Médico Cirujano, Especialista en Neurocirugía, Magíster en Neurociencias, Doctor en Medicina, Expresidente de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales - ANGR, Gobernador Regional de Junín, Secretario General Nacional del Partido Político Nacional Perú Libre.
Confirman elección de médico progresista como gobernador en Perú
Lima, 8 oct (PRENSA LATINA). El neurocirujano Vladimir Cerrón, recuperó el cargo de gobernador de la región de Junín, en los andes centrales de Perú, al ser elegido, según los resultados preliminares de los comicios regionales y municipales de la víspera.
El médico graduado en Cuba y líder y candidato del partido Perú Libre (PL), tiene 37,5 por ciento de los votos en el recuento oficial, con 90 por ciento de las actas electorales procesadas, y supera ampliamente a sus más cercanos rivales, César Combina (24,4 por ciento) y Zósimo Cárdenas (14,8).
Vladimir Cerrón volverá así ocupar el cargo de gobernador de Junín, que ejerció durante los años 2011 a 2014.
Perú Libre se define como ‘una agrupación política de izquierda que promueve la instalación del socialismo como modelo económico y social, capaz de garantizar el bienestar de las grandes mayorías excluidas de los beneficios de la patria y del mundo’.
Rechaza al neoliberalismo por ser ‘individualista, mercantilista y privatizador’, lo que propicia que las transnacionales lucren de la economía peruana y que en este país se pague las tarifas de servicios públicos más caras de Latinoamérica.
Otros efectos del modelo neoliberal, según Perú Libre, son la reducción de los salarios, el desempleo, las políticas antilaborales, la desindustrialización del país y otros.
Para Cerrón y su partido, la explotación de los recursos peruanos por las transnacionales es facilitada por la Constitución de 1993, la que plantea reemplazar mediante una asamblea constituyente.
Para ello señala la necesidad de convocar nuevos actores sociales explotados por el sistema neoliberal, como la juventud desocupada, estudiantes, comerciantes callejeros, cristianos progresistas, jubilados, movimientos ecológicos, de derechos humanos y étnicos, así como los que luchan por la libertad sexual, emigrados, policías y militares.
Indudablemente la descentralización en el Perú ha posibilitado la emergencia de nuevos liderazgos. Atendiendo a los más significativos desde el inicio de esta etapa en el Perú, podemos recordar a los presidentes regionales (gobernadores) más exitosos que han existido.
Juan Manuel Guillén, presidente regional de Arequipa reelecto, de ideología centro izquierda. Yehude Simon Munaro, presidente regional reelecto en Lambayeque, de ideología izquierdista, aunque esto podría ser cuestionado al haber sido premier del Apra. Gregorio Santos Guerrero, presidente regional de Cajamarca reelecto, de ideología izquierdista. César Villanueva Arévalo, actual premier, presidente regional de San Martín reelecto, pero a diferencia de los demás, de ideología derechista.
Hago ese recuento porque no es lo mismo ser presidente regional una vez que ser un presidente regional reelecto. Quizá sea fácil reelegirse en otros niveles, pero lograr victorias en un proceso electoral regional es una lid titánica, donde intervienen varios factores, no siempre cooperantes.
La izquierda peruana ha renacido y se ha fortalecido a nivel regional, mas no a nivel nacional, por ello, si bien es cierto y necesario poner a buen recaudo político los pocos cuadros que tenemos, también no es del todo bueno no salir a la contienda, y dejar a un sector popular sin representación, con fines de mantener la vigencia del líder. Ciertamente, cualquier decisión y posibilidad implican un gran riesgo.
