El retorno de Perú Libre al gobierno, este 18 de febrero de 2026, es un triunfo de carácter simbólico, pero altamente significativo, porque reivindica al pueblo que murió en el campo de batalla defendiendo el voto popular que fuera violentado por un golpe de Estado que depuso al primer presidente de izquierda en el Perú.
También significa que los golpes de Estado tienen una utilidad de vida media cada vez más obsoletos y que la correlación de fuerzas en una democracia puede reducir sus impactos o retrotraer los fenómenos. Entendido así, los golpistas de Gómez de la Torre, Williams Zapata y Colchado Huamaní, pasan inexorablemente al basurero de la historia.
José Balcázar no es militante del partido, pero si miembro de nuestra bancada y, por ende, propuesta orgánica. Es el candidato del consenso que logra derrotar al bloque derechista más sólido en el Parlamento.
Este retorno demuestra que el “fujicerronismo” es una alucinación caviar. La elección de José Balcázar, quien derrotó a María Alva, evidencia que el “fujicerronismo” no existe, pues ambas fuerzas fueron las beligerantes. Por un lado, el fujimorismo defendió la permanencia de José Jerí Oré en el cargo de presidente y, posteriormente, trató de reemplazarlo por su candidata Alva, fracasando doblemente. Por el otro, Perú Libre, impulsó la vacancia de Jerí e impuso como su sustituto a Balcázar.
Pero, ¿cómo se ganó esta batalla? No es precisamente una táctica perulibrista genuina, sino la aplicación de leninismo puro. Existen tres tácticas para el caso: el camino en zigzag hacia la cima, la identificación de la grieta política y la construcción de la cadena heterogénea, siendo que de estas se escogieron las dos últimas.
La grieta política como factor clave. La pérdida de Alva fue precipitada porque las elecciones presidenciales generaron una grieta insalvable entre Fuerza Popular y Renovación Popular, quienes sostenían al gobierno censurado, pero que ahora competían en su afán de hegemonizar la representación de la derecha para el futuro balotaje. Esta circunstancia dio chance para que Perú Libre postulara a su candidato ganador.
Teoría de la cadena heterogénea. Es imposible que Perú Libre, con once votos en el Parlamento, haya puesto un presidente de la república; esto solo puede entenderse porque fue capaz de eslabonar una cadena heterogénea, de izquierdistas, centristas y algunos derechistas, quienes apoyaron amparados en el voto secreto.
Estas tácticas, si bien son flexibles, no cambian el objetivo, también conocido como estrategia: llegar al gobierno, como parte de la construcción del poder.
Balcázar tiene varias tareas como revisar o anular la compra superflua de los aviones, las concesiones de los puertos de Paracas y Matarani que el vendepatria las amplió, la privatización de Petroperú, la venta de la Base Naval del Callao, la reapertura de las relaciones internacionales, retirar al Perú del pacto con la OTAN, el cierre de la ATU, la SUTRAN y SERVIR, el retiro de malos funcionarios como el jefe de la PNP y de Indecopi quienes responden a los intereses de Intercorp, reconocer los derechos laborales y elaborar sus reglamentos inmediatamente, pedir perdón a nombre del Estado por los crímenes en las protestas del sur, entre otras. Hay tanto por hacer.
Hace mucho tiempo que la región Puno se convirtió en el epicentro político del sur, lo que le confiere un respeto, pero también una responsabilidad histórica. El golpe electoral decisivo que concluyó con el primer triunfo nacional de la izquierda peruana en el 2021 es un mérito innegable. Posteriormente, la defensa de la voluntad popular tras el golpe de Estado, la sangre derramada de sus hijos y su predisposición a la revancha histórica lo siguen situando como la vanguardia.
Mariátegui decía que los hombres y los pueblos siempre tienen una fe, una esperanza, una utopía o un sueño; caso contrario, su vida sería infecunda. Esto implica que no bastan los bienes materiales, sino que debe contarse con el espíritu que permita impulsar la lucha, con la fe de la victoria, y esta solo será posible si se aplican los cinco principios de las ciencias sociales: unidad, compromiso, identidad, decisión y acción.
Es conocida la capacidad organizativa del pueblo de Puno, habiendo creado un gran número de organizaciones populares, pero a la vez son tantas que precisamente dificultan la lucha unitaria; mientras no reconozcan que esta tarea debe encabezarla alguien, liderarla un dirigente al mando general o, en su defecto, un solo partido, no podrían ser todos. Eso parece que cuesta, porque nos gana la psicología individualista, propia de la mayoría en una sociedad capitalista.
Una vez reconocida la cabeza, debe accionarse con disciplina, jerarquía, lealtad, centralismo democrático, ejecución y balance de nuestras acciones; solo así podremos corregir errores y afianzar nuestros aciertos, llegando a la cima de nuestros objetivos. Caso contrario, estaremos condenados a una victoria parcial, infecunda e intrascendente, como fue nuestra primera experiencia de gobierno nacional.
Nadie en su sano juicio podría aplaudir el golpe de Estado al profesor Castillo, pero también debemos reconocer que el hombre no estaba preparado para conducir el país, tampoco la sucesora que terminó por usurpar el cargo en complicidad con los golpistas. Perú Libre ha hecho una profunda autocrítica en el libro Del Campo a la Ciudad, de la forma como se compuso la fórmula presidencial, responsabilidad absoluta de la dirigencia, razón por la cual en esta ocasión solo concursan militantes.
Sé que hay un sentimiento de nostalgia que invade al pueblo respecto al profesor Castillo, pero tampoco es bueno caer en la subjetividad o aferrarnos al sentimiento de la lástima. Es necesario exponer nuestras deficiencias, criticarlas, contracriticarlas, autocriticarlas y rectificarse, sin temor a los resultados.
En las actuales circunstancias de lucha de clases, solo se ha salvado una candidatura del pueblo, porque no han podido liquidarla. Me refiero a la fórmula presidencial de Perú Libre. Sustento este argumento porque líderes como Gregorio Santos, Walter Aduviri, Antauro Humala, Pedro Castillo, entre otros, están encarcelados, clandestinos, proscritos o presos posgolpe, liquidando sus aspiraciones políticas y con ellas las del grupo social que nuclean.
Estos hechos no tienen una naturaleza jurídica, son actos puramente políticos. La lucha en el fragor de la política nos ha enseñado una fórmula para resolver esta enmarañada situación, y es que a los problemas políticos se les aplican soluciones políticas y no de otra naturaleza. Es decir, esta pasa por volver a ganar las elecciones e indultarlos; no hay otra forma, pasa porque los cholos volvamos a Palacio para gobernar con realismo, audacia e inteligencia.
Respecto a la representación de Perú Libre en la Mesa Directiva. El espacio de la Mesa Directiva es un derecho, un espacio de poder, aunque en minoría. Si en 2021 y 2022 nos hubiéramos despojado de este prejuicio y no le hubiéramos dejado la Mesa servida en su totalidad a la derecha, es posible que se hubiera evitado la vacancia presidencial al renunciar un miembro ante la falta de los 104 votos para dar continuidad a dicho proceso, pero no había una voz. Fue un craso error que no debemos volver a cometer, porque espacio que no ocupas en política es ocupado por tu adversario.
Los enemigos dicen que nos aliamos al fujimorismo, pero si eso fuera cierto, me pregunto: ¿cuáles han sido los frutos de esa alianza? Simplemente no existen. ¿Acaso Perú Libre ha promovido o apoyado leyes sobre concesiones mineras, petroleras, gasíferas; amnistía a los militares por crímenes de lesa humanidad; exoneración de impuestos a los juegos de azar; permiso a las tropas militares estadounidenses para ingresar a territorio peruano; restablecimiento de la bicameralidad; restitución de la firma de Fujimori en la CPP 93; beneficios tributarios a las exportadoras y flexibilización laboral? No existe ninguna prueba y no pasa de ser una campaña contra el partido.
