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El temor de los ricos a Perú Libre. Una respuesta a Manuel Burga

El temor de los ricos a Perú Libre

Una respuesta a Manuel Burga

Vladimir Cerrón

Imagínense a Pedro Castillo postulando por Perú Posible, el Partido Popular Cristiano, Fuerza Popular, el Apra o Nuevo Perú. Simplemente, no ganaría ni un chícharo, pues tiene que haber una congruencia de forma y contenido, que influya uno al otro. Es más, postulando por un partido fundado por él mismo, que no logra su inscripción, a pesar de estar premunido de la “alta popularidad”, no pasaría esta valla.

Lo que sostenemos no es una posibilidad, sino una realidad, sometida a la práctica. Recordemos que cuando el profesor Castillo postuló a la alcaldía del distrito de Anguía, en Chota, el año 2002, por el partido Perú Posible, no encontró ni su voto.

Analicemos paso a paso, para desenmascarar el temor de la prensa oligárquica al partido. En primer lugar, sin un partido es imposible lograr una candidatura, postular a un cargo de elección popular, ser electo y menos ser autoridad política. Sería imposible, en las circunstancias actuales, acceder al poder.

Es innegable que entre el candidato y el partido tenga que existir una correlación simbólica en que ambos se fortalezcan. Para entonces Perú Libre, estaba preparándose hace rato para esta contienda, tenía experiencia de dos gobiernos regionales, tenía tecnócratas partidarios, ejecutó obras de gran impacto hasta hoy no superadas, contaba con comités regionales a nivel nacional, tenía candidato nacional, adquirió un local partidario en la capital, articuló un centro de operaciones en la capital, además de contar con relaciones internacionales. Nada fue improvisado.

Lo más importante, es que tenía nombre propio, símbolo, lema y un programa de gobierno difícilmente refutable. El desarrollo del partido llevaba dieciséis años de alumbrado en los Andes, entre la extraoficialidad y la oficialidad reconocida, rescatando una ideología satanizada, que nadie quería enarbolar por la represión al que fueron sometidos políticos, académicos, estudiantes y sindicalistas. Empero, no solo rescata, sino que interpreta y adecua a la realidad, prendiendo nuevamente su chispa, reflejándose en los triunfos frecuentes en Junín.

La caída de Pedro Castillo, no tiene otra explicación que no tener un partido político sólido que lo sostenga, no haberse sometido a su disciplina y recomendaciones de la dirección política, creyó que era un simple vehículo que podía reemplazarse. Si el partido hubiera estado en el gobierno, Castillo se hubiera sostenido en el poder, no hubiera cometido la necedad que hizo: fraccionar y quedar sin bancada parlamentaria, invitar a la disidencia a los congresistas, utilizar prefectos y funcionarios para soñar un partido propio que le permita una “reelección”, aceptar el plan de gobierno caviar y creerles a los golpistas que él sería el golpista.

Las protestas estaban empezando contra Castillo en muchas regiones, iban a desestabilizarlo, hasta podría haber caído por sus propias traiciones al programa prometido, pero la derecha siempre “bruta y achorada” se adelantó con un golpe de Estado y terminó blanqueando al profesor de sus inconsecuencias con el pueblo. Al apuntarle con metralletas, lo victimizaron y no dejaron que su pesadilla se esfume sola, la revivieron.

Sostener que Castillo ganó y no Perú Libre, es como afirmar que el socialismo nunca funcionó y, a pesar de eso, hay que destinarle ingentes recursos para destruirlo. Una paradoja a todas luces. Lo cierto es que el socialismo sí funciona y el partido también. Caso contrario, no encarcelarían a sus líderes, no habrían fabricado a los “dinámicos del centro”, no habrían allanado y embargado sus locales, no les aplicarían el lawfare, no me habrían sentenciado dos veces para luego tener que absolverme, es más, no estaría en la clandestinidad.

No solo al partido, sino también al pueblo, se le pretende rebajar la autoestima con esa afirmación, presentándolos como enanos intelectuales, sin trascendencia, guiados solo por el folklorismo que traía encima Castillo, el sombrero, el mote, la condición de maestro o rondero y el color cobrizo. Eso está bien para los fachos racistas, pero no para el marxismo clasista.

Temen al partido porque enarbola una ideología que es capaz de destruir los privilegios de clase de los banqueros y los empresarios transnacionales, entre otros, sin necesidad de un presupuesto significativo, solo persuadiendo al pueblo con una lógica sencilla. Esto quedó demostrado en las elecciones del año 2021 y es la misma razón de por qué la oligarquía criolla nos teme y no la tendrá fácil de ganar el 2026, a no ser con fraude.

Para combatir al partido, utilizan todo tipo de opinólogo, nacional o foráneo, para que, en una especie de predicción del más allá, digan que sin Mesías es imposible un triunfo. Es aquí donde pregunto al partido y al pueblo: ¿cómo creer a los opinólogos perdedores que nosotros mismos los derrotamos?, ¿qué podrían enseñarnos si no es lamerse las heridas y recurrir al golpe de Estado para sobreponer su predicción fallida?

El partido sigue siendo la fuerza dirigente y si no fuera así, es mejor no ganar las elecciones para terminar como Castillo, traicionando y traicionado. El partido tiene que entrar al gobierno bien articulado y eso pasa por los filtros a su interior, mejorando sus propuestas, enraizándose con el pueblo, pronosticando su sucesión en el poder y evitando los errores de antaño.

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La bancada parlamentaria es un destacamento de vanguardia del partido

Mensaje

La bancada parlamentaria es un destacamento de vanguardia del partido, integrada por los mejores hijos del pueblo, cada uno con sus propias potencialidades, representaciones, participaciones, protagonismos e intereses diversos, propio de la plurinacionalidad del país, pero que convergen en una sola misión, logrando que el Estado peruano, antiguamente conducido en exclusividad por la oligarquía, haga suyo los reclamos populares, los asuma y materialice.