La primera posibilidad era no presentarse a las elecciones. Esta postura la adoptó Gregorio Santos Guerrero, prefirió continuar promocionando su candidatura nacional, pero la ausencia de este liderazgo condescendió recuperar Cajamarca a la derecha cavernaria, que hoy se disputan entre Acción Popular y Alianza para el Progreso. Nótese claramente la consecuencia política, el principal bastión de la resistencia a la minería neoliberal, ha perdido su representación política a nivel del Estado regional y esto afecta la credibilidad del Movimiento de Afirmación Social (MAS) en su anhelo de convertirse en un partido nacional.
La segunda postura fue adoptada por Yehude Simon Munaro, arriesgó y lidió en la batalla electoral en su región Lambayeque, su pérdida fue estrepitosa a tal punto que ha anunciado a nivel nacional retirarse de la política y dar pase a las nuevas generaciones. Es decir, esta pérdida liquida un importante liderazgo, hasta hace poco, a la vez que afecta la imagen de Juntos por el Perú (JP), coalición que por antonomasia debía ser políticamente más fuerte, fomentada por el propio Simon.
La tercera opción fue adoptada por Perú Libre, quienes decidimos participar en las elecciones regionales, sabiendo que esto podría significar la desaparición política de líder, el movimiento regional (Perú Libre) y el partido (Perú Libertario). Así que solo quedaba una opción, ganar en primera vuelta, como fue. Con este triunfo se solidifica el liderazgo, el movimiento se mantiene en vigencia y en el gobierno regional y municipal. Además, el partido ha dado sus primeros frutos gubernamentales, las alcaldías en Tambobamba (Apurímac), Saylla y Huayopata (Cusco), son triunfos significativos por ser una zona de conflicto minero y haberse recuperado la tradición roja, respectivamente.
Algunos estudios calculan que el pago por publicidad estatal en el Perú bordea los 740 millones de soles anuales, lo que infiere que estaríamos gastando poco más de 2 millones de soles diario. En términos de costo e infraestructura, podríamos inferir la equivalencia a construir 2 escuelas por día en el país.
El congresista aprista Mauricio Mulder, presentó e hizo promulgar la Ley Nº 2133, la misma que regulaba el gasto de publicidad estatal en los medios privados. Como esta ley significaba una pérdida económica muy alta para el empresariado mediático, la misma fue motejada por ellos mismos como la Ley Mordaza.
En conclusión, la ley eliminaba la publicidad estatal en medios privados y cuando debía publicarse algo tenía que hacerse por sus propios medios o las redes sociales, dando la excepción solamente en los casos de emergencia nacional, desastres o procesos electorales. Además, la ley contemplaba que los reportajes, entrevistas y conferencias de prensa, debían desarrollarse sin pago alguno al medio de comunicación.
En el Perú existe una alta concentración de medios en manos tres empresas que juntas dominan el 84% del mercado. El Grupo Comercio, que tiene más del 60% de los ingresos en el mercado, seguidos por el Grupo ATV y Grupo Latina.
El Grupo Comercio es dueño de los siguientes diarios, El Comercio, Perú 21, Gestión, Trome, Deport, Correo, Ojo, Ajá y El Bocón. Además de los canales siguientes, Canal 4 América Televisión y Canal N. También propietaria de 15 medios digitales.
Como vemos, los medios están concentrados en una sola mano y constituyen, en todos los extremos, un verdadero atentado contra la libertad de información, parcializando su comunicación en dependencia de sus propios intereses de carácter económico, político, social u otro, afectando el pluralismo del pensamiento social y el derecho a la información ciudadana. Esto solo ocurre en el Perú, según los expertos.
Así, los directamente afectados con la Ley Mordaza, no eran el pueblo peruano, sino los empresarios periodísticos de estos medios privados, pero para dar cara a la batalla contra esta ley, disfrazan su lucha bajo en el nombre de la “libertad de información”, so pretexto que se atenta contra un derecho fundamental del pueblo.