Respecto a las mal llamadas “leyes procrimen”. El Partido está en una escalada de persecución político judicial, donde actúan contra él la prensa hegemónica, los servicios de inteligencia estatal, y, el sistema nacional de Justicia, conspirando contra su existencia. Estando en la Comisión de Justicia, se han revisado las leyes con las que se persigue al pueblo y se somete a largos procesos judiciales indefinidos, con medidas coercitivas, impidiendo el ejercicio de los derechos políticos. Básicamente, tenían el espíritu de liquidar la oposición política.
Nosotros fuimos víctimas el 2021 con el caso “Saneamiento de La Oroya” (por lo que no pude postular, para que luego de 5 años el TC anulara la sentencia); el 2023, con el caso “Aeródromo Wanka” (para que luego de 2 años la CSJ me absolviera de todos los cargos); y, actualmente, con el pedido de prisión preventiva en un proceso que, finalmente, estoy seguro, será archivado en dos años.
Todos sabemos que el Sistema Nacional de Justicia (MP, PJ, PGE, JNJ, DP, TC y JNE), estuvo capturado por la izquierda caviar y, en alguna medida, persiste en el MP y el PJ. Es simple darse cuenta; sus fallos hablan por ellos.
Mis bienes han sido embargados, incluyendo mi casa; he sido separado de mis centros laborales, mis cuentas han sido extinguidas; los sueldos y pensiones de docencia y viudez de mi madre, incautados; a pesar de que no cuento ni siquiera con una acusación fiscal, sentencia, inhabilitación o reparación civil que deba al Estado. La viabilidad de mi candidatura por el JNE da fe irrefutablemente de lo que menciono.
Las leyes, antes de su modificación, violaban las garantías fundamentales de los justiciables, pero se aplicaban selectivamente; como lo que ocurría con Odebrecht, la corrupta transnacional defendida por los propios fiscales, nunca se le embargaron sus cuentas, no se le extinguieron sus bienes, no se detuvo preventivamente a Barata, se le dejó fugar a Brasil, se le devolvió la hidroeléctrica Chaglla, no terminaron de pagar su reparación civil y actualmente sigue contratando con el Estado.
Es más, la candidata presidencial caviar, exministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, firmó el Decreto Legislativo N.° 1301-2016, permitiendo que los jefes de las organizaciones delictivas se acojan a los beneficios de suspensión de las penas. Así se salvó al delincuente de Jorge Barata y José Graña Miro Quesada, dueños de Odebrecht y diario El Comercio; este último defraudó más de 300 millones al Estado. Asimismo, emitió el D. U. N.° 003-2017, que “Asegura la Continuidad de Proyectos de Inversión”, permitiendo que Odebrecht siga contratando con el Estado bajo el pretexto de “evitar la desaceleración de las inversiones en el país”.
Las razones por las que el Parlamento modificó las leyes, haciendo que regresen a su cauce garantista, son las siguientes, para lo cual tomaré tres ejemplos. La Ley N.º 31990, que según ellos limita la colaboración eficaz y favorece la impunidad. Falso, esta establece plazos fijos para que el colaborador eficaz corrobore su información hasta 8 meses y 8 adicionales. Si no lo haría en este tiempo, simplemente no sería eficaz, porque se supone que el Estado debe desbaratar las organizaciones criminales en el acto y no en décadas. Además, el acuerdo ahora deben hacerlo con un abogado defensor para evitar la manipulación fiscal.
La Ley N.º 31751 o “Ley Soto”, dicen que reduce el plazo de prescripción. Falso, el tiempo de prescripción es el mismo, está intacto: el máximo de la pena más la mitad del mismo. Lo que se limitó fue una figura inventada llamada “suspensión de la prescripción”, creada para sacarle la vuelta a la ley e inaplicar este derecho.
La Ley 32326, que según ellos eleva los requisitos para confiscar bienes a las organizaciones criminales. La ley se corrige para que no te despojen de tus bienes sin una sentencia firme; este abuso solo se daba en el Perú, cualquiera podía ser denunciado por cualquier delito y, antes de tener una acusación fiscal, tus bienes ya habían sido extinguidos. Actualmente, con la nueva ley, basta aplicar la incautación y el decomiso, las mismas que no se han modificado.
Nuestra candidatura combate contra dos frentes: a la derecha y a su infaltable compañera la izquierda caviar. Está de más hablar de la derecha propiamente identificada, pero es necesario desenmascarar a la falsa izquierda, esa falsa oposición que confunde al pueblo, donde encontramos a los partidos de Juntos por el Perú, Ahora Nación y Venceremos.
Juntos por el Perú es la candidatura más débil del flanco izquierdista caviar, donde se han reciclado sus actuales congresistas, disidentes de Perú Libre y la familia del profesor Castillo, quienes tienen las mejores posiciones en la lista. Estructuralmente, solo tiene 26 listas de 57 e históricamente es la bancada con la menor producción legislativa.
Ahora Nación, partido que la caviarada hace lo imposible para presentarlo como una alternativa de izquierda, pero en el fondo sus líderes son viejos apristas, como su candidato a la presidencia. Este partido se articula con dos brazos. El primer brazo es caviar, donde se unen paradójicamente una facción “pro castillista” con sus captores “expolicías y golpistas de Castillo” (excoroneles Harvey Colchado y Walter Lozano). Su otro brazo es el claudicante Partido Comunista Peruano – Unidad, es decir, la heroica Construcción Civil, postulando a su secretario general Luis Villanueva al Senado.
Venceremos representa una candidatura improvisada con la misma estructura y los mismos brazos que la anterior. El brazo caviar lo conforma Nuevo Perú de Verónika Mendoza y Alberto Quintanilla. El otro brazo es el también claudicante Partido Comunista del Perú – Patria Roja, es decir, los enemigos históricos del magisterio, la Derrama Magisterial.
Me encuentro no habido, como todo perseguido político, en un espacio del que solo el pueblo me sacará y llevará hasta Palacio, si así lo considera, en un hecho histórico sin precedentes en el mundo, para darle un giro de timón al país, el mismo que no logró su objetivo el 2021.
Debemos asumir la participación de Perú Libre como un plebiscito respecto a la Asamblea Constituyente. El Partido luchará por espacios de poder político en estas elecciones y esperamos que sus resultados no sean producto del azar, sino de la conciencia del pueblo, competencia de la capacidad organizativa del partido y del ensamble con el pueblo.
Que libraremos una batalla asimétrica contra los partidos de la derecha empresarial (burguesía burocrática) y los partidos de la izquierda caviar (burguesía financiera), no es ninguna sorpresa, son las circunstancias de siempre, sobre las cuales nos hemos sobrepuesto.
Esta última es la falsa izquierda, financiada por tres fuentes: fondos extranjeros, norteamericanos (Usaid) y sionistas (George Soros); por las patronales empresariales (Confiep, grandes mineros y Grupo Intercorp); y, finalmente, por el Estado, mediante consultorías millonarias. Esta izquierda es la carnada con que siempre engatusaron al pueblo, quinta columna disfrazada de revolucionaria, que debe ser erradicada.
Esta es la razón por la que nunca emiten un solo comunicado contra el imperialismo norteamericano, ni contra el Estado genocida de Israel, pero saludan el golpe de Estado a Evo Morales, califican de dictadura a Cuba y saludan la invasión a Venezuela, lo que evidencia su dependencia financiera como agentes del imperio.
