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DISCURSO

Discurso de Vladimir Cerrón por el XVII aniversario de fundación de Perú Libre

DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL NACIONAL, DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS, CON MOTIVO DEL XVII ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBRE

Camaradas:

Miembros del Comité Ejecutivo Nacional, miembros de la Comisión Política Nacional, miembros de los comités ejecutivos regionales, provinciales y distritales, miembros de los comités de los peruanos en el exterior, miembros de la Bancada Parlamentaria, militancia perulibrista en general y distinguidos invitados:

Inicio estas palabras reconociendo la los fundadores históricos de nuestro partido, quienes hicieron posible su existencia legal un día como hoy, 13 de agosto de 2008, al nacer como un movimiento de alcance regional que luego se transformara en un partido de alcance nacional, muchos de ellos presentes en esta actividad y otros que no nos acompañan en esta fase de la vida.

Llegar a los diecisiete años de existencia legal y veinte años de existencia real, significa indudablemente que la presencia del partido ha sido relevante en la política peruana, pues no todos lo sobreviven a los embates o desaparecen al no ser entes representativos. En esencia, el partido es un cuerpo de hombres que defiende los intereses de clase de las mayorías.

Nacimos en la ciudad de Huancayo, capital del departamento de Junín, en circunstancias especiales de una sociedad golpeada por el terrorismo de todos los flancos, donde los partidos comunistas estaban diezmados, tampoco existía otra representación de izquierda popular, la política neoliberal implantada por el fujimorismo avasallaba sin oposición y cuando las palabras “zurdo”, “rojo” o “comunista”, bastaban para una ejecución extrajudicial.

El año 2002, retorné de Cuba, país que me albergó durante once años, y tuve la oportunidad de estudiar medicina humana y especializarme en neurocirugía. Ahí estudié con árabes, palestinos, africanos, asiáticos y latinos, quienes huían de la guerra en sus países y Cuba los protegió, pero al culminar sus estudios no se percibía en ellos el rostro total de la alegría, porque su retorno significaba enfrentar nuevamente la guerra.

Por un tiempo pensé que esa no era mi situación, pero admito que me equivoqué, pues yo también había huido de la guerra interna y me aprestaba a retornar a un país que aún continúa en guerra, aunque adoptando una nueva modalidad conocida como “lawfare” o “guerra jurídica”, pero igual de cruenta. Sin embargo, nunca perdí la alegría, ni el optimismo, pues Cuba me enseñó el sentido de la dignidad, me aprovisionó de una cultura de resistencia, enseñándome que en la batalla de ideas no hay enemigo grande ni eterno.

En estas circunstancias, el año 2005, reencontrado con mi pueblo y ejerciendo mi profesión en los hospitales públicos, reuní unos amigos universitarios y vecinos de antaño, a quienes invité a incursionar en la vida política, primero regional y posteriormente nacional, fundando Perú Libre e inscribiéndolo el mes de agosto del año 2008.

Perú Libre tiene una base ideológica marxista, leninista y mariateguista, una acción política contra el neoliberalismo, además de un programa de gobierno que precisa el cambio de modelo económico social, científicamente viable, que el país necesita. Abraza valores como el ser democrático, descentralista, inclusivo, internacionalista, soberano, humanista y, sobre todo, antimperialista.

Era lógico que este marco político, en medio del océano neoliberal, tenía que tener brillo propio y así fue. El solo hecho de convertirse de un movimiento regional a un partido nacional, logrando históricamente el primer triunfo nacional de la izquierda socialista en un proceso electoral, colige una diferencia sustancial entre los demás partidos que se sitúan en este flanco político.

Desde el año 2010 que el partido tuvo su primer triunfo electoral hasta hoy, Perú Libre siempre participó de los procesos electorales sin arriar sus banderas. Sus dos gestiones regionales en Junín son hasta ahora un modelo de gobierno, que ninguna otra región, ni la capital, pueden superar su valla en la construcción de infraestructuras y programas sociales, las mismas que sería largo de mencionarlas porque ustedes lo conocen y de las cuales el partido siempre sentirá orgullo.

