Médico Cirujano, Especialista en Neurocirugía, Magíster en Neurociencias, Doctor en Medicina, Expresidente de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales - ANGR, Gobernador Regional de Junín, Secretario General Nacional del Partido Político Nacional Perú Libre.
El retorno de Perú Libre al gobierno, este 18 de febrero de 2026, es un triunfo de carácter simbólico, pero altamente significativo, porque reivindica al pueblo que murió en el campo de batalla defendiendo el voto popular que fuera violentado por un golpe de Estado que depuso al primer presidente de izquierda en el Perú.
También significa que los golpes de Estado tienen una utilidad de vida media cada vez más obsoletos y que la correlación de fuerzas en una democracia puede reducir sus impactos o retrotraer los fenómenos. Entendido así, los golpistas de Gómez de la Torre, Williams Zapata y Colchado Huamaní, pasan inexorablemente al basurero de la historia.
José Balcázar no es militante del partido, pero si miembro de nuestra bancada y, por ende, propuesta orgánica. Es el candidato del consenso que logra derrotar al bloque derechista más sólido en el Parlamento.
Este retorno demuestra que el “fujicerronismo” es una alucinación caviar. La elección de José Balcázar, quien derrotó a María Alva, evidencia que el “fujicerronismo” no existe, pues ambas fuerzas fueron las beligerantes. Por un lado, el fujimorismo defendió la permanencia de José Jerí Oré en el cargo de presidente y, posteriormente, trató de reemplazarlo por su candidata Alva, fracasando doblemente. Por el otro, Perú Libre, impulsó la vacancia de Jerí e impuso como su sustituto a Balcázar.
Pero, ¿cómo se ganó esta batalla? No es precisamente una táctica perulibrista genuina, sino la aplicación de leninismo puro. Existen tres tácticas para el caso: el camino en zigzag hacia la cima, la identificación de la grieta política y la construcción de la cadena heterogénea, siendo que de estas se escogieron las dos últimas.
La grieta política como factor clave. La pérdida de Alva fue precipitada porque las elecciones presidenciales generaron una grieta insalvable entre Fuerza Popular y Renovación Popular, quienes sostenían al gobierno censurado, pero que ahora competían en su afán de hegemonizar la representación de la derecha para el futuro balotaje. Esta circunstancia dio chance para que Perú Libre postulara a su candidato ganador.
Teoría de la cadena heterogénea. Es imposible que Perú Libre, con once votos en el Parlamento, haya puesto un presidente de la república; esto solo puede entenderse porque fue capaz de eslabonar una cadena heterogénea, de izquierdistas, centristas y algunos derechistas, quienes apoyaron amparados en el voto secreto.
Estas tácticas, si bien son flexibles, no cambian el objetivo, también conocido como estrategia: llegar al gobierno, como parte de la construcción del poder.
Balcázar tiene varias tareas como revisar o anular la compra superflua de los aviones, las concesiones de los puertos de Paracas y Matarani que el vendepatria las amplió, la privatización de Petroperú, la venta de la Base Naval del Callao, la reapertura de las relaciones internacionales, retirar al Perú del pacto con la OTAN, el cierre de la ATU, la SUTRAN y SERVIR, el retiro de malos funcionarios como el jefe de la PNP y de Indecopi quienes responden a los intereses de Intercorp, reconocer los derechos laborales y elaborar sus reglamentos inmediatamente, pedir perdón a nombre del Estado por los crímenes en las protestas del sur, entre otras. Hay tanto por hacer.
Hace mucho tiempo que la región Puno se convirtió en el epicentro político del sur, lo que le confiere un respeto, pero también una responsabilidad histórica. El golpe electoral decisivo que concluyó con el primer triunfo nacional de la izquierda peruana en el 2021 es un mérito innegable. Posteriormente, la defensa de la voluntad popular tras el golpe de Estado, la sangre derramada de sus hijos y su predisposición a la revancha histórica lo siguen situando como la vanguardia.