Este objetivo es posible alcanzarlo en dependencia a la proporción directa de nuestra unidad, compromiso, identidad, decisión y acción disciplinada, lo que permite legislar con éxito para las grandes mayorías populares, para la clase trabajadora en sí, postulado que se colige al observar el listado de nuestra producción legislativa, las mismas que nacen de las expectativas del obrero, del campesino, de la clase media emergente y del empresariado nacional patriota, hecho que nos contrapone a los intereses de la burguesía empresarial y banquera, nacional y foránea.

Esta primera experiencia parlamentaria de la izquierda popular, supera con creces en producción a la izquierda socialdemócrata, constituyendo un hito, un espacio de aprendizaje, pero a la vez de ejecución política, que genere las condiciones para la creación de un futuro Estado socialista, el mismo que debe emerger del pueblo, es decir, de los propios representados, en una futura Asamblea Nacional Constituyente.

Lima, julio de 2025.

Dr. Vladimir Cerrón Rojas

Secretario General Nacional

Partido Político Nacional Perú Libre

Lea la Memoria Anual 2024-2025 en el enlace:

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Cómo atenta el transfuguismo de izquierda contra el pueblo

Cómo atenta el transfuguismo de izquierda contra el pueblo

Vladimir Cerrón

El transfuguismo es un fenómeno en el cual un representante electo, sea alcalde, gobernador, congresista o presidente, ingresa en representación de un partido político y, por ende, de su programa de gobierno, para luego pasarse a las filas del adversario, traicionando a sus electores. Este fenómeno ocurre con frecuencia, porque esta traición al voto popular no está penada, por el contrario, está blindada por el sistema.  

Una vez electa la autoridad, se produce el secuestro del cargo, aprovechando la condición de que nadie puede removerlo, pues el partido como el pueblo han perdido la facultad de revocarlo. Premunido de esta ventaja, se indisciplinan en los votos, luego no asisten a las reuniones del partido o la bancada, más tarde alegan que no tienen mandato imperativo, posteriormente renuncian sorpresivamente y se afilian a otro partido, generalmente a cambio de dádivas, terminando por apoyar decisiones contrarias al programa de gobierno por el cual recibió la confianza popular.

La pregunta es cómo afecta el transfuguismo al pueblo en una lucha de clases, la que, a pesar de ser sutil, está siempre presente en todo espacio político, como en el parlamento de la república. Sucede que los tránsfugas tienen un tropismo predilecto de migrar hacia las bancadas de derecha, únicas que pueden ofertar estímulos económicos. No existe antecedentes donde se haya dado un fenómeno inverso, es decir, que un derechista migre a una bancada de izquierda.

Efectivamente, si un tránsfuga de derecha migra a otro partido de derecha, el sistema no se afecta en nada. En la misma línea de razonamiento, si el tránsfuga de izquierda migra hacia un partido de derecha, tampoco se afecta el sistema, por el contrario, se fortalece. Esta es la razón de por qué el sistema no sanciona el transfuguismo y lo disfraza de “libertad de conciencia”.

En toda esta ecuación, el único que pierde es el pueblo, la clase trabajadora, que pierde un representante, un voto parlamentario, que puede decidir su mejor porvenir o su desgracia, más aún cuando las bancadas de izquierda siempre han sido minoría. Así, el pueblo pierde potencia en su lucha al interior de una institución burguesa, viéndose diezmado por la traición de sus propios correligionarios.

La solución es que una Asamblea Constituyente termine con el transfuguismo, haciendo que los parlamentarios sean electos por el voto popular y sean revocables cuando el pueblo lo determine; haciendo que se sometan al mandato imperativo, es decir, al cumplimiento obligatorio de sus promesas o compromisos con sus electores; promoviendo el relevo del cargo cuando el parlamentario manifieste su deseo de no continuar en el partido o sea expulsado de este; y terminando con los privilegios económicos, que no deja de ser un incentivo para esta traición.

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La gran tarea del Partido

La gran tarea del Partido

Vladimir Cerrón

Hace 20 años que en la sierra andina se forja el porvenir del Perú. Nuestro partido Perú Libre generó un quiebre, donde la república criolla agoniza, para dar pase a la nueva república mestiza. Este fenómeno es irreversible y, ante la advertencia, la oligarquía recurrió a promover «cholos serviles», quienes no solo pondrían la cara andina, sino que también mantendrían la estructura del Estado oligárquico.

Llegado Perú Libre al gobierno, el año 2021, la mezcla de miedo, incompetencia, traición e ingenuidad del entonces presidente, sumado al golpe de Estado, le dio una ventaja transitoria a la oligarquía, evitando los cambios que ameritaba el país, pero, a la vez, quedando herida, sin reponerse totalmente, hasta el día de hoy.

En esta breve experiencia, el pueblo saboreó cómo era derrotar a sus enemigos de clase en su propia cancha, con sus propios métodos electorales, contra toda su propaganda y, sobre todo, sin violencia. Muy a pesar de su brutal ataque mediático, el pueblo aprendió a votar, elevando su consciencia de clase y su autoestima, al ver su voluntad reflejada con la ocupación de Palacio.

Esto no hubiera sido posible sin la acertada conducción del partido. Hubo una conjunción de simbologías, que se diseñaron paso a paso, desde su propio nombre [Perú Libre], su lema [No más pobres en un país rico], su emblema [el lápiz], sus colores [rojo, amarillo, negro], su candidato [profesor rural] y su programa [economía popular con mercados]. A esto se suma la táctica de pasto seco [condiciones objetivas], chispa [partido] y viento [pandemia].

A quienes quieren restar méritos al partido y repiten el slogan de la derecha: “ganó Castillo y no Perú Libre”, les recuerdo que si Castillo postulaba con otro partido nunca habría ganado. La prueba palpable está cuando postuló a la alcaldía de Anguía en Chota, en las elecciones del año 2002, con el partido Perú Posible, sin encontrar ni su voto. Esto no le resta importancia a su participación en la campaña del 2021, pero como parte de un todo.