En el plano internacional, hemos sido testigos de la invasión militar a Caracas, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, más de 100 asesinados, entre venezolanos y cubanos, defendiendo la revolución bolivariana, que no es más que defender a la propia Latinoamérica. Asimismo, el imperio amenaza con arreciar el bloqueo a Cuba y las agresiones se extienden a Nicaragua y México. También vemos atónitos el intento de EE. UU. de apropiarse de Groenlandia y somos testigos de la guerra franca contra Rusia a través de Ucrania y la guerra velada contra China a través de Taiwan.
Es que debemos entender que la guerra no es ninguna maldición del cielo, sino el curso natural del desarrollo capitalista. Al existir una guerra despiadada y encarnizada entre los grandes monopolios, cárteles o grupos económicos, esta se traduce en la necesidad de controlar las rutas económicas, los mercados internacionales, los recursos naturales y la mano de obra colonizada, conllevando un nuevo reparto del mundo y, finalmente, la anexión territorial.
En Latinoamérica, la derecha ha recuperado posiciones por la razón, la fuerza o la invasión. No seamos ajenos a lo sucedido con Venezuela, pues la motivación principal fue apropiarse del petróleo y sus riquezas minerales.
En el Perú y especialmente en Puno, la guerra futura se dará por el litio y por el agua dulce del lago Titicaca. Si desde ahora no tomamos precauciones, el exterminio de nuestro pueblo se dará inexorablemente, tras un ataque directo o indirecto a través de otra nación. No hay que ser brujo para darse cuenta.
Como parte de esta ocupación está la toma de posesión por 10 años de la Base Naval del Callao, las misma que será prorrogable. La justificación es que se realizará una inversión de 1500 millones USD, que pagará el Estado peruano, para modernizar su infraestructura, pero que la misma estará a cargo de los militares estadounidenses. Conforme la historia nos demuestra, ellos no saldrán jamás, como sucedió con la Base Naval de Guantánamo en Cuba y otras que controlan en el mundo.
No podemos callar este oprobio, sería desmentir la esencia del nombre de nuestro partido: Perú Libre. El presidente José Jerí es el principal responsable de esta capitulación a la soberanía, además de la mayoría vendepatria del Congreso, los mismos que han autorizado para que este 2026 los militares estadounidenses estén presentes en las 24 regiones del país; indudablemente Puno está en la lista.
Sumado a ello, se quiere privatizar la estatal Petroperú y entregar el poder energético al oligopolio constituido por Repsol, Primax y Pecsa, afectando económicamente a la clase trabajadora. Los trabajadores deben ser conscientes de que, sin ideología proletaria, sin partido socialista, sin sindicatos leales y sin Estado fuerte, están desarmados, liquidados y condenados a la explotación perpetua.
Mariátegui habló de la revolución sin calco ni copia. En esa tarea es que se diseña la construcción de Perú Libre hace 20 años, un partido que marcha del campo a la ciudad, con defectos, con errores, con traiciones, con conspiraciones, con persecuciones, pero siempre avanzando, con modestos logros y nunca deteniéndose. Esa es la razón por la que hemos llegado hasta aquí.
Hoy en día, la revolución no la hará el proletariado o el campesinado solo, pues se necesita del concurso de todos, incluyendo a la clase media emergente y a los empresarios nacionales patriotas. Si logramos su articulación, constituirá un avance sin precedentes, librándose una lucha clasista entre la clase mayoritaria, productiva y ayuna de poder, contra la clase minoritaria, improductiva que controla el poder.
En esa contradicción se bate esta campaña: el pueblo con su movilización política y los ricos comprando los medios masivos. Pero existe algo que ellos jamás tendrán para combatirnos: la ideología del proletariado, que sin mayor herramienta que la persuasión o el convencimiento es capaz de destruir los privilegios de clase de los ricos. Conquistada la meta, no debemos caer en lo que cayó el gobierno del profesor Castillo, que paso a enumerar:
Prescindir del Partido, como fuerza dirigente de la militancia, del gobierno y la sociedad. Sin un partido es imposible acceder, sostenerse y sucederse en el poder.
Fraccionar la bancada parlamentaria, lejos de fortalecerla, sumarla, mantenerla o, en el peor de los casos, minimizar su reducción. En el parlamento se deciden hasta las cosas morales, éticas o religiosas, por el número de votos; no hay que ser ciegos, así no estemos de acuerdo.
Quitarse la idea de hacer la revolución aplicando o concesionando recetas neoliberales, que terminaron en el D.S. 164-2021-PCM, documento que arrió la bandera del cambio popular, asumió el programa socialdemócrata caviar y plasmó históricamente la traición al programa perulibrista.
No confiar en nuestra militancia, en nuestros cuadros políticos, así sean principiantes. Es natural que nuestros cuadros carezcan de la experiencia abundante; es algo natural en un gobierno del pueblo, porque nunca ha estado en el poder, no se le puede exigir una amplia experiencia.
Solo técnicos en el gobierno. Los pocos hombres que conduzcan el nuevo Estado deben ser políticos altamente técnicos y a la vez técnicos altamente políticos. No se debe recurrir, por ningún motivo, a los técnicos de la burguesía; eso es un craso error. El gobierno no se puede compartir con los derrotados de clase.
No integrarse al bloque socialista latinoamericano. Ser antimperialistas es un principio abierto, lo que crea conciencia en las masas e impide que usen nuestra cabeza, llegando al extremo de hacernos repetir su perversa doctrina: “América para los americanos”.
Al asumir el gobierno, el presidente debe convocar su consejo inaugural con cinco medidas claves:
El Consejo de Ministros debe aprobar el proyecto de ley de referéndum para convocar a una Asamblea Constituyente, alternativamente el retorno a la Constitución de 1979 o solicitar facultades legislativas constitucionales al Congreso.
Invitar a los grandes empresarios nacionales y transnacionales para renegociar bilateralmente los contratos-ley lesivos al pueblo peruano, en aplicación al artículo 62 de la actual Constitución.
La nacionalización, estatización o recuperación de la administración de un yacimiento estratégico solo procede cuando se agoten los mecanismos de derecho.
Potenciar las facultades de Indecopi para desarticular los oligopolios y monopolios, en aplicación del artículo 61 de la actual Constitución.
Establecer un pacto de gobierno público entre la PCM y la ANGR, las que serán los brazos ejecutores de un gobierno popular, para reimpulsar la descentralización en miras a su irreversibilidad.
Finalmente, el término de “Vamos por la revancha” significa tres cosas: 1) Lucha popular, para hacer respetar la voluntad del pueblo, la misma que fuera desconocida después de elegir a su presidente; 2) Lucha interna, contra los traidores, disidentes y tránsfugas, que no cumplieron con implementar el programa de gobierno; 3) Lucha externa, orientada a disciplinar a la derecha, la oligarquía y la casta golpista nacional y foránea, haciendo que regrese el partido al gobierno.
Muchas gracias y deseo todo el éxito a nuestros candidatos en estas elecciones nacionales rumbo a Palacio y al Congreso.
¡Vamos por la Revancha! ¡Hasta Más Allá de la Victoria!
Ciudad de Puno, 25-01-26
(*) Discurso del secretario general nacional de Perú Libre, Dr. Vladimir Cerrón, en la presentación de candidatos a la Fórmula Presidencial y Parlamento.
El currículo imposible: la biografía política como destino
Escrito por TACHO ROBLES
En un país donde los políticos suelen caminar sobre alfombras prestadas, surge una figura cuya biografía parece escrita no en papeles administrativos, sino en cicatrices, obras y contradicciones. No hay currículo que compita con aquello que se forja lejos del mármol y cerca de la calle: allí donde la pobreza reclama más que discursos, donde la salud no es promesa sino urgencia, y donde el liderazgo no se hereda, sino se levanta a pulso.
Vladimir Cerrón aparece, para muchos, como el político de la trayectoria improbable: médico de los pobres, caminante de zonas donde el Estado solo existe como rumor distante, gestor de obras que transformaron Huancayo-Junin en un territorio visible y no simplemente administrado. Su historia —aceptada o discutida— tiene un peso que pocos pueden cargar: no está hecha de cargos, sino de capítulos.