Estos grupos no están en manos de partidos políticos, sino en manos de familias con intereses en grandes empresas constructoras como Graña y Montero y utilizan su influencia para “extorsionar” al gobierno, pudiéndose demostrar además que les es imprescindible el dinero del Estado para vivir, no les basta el dinero privado, lo que contradice su esencia de libre mercado, sobre el paternalismo estatal que paradójicamente tanto atacan.
Hemos pasado unas elecciones municipales y regionales recientes y el Grupo Comercio ha invisibilizado y conspirado contra una candidatura que estaba en el segundo lugar de las preferencias, la de Ricardo Belmont, quien planteaba eliminar los peajes, que muchos de ellos están a cargo de las empresas del grupo en mención, pero el poder mediático en todas sus expresiones lo excluyó de su agenda informativa, aun habiendo sido de interés público. Ahí se demuestra que estos señores no luchan por la libertad de información, sino por salvaguardar sus intereses, principalmente económicos.
Finalmente, quiero recordar una frase que puede dar respuesta a nuestro quejido dialéctico con la famosa frase de Fidel que nos ce como llave en una cerradura: “Nuestro problema no es que mientan, nuestro problema es cómo nosotros decimos las verdades”.
ENTREVISTA A VLADIMIR CERRÓN – DIARIO LA REPÚBLICA
(14-10-18)
Percy Salomé
El médico Vladimir Cerrón Rojas iniciará en enero próximo su segundo mandato al frente del Gobierno Regional de Junín, luego de haber sido electo con el 36,8% de los votos válidos en las elecciones del 7 de octubre. Cerrón, uno de los representantes de la izquierda peruana, dice que hoy, en un mundo globalizado, ser de izquierda significa, entre otras cosas, estar a favor del cuidado ambiental y de la paz mundial.
LR: EN EL CASO SUYO, SE LE DICE QUE ES UN REPRESENTANTE DE LA IZQUIERDA RADICAL. VC: A ver. Quisiera saber por qué. ¿Dónde está mi radicalismo? ¿En poner odontólogos por colegio, médicos por familia, en querer acabar con el analfabetismo? ¿En haber hecho cuatro hospitales para los no asegurados? ¿En eso radica la violencia? Estamos mal. Lo que pasa es que le estamos quitando el negocio a los privados de las clínicas, a los opresores que quieren mantener el analfabetismo, lógicamente, a la democracia que pregonamos le llaman violencia.
Cuando ya se creían agotadas las respuestas y alternativas para enfrentar este programa neoliberal corrupto y entreguista, así como al difamatorio mensaje de sus medios facticos, cuyo tema central se reduce a su vieja retórica anticomunista de sembrar en la memoria colectiva y transmisible, el temor a un régimen totalitario; los triunfos del Perú profundo nos han devuelto la esperanza.
El triunfo del Dr. Vladimir Cerrón Rojas, -médico neurocirujano, egresado de de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Cuba, magíster en neurociencias y profesor universitario-; a la Presidencia de la Región Junín, con el Movimiento Regional PERÚ LIBRE, tiene un gran significado para la izquierda peruana, pues representa el triunfo del Perú profundo sobre las fuerzas oscuras de la derecha y abre un nuevo escenario político en el imaginario histórico de la izquierda, generando grandes expectativas con miras al 2021.
Vladimir Cerrón, ganó en forma masiva, 15 de las 28 municipalidades distritales que comprende la provincia de Huancayo, en la región Junín; es decir más del 50% de los gobiernos locales y es además, Secretario General de PERÚ LIBRE, Organización Política Nacional, que enfrentó en Lima a los mandamases del poder económico, que digitaron el triunfo del candidato de Acción Popular a través de su prensa mediática y sus encuestadoras públicas, con el beneplácito del JNE.
Junto a él aparece Walter Aduviri Calisaya, líder del Movimiento de Integración por el Desarrollo región (Mi Casita), electo con más del 40% de votos de los puneños y sobre quien pesaba una orden de captura, tras ser condenado a 7 años de prisión por el caso “Aimarazo”. Finalmente el Poder Judicial declaró fundado su casación anulando su sentencia el pasado 5 de octubre y otorgándole la posibilidad de participar en las elecciones.