Empero, como la historia se escribe con torpezas, la derecha le propinó un golpe de Estado al gobierno electo, haciéndole creer al inquilino que él sería el golpista, plan perfecto para excusar la “defensa de la democracia” y desalojarlo de Palacio hasta ponerlo en prisión. El gobierno, que comenzaba a confrontar malestares sociales en su contra, por incumplir sus promesas electorales, se hizo acreedor del beneficio de la victimización, recobrando con ello un espacio pendiente de cobrar cuentas con los golpistas.

El partido recuerda que no solo los golpistas deterioraron al gobierno popular electo en el Ejecutivo, dejando al pueblo sin su representante electo, sino que también los tránsfugas dieron otro “golpe de Estado” a nuestra bancada en el Legislativo, pasando a ser representantes de la derecha o de la izquierda caviar, mimetizándose bajo el nombre de bancada “socialista” y sucumbiendo a las “mieles del poder”, actitudes que no tienen nada de diferente de un golpe derechista.

Está de más sustentar que el pueblo peruano ajusta sus cuentas en las ánforas y no en golpes de masa o lucha armada. Esta es la razón del porqué el pueblo votará, el año 2026, con la sangre en el ojo, respirando por la herida, con sus muertos en la mente, pero también con mejor consciencia de clase. En estas circunstancias, muy a pesar de mis detractores, no identificarán a otro partido más, que no sea Perú Libre, empatando los cabos sueltos tras el golpe, quien lleve a término las promesas de campaña truncas, como autor del plan de gobierno popular.

No verán ni de reojo a la izquierda caviar, por más que lo promocionen sus medios y encuestas, esa que engaña al pueblo con la revolución, pero coimea con Odebrecht, Graña y Montero, OAS, Backus y Johnston, e Interbank; tampoco verán a los que pregonan un fascismo andino, dado por nacionalismo, militarismo, racismo y fusilamientos arbitrarios.

Esta es tarea del partido para la cual hay que prepararse y organizarse, aunque me temo la posibilidad de que los propios dirigentes intermedios aún no se han percatado de la gran misión histórica que tienen, a diferencia de la derecha oligárquica que nos vigila hasta la sombra.

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La extinción de la bancada magisterial

LA EXTINCIÓN DE LA BANCADA MAGISTERIAL

Vladimir Cerrón

El año 2021, el partido Perú Libre postuló a Pedro Castillo como presidente de la república, producto de una alianza entre el partido y el sindicato magisterial, ganando las elecciones generales y logrando la bancada parlamentaria más numerosa de treinta y siete congresistas, entre perulibristas y maestros.

A los escasos diez meses, en mayo de 2022, el ala magisterial de la bancada decidió fracturar la unidad por orden del mismo presidente Castillo, creando el Bloque Magisterial de Concertación Nacional. Esto trajo dos consecuencias inmediatas: primero, el fujimorismo pasó a ser la primera minoría, es decir, la bancada con mayor número de integrantes en el Parlamento, quienes premunidos de esta ventaja impulsaron la vacancia de Castillo. Segundo, precipitó la expulsión de Castillo del partido Perú Libre, el mes de junio de 2022, por su accionar subrepticio, perdiendo su apoyo primigenio.

La bancada magisterial, como ente disidente, debió percatarse de que su accionar no era más que un acto de traición a Perú Libre y su programa de gobierno. Como todo acto que nace de la deslealtad, el final ineludible era su disolución o extinción a mediano plazo, pues solo duró tres años y dos meses, porque en la política la mejor amalgama es la ideológica, sin la cual toda adhesión es temporal, volátil, inestable y peligrosa.

La ideología es la mejor arma de cohesión, porque esta no te fuerza a mantenerte al pie del cañón, a cambio de dinero u otro interés, sino que solamente exige convicción y consecuencia, nada más. Incorporado estos dos últimos valores, nada puede doblegarte; por el contrario, cualquier circunstancia que quiera descarrilarte, es rechazada con contundencia, consolidando tus convicciones.

Entonces, estamos frente a una bancada con un componente sindical sin convicción ideológica, sin consecuencia política, sin un programa de gobierno, acostumbrado a luchar solo para obtener reclamos coyunturales y reivindicativos a corto plazo, pero sin ningún objetivo a largo plazo, como para conducir los destinos de un Estado o un poder de este.

Los intereses del grupo la fueron diluyendo, la poca capacidad de análisis del fenómeno político y la escasa comprensión del enemigo, los llevó a alzar la mano contra Perú Libre, partido que los había llevado al poder. El sentirse por «encima del pueblo, del partido y los camaradas», aprovisionados de sus altos sueldos, los hizo cambiar su psicología, siendo que esta nueva realidad material los transfugó hacia los partidos más reaccionarios sin asco alguno, terminando por engrosar las filas de las bancadas derechistas como las de Podemos Perú o Somos Perú, o peor, fungir de la bancada oficialista de Boluarte.

Para el magisterio peruano, tener un presidente de la república y la bancada más numerosa, constituyó una magnífica oportunidad histórica, que pudo haber transformado su propia realidad. Sin embargo, se comportó como un experimento deplorable, un ejercicio de transfuguismo y una gran decepción histórica, sumándose a golpear a los profesores, hasta entonces solo golpeados por la oligarquía.

La lección tardíamente aprendida, aunque infinitamente advertida por los clásicos marxistas, es que al sindicato no se le puede pedir la consciencia, disciplina y seriedad que se le exige a un partido, porque no lo es. No basta que la extracción y situación clasista del maestro sea proletaria, campesina o clasemediera emergente, para garantizar su combatividad, pues hace falta explorar su posición clasista, lo que realmente lo definirá como revolucionario o reaccionario.

Es posible que, un gremio burocratizado, sea incluso más reaccionario de lo que parece y que la revolución venidera no debiera confiar ciegamente en ninguno, tras esta penosa experiencia, pues si esto pasa con el magisterio, el ente supuestamente de avanzada, no podemos esperar algo diferente de los otros.