Mientras otros presumen cargos y consultorías, él muestra hospitales, caminos, puentes, sistemas de agua, asfaltados y centros de salud. Su currículo no se mide en líneas, sino en concreto, terrenos y expedientes técnicos que aún respiran en la memoria de quienes los vieron nacer.
La persecución, de la injusticia que para muchos sería límite, para él se volvió escenario. La clandestinidad no lo silenció: lo obligó a pensar, caminar, mantenerse en movimiento. En un país donde el miedo suele definir el destino, su insistencia se convirtió en alegoría. Y fue allí donde su figura tomó ese tono casi literario: el dirigente que se desplaza entre sombras no para huir, sino para seguir comunicándose con la gente; el político que entiende que, en ciertos momentos de la historia, es más peligroso caminar libre que estar preso.
Hay quienes lo interpretan como desafío, otros como convicción. Pero nadie puede negar que el personaje ha creado un tipo de presencia que desborda la formalidad: un liderazgo que no necesita oficinas para existir, ni espacios seguros para hablar. En un país donde el poder se protege, él se expone; donde otros se acomodan, él incomoda; donde la política se volvió un acto administrativo, él insistió en que fuera un acto vital.
Así, cuando se pregunta quién tiene un currículo político más vasto, más vivido, más visceral, la respuesta se vuelve incómoda: no hay muchos que puedan competir con una biografía que mezcla gestión con persecución, obras con clandestinidad, resistencia con destino. Cerrón es, para sus seguidores, la prueba de que el liderazgo no se decreta: se demuestra.
En tiempos en que la política busca tecnócratas, surge un personaje que recuerda que también necesita historias. Historias que rompan el molde; historias que expliquen por qué algunos no necesitan presentar un CV: basta mirar su camino.
Por fin —dirán los más fieles— Vladimir Cerrón aprendió la lección. Después del vía crucis vivido con Pedro Castillo y la comparsa de profesores que, montados en la ola del magisterio, terminaron convirtiendo el gobierno de Perú Libre en una tragicomedia de ingratitudes, Cerrón ha decidido blindarse. Ya no habrá improvisados con sombrero ni pedagogos de moral elástica. El médico de Junín ha cerrado el círculo: ahora todo queda en casa. Si en 2021 el error fue confiar en un «outsider con tiza y pizarrón», esta vez la jugada es quirúrgica. Cerrón aprendió que las traiciones no vienen del enemigo declarado, sino del aliado agradecido. Que los golpes más certeros no los da la derecha, sino el compañero de fórmula que, apenas siente el poder en los dedos, olvida quién le firmó el pase de entrada al escenario. Por eso ahora la estrategia parece clara: familia o contingencia. Gente de confianza, de su entorno, de su ADN político. Cerrón quiere gobernar con los suyos, no con los que se cuelgan del símbolo del lápiz para luego borrar su propio pasado con la goma del oportunismo. Mientras la derecha se frota las manos imaginando otro “castillazo”, Cerrón parece decidido a no repetir el libreto. Sabe que no puede darse el lujo de otro aprendiz de caudillo que termine abrazando al establishment mientras se olvida del pueblo. Si antes le robaron el proyecto, ahora busca blindarlo. Si antes lo traicionaron, ahora amarra los cabos sueltos con alambre ideológico. Colocar a alguien de su entorno en la segunda vicepresidencia no es nepotismo ni capricho —es instinto de supervivencia política. Cerrón sabe que el sistema no le perdona ni un error, y que su margen de maniobra es tan estrecho como la paciencia de los poderosos. En ese tablero, la lealtad vale más que el currículo. La lección de Castillo fue brutal pero pedagógica: un líder sin control de su entorno termina gobernado por quienes juran servirle. Y Cerrón, que tiene más de cirujano que de mártir, ha decidido operar sin anestesia. Si hay que extirpar el tumor de la traición, mejor hacerlo antes de llegar a Palacio. Por eso esta vez no habrá “profesores arrepentidos”, ni congresistas que se santiguan con el mismo fervor con que cambian de bancada. Esta vez el lápiz no prestará su punta a quien solo quiere firmar su propio ascenso. Cerrón, guste o no, ha cerrado el círculo: traidor que entre, no sale; y quien salga, no vuelve. Puede que no convenza a todos, pero al menos ya no se deja engañar por nadie.
DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL NACIONAL, DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS, CON MOTIVO DEL XVII ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBRE
Camaradas:
Miembros del Comité Ejecutivo Nacional, miembros de la Comisión Política Nacional, miembros de los comités ejecutivos regionales, provinciales y distritales, miembros de los comités de los peruanos en el exterior, miembros de la Bancada Parlamentaria, militancia perulibrista en general y distinguidos invitados:
Inicio estas palabras reconociendo la los fundadores históricos de nuestro partido, quienes hicieron posible su existencia legal un día como hoy, 13 de agosto de 2008, al nacer como un movimiento de alcance regional que luego se transformara en un partido de alcance nacional, muchos de ellos presentes en esta actividad y otros que no nos acompañan en esta fase de la vida.
Llegar a los diecisiete años de existencia legal y veinte años de existencia real, significa indudablemente que la presencia del partido ha sido relevante en la política peruana, pues no todos lo sobreviven a los embates o desaparecen al no ser entes representativos. En esencia, el partido es un cuerpo de hombres que defiende los intereses de clase de las mayorías.
Nacimos en la ciudad de Huancayo, capital del departamento de Junín, en circunstancias especiales de una sociedad golpeada por el terrorismo de todos los flancos, donde los partidos comunistas estaban diezmados, tampoco existía otra representación de izquierda popular, la política neoliberal implantada por el fujimorismo avasallaba sin oposición y cuando las palabras “zurdo”, “rojo” o “comunista”, bastaban para una ejecución extrajudicial.
El año 2002, retorné de Cuba, país que me albergó durante once años, y tuve la oportunidad de estudiar medicina humana y especializarme en neurocirugía. Ahí estudié con árabes, palestinos, africanos, asiáticos y latinos, quienes huían de la guerra en sus países y Cuba los protegió, pero al culminar sus estudios no se percibía en ellos el rostro total de la alegría, porque su retorno significaba enfrentar nuevamente la guerra.
Por un tiempo pensé que esa no era mi situación, pero admito que me equivoqué, pues yo también había huido de la guerra interna y me aprestaba a retornar a un país que aún continúa en guerra, aunque adoptando una nueva modalidad conocida como “lawfare” o “guerra jurídica”, pero igual de cruenta. Sin embargo, nunca perdí la alegría, ni el optimismo, pues Cuba me enseñó el sentido de la dignidad, me aprovisionó de una cultura de resistencia, enseñándome que en la batalla de ideas no hay enemigo grande ni eterno.
En estas circunstancias, el año 2005, reencontrado con mi pueblo y ejerciendo mi profesión en los hospitales públicos, reuní unos amigos universitarios y vecinos de antaño, a quienes invité a incursionar en la vida política, primero regional y posteriormente nacional, fundando Perú Libre e inscribiéndolo el mes de agosto del año 2008.
Perú Libre tiene una base ideológica marxista, leninista y mariateguista, una acción política contra el neoliberalismo, además de un programa de gobierno que precisa el cambio de modelo económico social, científicamente viable, que el país necesita. Abraza valores como el ser democrático, descentralista, inclusivo, internacionalista, soberano, humanista y, sobre todo, antimperialista.
Era lógico que este marco político, en medio del océano neoliberal, tenía que tener brillo propio y así fue. El solo hecho de convertirse de un movimiento regional a un partido nacional, logrando históricamente el primer triunfo nacional de la izquierda socialista en un proceso electoral, colige una diferencia sustancial entre los demás partidos que se sitúan en este flanco político.