Finalmente otro de los representantes de la izquierda emergente, Zenón Gregorio Cuevas Pare, líder de la agrupación Frente de Integración Regional Moquegua Emprendedora (FIRME) es el nuevo gobernador regional de Moquegua. Cabe destacar que Zenón Cuevas fue uno de líderes que encabezó las protestas contra las mineras que se registraron en Moquegua en el año 2008 a las que la prensa tituló como el “Moqueguazo”.
PERÚ LIBRE El temor de la derecha es eminente, por lo pronto, ya hay voces agoreras, azuzando el miedo, alertando sobre el hipotético “peligro”, de esa izquierda provinciana que se vislumbra como una opción electoral en el 2021; más aún cuando la inestabilidad política producto de la corrupción enquistada en todos los sectores del país, alientan a la población a exigir cambios radicales, tanto en la conducta de sus gobernantes como en el aparato político económico y social enmarcada dentro del sistema neoliberal.
Vladimir Cerrón, ha dicho que en esta nueva etapa política, se debería estar apuntando a construir la unidad más amplia, no solo con los partidos de la izquierda tradicional, gremios, organizaciones sindicales y progresistas, sino “convocando a los nuevos actores sociales explotados por el sistema neoliberal: la juventud desocupada, estudiantes, asalariados, ambulantes, cristianos progresistas, jubilados, movimientos ecológicos, movimientos de derechos humanos, movimientos étnicos, movimientos que luchan por la libertad sexual, emigrados, policías y militares subalternos”, lo que daría un nuevo giro a la agitada vida política de este país.
Como se pinta el panorama para el 2021 La voracidad de las derechas corruptas, su ambición por lograr, cada quien, su mayoría absoluta parlamentaria desde sus mascarones políticos, fragmentaran sus opciones electorales para el 2021 y muchas de ellas terminaran en el basurero de la historia.
Por ello se hace estratégicamente necesario, construir la unidad más amplia, con todas las fuerzas progresistas de este país, buscando la polarización de las opciones políticas, trazando una línea definitiva entre estas dos marcadas diferencias conceptuales e ideológicas, es decir, por un lado los representantes de la derecha neoliberal que nos ha impuesto desde los principales centros de poder, el irreversible fracaso del neoliberalismo explotador y vende patria y por el otro la izquierda provinciana, fuerza telúrica y descentralista del Perú profundo, que puede convertirse en una transformación social real, una perspectiva de cambio que sólo puede hacerse desde la izquierda.
En uno de sus discursos el Dr. Vladimir Cerrón ha dicho: “No queremos la unidad por la unidad. No es factible hablar de alianzas cuando tenemos la amenaza más grande del neoliberalismo, que no tiene un programa nuevo, ni propuestas nuevas, sino continuar con el statu quo. Aquí no caben alianzas porque no tenemos objetivos distintos ni temporales, aquí cabe la unidad del pueblo en cada momento y en cada espacio; aquí cabe la franqueza, la sinceridad para elaborar un programa común. Esa es nuestra tarea.
Aquí para derrotar al enemigo mayor hace falta la confluencia de todas las fuerzas vivas de la nación, porque no es solamente ganar el gobierno, ni llegar a palacio, sino ganar el congreso estatal oficial, ganar el congreso popular que está en las calles, que está en el pueblo”
Por ello ante el fracaso de las políticas neoliberales hace falta replantearse nuevas estrategias de lucha política, evitando el riesgo de una contraposición ideológica estéril, en la construcción de una izquierda provinciana, democrática y popular, con una plataforma común de oposición social, un espacio que asuma con determinación la idea de que otro mundo es posible, de que somos una alternativa al neoliberalismo, entendido como una organización oligárquica de poder.