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Fiscal de la nación Delia Espinoza interpelada por presunto delincuente

Fiscal de la nación Delia Espinoza interpelada por presunto delincuente

Vladimir Cerrón

Hace algunas horas la fiscal de la nación, Delia Espinoza Valenzuela, fue víctima de una celada en una plataforma virtual, en la que sorpresivamente fue confrontada a debatir con un presunto delincuente de alto perfil, Henry Shimabukuru, quien hizo el papel de fiscal y ella de imputada, teniendo que responder a sus interrogantes. ¡Increíble!

En la emboscada, para salir del apuro, con evidente incomodidad, la fiscal manifiesta que soy un prófugo debido a una sentencia. Aclaro a la señora que sobre mi persona no pesa ninguna sentencia. La última que tuve fue revocada por arbitraria e insostenible, siendo ABSUELTO por la Corte Suprema hace meses.

En esta ocasión enfrento un pedido de prisión preventiva, negándome a acatar una resolución judicial motivada políticamente, así como usted no acata una resolución de la JNJ, que da por concluido su cargo de fiscal de la nación, por considerarla arbitraria.

Empero, a diferencia suya, mi desacato no es considerado un delito, por estar considerado dentro de la excepcionalidad: «salvo que se trate de la propia detención», pero en su caso sí lo es, aunque a usted no la procesan, no la persiguen, porque abusa del monopolio de la impunidad, cuando debiera ser la primera encartada a cumplir con la legalidad.

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Educación política socialista de la nueva izquierda popular

Educación política socialista de la nueva izquierda popular

Vladimir Cerrón

Perú Libre incursiona en un espacio nuevo e importante de su vida política, a una modalidad sustantiva en la preparación ideológica de sus cuadros militantes, al ser anfitrión del I Foro Internacional de Educación Política Socialista de la Nueva Izquierda Popular “Jaime Cerrón Palomino”, cuya sede es nuestra capital Lima, los días 21 y 22 de junio de 2025, acción política que permitirá romper los esquemas de nuestra, casi siempre, alienada percepción nacional.

Lo trascendente de este evento es que constituye la primera actividad orgánica política partidaria de carácter internacional de Perú Libre, liderada por la Secretaría de Asuntos Interculturales Nacional. Ahora bien, si lo trascendente es diferente a lo importante, veamos las razones de esta última cualidad.

Nuestro país es una nación políticamente dominada, económicamente explotada y culturalmente alienada, es decir, cumple con todos los parámetros de la moderna sociedad neocolonial y neoliberal. Para contrarrestar este fenómeno es necesario conocer cómo se desenvuelve el mundo, condición sin la cual estaríamos en una situación de desventaja colosal. Así, este foro tiene la tarea de compartir algunas experiencias socialistas, narradas por los propios protagonistas de la política continental.

La liberación de los pueblos de su condición de esclavitud, luchando contra las cadenas del imperialismo, implica ser conscientes de su condición real, fuera de percepciones fantásticas, alienadas y falsificadas, que les crea un falso estatus de ciudadano que, en la práctica, no existe.

Demostrado que el único antídoto contra el capitalismo es el socialismo, es necesario que el país sepa realmente de qué se trata este calumniado concepto, explicar al pueblo cuáles son las ventajas sobre el modo de producción capitalista, para lograr persuadirlos racionalmente a unificarse en la lucha prolongada liderada por el partido.

Los ponentes internacionales expondrán sus experiencias en lucha por el socialismo, cuáles fueron las conquistas obtenidas y si las mismas perduran en el tiempo o fueron arrasadas por los antagonistas de clase. Esta actividad también permitirá demostrar que muchos de nuestros fenómenos, que consideramos nacionales, como la socialdemocracia o “izquierda caviar”, en realidad, responden a planes mundiales del imperialismo.

En un país culturalmente alienado, donde el conflicto de identidad hace posible que muchas de nuestras últimas generaciones, a pesar de su real condición de clase, terminen defendiendo la política dominante, es necesario llevarlo a debate por los líderes del pueblo latinoamericano. En esta línea de ideas, será importante dilucidar si practicar el internacionalismo, proletario o pluriclasista, aún es táctica vigente para nuestras luchas de liberación continental y cuáles han sido sus resultados.

Nuestra sociedad explotada económicamente, debe percibir mejor en este evento, que el neoliberalismo, como fase capitalista, solo se jacta de exhibir “logros” de carácter económico financiero para las élites, pero ninguno en los campos de la educación, la salud, la alimentación, la vivienda, las pensiones y el medio ambiente, para las mayorías. En resumen, es un sistema fracasado.

El foro debe reforzar la necesidad de elevar nuestra voz de solidaridad internacional, frente al silencio infundado que a veces tuvo nuestro partido, ante el crimen contra el pueblo de Palestina, a la agresión bélica contra el pueblo de Irán, al bloqueo contra Cuba, al asedio permanente a Venezuela, a la persecución perpetua de Rafael Correa, al encarcelamiento arbitrario de Jorge Glas, al veto electoral y la persecución judicial contra Evo Morales, etc., situaciones en que el partido debe responder con firmeza y en el tiempo preciso.

El foro también precisará el rol de la educación socialista como insumo vital para desencadenar una acción política específica y, posteriormente, conquistado el espacio de poder, poner en marcha nuestro programa de gobierno, en beneficio de las grandes mayorías nacionales, poniendo en relieve que ninguna conquista es verdadera, ni duradera, si se abandonaran los compromisos en la esfera internacional.

Deberá puntualizar el concepto de socialismo en nuestros tiempos, que no es el mismo de antaño, pero que tampoco deja de serlo, pues los socialistas somos conscientes de las tareas específicas como: luchar por la defensa de la paz mundial, impedir que el continente latinoamericano sea convertido en una zona de guerra, contrarrestando todo tipo de armamentismo; la defensa del ecosistema planetario, vital para la conservación de la humanidad; y, la puesta del conocimiento científico, como resultado de la sumatoria de esfuerzos y experiencias del hombre, al servicio de todos y no de las oligarquías o élites mundiales.