Mariátegui decía que los hombres y los pueblos siempre tienen una fe, una esperanza, una utopía o un sueño; caso contrario, su vida sería infecunda. Esto implica que no bastan los bienes materiales, sino que debe contarse con el espíritu que permita impulsar la lucha, con la fe de la victoria, y esta solo será posible si se aplican los cinco principios de las ciencias sociales: unidad, compromiso, identidad, decisión y acción.
Es conocida la capacidad organizativa del pueblo de Puno, habiendo creado un gran número de organizaciones populares, pero a la vez son tantas que precisamente dificultan la lucha unitaria; mientras no reconozcan que esta tarea debe encabezarla alguien, liderarla un dirigente al mando general o, en su defecto, un solo partido, no podrían ser todos. Eso parece que cuesta, porque nos gana la psicología individualista, propia de la mayoría en una sociedad capitalista.
Una vez reconocida la cabeza, debe accionarse con disciplina, jerarquía, lealtad, centralismo democrático, ejecución y balance de nuestras acciones; solo así podremos corregir errores y afianzar nuestros aciertos, llegando a la cima de nuestros objetivos. Caso contrario, estaremos condenados a una victoria parcial, infecunda e intrascendente, como fue nuestra primera experiencia de gobierno nacional.
Nadie en su sano juicio podría aplaudir el golpe de Estado al profesor Castillo, pero también debemos reconocer que el hombre no estaba preparado para conducir el país, tampoco la sucesora que terminó por usurpar el cargo en complicidad con los golpistas. Perú Libre ha hecho una profunda autocrítica en el libro Del Campo a la Ciudad, de la forma como se compuso la fórmula presidencial, responsabilidad absoluta de la dirigencia, razón por la cual en esta ocasión solo concursan militantes.
Sé que hay un sentimiento de nostalgia que invade al pueblo respecto al profesor Castillo, pero tampoco es bueno caer en la subjetividad o aferrarnos al sentimiento de la lástima. Es necesario exponer nuestras deficiencias, criticarlas, contracriticarlas, autocriticarlas y rectificarse, sin temor a los resultados.
En las actuales circunstancias de lucha de clases, solo se ha salvado una candidatura del pueblo, porque no han podido liquidarla. Me refiero a la fórmula presidencial de Perú Libre. Sustento este argumento porque líderes como Gregorio Santos, Walter Aduviri, Antauro Humala, Pedro Castillo, entre otros, están encarcelados, clandestinos, proscritos o presos posgolpe, liquidando sus aspiraciones políticas y con ellas las del grupo social que nuclean.
Estos hechos no tienen una naturaleza jurídica, son actos puramente políticos. La lucha en el fragor de la política nos ha enseñado una fórmula para resolver esta enmarañada situación, y es que a los problemas políticos se les aplican soluciones políticas y no de otra naturaleza. Es decir, esta pasa por volver a ganar las elecciones e indultarlos; no hay otra forma, pasa porque los cholos volvamos a Palacio para gobernar con realismo, audacia e inteligencia.
Respecto a la representación de Perú Libre en la Mesa Directiva. El espacio de la Mesa Directiva es un derecho, un espacio de poder, aunque en minoría. Si en 2021 y 2022 nos hubiéramos despojado de este prejuicio y no le hubiéramos dejado la Mesa servida en su totalidad a la derecha, es posible que se hubiera evitado la vacancia presidencial al renunciar un miembro ante la falta de los 104 votos para dar continuidad a dicho proceso, pero no había una voz. Fue un craso error que no debemos volver a cometer, porque espacio que no ocupas en política es ocupado por tu adversario.
Los enemigos dicen que nos aliamos al fujimorismo, pero si eso fuera cierto, me pregunto: ¿cuáles han sido los frutos de esa alianza? Simplemente no existen. ¿Acaso Perú Libre ha promovido o apoyado leyes sobre concesiones mineras, petroleras, gasíferas; amnistía a los militares por crímenes de lesa humanidad; exoneración de impuestos a los juegos de azar; permiso a las tropas militares estadounidenses para ingresar a territorio peruano; restablecimiento de la bicameralidad; restitución de la firma de Fujimori en la CPP 93; beneficios tributarios a las exportadoras y flexibilización laboral? No existe ninguna prueba y no pasa de ser una campaña contra el partido.