Nuestro partido PERÚ LIBRE es una organización de izquierda que jamás ha negado su corriente ideológica, política y programática. Para ser de izquierda se necesita abrazar la teoría marxista y bajo su luz interpretar todos los fenómenos que ocurren en la sociedad mundial, sus causas y efectos, y a partir de ese diagnóstico plantear criterios de solución que conlleven a la satisfacción de las mayorías. Asimismo, los postulados mariateguístas, son de vital importancia respecto de nuestra realidad nacional e inclusive latinoamericana.
Por tanto, decirse de izquierda cuando no nos reconocernos marxistas o mariateguístas, es simplemente obrar en favor de la derecha con decoro de la más alta hipocresía. Personalmente no he encontrado otra forma de interpretar el mundo de manera más coherente e inteligente, acerca de todo el tránsito de la humanidad, en su afán de dominar la naturaleza y, una vez lograda ésta, en su afán de dominar otros grupos humanos.
Es el Partido que con su práctica puede convencernos que no todo es utopía, que también existen seudoutopías, conquistando objetivos que la educación oficial, la religión y los medios de comunicación nos transmitieron la idea que eran aspiraciones imposibles y que solamente una sociedad dividida en clases era garantía de la competitividad y el avance social.
El Partido tiene principios claros, es democrático, descentralista, internacionalista, inclusivo, soberano y humanista. Practica los cinco principios de las ciencias sociales para el logro de sus objetivos; unidad, compromiso, identidad, decisión y acción. Por más que invoque paradigmas internacionales no es antagónico a la praxis y aspiraciones de nuestros pueblos originarios.
Somos un partido forjado al interior del Perú Profundo, en los Andes del Perú, que no solo cuestiona el centralismo forjado por los partidos de derecha, sino también la indiferencia de algunos partidos de izquierda capitalina que, con su neutralidad “democrática», permitieron la consolidación del neoliberalismo en nuestra patria. Sus cuestionamientos las realiza con un espíritu constructivo, con argumentos objetivos y utilizando la herramienta de la crítica, es decir, usándola como medio y no como fin.
Ser de izquierda en un océano neoliberal o capitalista implica vocación de servicio y ocasionalmente sacrificio. Significa hoy tres cosas fundamentales, ser defensor del medio ambiente, luchar a favor de la paz mundial y poner cualquier avance tecnológico o social al servicio de la humanidad.
El Partido va en busca de una nueva sociedad, más equitativa, más justa, que rescate a sus hijos de la esclavitud moderna en sus diversas variantes y métodos. Construir esa sociedad no es una tarea fácil, implica luchar contra nichos de poder, empotrados secularmente no solo en sus instituciones, sino en nuestras mentes.
Vladimir Cerrón, expresidente regional y actual gobernador regional electo del departamento de Junín, de la hermana República del Perú, emite un mensaje de solidaridad por el hermano Jorge David Glas Espinel, exvicepresidente del Ecuador y amigo del Partido Perú Libre, quien se encuentra 14 días en huelga de hambre indefinida, en una prisión de su país, luchando por la verdad y su libertad, cuya salud merece una atención médica de emergencia.
Pide al pueblo y al gobierno del Ecuador a no ser indiferentes frente a este acto criminal, cuidar la vida y la libertad de un hombre que ha dado todo el esfuerzo para transformar y recuperar su patria, es el deber de toda democracia independiente de las discrepancias políticas que puedan existir y que no deben significar la persecución ni la prisión política.
La comunidad internacional tiene puestos los ojos en las acciones futuras que tomará el gobierno de Lenín Moreno, presidente de la República del Ecuador, respecto de este delicado caso, esperando que la vida de Jorge Glas sea garantizada y respetada.
Para entender este artículo es necesario contar con una gran dosis de perseverancia política en aras de lograr la tan añorada unidad de la izquierda peruana.