Finalmente, transmitirá experiencias valiosas de cómo debemos prepararnos para defender las conquistas logradas por el socialismo, para que estas se conviertan en un legado hereditario, permanente, irreversible e inapelable, en favor de todos los pueblos. Bienvenidos a todos los ponentes internacionales a este foro socialista.

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Sobre la autoría de la frase: «No más pobres en un país rico»

Sobre la autoría de la frase “No más pobres en un país rico”

Vladimir Cerrón

Escribo este artículo porque casualmente nos enteramos de que la empresa cinematográfica peruana, Amazon Films SAC, intentó patentar una frase que no le corresponde, la misma que fuera rechazada en enero de 2025 por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI), al advertir que intentaba deslealmente apropiarse de una expresión con “relevancia social significativa”.

Puntualmente, me refiero a la frase que el partido Perú Libre utilizara como lema de combate político: “No más pobres en un país rico”. Es sabido que la firma cinematográfica mencionada está elaborando una película acerca de la biografía del expresidente Pedro Castillo, hasta ahí todo correcto, pero lo sorprendente es que el intento de patente se hizo sin haber hecho la consulta mínima al partido.

Si la firma fuera seria, hubiera investigado acuciosamente todos los aspectos, entre ellos el origen primigenio de la frase en cuestión, recogido de los discursos del entonces candidato; sin embargo, se quiso sorprender, existiendo dos hipótesis al respecto. Primero, que el expresidente se haya adjudicado la autoría, cediendo los derechos a Amazon Films como forma de pago. La segunda, que Amazon Films haya intentado sorprender a todos, ante el INDECOPI, aduciendo autoría propia.

Sin embargo, existen registros fílmicos de que Perú Libre utilizaba la frase en sus mítines, como en el inicio de la campaña nacional en la ciudad de Huancayo del 2 de febrero de 2016, las mismas que obran en poder del partido, además de documentos oficiales del mismo año, por lo que solo quedaría por dilucidar con pruebas fehacientes su autoría o, por lo menos, su origen.

Como fundador del partido y mi estadía prolongada en Cuba, desde el año 1991 al 2002, me interesé en investigar la biografía de Fidel Castro, motivo por el cual exploré todas sus entrevistas. En una de ellas, que ahora no me es fácil de hallarla, pero que en cualquier momento aparecerá, escuché por primera vez a Fidel mencionar dicha frase, aunque quizá no tan exactamente, a manera de respuesta frente a la interrogante de un periodista.

La entrevista que más se asemeja a la que menciono, es la que realizó el periodista italiano Gianni Mina, quien entrevistó a Fidel Castro el año 1990, y le preguntó: ¿Qué precio tuvo que pagar el pueblo cubano para alcanzar el objetivo de ser pobre, pero no mísero? Fidel responde textualmente: “Bueno, que no somos tan pobres, sería ideal. No somos ricos ni mucho menos”.

Entendí que Fidel quiso decir que, tras la Revolución cubana, persistía un grado de pobreza, pero justificable, porque tampoco eran un país materialmente rico. Una congruencia lógica. A partir de esta respuesta, me puse a pensar, por comparación y contradicción, en el Perú, advirtiendo que también teníamos pobres, pero, que, a diferencia de Cuba, nosotros sí éramos un país materialmente rico.

Esta fue la inspiración que reclamara en mi persona sintetizar un mensaje político contundente, basado en nuestra propia realidad nacional, que a la vez se resumía en un lema de combate: “No más pobres en un país rico”. Nuestro partido estrenó el lema en la campaña de las elecciones general de 2016.

Posteriormente, se imprimió el libro de mi autoría, el mes de marzo de 2024, intitulado Del Campo a la Ciudad, donde existe un capítulo dedicado a la génesis y significado del lema. Para el mes de agosto de 2024, en la Asamblea Nacional de Perú Libre, se decidió incluirlo en el Estatuto. Desde entonces, sin necesidad de acreditar su propiedad intelectual, se oficializó el lema. Todo esto ocurrió antes de que Amazon Films intentara adueñarse, como propiedad intelectual, ante INDECOPI el año 2025.

Cuando el partido invitó a Pedro Castillo, como candidato para las elecciones generales el año 2021, debido a que mi persona estaba inhabilitada políticamente tras una sentencia arbitraria, la misma que luego fuera anulada el año 2025, me encargué de preparar toda la artillería del discurso. Fue cuando el candidato comenzó a proclamarla con mayor expectativa, llevando a popularizarse, debido a la coyuntura política favorable.

REFERENCIAS

  1. Indecopi no dejó registrar frase de Pedro Castillo «no más pobres en un país rico» por su impacto social. https://www.infobae.com/peru/2025/01/03/indecopi-no-dejo-registrar-frase-de-pedro-castillo-no-mas-pobres-en-un-pais-rico-por-su-impacto-social/
  2. «Un día con Fidel»: Entrevista de Gianni Mina al líder histórico de la Revolución cubana https://www.youtube.com/watch?v=vQJMtUrb2HU
  3. Cerrón Rojas, Vladimir. PERÚ LIBRE del campo a la ciudad. Huancayo: Ed. Juan Gutemberg Editores Impresores E.I.R.L.; 2024.
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Jaime Cerrón: 35 años de impunidad estatal

Jaime Cerrón: 35 años de impunidad estatal

Vladimir Cerrón

Fue una mañana que, como todos los días, lo recogió el chofer de la universidad en el vehículo oficial, una camioneta celeste doble cabina al servicio del vicerrectorado. Pasaron cinco minutos para que un vecino golpeara fuertemente la puerta e insistentemente exclamara: “¡algo le ha pasado a mi vecino!”. Inmediatamente, vino a mi mente que a mi padre lo habrían baleado en el vehículo, pero no fue así, fue peor.

