenin». Que esa será “la luz que disparará las tinieblas en que estamos sumidos”
Es de resaltar que dentro del seno del APRA se formó un selecto grupo de guerrilleros a quienes se llamó “Los tigres de Laredo”. Los mismos que sería la avanzada del futuro “ejército rojo” el cual fue formado y dirigido por Manuel Barreto Risco, un camionero y mecánico de profesión quien fue apodado el “búfalo”. Barreto muere en el enfrentamiento que tuvo junto a sus compañeros guerrilleros apristas en el interior del cuartel O´Donovan en el norte del país, hecho que habría generado el levantamiento en armas a los descendientes de las razas aguerridas de los mochicas chimú el 7 de julio de 1932, conforme menciona María Luisa Obregón, quien fue la única mujer que participo en la batalla.
Pedro Planas, en su libro los orígenes del APRA, resalta lo escrito por Haya, donde resalta que “el APRA, aspira a ser lo que el Kuomintang en China” y que pese a haber circulado por varias revistas latinoamericanas, no fue incluida en sus obras completas.
Resaltando sustancialmente los orígenes del pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, podemos deducir que la fuente que habría inspirado para afinar el arranque del pensamiento de Haya, habrían sido precisamente los fundamentos filosóficos del marxismo, leninismo y talvez de Plejánov, pero que, posteriormente, tal pensamiento habría sufrido un reflujo sustancial que finalmente terminó alejado de sus convicciones iniciales. Tal afirmación se puede deducir, de la sola lectura del régimen económico de la Constitución del 79, donde se resalta que la iniciativa privada es libre igual que en la Constitución del 93,es decir el Estado no podía regularlos, esto demuestra que Haya estuvo de acuerdo con el libre mercado, lo que nos muestra un evidente revés con sus pensamientos iniciales; algo que es mucho más notorio si vemos el pensamiento de los apristas de estos tiempos. Con mucho cariño y respeto a mis amigos apristas, nuestro país necesita de líderes firmes sin desviarse de sus convicciones ideológicas y filosófica.
Se ha vuelto común escuchar en diversos debates y discusiones con grupos o personas serviles al capitalismo que “el marxismo coapta la libertad, que es una teoría que esclaviza al individuo, que somete al espíritu humano”. Nada más alejado de la verdad. Estos cuestionamientos, aunque infamemente prodigados, no pasan de ser reflejo de una falta de comprensión real de lo que es el marxismo y más aún de como el marxismo entiende la libertad o peor de una acción discursiva premeditada propia de los sofistas del capitalismo, quienes buscan alejar a las clases trabajadoras del marxismo con sus impías frases tremebundas y apocalípticas. Ahora bien, más allá de decir que se equivocan, vamos a explicar el porqué de su error. Para esto, partiremos dándole sustento al título de este artículo. Es decir, pasaremos a explicar por qué la libertad en el marxismo es acción.
Debemos empezar recordando cómo es que Marx entiende al ser humano y su relación con el mundo. El autor de El capital: crítica de la economía política no desarrolla una posición antropológica ni ontológica del ser humano. Es decir, no cree en una naturaleza humana que predestine de manera teleológica al ser humano; así pues, podemos decir que el ser humano es contingente. En otras palabras, su existencia no está atravesada por una necesidad ontológica, sustancial, sino que este surge de las contradicciones materiales históricas. Marx considera que el ser humano va cambiando constantemente, conforme cambian sus condiciones materiales, desde el cambio mismo de la historia. Por ende, lo máximo que podríamos sostener es que los humanos son seres históricos en tanto están subsumidos a la historia. Sin embargo, ¿esto quiere decir que el ser humano está determinado por la historia? ¿Esto sería una afirmación de un determinismo histórico? No, de ninguna manera, pues Marx y, por tanto, todos los buenos marxistas entienden que el ser humano no solo es un ser subsumido a la historia, no solo es un ser arrojado al mundo sin más, sino que el ser humano, a través del trabajo, transforma su entorno y, con esto, también transforma su historia.
A partir de lo anterior, se establece una relación dialéctica entre el hombre y su entorno, siendo el entorno (momento histórico) construido con base en las relaciones del trabajo humano; es decir, desde las relaciones de producción. Es por ello que toda sociedad es producto de sus relaciones de producción y, a su vez, todas esas relaciones de producción son producto de la acción humana. Esto último solo se expresa mediante el trabajo tal como lo sostiene Marx en El capital (1867): “Allí donde lo forzó la necesidad de vestirse, el hombre realizó por milenios trabajos destinados a vestirse antes de que se convirtiera en sastre. Pero, la existencia de la levita, del lienzo, de todo elemento de la riqueza material que no esté dado por la naturaleza, se debió siempre a una actividad productiva especial orientada a un fin, que asimila materias particulares de la naturaleza a necesidades particulares del hombre. En cuanto creador de valores de uso, es decir, como trabajo útil, el trabajo es, por tanto, condición de existencia del hombre, independiente de cualquier forma de sociedad, una eterna necesidad natural de mediar el intercambio orgánico que se da entre el hombre y la naturaleza, de mediar, por consiguiente, la vida humana”
De la cita anterior podemos deducir muchas ideas. En primer lugar, el hombre siempre está en contradicción con su entorno geográfico y sus necesidades físicas como ser material. Para cubrir las necesidades nacidas de esta contradicción el individuo genera mercancías capaces de satisfacer esas necesidades ¿y cómo se crean esas mercancías? A través del trabajo, ¿y qué cosa es el trabajo? Es acción humana, actividad que transforma la materia a través del esfuerzo. El ser humano es, entonces, creador de todo su entorno social, desde la división social del trabajo, los diferentes modos de producción en la historia e incluso las clases sociales que los han representado.