Tras fracasos aislados, estamos conscientes que la unidad es la única fórmula de avance para la izquierda peruana, caso contrario estamos condenados al ostracismo político.
El referente más cercano y concreto de la unidad de izquierda reportado en el Perú se dio en la década de los 80, su éxito fue precedido por varios intentos que finalmente dieron sus frutos.
Si nos preguntáramos cuál fue el fenómeno que permitió la fusión de los partidos que la integraban, creo que el programa no tuvo tanto fuerza, sino el reparto equitativo y proporcional de las candidaturas congresales y el consenso de la candidatura presidencial, en medio de una vorágine electoral que debía enfrentar en debut la izquierda peruana.
Digo lo anterior porque la unidad de izquierda, tuvo un efímero tiempo de vida media, mantuvo su alianza en el Parlamento los primeros años para luego ser continuado por un secesionismo tan marcado, por intereses personales y de grupos, que la conllevaron a perder su arquitectura unitaria y su misión programática.
El final no fue feliz, pero es el mejor referente de unidad que logró la izquierda peruana, más aún en una década donde por primera vez se le permitió participar en elecciones generales y fue la bancada más numerosa en Suramérica.
En los tiempos actuales ¿es sensato seguir perseverando en la unidad? ¿qué requisitos deben anteponer este proyecto? ¿qué elementos la cohesionan y cuáles la dispersan?
Creo que la brega por la unidad no solo es sensata, sino imprescindible y coyunturalmente favorable en estos tiempos frente a la descomposición orgánica y moral de la derecha peruana.
Para hacerla real, es necesario contar con requisitos vitales para que esta unidad sea viable. Lo primero es contar con una inscripción legal que permita el concurso electoral del frente, la identificación de los principales liderazgos de rango nacional y su predisposición a forjar el frente, la existencia de una construcción organizacional mínima en cada polo del país, un aparato de propaganda que difunda e impregne colectivamente el objetivo del frente y una base económica elemental que garantice la movilización nacional.
Existen asimismo elementos que dispersan la unidad como el anuncio de alguna candidatura nacional antepuesta condicionalmente para el inicio de las conversaciones, craso error, así la candidatura sea ideal, ahí comienza su deterioro. Necesitamos de una gran dosis de humildad y desprendimiento, como valores imprescindibles en una misión como ésta.
Considerando este último elemento, seguimos en lo mismo, la unidad tras la condicional de candidaturas y cargos, aunque duela, es una verdad irrefutable. Se dice que vaya el mejor, pero, ¿cómo convencer al otro que es el peor o por lo menos el menos mejor? Definitivamente nuestro plan consiste en promover una sola candidatura y un solo programa.
José Carlos Mariátegui, nos dejó un legado importante en estos casos al manifestar que, en un trabajo colectivo, cada hombre debe contentarse con un puesto de combate, pues no todos pueden encaramarse tras un cargo. Para entender este mensaje tan elemental, no es necesario ser un erudito, sino entender la teoría del zig-zag para llegar a la cumbre.
Si tras una autocrítica cada organización política conoce de sus potencialidades y debilidades, si ésta es hecha atendiendo a categorías dialécticas, cada uno sabrá en qué trinchera situarse sin mayores dudas, porque atendiendo a la ley de los cambios cuantitativos y cualitativos, cada uno es consciente del lugar que le corresponde.
No exageramos cuando decimos que en nuestro andar diario el pueblo exige unidad de las fuerzas de izquierda, independientemente que entre las mismas persistan diferencias insalvables, la población los percibe por igual. ¿Qué sucede si seguimos persistiendo en la dispersión de izquierda? dos cosas, desorientamos al pueblo en hacerlo consciente del real adversario derechista y no podemos exigir unidad al pueblo en esta misión cuando los líderes son incapaces de hacerlo o por lo menos intentarlo seriamente.