Desde el año 2010 que el partido tuvo su primer triunfo electoral hasta hoy, Perú Libre siempre participó de los procesos electorales sin arriar sus banderas. Sus dos gestiones regionales en Junín son hasta ahora un modelo de gobierno, que ninguna otra región, ni la capital, pueden superar su valla en la construcción de infraestructuras y programas sociales, las mismas que sería largo de mencionarlas porque ustedes lo conocen y de las cuales el partido siempre sentirá orgullo.
El año 2021, logramos ganar las elecciones nacionales, en un primer y único triunfo de la izquierda peruana, por ahora. Es necesario hacer presente que esta no fue laa idea genial de un solo hombre, sería antimarxista, sostener semejante necedad. El triunfo fue producto de un engranaje entre el partido, el sindicato magisterial, el programa de gobierno, la simbología, los lemas, los efectos de la pandemia y, sobre todo, la acción decidida de las masas.
El partido desde su fundación siempre estuvo al acecho de la persecución política, donde conspiran el sistema de justicia, los servicios de inteligencia estatal, los medios de comunicación hegemónicos, las oenegés y la oligarquía empresarial y financiera, propinando duros golpes sobre su estructura política y gubernamental a todo nivel y en todos los tiempos.
El año 2019, sufrimos un golpe de Estado local al ser derrocado nuestro primer alcalde provincial de Huancayo; ese mismo año, sufrimos un golpe de Estado regional que terminó destituyéndome del cargo de gobernador reelecto en Junín; y, finalmente, el año 2022, un golpe de Estado nacional que derrocó al presidente. Todos ellos se planificaron armando falsos positivos judiciales, como lo demostrarían posteriormente nuestras absoluciones en las instancias superiores.
Estos golpes fueron seguidos de allanamientos, incautaciones, embargos, procesos penales, medidas de coerción, detenciones y encarcelamientos, de los cuadros más destacados. Tras la figura de legalidad jurídica y la lucha “anticorrupción”, en el fondo el delito era político e imperdonable, como son la inscripción de un partido marxista, la reelección al gobierno regional, la reunificación de la izquierda con el pueblo, el viaje a Venezuela y el histórico triunfo de la izquierda socialista en un proceso electoral nacional.
Mi condición clandestina, forzada por las circunstancias, pronto a cumplir dos años de resistencia, hoy se justifica más que antes. El tiempo demostró que, en las dos sentencias penales de las que luego fuera absuelto, no fui sentenciado por corrupción, sino por la corrupción. Por lo mismo que es entendible huir de la injusticia, evitando que esta dé conmigo, mientras la justicia huya de mí al tratar de alcanzarla.
A pesar de los golpes contundentes externos, el partido resistió y siguió combatiendo, sin perder su trascendencia, ni su brío, gracias a la militancia consecuente. Cada golpe era seguido de un triunfo cada vez mayor, así logramos colocar una bancada parlamentaria combativa, que exhibe la mayor productividad en este período legislativo, promulgando leyes a favor de la clase trabajadora, creando universidades públicas para la juventud y modificando el código penal para corregir sus abusos.
Nada de esto hubiera sido posible, con solo once parlamentarios, de no tener el partido un miembro en la conducción de la Mesa Directiva. No promulgamos leyes en favor de las concesiones lesivas, de los juegos de azar que crean adicción sobre el pueblo, del ingreso de tropas extranjeras al país, de las exclusividades del mercado, de la privatización de nuestras empresas estatales, ni de los privilegios de las oenegés, transnacionales y banqueros.
También el partido enfrenta golpes de una quinta columna interna en el flanco de la izquierda política, de quienes en innumerables ocasiones hemos manifestado que, por ahora, son nuestros principales adversarios. Me refiero a la izquierda caviar, esa falsa oposición creada y financiada por las oenegés del imperialismo norteamericano y europeo, creadas paradójicamente para “combatir” males que engendra el propio imperialismo en nuestro país.
Perú Libre no es un partido perfecto, aunque sí perfectible, pero eso solo ocurrirá si reconocemos nuestros errores con honestidad y nos comprometemos al cambio. En los últimos años, sufrimos traiciones en la bancada parlamentaria, por no seleccionar bien a nuestros candidatos con la responsabilidad que demanda un partido socialista, primando las improvisaciones, las invitaciones, las amistades y, lo peor de todo, los temores de algunos dirigentes a no superar la valla electoral, lo que terminó por regalar los escaños a gente indeseable para la revolución.
Los congresistas tránsfugas generaron un daño irreparable al partido, reduciendo la potencia de fuego de nuestra bancada y, en el extremo de su disidencia, terminaron militando en partidos de extrema derecha o engrosando la quinta columna caviar. Estas fisuras ideológicas, desenmascaradas por los mecanismos corruptores del sistema, como el cambio de estatus económico y social, los hace sentirse “por encima del pueblo, de los camaradas y del propio partido”, conduciendo a irrespetar la confianza popular, atacar a nuestra militancia y levantar la mano contra el partido que les dio vida política.
La contratación de profesionales ajenos a las canteras del partido es otra desviación ideológica, produciéndose cuando un camarada parlamentario preside una comisión y se cree dueño de la misma, sin aceptar las sugerencias partidarias y, en el extremo, empleando personajes que denigraron a nuestros dirigentes y militantes, negándose a retirarlos. Así, encontramos a estos sujetos ocupando espacios perulibristas y boicoteando nuestras iniciativas legislativas.
La burocratización de nuestros militantes debe ser corregida, puesto que, desde que asumieron los cargos, pocos realizan sus obligaciones partidarias de educación, organización o agitación, en sus regiones, limitándose exclusivamente al uso cómodo de las contaminadas redes sociales. En sus jurisdicciones el aparato orgánico está descuidado y, paradójicamente, creen tener el privilegio de la candidatura preferencial para el Congreso, esperando su salto dialéctico de empleado a parlamentario.
Es lógico que para sobrevivir a las “ofertas” burguesas del Parlamento, se necesita un antídoto, una vacuna, que evite ser presa de la añeja endemia parlamentaria, no pudiendo ser otra que la propia convicción. Como parte de los correctivos para cerrar estas grietas ideológicas, sobre todo en los militantes de los puestos mejor remunerados, deben ser cesados el mes de octubre, lo que implica una rotación de la militancia en los espacios generados por el partido a todo nivel.
No sorprenda que, aplicado los correctivos, habrá algunas deserciones, se apagarán hasta en las redes, pasarán a una inacción o a la oposición política, pero es peor no asumir nuestra propia realidad, salgamos de los tiempos fáciles donde cualquiera es perulibrista y pasemos a las condiciones donde no todos pueden ser perulibristas. Es momento de purgarnos y la mejor forma de hacerlo es midiendo a la militancia a partir de los tiempos difíciles.
Todos estos errores ocurren mientras la juventud militante se sacrifica al interior del país y en la capital, en condiciones siempre adversas, lo que nos obliga a ser rigurosos en la selección de los postulantes al próximo parlamento, cosechados de la propia militancia de los tiempos difíciles, dando preferencia a los camaradas con abiertas convicciones socialistas, hombres y mujeres forjados en las circunstancias más duras, disciplinados y respetuosos de la piedra angular de todo partido marxista: el centralismo democrático.
Frente a los últimos sucesos históricos en el país, donde la incursión política de Perú Libre lo convierte en un protagonista ineludible de la izquierda, se demuestra que la vigencia de un partido solo puede sostenerse cuando este represente a una base social concreta. Perú Libre representa a las clases explotadas por el sistema neoliberal, es la vanguardia que condujo al pueblo hasta el gobierno por la vía electoral, sintió a la vez la traición a su programa y, posteriormente, compartió las secuelas del golpe, interno y externo, que lo despojó de un triunfo legítimo.