Mi madre y yo salimos al llamado, corrimos hasta la vuelta de la esquina, encontrándonos con el siguiente escenario: tanto mi padre, como el chofer, fueron secuestrados, por hombres que descendieron de una camioneta e interceptaron el vehículo de la universidad, además de haber otros más a pie que los encañonaron directamente.

Los trasladaron de vehículo a la fuerza, mi padre fue subido a la cabina de la otra camioneta y el chofer a la tolva. Los secuestradores se distribuyeron en ambos espacios con pistolas y mini ametralladoras, para luego desaparecer raudamente. La camioneta de la universidad quedó abandonada, con las puertas abiertas y sin la llave. Era una gélida mañana del viernes 8 de junio de 1990, en la ciudad de Huancayo, zona de emergencia, donde la autoridad civil fue reemplazada por la militar.

Recurrimos a las autoridades, policiales, militares, fiscales y políticas, pero para ellos fue motivo de indiferencia, burla e intentos de coimas. Comprendimos que el Estado nos había abandonado. Ante los hechos, emprendimos una búsqueda de los secuestrados, con las autoridades universitarias y estudiantes, en las dependencias policiales y militares de Huancayo, Pampas, Lima y Cerro de Pasco. Todos nos negaban información y, peor aún, autoría.

Fueron diez días de búsqueda incesante, en el intervalo ingresó a casa una llamada telefónica que yo la contesté, me presenté a solicitud del interlocutor anónimo, quien me dijo: “tu padre está con nosotros, lo tenemos redactando documentos, comunícanos con tu madre”, les dije que estaba solo y que volvieran a llamar más tarde. En la esperanza de encontrar a mi padre vivo y ante la desprotección de las autoridades estatales, accedimos a la extorsión y nos dieron instrucciones para entregarles una suma exorbitante de dinero, que mi madre recolectó con ayuda del colegio donde era maestra.

Nos citaron en la Empresa de Transportes Jara, en Paseo La Breña, y llevamos su requerimiento, de un total de veinte millones de intis solicitados, entregamos diecinueve. El encargado de recibir fue José Lucen Torres, un joven empleado, y nos dijo que el dinero era para un señor militar de apellido Jara. Quizás él no sabía de qué se trataba, porque hasta nos firmó un recibo en un boleto de pasaje, cuyo original mantengo en mi poder.

Pasaron los días y no aparecían los secuestrados. A los diez días, el 18 de junio, por la noche, recibimos una llamada telefónica del director del diario Correo de Huancayo, Nilo Calero Pérez, citándonos a su oficina, para reconocer unas fotos que ellos habían tomado en una quebrada descampada, donde se apreciaban dos cadáveres, cuyos rostros estaban parcialmente cubiertos con chalinas negras. Al instante los reconocimos, eran mi padre y el chofer, torturados, mutilados y acribillados, probablemente el mismo día del secuestro.

Al encontrarlos, en el paraje de Aramachay o Tierra Blanca, distrito de Sincos, provincia de Jauja, terminó nuestro dolor agudo causado por la ansiedad de no encontrarlo, pero empezó nuestro dolor crónico ante la sistemática impunidad de su crimen. Mi madre participó del levantamiento de cadáver y la necropsia, trajo a mi padre de vuelta a casa y, con la valentía que la caracteriza, nos prohibió espectáculos de lástima.

El 20 de junio, a pesar del estado de emergencia, mi padre y el chofer, fueron llevados en hombros, escoltados por una multitud de miles de acompañantes y tropas de zampoñas, como contundente forma de protesta popular, hasta su última morada. Nunca olvidaré que, en todo el trance, desde la Municipalidad de Huancayo hasta el Cementerio General de Huancayo, por toda la calle Real y el Paseo La Breña, cayeron del féretro oscuras gotas de sangre sobre el asfalto. Pero, ahí la pregunta que inmediatamente exigía una respuesta coherente ante los sucesos y la historia: ¿quién era Jaime Cerrón?, ¿por qué lo mataron?

Jaime fue un hombre de extracción campesina, muy a pesar de que mi abuelo había sido alcalde dos veces en el pueblo y la familia gozaba de cierta trascendencia. En su época juvenil fue contador mercantil y escribano de Estado. Como me dijo alguna vez, quizás ahí hubiese quedado su vida, hasta que surgió lo impensable: la fundación de la Universidad Comunal del Perú, el 16 de diciembre de 1959. Creada en el Gobierno de la Convivencia, a partir de una iniciativa de los campesinos del sur del valle, pero usurpada en propiedad privada por Ramiro Prialé y compañía, con la complicidad del presidente Manuel Prado.

Los estudiantes, al enterarse de la existencia de la hasta entonces clandestina Escritura Pública 371, con la que se descubre que la universidad no era comunal, sino una propiedad privada con derecho a herencia de los más altos dirigentes apristas, empezaron una lucha que involucró a las fuerzas vivas de Huancayo. Y, agrupados en un frente antiaprista, lideraron tres marchas de sacrificio a Lima, llegando a nacionalizarla el 2 de enero de 1962.

Jaime, como miembro de la primera promoción de la universidad, asumió los cargos de secretario general del Centro Federado de la Facultad de Educación y posteriormente la de presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional del Centro del Perú (FEUNCP), en representación del Frente Estudiantil Revolucionario (FER). Indudablemente, fue uno de los líderes de la nacionalización, que le devolvió al pueblo su alma mater; desde entonces, sería considerado un enemigo declarado del Partido Aprista Peruano.

Egresado de la universidad en 1965, ejerció la docencia y fue electo secretario general del Sindicato Regional de Profesores de Educación Secundaria Común (SIRPESCO), cuya jurisdicción comprendía Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica y Ayacucho, ante la aún inexistencia del SUTEP, recién fundado el 6 de julio de 1972.