Es así como se entiende, en El Manifiesto del Partido Comunista (1848), que: “la historia de toda sociedad ha sido siempre la historia de la lucha de clases», porque esta lucha de clases es en sí misma encarnación de los roles de producción de cada etapa histórica. Además, son distintos los roles de producción de la función que cumple nuestro trabajo de forma específica. Por tanto, es esta dialéctica histórica nacida de nuestras relaciones de producción la que ha ido construyendo la historia humana. Por eso cuando Sartre sostiene que el ser humano es un ser condenado a ser libre, se refiere precisamente a esto. De allí que su famosa frase: “soy lo que el mundo hizo de mí y lo que yo hago con lo que el mundo me hizo”, lleva engastada en su seno la visión de que el hombre es producto de sus relaciones materiales de producción, que son a su vez reproducidas por los propios seres humanos; e ahí precisamente su condena a la libertad, pues las condiciones materiales en las que vivimos son creación humana y, por ende, también pueden ser cambiadas por el ser humano.
Por eso la libertad no necesita ser pensada, sino alcanzada en acto, es decir, realizada. En tal sentido, todos los debates en torno a qué es la libertad se tornan estériles, pierden sentido y se revelan solo como mero ejercicio teórico incapaz de ser resuelto en el plano de la razón, ya que esta es acción concreta, material y se realiza en tanto los individuos y las masas accionan para transformar el mundo.
En tal sentido, si el problema de la libertad no consiste en saber qué es sino en cómo realizarla, es importante señalar que en el capitalismo la libertad solo está dada para la clase social que dirige el sistema productivo, ya que esta ha creado al Estado, y sus herramientas legales, mediante los medios de producción ideológicos que controlan, para asegurar sus intereses de clase y direccionar el pensamiento colectivo, a través del falso consenso. Por su parte, el proletariado y las clases trabajadoras en general carecen de libertad y es que si bien hemos dicho que la libertad nace de la acción humana que podemos ver concretizada en el trabajo humano, no hay que olvidar que no importa cuánto trabaje un proletario, pues, su trabajo es siempre ajeno. Ello debido a que el proletariado vende su fuerza de trabajo, pues, es su única posesión y al vender su fuerza de trabajo es reducido a mera mercancía, mercancía consumible para la producción. Es así como, lejos de la verborrea idílica de los liberales, el ser humano, en el capitalismo o al menos en ser humano proletario, no es un fin en sí mismo, sino un mero objeto de consumo.
Sin embargo, esto no termina aquí, ya que hay que recordar que el trabajador no solo vende su fuerza de trabajo, sino que, además, el fruto de su trabajo no le pertenece. Le es tan ajeno como su trabajo mismo. Toda mercancía que produzca se le presenta por fuera, enajenándolo, bajo la ilusión de tener vida propia. Entonces el trabajador que inicialmente ha vendido su fuerza de trabajo se ve en la necesidad de usar el pago que ha recibido por dicha venta para comprar, muy posiblemente, la mercancía que el mismo ha producido y que en apariencia no solo es necesaria para la vida, sino que además tiene valor por sí misma, ignorando que el valor que posee es por ser producto del trabajo humano.
Este olvido es lo que nos presenta el problema real que imposibilita la concreción de la libertad en el sistema capitalista. Este no es otro que el trabajo asalariado, ya que es a través de este que el capital se reproduce, que el dinero da a luz a más dinero. Aquello porque la plusvalía, que no es otra cosa que la ganancia de la burguesía, es solo posible gracias a que el burgués reduce al proletario a mercancía, lo compra con un salario equivalente al valor que esta tiene como material necesario para la producción y no por el valor que la fuerza de trabajo agrega a las mercancías; he ahí la explotación del trabajador. Entonces, mientras persista esta forma de ganancia, el proletariado no puede ser libre, de aquí tenemos que la única manera en que el proletariado rompa sus cadenas es dejando atrás el sistema de producción capitalista, superándolo; es decir, negándolo. Ello es solo posible con una acción de liberación colectiva a la cual llamamos revolución y es que la revolución es la acción del ser humano que le permite transformar su realidad, es la más alta forma de praxis, es la concreción de sus intereses de clase, es la realización de su libertad.
Al cansar la conciencia de esto es ya otro asunto. Uno que, por supuesto, también es producto del trabajo humano, trabajo llevado a cabo por los marxistas en su praxis, en la creación de las condiciones subjetivas necesarias para la revolución. Sin embargo, de este tema nos ocuparemos en la siguiente parte de este artículo que pretende explicar la libertad como acción en el marxismo.