Respecto a las mal llamadas “leyes procrimen”. El Partido está en una escalada de persecución político judicial, donde actúan contra él la prensa hegemónica, los servicios de inteligencia estatal, y, el sistema nacional de Justicia, conspirando contra su existencia. Estando en la Comisión de Justicia, se han revisado las leyes con las que se persigue al pueblo y se somete a largos procesos judiciales indefinidos, con medidas coercitivas, impidiendo el ejercicio de los derechos políticos. Básicamente, tenían el espíritu de liquidar la oposición política.
Nosotros fuimos víctimas el 2021 con el caso “Saneamiento de La Oroya” (por lo que no pude postular, para que luego de 5 años el TC anulara la sentencia); el 2023, con el caso “Aeródromo Wanka” (para que luego de 2 años la CSJ me absolviera de todos los cargos); y, actualmente, con el pedido de prisión preventiva en un proceso que, finalmente, estoy seguro, será archivado en dos años.
Todos sabemos que el Sistema Nacional de Justicia (MP, PJ, PGE, JNJ, DP, TC y JNE), estuvo capturado por la izquierda caviar y, en alguna medida, persiste en el MP y el PJ. Es simple darse cuenta; sus fallos hablan por ellos.
Mis bienes han sido embargados, incluyendo mi casa; he sido separado de mis centros laborales, mis cuentas han sido extinguidas; los sueldos y pensiones de docencia y viudez de mi madre, incautados; a pesar de que no cuento ni siquiera con una acusación fiscal, sentencia, inhabilitación o reparación civil que deba al Estado. La viabilidad de mi candidatura por el JNE da fe irrefutablemente de lo que menciono.
Las leyes, antes de su modificación, violaban las garantías fundamentales de los justiciables, pero se aplicaban selectivamente; como lo que ocurría con Odebrecht, la corrupta transnacional defendida por los propios fiscales, nunca se le embargaron sus cuentas, no se le extinguieron sus bienes, no se detuvo preventivamente a Barata, se le dejó fugar a Brasil, se le devolvió la hidroeléctrica Chaglla, no terminaron de pagar su reparación civil y actualmente sigue contratando con el Estado.
Es más, la candidata presidencial caviar, exministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, firmó el Decreto Legislativo N.° 1301-2016, permitiendo que los jefes de las organizaciones delictivas se acojan a los beneficios de suspensión de las penas. Así se salvó al delincuente de Jorge Barata y José Graña Miro Quesada, dueños de Odebrecht y diario El Comercio; este último defraudó más de 300 millones al Estado. Asimismo, emitió el D. U. N.° 003-2017, que “Asegura la Continuidad de Proyectos de Inversión”, permitiendo que Odebrecht siga contratando con el Estado bajo el pretexto de “evitar la desaceleración de las inversiones en el país”.
Las razones por las que el Parlamento modificó las leyes, haciendo que regresen a su cauce garantista, son las siguientes, para lo cual tomaré tres ejemplos. La Ley N.º 31990, que según ellos limita la colaboración eficaz y favorece la impunidad. Falso, esta establece plazos fijos para que el colaborador eficaz corrobore su información hasta 8 meses y 8 adicionales. Si no lo haría en este tiempo, simplemente no sería eficaz, porque se supone que el Estado debe desbaratar las organizaciones criminales en el acto y no en décadas. Además, el acuerdo ahora deben hacerlo con un abogado defensor para evitar la manipulación fiscal.
La Ley N.º 31751 o “Ley Soto”, dicen que reduce el plazo de prescripción. Falso, el tiempo de prescripción es el mismo, está intacto: el máximo de la pena más la mitad del mismo. Lo que se limitó fue una figura inventada llamada “suspensión de la prescripción”, creada para sacarle la vuelta a la ley e inaplicar este derecho.