Sin embargo, el pueblo no pierde la fe de recuperar los espacios de poder anteriormente logrados, para poner en marcha el programa de gobierno pendiente, pero eso solo será posible cuando el pueblo sea consciente de la necesidad de una contundente revancha, la misma que sellará que la voz del pueblo sea respetada.
El Perú no es un país que da golpes de masa para derrocar gobiernos, como sucede en los países vecinos, más bien, somos un país que tradicionalmente ha resuelto este tipo de ajustes en las urnas, circunstancia que debemos aprovechar para impulsar una propaganda que despierte y libere nuestro sentimiento reprimido con memoria, rabia y revancha histórica, una batalla ardua, dura, conspirada, pero no por eso, victoriosa.
¡Feliz XVII Aniversario Perú Libre!
¡Hasta Más Allá de la Victoria! ¡Vamos por la revancha!
Historia y trayectoria del Partido Político Perú Libre
El Partido Político Perú Libre nació como movimiento regional el 13 de agosto de 2008, mediante la Resolución N° 052-2008-ROP/JNE emitida por el Jurado Nacional de Elecciones. Fue fundado por el Dr. Vladimir Cerrón Rojas, tras un periodo de constante lucha por la reivindicación de la clase trabajadora.
Vladimir Cerrón tuvo su primera participación política formal, se dio en las elecciones regionales de 2006, con el Movimiento Regional de Frente Patriota Peruano, alcanzando el tercer lugar. Sin embargo, el movimiento fue posteriormente arrebatado por un reducido grupo. A pesar de contar con solo tres meses de campaña, recursos económicos limitados y una logística reducida a un solo vehículo, se logró un resultado notable que consolidó el liderazgo del Dr. Cerrón, conocido como “El médico del pueblo”.
Pronto la consigna “Vladimir Cerrón, joven, valiente y combativo” dejó de ser un eslogan para convertirse en una característica reconocida de su liderazgo político.
Gobierno Regional de Junín: Primer gobierno socialista en la región
En 2011 y 2019, Perú Libre ganó en primera vuelta el Gobierno Regional de Junín, instaurando el primer gobierno regional de orientación socialista en la región, impulsando mega obras y políticas públicas de impacto:
Puentes y corredores viales
Ejecución de el Puente Comunero I y II, el Puente Eternidad y mejoras viales en Chongos Bajo y Áhuac.
Corredor vial Huancayo–Chupaca (Av. Leoncio Prado, Chilca): pavimentación, veredas, canales de riego, muros de contención, ciclovía, bancas, áreas verdes e iluminación, con inversión de S/ 33 millones.
El Puente Comunero II, de casi un kilómetro, se construyó sin ampliaciones de plazo ni retrasos significativos.
Infraestructura turística
Mejoramiento de los servicios turísticos del Señor de Muruhuay en Acobamba.
Sector salud y programas sociales
Construcción de hospitales clave: Hospital Clínico Quirúrgico Daniel Alcides Carrión, Hospital Regional de Medicina Tropical Julio César Demarini Caro e Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN Centro).
Programas como “Junín Libre de Analfabetismo”, “Médico de Familia” y apoyo psicológico y odontológico en instituciones educativas.
De movimiento regional a partido nacional
15 de enero de 2016: Con la Resolución N° 011-2016-DNROP/JNE, se funda el partido Perú Libertario, marcando su registro formal a nivel nacional.
19 de agosto de 2019: Mediante la Resolución N° 105-2019-DNROP/JNE, se concreta la fusión entre el movimiento regional Perú Libre y el partido Perú Libertario, naciendo el Partido Político Nacional Perú Libre con el lema “No más pobres en un país rico”.
Elecciones generales de 2021: un hecho histórico
En las elecciones generales celebradas el 11 de abril de 2021, el Partido Político Perú Libre alcanzó un resultado histórico al obtener el primer lugar en la primera vuelta presidencial, lo que le permitió pasar a la segunda vuelta frente a la candidata Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. Este resultado consolidó a la organización como la única fuerza política de izquierda popular en el país, ampliando su presencia más allá de la región Junín y logrando un respaldo significativo en el sur andino, las zonas rurales y sectores populares urbanos.
La segunda vuelta se desarrolló el 6 de junio de 2021. En esta instancia, Perú Libre, se impuso con el 50,13 % de los votos válidos frente al 49,87 % obtenido por su contendora. Con ello, el partido consiguió, por primera vez en su historia, acceder al poder, marcando un hecho sin precedentes por ser una fuerza política popular de izquierda socialista.
En paralelo, en la elección congresal del mismo año, Perú Libre obtuvo 37 escaños, convirtiéndose en la primera minoría parlamentaria y la agrupación con mayor representación en el Congreso de la República. Esta presencia legislativa, sumada al control del Ejecutivo, le permitió al partido tener una influencia política significativa en el escenario nacional, así como un papel central en la definición de la agenda política y legislativa.
Retos y proyección hacia el 2026: la revancha histórica
Tras el histórico triunfo de 2021, el partido enfrentó dos duros golpes:
Por un lado, la deserción y el transfuguismo de algunos congresistas electos bajo su símbolo, quienes priorizaron intereses personales y presiones externas antes que el mandato popular; y por otro, la traición de Pedro Castillo quien, una vez en el poder, se apartó de la línea programática – ideológica de Perú Libre, ya que renunció a los compromisos asumidos en campaña y buscó pactar con los mismos sectores políticos y económicos (caviares) contra los que se había comprometido a luchar.
Pese a estas traiciones, la organización ha reafirmado su compromiso con la defensa de la soberanía nacional, la redistribución justa de la riqueza y la construcción de un país para las grandes mayorías. Lejos de debilitar al partido, estos episodios han fortalecido la convicción de que la voluntad popular debe reivindicarse y que el proyecto político plasmado en nuestro ideario debe lograrse.
Con una militancia renovada, un liderazgo firme y una visión política clara, Perú Libre se prepara para las elecciones generales de 2026 con un objetivo trascendental: realizar una revancha histórica para conquistar la Asamblea Constituyente que permita refundar la República sobre bases verdaderamente democráticas y populares. Esta no será solo una elección más, sino el momento decisivo para cumplir el mandato de cambio profundo que millones de peruanos respaldaron en 2021 y que fue traicionado desde adentro.
Imagínense a Pedro Castillo postulando por Perú Posible, el Partido Popular Cristiano, Fuerza Popular, el Apra o Nuevo Perú. Simplemente, no ganaría ni un chícharo, pues tiene que haber una congruencia de forma y contenido, que influya uno al otro. Es más, postulando por un partido fundado por él mismo, que no logra su inscripción, a pesar de estar premunido de la “alta popularidad”, no pasaría esta valla.
Lo que sostenemos no es una posibilidad, sino una realidad, sometida a la práctica. Recordemos que cuando el profesor Castillo postuló a la alcaldía del distrito de Anguía, en Chota, el año 2002, por el partido Perú Posible, no encontró ni su voto.
Analicemos paso a paso, para desenmascarar el temor de la prensa oligárquica al partido. En primer lugar, sin un partido es imposible lograr una candidatura, postular a un cargo de elección popular, ser electo y menos ser autoridad política. Sería imposible, en las circunstancias actuales, acceder al poder.
Es innegable que entre el candidato y el partido tenga que existir una correlación simbólica en que ambos se fortalezcan. Para entonces Perú Libre, estaba preparándose hace rato para esta contienda, tenía experiencia de dos gobiernos regionales, tenía tecnócratas partidarios, ejecutó obras de gran impacto hasta hoy no superadas, contaba con comités regionales a nivel nacional, tenía candidato nacional, adquirió un local partidario en la capital, articuló un centro de operaciones en la capital, además de contar con relaciones internacionales. Nada fue improvisado.