El año 2021, logramos ganar las elecciones nacionales, en un primer y único triunfo de la izquierda peruana, por ahora. Es necesario hacer presente que esta no fue laa idea genial de un solo hombre, sería antimarxista, sostener semejante necedad. El triunfo fue producto de un engranaje entre el partido, el sindicato magisterial, el programa de gobierno, la simbología, los lemas, los efectos de la pandemia y, sobre todo, la acción decidida de las masas.

El partido desde su fundación siempre estuvo al acecho de la persecución política, donde conspiran el sistema de justicia, los servicios de inteligencia estatal, los medios de comunicación hegemónicos, las oenegés y la oligarquía empresarial y financiera, propinando duros golpes sobre su estructura política y gubernamental a todo nivel y en todos los tiempos.

El año 2019, sufrimos un golpe de Estado local al ser derrocado nuestro primer alcalde provincial de Huancayo; ese mismo año, sufrimos un golpe de Estado regional que terminó destituyéndome del cargo de gobernador reelecto en Junín; y, finalmente, el año 2022, un golpe de Estado nacional que derrocó al presidente. Todos ellos se planificaron armando falsos positivos judiciales, como lo demostrarían posteriormente nuestras absoluciones en las instancias superiores.

Estos golpes fueron seguidos de allanamientos, incautaciones, embargos, procesos penales, medidas de coerción, detenciones y encarcelamientos, de los cuadros más destacados. Tras la figura de legalidad jurídica y la lucha “anticorrupción”, en el fondo el delito era político e imperdonable, como son la inscripción de un partido marxista, la reelección al gobierno regional, la reunificación de la izquierda con el pueblo, el viaje a Venezuela y el histórico triunfo de la izquierda socialista en un proceso electoral nacional.

Mi condición clandestina, forzada por las circunstancias, pronto a cumplir dos años de resistencia, hoy se justifica más que antes. El tiempo demostró que, en las dos sentencias penales de las que luego fuera absuelto, no fui sentenciado por corrupción, sino por la corrupción. Por lo mismo que es entendible huir de la injusticia, evitando que esta dé conmigo, mientras la justicia huya de mí al tratar de alcanzarla.

A pesar de los golpes contundentes externos, el partido resistió y siguió combatiendo, sin perder su trascendencia, ni su brío, gracias a la militancia consecuente. Cada golpe era seguido de un triunfo cada vez mayor, así logramos colocar una bancada parlamentaria combativa, que exhibe la mayor productividad en este período legislativo, promulgando leyes a favor de la clase trabajadora, creando universidades públicas para la juventud y modificando el código penal para corregir sus abusos.

Nada de esto hubiera sido posible, con solo once parlamentarios, de no tener el partido un miembro en la conducción de la Mesa Directiva. No promulgamos leyes en favor de las concesiones lesivas, de los juegos de azar que crean adicción sobre el pueblo, del ingreso de tropas extranjeras al país, de las exclusividades del mercado, de la privatización de nuestras empresas estatales, ni de los privilegios de las oenegés, transnacionales y banqueros.

También el partido enfrenta golpes de una quinta columna interna en el flanco de la izquierda política, de quienes en innumerables ocasiones hemos manifestado que, por ahora, son nuestros principales adversarios. Me refiero a la izquierda caviar, esa falsa oposición creada y financiada por las oenegés del imperialismo norteamericano y europeo, creadas paradójicamente para “combatir” males que engendra el propio imperialismo en nuestro país.

Perú Libre no es un partido perfecto, aunque sí perfectible, pero eso solo ocurrirá si reconocemos nuestros errores con honestidad y nos comprometemos al cambio. En los últimos años, sufrimos traiciones en la bancada parlamentaria, por no seleccionar bien a nuestros candidatos con la responsabilidad que demanda un partido socialista, primando las improvisaciones, las invitaciones, las amistades y, lo peor de todo, los temores de algunos dirigentes a no superar la valla electoral, lo que terminó por regalar los escaños a gente indeseable para la revolución.

Los congresistas tránsfugas generaron un daño irreparable al partido, reduciendo la potencia de fuego de nuestra bancada y, en el extremo de su disidencia, terminaron militando en partidos de extrema derecha o engrosando la quinta columna caviar. Estas fisuras ideológicas, desenmascaradas por los mecanismos corruptores del sistema, como el cambio de estatus económico y social, los hace sentirse “por encima del pueblo, de los camaradas y del propio partido”, conduciendo a irrespetar la confianza popular, atacar a nuestra militancia y levantar la mano contra el partido que les dio vida política.