Las últimas décadas la izquierda peruana, el mayor torrente popular, está perdiendo por walk over al no tener candidato único y partido propio, lo que colige que su mayor problema no es la unidad sino la organización. Su actuar se reduce al triste papel dirimente para elegir entre dos partidos de derecha que logran pasar a la segunda vuelta. Así se dan triunfos a partidos que creemos son el mal menor, y lo peor de todo es que, luego del proceso electoral, se olvidan de su propia tarea de organizar el partido, poniendo en hombros el partido electo todas sus esperanzas.
Algunos líderes deben su presencia a la asistencia mediática de quienes quieren crear una izquierda de la derecha, una izquierda amoldada o menos radical, como manifiestan. Sabiendo que este elemento es decisivo para la victoria van a recibir presiones mediáticas de cualquier tono, sobre todo castigados con la indiferencia o invisibilidad y es ahí donde uno se convence si depende del sesgo periodístico o de la fortaleza de su postura y sus bases organizadas.
Siempre existirán quienes persistan, aun sabiendo que si vamos solos vamos al abismo, en el infantilismo de izquierda basado en el puritanismo ideológico o político. Este fenómeno que, a través de los años, amenaza en convertirse una fuerza de tradición, es el mayor peligro que afronta la izquierda peruana, pese a contemplar victorias electorales tras voluntades unionistas como en Ecuador, Bolivia, Venezuela o Argentina.
A éstos últimos amigos, debemos ponerle en tapete la experiencia en la derrota del zar, es decir, coadyuvemos en última instancia al triunfo de la minoría más cercana a la izquierda, para luego darle pase al triunfo de la mayoría de izquierda.
A raíz de la ronda de conversaciones iniciada por Perú Libre con diferentes líderes de la izquierda peruana, han surgido críticas y ocasionalmente amenazas disidentes en nuestras filas y seguramente también surgirán en las otras.
Es importante aprovechar esta minicrisis para dilucidar diferentes aspectos respecto de la unidad. La unidad y la organización, son los retos más grandes que tiene la izquierda peruana, luego de su experiencia en la década de los ochenta.
Hemos asistido a decenas y algunos a centenas de reuniones para abordar el tema de la unidad y en la gran mayoría de ocasiones todo se ha circunscrito a un diálogo estéril o un concierto de hipócritas, para cuando luego de terminada la reunión, cada uno coja su propio camino por donde vino.
En el flanco interno del Partido también existen camaradas que pegan un grito al cielo, manifestando que nos estamos “contaminando” al hacer alianza con agrupaciones de izquierda caviar. Craso error.
Son quince años que el Partido lucha por posicionar y concretizar los anhelos sociales junto al pueblo, mediante el ejercicio del poder regional, por ahora, habiéndolo desarrollado de manera correcta, pero todavía en una jurisdicción limitada o reducida territorialmente.
Ese ejercicio correcto al que me refiero no es una obra exclusiva del Partido, sino es la sumatoria de varios factores y fenómenos políticos que coyunturalmente se presentaron, por ejemplo, una de ellas fue la voluntad política del Presidente de la República, miembro de otro partido político, quien facilitó la asignación presupuestaria, cuando también podría haberlo bloqueado.
Pese a esa experiencia existen camaradas que no han madurado y piensan que el puritanismo, el dogmatismo y el sectarismo, son fortalezas que debemos mantener, cayendo en un vergonzoso actuar infantil que no es más que la expresión de la inmadurez política.
En primer término, hoy en día, los líderes de la izquierda tienen diferentes génesis. Hay quienes vienen de experiencias forjadas a partir de movimientos políticos regionales, otros de que nacen en el estruendo de la lucha social, otros de descollar como dirigentes universitarios, otros de la experiencia en ONGs y otros de la dirigencia gremial o sindical. No hay una cantera única y es bueno que así sea.