Lo más importante, es que tenía nombre propio, símbolo, lema y un programa de gobierno difícilmente refutable. El desarrollo del partido llevaba dieciséis años de alumbrado en los Andes, entre la extraoficialidad y la oficialidad reconocida, rescatando una ideología satanizada, que nadie quería enarbolar por la represión al que fueron sometidos políticos, académicos, estudiantes y sindicalistas. Empero, no solo rescata, sino que interpreta y adecua a la realidad, prendiendo nuevamente su chispa, reflejándose en los triunfos frecuentes en Junín.
La caída de Pedro Castillo, no tiene otra explicación que no tener un partido político sólido que lo sostenga, no haberse sometido a su disciplina y recomendaciones de la dirección política, creyó que era un simple vehículo que podía reemplazarse. Si el partido hubiera estado en el gobierno, Castillo se hubiera sostenido en el poder, no hubiera cometido la necedad que hizo: fraccionar y quedar sin bancada parlamentaria, invitar a la disidencia a los congresistas, utilizar prefectos y funcionarios para soñar un partido propio que le permita una “reelección”, aceptar el plan de gobierno caviar y creerles a los golpistas que él sería el golpista.
Las protestas estaban empezando contra Castillo en muchas regiones, iban a desestabilizarlo, hasta podría haber caído por sus propias traiciones al programa prometido, pero la derecha siempre “bruta y achorada” se adelantó con un golpe de Estado y terminó blanqueando al profesor de sus inconsecuencias con el pueblo. Al apuntarle con metralletas, lo victimizaron y no dejaron que su pesadilla se esfume sola, la revivieron.
Sostener que Castillo ganó y no Perú Libre, es como afirmar que el socialismo nunca funcionó y, a pesar de eso, hay que destinarle ingentes recursos para destruirlo. Una paradoja a todas luces. Lo cierto es que el socialismo sí funciona y el partido también. Caso contrario, no encarcelarían a sus líderes, no habrían fabricado a los “dinámicos del centro”, no habrían allanado y embargado sus locales, no les aplicarían el lawfare, no me habrían sentenciado dos veces para luego tener que absolverme, es más, no estaría en la clandestinidad.
No solo al partido, sino también al pueblo, se le pretende rebajar la autoestima con esa afirmación, presentándolos como enanos intelectuales, sin trascendencia, guiados solo por el folklorismo que traía encima Castillo, el sombrero, el mote, la condición de maestro o rondero y el color cobrizo. Eso está bien para los fachos racistas, pero no para el marxismo clasista.
Temen al partido porque enarbola una ideología que es capaz de destruir los privilegios de clase de los banqueros y los empresarios transnacionales, entre otros, sin necesidad de un presupuesto significativo, solo persuadiendo al pueblo con una lógica sencilla. Esto quedó demostrado en las elecciones del año 2021 y es la misma razón de por qué la oligarquía criolla nos teme y no la tendrá fácil de ganar el 2026, a no ser con fraude.
Para combatir al partido, utilizan todo tipo de opinólogo, nacional o foráneo, para que, en una especie de predicción del más allá, digan que sin Mesías es imposible un triunfo. Es aquí donde pregunto al partido y al pueblo: ¿cómo creer a los opinólogos perdedores que nosotros mismos los derrotamos?, ¿qué podrían enseñarnos si no es lamerse las heridas y recurrir al golpe de Estado para sobreponer su predicción fallida?
El partido sigue siendo la fuerza dirigente y si no fuera así, es mejor no ganar las elecciones para terminar como Castillo, traicionando y traicionado. El partido tiene que entrar al gobierno bien articulado y eso pasa por los filtros a su interior, mejorando sus propuestas, enraizándose con el pueblo, pronosticando su sucesión en el poder y evitando los errores de antaño.
Discurso del Embajador Song Yang en la recepción con motivo de la celebración del 98° aniversario del Ejército Popular de Liberación de China
Es un honor darles la bienvenida a la recepción organizada por la Embajada de la República Popular China en la República del Perú, donde conmemoramos juntos el 98º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación de China. Estos días, el Perú está celebrando con júbilo su 204° aniversario de independencia. Aprovecho esta ocasión para expresar mis más sinceros deseos de estabilidad nacional, armonía social, desarrollo económico y bienestar para el pueblo peruano.
Este año conmemoramos también el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial. Hace ocho décadas, tras 14 años de lucha ardua y heroica, con un enorme sacrificio de más de 35 millones de bajas, el pueblo chino logró la gran victoria en la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa. China apuntaló el principal frente en Oriente de la Guerra Antifascista Mundial, haciendo contribuciones trascendentales a la victoria global.
Basándose en la victoria histórica referida, China, junto con los países aliados antifascistas, incluido el Perú, estableció un sistema internacional centrado en las Naciones Unidas, un orden internacional basado en el derecho internacional y normas fundamentales de las relaciones internacionales cimentadas en los propósitos y principios de la Carta de la ONU. China se convirtió, con pleno derecho, en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Al recordar esta historia, no debemos olvidar que la recuperación de Taiwán a China fue uno de los frutos de la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y constituye una parte importante del orden internacional de posguerra. Como enfatiza el Presidente Xi Jinping, documentos de peso jurídico internacional como la “Declaración de El Cairo” y la “Declaración de Potsdam” afirmaron la soberanía de China sobre Taiwán. Se trata de hechos históricos y jurídicos incuestionables, y la autoridad de la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU es innegable.
La historia es el mejor libro de texto, y también el más eficaz elixir de conciencia. Las profundas lecciones y la gran victoria de la Segunda Guerra Mundial nos llevan a una conclusión contundente y aleccionadora: la paz es duramente ganada y debe ser defendida. China siempre ha seguido una política de defensa de carácter defensivo, resguardando firmemente la soberanía, seguridad e intereses de desarrollo. Sabemos bien: “Armas abandonadas invitan al invasor, paz desprevenida camina al abismo.” Defender la paz requiere contar con una capacidad de defensa sólida. Hoy, China ha logrado importantes avances en la modernización de la defensa nacional, y está mejor preparada para materializar la lógica pacífica del camino de fortalecimiento militar en la nueva era: “Solo teniendo la capacidad bélica se puede mantener la paz.”
Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China defiende con firmeza los logros de la Segunda Guerra Mundial y el orden internacional de posguerra, adhiriéndose siempre al camino del desarrollo pacífico, respetando la soberanía e integridad territorial de todos los países y, sin importar cuánto avancemos, nunca buscaremos hegemonía, expansión o impondremos a otros pueblos el sufrimiento que hemos experimentado. El pueblo chino está comprometido con la amistad con todos los pueblos del mundo, siendo constructor de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global y defensor del orden internacional. En febrero de este año, China presidió una reunión de alto nivel de Consejo de Seguridad de ONU con Tema “Practicar el Multilateralismo, Reformar y Mejorar la Gobernanza Global”, inaugurando la conmemoración del 80º aniversario de la fundación de la ONU, impulsando a todas las partes a reafirmar el propósito original de la fundación de la ONU, observar los propósitos y principios de la Carta de la ONU, y practicar conjuntamente el verdadero multilateralismo, lo cual pone de manifiesto la responsabilidad de una gran nación.