La Ley 32326, que según ellos eleva los requisitos para confiscar bienes a las organizaciones criminales. La ley se corrige para que no te despojen de tus bienes sin una sentencia firme; este abuso solo se daba en el Perú, cualquiera podía ser denunciado por cualquier delito y, antes de tener una acusación fiscal, tus bienes ya habían sido extinguidos. Actualmente, con la nueva ley, basta aplicar la incautación y el decomiso, las mismas que no se han modificado.
Nuestra candidatura combate contra dos frentes: a la derecha y a su infaltable compañera la izquierda caviar. Está de más hablar de la derecha propiamente identificada, pero es necesario desenmascarar a la falsa izquierda, esa falsa oposición que confunde al pueblo, donde encontramos a los partidos de Juntos por el Perú, Ahora Nación y Venceremos.
Juntos por el Perú es la candidatura más débil del flanco izquierdista caviar, donde se han reciclado sus actuales congresistas, disidentes de Perú Libre y la familia del profesor Castillo, quienes tienen las mejores posiciones en la lista. Estructuralmente, solo tiene 26 listas de 57 e históricamente es la bancada con la menor producción legislativa.
Ahora Nación, partido que la caviarada hace lo imposible para presentarlo como una alternativa de izquierda, pero en el fondo sus líderes son viejos apristas, como su candidato a la presidencia. Este partido se articula con dos brazos. El primer brazo es caviar, donde se unen paradójicamente una facción “pro castillista” con sus captores “expolicías y golpistas de Castillo” (excoroneles Harvey Colchado y Walter Lozano). Su otro brazo es el claudicante Partido Comunista Peruano – Unidad, es decir, la heroica Construcción Civil, postulando a su secretario general Luis Villanueva al Senado.
Venceremos representa una candidatura improvisada con la misma estructura y los mismos brazos que la anterior. El brazo caviar lo conforma Nuevo Perú de Verónika Mendoza y Alberto Quintanilla. El otro brazo es el también claudicante Partido Comunista del Perú – Patria Roja, es decir, los enemigos históricos del magisterio, la Derrama Magisterial.
Me encuentro no habido, como todo perseguido político, en un espacio del que solo el pueblo me sacará y llevará hasta Palacio, si así lo considera, en un hecho histórico sin precedentes en el mundo, para darle un giro de timón al país, el mismo que no logró su objetivo el 2021.
Debemos asumir la participación de Perú Libre como un plebiscito respecto a la Asamblea Constituyente. El Partido luchará por espacios de poder político en estas elecciones y esperamos que sus resultados no sean producto del azar, sino de la conciencia del pueblo, competencia de la capacidad organizativa del partido y del ensamble con el pueblo.
Que libraremos una batalla asimétrica contra los partidos de la derecha empresarial (burguesía burocrática) y los partidos de la izquierda caviar (burguesía financiera), no es ninguna sorpresa, son las circunstancias de siempre, sobre las cuales nos hemos sobrepuesto.
Esta última es la falsa izquierda, financiada por tres fuentes: fondos extranjeros, norteamericanos (Usaid) y sionistas (George Soros); por las patronales empresariales (Confiep, grandes mineros y Grupo Intercorp); y, finalmente, por el Estado, mediante consultorías millonarias. Esta izquierda es la carnada con que siempre engatusaron al pueblo, quinta columna disfrazada de revolucionaria, que debe ser erradicada.
Esta es la razón por la que nunca emiten un solo comunicado contra el imperialismo norteamericano, ni contra el Estado genocida de Israel, pero saludan el golpe de Estado a Evo Morales, califican de dictadura a Cuba y saludan la invasión a Venezuela, lo que evidencia su dependencia financiera como agentes del imperio.
En el plano internacional, hemos sido testigos de la invasión militar a Caracas, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, más de 100 asesinados, entre venezolanos y cubanos, defendiendo la revolución bolivariana, que no es más que defender a la propia Latinoamérica. Asimismo, el imperio amenaza con arreciar el bloqueo a Cuba y las agresiones se extienden a Nicaragua y México. También vemos atónitos el intento de EE. UU. de apropiarse de Groenlandia y somos testigos de la guerra franca contra Rusia a través de Ucrania y la guerra velada contra China a través de Taiwan.