Estos izquierdistas, generalmente son blanco de viles ataques, como el “terruqueo” tras cualquier opinión o acción social. La derecha los comprende en un solo saco, todos son lo mismo para ellos, pese a que puedan existir entre las diferentes corrientes izquierdistas aspectos ideológicamente insalvables, pero eso no le interesa a la derecha.
Ahora bien, ya no analicemos a la derecha, sino al mismo pueblo de a pie como solemos decir. A ellos tampoco les interesa los aspectos ideológicamente insalvables como mencionamos párrafo arriba, para la población todos ellos son de izquierda y que, si no se ponen de acuerdo y no van sólidos en una sola misión, recibirán nuevamente el castigo, de no lograr el apoyo popular suficiente para la victoria.
Por tanto, aquí existe una sola salida, la unidad, lejos de discrepancias ideológicas y políticas, programática. Lenin, nos enseña que, para llegar a la cumbre, no se puede hacer en línea recta en la mayoría de los casos, sino debe recurrirse al zig-zag y ello implica avance, retroceso, de pie, descanso, ceder, negociar, flexibilizar, alianzar, etc., como parte de táctica, pero siempre sin perder la estrategia. Pensar distinto es lo que llamaba infantilismo de izquierda, convirtiéndose el mismo en un arma poderosa de la derecha.
Esta unidad, no se hace sola, sino se organiza, y solo puede organizarse tras un programa que amalgame las voluntades de los diferentes líderes y militancias partidarias, caso contrario la izquierda está condenada al ostracismo con el consiguiente aplauso de la derecha.
Sabemos que la intensión de construir la unidad de izquierda no será un hecho ajeno a las complejidades, como nos lo han demostrado todas estas décadas de hipócritas intenciones, que terminaron por dispersarnos más.
Sucede que un proceso de nivel social, como éste, es más complejo ordenarlo que una organización genética, metabólica, neural o psíquica consciente. Con esta conclusión neurocientífica, quiero ultimar que no debemos sorprendernos de las dificultades que encontraremos en esta cascada política.
Sobre todo, en la izquierda y sus militantes está la expresión de la más alta ley dialéctica, la contradicción, pero quien no aprende a manejarla sucumbe en el camino a la cima.
La contradicción está en la bioquímica del verdadero izquierdista, puesto que para aceptar algo primero discute, después converge y si es posible supera con una síntesis que será de la simpatía mayoritaria, nunca unánime.
Este proceso que convoca la izquierda provinciana, debe tener presente la premisa anterior, porque si no fuera así, estaríamos cayendo en la apología de los elementos, como el sectarismo, que amenazan a cualquier organización.
El hecho que hagan un comentario de algo que está pendiente de explicar por el propio actor, no es un tema de divergencia insalvable, por el contrario, es una oportunidad para esclarecer el fenómeno y poner punto final a las vacilaciones, pero todo a su debido momento y espacio. Es decir, tratar correctamente las contradicciones en el seno del pueblo, teniendo en cuenta que no son contradicciones antagónicas, sino superables.
Sobre qué, estarían entonces las columnas de la unidad, si no es sobre el cimiento del esclarecimiento de las dudas que albergamos cada uno de nosotros, respecto de los demás miembros. A nosotros nos gustaría, por ejemplo, explicar las dudas que tienen sobre nuestra postura y acción ideológica, política o programática, en el partido o el gobierno.
Pero en esta jornada, venimos a cohesionar intenciones políticas, venimos a repotenciarnos, después de una larga dispersión, que no merece la conspiración de las subjetividades
Justamente en un plano de unidad las diversas tendencias de izquierda deben ser más asertivas y mesuradas en sus opiniones respectos de los pares, porque de no ser así habremos pasado a la orilla de los tontos útiles de la derecha, de aquellos que hablaba Lenin.
Que la unidad avance a la luz de las polémicas, compromisos y cumplimiento de tareas, mientras apuntalamos nuestra atrevida estrategia para llegar al poder.
(*) Secretario General Partido Político Nacional Perú Libre.