La contratación de profesionales ajenos a las canteras del partido es otra desviación ideológica, produciéndose cuando un camarada parlamentario preside una comisión y se cree dueño de la misma, sin aceptar las sugerencias partidarias y, en el extremo, empleando personajes que denigraron a nuestros dirigentes y militantes, negándose a retirarlos. Así, encontramos a estos sujetos ocupando espacios perulibristas y boicoteando nuestras iniciativas legislativas.

La burocratización de nuestros militantes debe ser corregida, puesto que, desde que asumieron los cargos, pocos realizan sus obligaciones partidarias de educación, organización o agitación, en sus regiones, limitándose exclusivamente al uso cómodo de las contaminadas redes sociales. En sus jurisdicciones el aparato orgánico está descuidado y, paradójicamente, creen tener el privilegio de la candidatura preferencial para el Congreso, esperando su salto dialéctico de empleado a parlamentario.

Es lógico que para sobrevivir a las “ofertas” burguesas del Parlamento, se necesita un antídoto, una vacuna, que evite ser presa de la añeja endemia parlamentaria, no pudiendo ser otra que la propia convicción. Como parte de los correctivos para cerrar estas grietas ideológicas, sobre todo en los militantes de los puestos mejor remunerados, deben ser cesados el mes de octubre, lo que implica una rotación de la militancia en los espacios generados por el partido a todo nivel.

No sorprenda que, aplicado los correctivos, habrá algunas deserciones, se apagarán hasta en las redes, pasarán a una inacción o a la oposición política, pero es peor no asumir nuestra propia realidad, salgamos de los tiempos fáciles donde cualquiera es perulibrista y pasemos a las condiciones donde no todos pueden ser perulibristas. Es momento de purgarnos y la mejor forma de hacerlo es midiendo a la militancia a partir de los tiempos difíciles.

Todos estos errores ocurren mientras la juventud militante se sacrifica al interior del país y en la capital, en condiciones siempre adversas, lo que nos obliga a ser rigurosos en la selección de los postulantes al próximo parlamento, cosechados de la propia militancia de los tiempos difíciles, dando preferencia a los camaradas con abiertas convicciones socialistas, hombres y mujeres forjados en las circunstancias más duras, disciplinados y respetuosos de la piedra angular de todo partido marxista: el centralismo democrático.

Frente a los últimos sucesos históricos en el país, donde la incursión política de Perú Libre lo convierte en un protagonista ineludible de la izquierda, se demuestra que la vigencia de un partido solo puede sostenerse cuando este represente a una base social concreta. Perú Libre representa a las clases explotadas por el sistema neoliberal, es la vanguardia que condujo al pueblo hasta el gobierno por la vía electoral, sintió a la vez la traición a su programa y, posteriormente, compartió las secuelas del golpe, interno y externo, que lo despojó de un triunfo legítimo.

Sin embargo, el pueblo no pierde la fe de recuperar los espacios de poder anteriormente logrados, para poner en marcha el programa de gobierno pendiente, pero eso solo será posible cuando el pueblo sea consciente de la necesidad de una contundente revancha, la misma que sellará que la voz del pueblo sea respetada.

El Perú no es un país que da golpes de masa para derrocar gobiernos, como sucede en los países vecinos, más bien, somos un país que tradicionalmente ha resuelto este tipo de ajustes en las urnas, circunstancia que debemos aprovechar para impulsar una propaganda que despierte y libere nuestro sentimiento reprimido con memoria, rabia y revancha histórica, una batalla ardua, dura, conspirada, pero no por eso, victoriosa.

¡Feliz XVII Aniversario Perú Libre!

 ¡Hasta Más Allá de la Victoria! ¡Vamos por la revancha!

Perú, 13 de agosto de 2025.

Dr. Vladimir Cerrón Rojas

Secretario General Nacional

Partido Político Nacional Perú Libre

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Por Vladimir Cerrón Rojas

Médico Cirujano, Especialista en Neurocirugía, Magíster en Neurociencias, Doctor en Medicina, Expresidente de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales - ANGR, Gobernador Regional de Junín, Secretario General Nacional del Partido Político Nacional Perú Libre.

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