En 1969, invitado por los estudiantes, Jaime llega a la cátedra universitaria, renuncia a todo activismo político, nunca militó en algún partido y se dedicó enteramente a su labor de maestro de Filosofía y Ciencias Sociales. Ocupó cargos de director de Bienestar Universitario, decano de la Facultad de Pedagogía y Humanidades, y de vicerrector de la Universidad Nacional del Centro del Perú.

Su llegada al último cargo ocupado, se da en una época convulsa, de guerra interna, guerra civil o época de terrorismo, como quieran llamarlo, circunstancia que lo lleva a declinar de su postulación al rectorado, ante la posibilidad inequívoca de un incremento de la represión a la comunidad universitaria, que el gobierno del Apra, partido que lo consideraba su enemigo, y sus comandos paramilitares, con Alan García al frente, habían iniciado.

Es cierto que la universidad estaba cerca de caer en la hegemonía senderista, aunque tampoco la tenían fácil. En realidad, la casa de estudios se había convertido en un polvorín, en un centro de disputa académica, política y, por qué no, hasta militar, entre Sendero Luminoso, el MRTA, el Comando Rodrigo Franco, los servicios de inteligencia estatal y las propias fuerzas armadas y policiales que intervenían constantemente el campus.

Todo esto conllevó un saldo aproximado de 250 estudiantes, entre asesinados y desaparecidos, además de 10 profesores y 15 trabajadores no docentes ejecutados extrajudicialmente. Esta magnitud de represión no ocurrió ni siquiera en la Universidad de Huamanga, menos en la Universidad La Cantuta o San Marcos. Empero, la represión en las universidades capitalinas se magnificó en los medios, mientras que en las provincianas se silenció. El centralismo de las instituciones de Derechos Humanos no pudo ser más evidente, pudiendo calificarse sin dudas como clasismo y, en el extremo, llegando a sospechas de complicidad.

Esto nadie me lo contó, fui testigo como estudiante de la Facultad de Ingeniería Eléctrica, sentí con dolor la desaparición, deserción y muerte, de mis compañeros de estudio. Estaba claro que, bajo estas condiciones, todo miembro de la universidad huanca era un potencial sospecho, y, seguramente, para el gobierno aprista, Jaime Cerrón sería sin duda un presunto subversivo.

En resumen, la muerte de Jaime Cerrón no es más que la expresión material de la lucha de clases. Su extracción campesina, su liderazgo estudiantil universitario, su pasado de líder magisterial, su condición de profesor de filosofía materialista, su producción intelectual y su ascenso como autoridad de una universidad pública, eran elementos suficientes para situarlo como un hombre del lado del pueblo. Los rumores de una presunta militancia subversiva, no fueron más que el pretexto profiláctico creado por el partido de gobierno, que siempre quiso eliminarlo.

¡Honor y gloria, querido líder, maestro y padre!

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Desviaciones ideológicas y yerros políticos partidarios

DESVIACIONES IDEOLÓGICAS Y YERROS POLÍTICOS PARTIDARIOS

Vladimir Cerrón

Algunos camaradas aún no son conscientes del espacio que ocupan en el Partido o sus dependencias destacadas, peor aún, no comprenden que la política es como una cirugía de altísima precisión, cuyo mínimo error, aparentemente inocuo, puede conllevar catástrofes inapelables.

Lenin decía que la mejor forma de vencer al enemigo es aprovechar su mínima fisura, hendidura o grieta en su integridad. Sin embargo, esas soluciones de continuidad, no son patrimonio del enemigo, también se dan en nuestras filas, lo que nos pone en una situación de vulnerabilidad, las mismas que pueden ser del orden político o ideológico. Lo cierto es que, a partir de ellas, todo puede enajenarse, alienarse, sobornarse, traicionarse, degenerarse o transfigurarse.

Si la grieta es política, constituye solo un yerro, es decir, un error, falta o delito, generalmente por ignorancia o malicia, la que, en dependencia de sus consecuencias, puede ser neutralizada, revertida o eliminada. Esto puede darse, en el mejor de los casos, por inexperiencia en la maniobra táctica a corto plazo de nuestros militantes, ante las nuevas circunstancias, coyunturas o sucesos súbitos que pudieran sorprenderlos.

Situación distinta es una grieta en el plano ideológico, puesto que aquí no se trata de un error, sino de una respuesta psíquica consciente o de un reflejo psíquico inconsciente, que pone a luz las nuevas condiciones de nuestra vida material expuestas a la sociedad. Aquí, a diferencia del anterior, existe un fallo en el objetivo estratégico a largo plazo. En otras palabras, se trata de una deconstrucción revolucionaria.

Muchos militantes que laboran en el Congreso, lejos de hacer una lucha política sutil consecuente, se han dejado llevar por los encantos de sentirse “por encima del pueblo”, peor aún, “por encima de los camaradas”, quienes no tienen su condición laboral, adoptando posturas adversas a la solidaridad, el buen trato y el respeto, valores que un perulibrista debe cultivar y mantener.

Por el contrario, esos valores los derrochan sirviendo a gente adversa a nuestra postura ideológica, creyendo que, tratándolos así, ascienden en la escala animal o los hace verse más “demócratas”, “tolerantes” o “civilizados”, conceptos que introduce la burguesía para evitar el obligado razonamiento por contradicción dialéctica que nos debe hacer aterrizar en nuestra verdadera condición de clase. Aquí es donde se genera la fisura perfecta.

Las amistades con personajes de tiendas políticas o ideológicas adversas, derechistas o caviares, siempre terminan fisurando la unidad partidaria, especialmente en la bancada. Experiencias preclaras de estas las hemos saboreado con dos congresistas, representantes de Junín y Puno, quienes al asesorarse por amistades caviares terminaron claudicando a su misión política.