Es que debemos entender que la guerra no es ninguna maldición del cielo, sino el curso natural del desarrollo capitalista. Al existir una guerra despiadada y encarnizada entre los grandes monopolios, cárteles o grupos económicos, esta se traduce en la necesidad de controlar las rutas económicas, los mercados internacionales, los recursos naturales y la mano de obra colonizada, conllevando un nuevo reparto del mundo y, finalmente, la anexión territorial.
En Latinoamérica, la derecha ha recuperado posiciones por la razón, la fuerza o la invasión. No seamos ajenos a lo sucedido con Venezuela, pues la motivación principal fue apropiarse del petróleo y sus riquezas minerales.
En el Perú y especialmente en Puno, la guerra futura se dará por el litio y por el agua dulce del lago Titicaca. Si desde ahora no tomamos precauciones, el exterminio de nuestro pueblo se dará inexorablemente, tras un ataque directo o indirecto a través de otra nación. No hay que ser brujo para darse cuenta.
Como parte de esta ocupación está la toma de posesión por 10 años de la Base Naval del Callao, las misma que será prorrogable. La justificación es que se realizará una inversión de 1500 millones USD, que pagará el Estado peruano, para modernizar su infraestructura, pero que la misma estará a cargo de los militares estadounidenses. Conforme la historia nos demuestra, ellos no saldrán jamás, como sucedió con la Base Naval de Guantánamo en Cuba y otras que controlan en el mundo.
No podemos callar este oprobio, sería desmentir la esencia del nombre de nuestro partido: Perú Libre. El presidente José Jerí es el principal responsable de esta capitulación a la soberanía, además de la mayoría vendepatria del Congreso, los mismos que han autorizado para que este 2026 los militares estadounidenses estén presentes en las 24 regiones del país; indudablemente Puno está en la lista.
Sumado a ello, se quiere privatizar la estatal Petroperú y entregar el poder energético al oligopolio constituido por Repsol, Primax y Pecsa, afectando económicamente a la clase trabajadora. Los trabajadores deben ser conscientes de que, sin ideología proletaria, sin partido socialista, sin sindicatos leales y sin Estado fuerte, están desarmados, liquidados y condenados a la explotación perpetua.
Mariátegui habló de la revolución sin calco ni copia. En esa tarea es que se diseña la construcción de Perú Libre hace 20 años, un partido que marcha del campo a la ciudad, con defectos, con errores, con traiciones, con conspiraciones, con persecuciones, pero siempre avanzando, con modestos logros y nunca deteniéndose. Esa es la razón por la que hemos llegado hasta aquí.
Hoy en día, la revolución no la hará el proletariado o el campesinado solo, pues se necesita del concurso de todos, incluyendo a la clase media emergente y a los empresarios nacionales patriotas. Si logramos su articulación, constituirá un avance sin precedentes, librándose una lucha clasista entre la clase mayoritaria, productiva y ayuna de poder, contra la clase minoritaria, improductiva que controla el poder.
En esa contradicción se bate esta campaña: el pueblo con su movilización política y los ricos comprando los medios masivos. Pero existe algo que ellos jamás tendrán para combatirnos: la ideología del proletariado, que sin mayor herramienta que la persuasión o el convencimiento es capaz de destruir los privilegios de clase de los ricos. Conquistada la meta, no debemos caer en lo que cayó el gobierno del profesor Castillo, que paso a enumerar:
Prescindir del Partido, como fuerza dirigente de la militancia, del gobierno y la sociedad. Sin un partido es imposible acceder, sostenerse y sucederse en el poder.
Fraccionar la bancada parlamentaria, lejos de fortalecerla, sumarla, mantenerla o, en el peor de los casos, minimizar su reducción. En el parlamento se deciden hasta las cosas morales, éticas o religiosas, por el número de votos; no hay que ser ciegos, así no estemos de acuerdo.