Al observar el mundo actual, vemos cómo se multiplican los conflictos regionales y las turbulencias, se perpetúan el hegemonismo y la política del poder, mientras se entrelazan y superponen toda clase de amenazas a la seguridad, tanto tradicionales como no tradicionales. Ante el interrogante de nuestra época sobre el rumbo de la causa de la paz global, el Presidente Xi Jinping propuso con visión estratégica la Iniciativa de Seguridad Global, aportando sabiduría china para reducir el déficit de paz y ofreciendo soluciones chinas a los desafíos de seguridad internacional. Durante los últimos tres años, China, en su doble condición de segundo mayor contribuyente financiero a las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y principal proveedor de tropas entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, ha demostrado un firme compromiso con el papel central de la ONU en la gobernanza de seguridad global. Nuestros cascos azules han sido desplegados consecutivamente en zonas críticas como Sudán del Sur, Líbano, la República Democrática del Congo y Malí. Frente a las acciones de ciertos países que buscan inflamar la rivalidad estratégica entre grandes potencias y avivar la confrontación entre bloques, China subraya la responsabilidad especial y crucial que tienen las principales potencias en la salvaguardia de la paz y seguridad mundial, y promueve la construcción de un marco de relaciones entre grandes potencias caracterizado por la coexistencia pacífica, la estabilidad general y el desarrollo equilibrado. En cuanto a los temas candentes internacionales y regionales, China ha sido activa en promover la paz mediante el diálogo, logrando con éxito la reconciliación entre Arabia Saudita e Irán, y continúa esforzándose por soluciones políticas para crisis como el conflicto ucraniano y la cuestión palestino-israelí. En mayo de este año, en la inauguración de la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, el Presidente Xi Jinping resumió sistemáticamente las experiencias exitosas del desarrollo de las relaciones China-América Latina y anunció el lanzamiento de “Cinco Grandes Programas”: El programa de Unidad, El programa de Desarrollo, El programa de Civilización, El programa de Paz y El programa de Conexión entre los Pueblos. Entre los cuales, El programa de Paz expresó claramente la voluntad de China de trabajar junto con América Latina y el Caribe para implementar la Iniciativa de Seguridad Global, intensificando la cooperación en áreas como prevención de desastres, ciberseguridad, lucha contra el terrorismo, anticorrupción, control de drogas y combate al crimen organizado transnacional, con el firme propósito de garantizar la estabilidad regional.
Estimados amigos, la amistad entre China y el Perú tiene profundas raíces y permanece arraigada en el corazón de nuestros pueblos. En el camino hacia la paz y el desarrollo, China está dispuesta a trabajar junto con el Perú bajo los principios de respeto mutuo, apoyo recíproco, trato en igualdad y beneficio compartido, para impulsar juntos la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y avanzar hacia una mañana de paz duradera y seguridad universal. Con motivo del 98º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación de China, deseo que la amistad entre nuestros países y nuestras Fuerzas Armadas se fortalezca con el paso del tiempo.
Finalmente, comparto una importante noticia: para conmemorar el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, China celebrará el 3 de septiembre de este añoun solemne Desfile Militar en la Plaza de Tiananmen, en Beijing. ¡Invitamos cordialmente a todos a compartir este momento histórico!
El fin de semana largo nos dejó varios temas para comentar. Sobre el discurso de la Sra. Boluarte, no creo que haya mucho que decir; todo seguirá igual, sin un mea culpa ni nada. Al contrario, la inquilina de palacio, muy suelta de huesos, señaló que se zurró en el programa de Perú Libre “según ella por el bien del país”, ya que no quería llevarlo al desastre y a ser un país fallido como son Cuba, Venezuela y Bolivia. Este exabrupto de la inquilina de palacio, que tiene 0% de aprobación, nos ha generado una crisis diplomática, que ha sido tomada por la mayoría de bolivianos como de quien viene, es decir, de una persona que no vale nada y que no representa a nadie y mucho menos al sentir nacional.
En el derecho hay un axioma que dice: a confesión de parte, relevo de prueba. Fue la propia Dina Boluarte la que ha señalado en su discurso el desprecio que siente por su propia clase y reconociendo su traición no solo a Perú Libre, partido que le dio la oportunidad de dejar de ser una NN, sino también al programa y plan que durante la campaña se llevó a calles y plazas. Para lo único que ha servido su mensaje presidencial, aparte de la crisis diplomática, ha sido para tirar por los suelos esas falacias que decían que ella protegía a Vladimir Cerrón o que Perú Libre era parte del cogobierno de la derecha con Boluarte.
Otro de los temas interesantes son las encuestas que han salido publicadas en algunos medios de comunicación. Según CPI, la encuesta por candidatos la encabeza Keiko Fujimori con 9.7%; le sigue Rafael López Aliaga con 8.9, tercero Carlos Álvarez con 7%, López Chau con 3.1 y Vladimir Cerrón con 2.8, seguido de Acuña y Butters con 1.9 y 1.8 respectivamente.
En la encuesta de Ipsos, donde la pregunta es por partidos políticos, el orden cambia y tenemos que Fuerza Popular está primero con 9%, Acción Popular 5 y Perú Libre en tercer lugar con 4%, junto con Renovación Popular y Alianza para el Progreso.
Al parecer, la falacia del “fujicerronismo” se está cayendo, lo que hace que Vladimir Cerrón y Perú Libre sigan creciendo en las encuestas, siendo lo contrario para la derecha, y que sus principales candidatos, en este momento Keiko y RLA, quienes están llegando a su techo, y los nuevos candidatos tendrán que remar muy duro para lograr posicionar sus símbolos, ya que nadie los reconoce aún; tarea dura, por lo que los partidos conocidos siguen teniendo ventaja.
(Hasta) Más allá de la victoria: el comunismo como horizonte y los traidores como obstáculo
Por: Tacho Robles Aliaga
“(Hasta) Más allá de la victoria” no es una consigna vacía ni un simple eslogan de campaña. Es una declaración de principios. Es la brújula filosófica de quienes entienden que ganar una elección no significa haber tomado el poder, que ocupar una curul no equivale a haber transformado el sistema, y que el socialismo es apenas la antesala de un objetivo mayor: el comunismo.
En los tiempos del colonialismo moderno, disfrazado de democracia liberal, ONG humanitaristas y tratados de libre comercio, la verdadera emancipación se vuelve un acto casi herético. En este contexto, Vladimir Cerrón ha sido una de las pocas voces que no han perdido de vista el horizonte: la construcción de una sociedad sin clases, sin propiedad privada, sin Estado. Una sociedad verdaderamente libre.
Pero no todos los que llegaron al poder de la mano del pueblo han entendido este camino. Una vez asegurada la curul, algunos “compañeros” –con minúscula y sin dignidad– abandonaron toda coherencia ideológica. Hoy deambulan como mercenarios parlamentarios, saltando de bancada en bancada, no por principios, no por estrategias políticas, sino por beneficios, favores y cuotas de poder. Han convertido la traición en carrera profesional y el transfuguismo en religión parlamentaria.
La victoria electoral del 2021, con todo su simbolismo histórico, no era el final del camino. Era solo el inicio. El verdadero reto comenzaba luego: gobernar para las grandes mayorías, desmontar el viejo aparato oligárquico, iniciar la transición hacia una economía planificada, recuperar soberanía nacional, y sentar las bases de una cultura popular emancipadora. Pero a muchos congresistas electos, les ganó el miedo, la comodidad, el chantaje del sistema o, simplemente, su verdadera naturaleza oportunista.
La historia no será benévola con estos personajes. Como en toda revolución inconclusa, quedarán en el registro no como víctimas ni como héroes, sino como traidores de ocasión, como tránsfugas del alma. Mientras ellos “negocian” su voto como quien subasta una gallina vieja, el pueblo sigue esperando transformaciones reales, no solo discursos ni migajas.
Por eso, conviene recordar siempre que el camino revolucionario no termina en una urna, ni en un Congreso tomado por oportunistas. Como dijo alguna vez un verdadero líder revolucionario: “Ganar el gobierno no es lo mismo que tomar el poder.”
Y en esa ruta, sigue latiendo la frase que molesta a los mediocres y asusta a los tibios:
“(Hasta) Más allá de la victoria”… está el comunismo.
Y más allá de los traidores… está el pueblo que no olvida.