El Partido es blanco de un ataque dirigido por operadores al servicio de la oligarquía nacional y foránea, quienes lo motejan constantemente con el cliché del “fujicerronismo” o nos acusan de un cogobierno con el “boluartismo”. Por tanto, persistir en esas prácticas cuestionadas, solo da crédito a los adversarios políticos, lejos de ir perfeccionando nuestra camaradería partidaria y, por ende, nuestra posición marxista.

Con este razonamiento, el Partido no invita a la perversa práctica del sectarismo, pero pone de relieve la necesidad de cierta dosis de ortodoxia cuando se trate de proteger sus principios. Puede haber excepciones de postura cuando se tomen decisiones domésticas, intrascendentes o de menor impacto, pero cuando se trate de posturas que puedan desnaturalizar la esencia de los principios, constituye una grieta que, si no se repara a tiempo, puede tornarse irreversible.

Cada movimiento que realicen nuestros representantes debe ser de conocimiento, aprobación y autorización del CEN. Por ejemplo, el viaje a Marruecos fue un error geopolítico, porque, además de ser la sede mundial del colonialismo y el esclavismo, nos muestra ante los ojos de la izquierda mundial como aliados de la monarquía marroquí, situación que nos aleja de la orilla de resistencia de la República Árabe Saharaui Democrática que el Partido siempre ha defendido.

Similar situación se da con otros militantes quienes tienen una sed insaciable de “no perderse un viaje” de invitación, pero con fines eminentes de “turisteo”, no de elevar su nivel político o ideológico, porque de vuelta no reúnen a la militancia, ni exponen el aprovechamiento político del periplo al que fue delegado. Esto es una veleidad pequeña burguesa que no le hace nada bien al Partido.

En las delegaciones al exterior e interior del país, no es posible que algunos militantes tengan una agenda propia en el transcurso. Si van cien camaradas, los cien deben regresar, y nadie puede desprenderse del contingente, desviándose del viaje y regresando fechas distintas a las programadas, constituyendo no solo una indisciplina grave, sino un oportunismo, que debe liquidarse.

Algunos militantes se han burocratizado, con honrosas excepciones, ya no realizan actividades partidarias de educación, organización, ni agitación, en sus regiones ni en la capital, limitándose exclusivamente al uso cómodo de las contaminadas redes sociales. En sus mismas jurisdicciones, su aparato orgánico ha sido descuidado y, paradójicamente, creen tener el privilegio de la candidatura para postularse.

Los congresistas disidentes son un ejemplo típico de fisura ideológica, quienes, al cambiar súbitamente de estatus económico y social, no dudaron en sentirse “por encima del pueblo” y “por encima del Partido”, y, amparados en la reaccionaria protección legislativa de no someterse “al mandato imperativo”, fisura creada por la burguesía para favorecer el incumplimiento de las promesas de campaña, levantaron la mano contra quienes les promovieron la vía de su representación.

También se ha detectado una anarquía en la presentación de varios proyectos de ley, donde nuestros congresistas presentan iniciativas personales que no son del interés partidario, los que, si bien lo hacen de buena fe, ocasionalmente se tornan lesivos contra el pueblo. Esporádicamente, se ha observado el apoyo a iniciativas fascistas de otras bancadas, ya sea por desconocimiento o falta de deliberación en el seno de la bancada, como, por ejemplo, el apoyo al proyecto fascista de terrorismo urbano, que solo servirá para criminalizar al oponente político.

Algunos parlamentarios de la bancada que se ausentan de las comisiones, faltan injustificadamente, no estudian los proyectos de ley, no deliberan, ni emiten su voto, como también existen los que, en clara afrenta al Partido, votan contra las decisiones de la mayoría, quebrando el principio del centralismo democrático. La bancada debe analizar si se trata de una desviación ideológica o de un yerro político. Si fuera la primera, debe expulsarse al parlamentario; caso contrario, debe corregirse la falta.

Otra desviación ideológica es la que se produce cuando un camarada parlamentario preside una comisión y, a partir de su investidura, se comporta como un niño dueño de su pelota, sin aceptar las recomendaciones partidarias. En el extremo, emplean personajes que denigraron a nuestros dirigentes y militantes, negándose a retirarlos. Así, encontramos a fujimoristas, apepistas, apristas, etc., ocupando espacios perulibristas y, lo peor, boicoteando nuestras propias iniciativas.

Todo esto ocurre producto del cambio de los conceptos ideológicos primigenios, precipitados por la permuta transitoria del estatus social y económico que trastoca la forma de pensar, conducirse y manifestarse. Es lógico que para sobrevivir a estas “ofertas” burguesas, se necesita un antídoto, una vacuna que evite ser presa de la añeja endemia parlamentaria, una gran dosis de compromiso, no pudiendo ser otra que la propia convicción.

Identificadas las causas de los males, le queda al Partido aplicar los correctivos necesarios para cerrar las grietas y fisuras, sobre todo en los militantes privilegiados, quienes gozan de los puestos mejor remunerados. Es decir, necesitamos hacerles “pisar tierra”, recordarles que “son mortales”, lo que implica una rotación de la militancia en los espacios generados por el Partido a todo nivel, solicitando a la secretaría de profesionales nacional las propuestas de los relevos respectivos.

No sorprenda que, aplicado los correctivos, habrá deserciones, se apagarán hasta en las redes, pasarán a una inacción o a la oposición política, migrarán a otras bancadas, etc., pero es peor no asumir nuestra propia realidad, salgamos de los tiempos fáciles donde cualquiera es perulibrista y pasemos a las condiciones donde no todos pueden ser perulibristas. Es momento de purgarnos y la mejor forma de hacerlo es midiendo a la militancia a partir de los tiempos difíciles.

Los correctivos en la bancada deben ser liderados por el líder de la misma, por el vocero parlamentario, sin perjuicio de que el Partido pueda emitir su apreciación respecto del comportamiento de los camaradas parlamentarios. Ingresamos a una etapa donde nos espera una batalla ardua, dura, conspirada, pero no por eso victoriosa.

¡Hasta Más Allá de la Victoria!

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