Quitarse la idea de hacer la revolución aplicando o concesionando recetas neoliberales, que terminaron en el D.S. 164-2021-PCM, documento que arrió la bandera del cambio popular, asumió el programa socialdemócrata caviar y plasmó históricamente la traición al programa perulibrista.
No confiar en nuestra militancia, en nuestros cuadros políticos, así sean principiantes. Es natural que nuestros cuadros carezcan de la experiencia abundante; es algo natural en un gobierno del pueblo, porque nunca ha estado en el poder, no se le puede exigir una amplia experiencia.
Solo técnicos en el gobierno. Los pocos hombres que conduzcan el nuevo Estado deben ser políticos altamente técnicos y a la vez técnicos altamente políticos. No se debe recurrir, por ningún motivo, a los técnicos de la burguesía; eso es un craso error. El gobierno no se puede compartir con los derrotados de clase.
No integrarse al bloque socialista latinoamericano. Ser antimperialistas es un principio abierto, lo que crea conciencia en las masas e impide que usen nuestra cabeza, llegando al extremo de hacernos repetir su perversa doctrina: “América para los americanos”.
Al asumir el gobierno, el presidente debe convocar su consejo inaugural con cinco medidas claves:
El Consejo de Ministros debe aprobar el proyecto de ley de referéndum para convocar a una Asamblea Constituyente, alternativamente el retorno a la Constitución de 1979 o solicitar facultades legislativas constitucionales al Congreso.
Invitar a los grandes empresarios nacionales y transnacionales para renegociar bilateralmente los contratos-ley lesivos al pueblo peruano, en aplicación al artículo 62 de la actual Constitución.
La nacionalización, estatización o recuperación de la administración de un yacimiento estratégico solo procede cuando se agoten los mecanismos de derecho.
Potenciar las facultades de Indecopi para desarticular los oligopolios y monopolios, en aplicación del artículo 61 de la actual Constitución.
Establecer un pacto de gobierno público entre la PCM y la ANGR, las que serán los brazos ejecutores de un gobierno popular, para reimpulsar la descentralización en miras a su irreversibilidad.
Finalmente, el término de “Vamos por la revancha” significa tres cosas: 1) Lucha popular, para hacer respetar la voluntad del pueblo, la misma que fuera desconocida después de elegir a su presidente; 2) Lucha interna, contra los traidores, disidentes y tránsfugas, que no cumplieron con implementar el programa de gobierno; 3) Lucha externa, orientada a disciplinar a la derecha, la oligarquía y la casta golpista nacional y foránea, haciendo que regrese el partido al gobierno.
Muchas gracias y deseo todo el éxito a nuestros candidatos en estas elecciones nacionales rumbo a Palacio y al Congreso.
¡Vamos por la Revancha! ¡Hasta Más Allá de la Victoria!
Ciudad de Puno, 25-01-26
(*) Discurso del secretario general nacional de Perú Libre, Dr. Vladimir Cerrón, en la presentación de candidatos a la Fórmula Presidencial y Parlamento.
El 3 de enero de 2026, se realizó una invasión militar aeronaval a Caracas, con el objetivo de secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros, movilizando un centenar de aviones, más de una decena de helicópteros y un comando de élite.
Los resultados fueron más de 100 muertos, entre venezolanos y cubanos, encargados de la custodia presidencial y algunos civiles. El presidente y su esposa fueron llevados en un helicóptero hacia un portaviones en el mar Caribe y posteriormente a los EE. UU., donde están siendo juzgados. Se les acusa de narcoterrorismo, conspiración para el traslado de armas de alto calibre, entre otras, que a todas luces son un pretexto para justificar este acto delincuencial.
Lenin escribió en 1916 la obra: El imperialismo, fase superior del capitalismo, en la que describe sobre las reales causas y fines de cualquier guerra imperialista, concluyendo que la misma no es una desgracia, sino la consecuencia del curso natural del desarrollo del capitalismo, cuyo fin es un reparto del mundo repartido para disponer de las rutas económicas, mercados internacionales, recursos naturales y mano de obra colonizada.
El libro de Lenin es una descripción, como si él hubiera presenciado la invasión a Venezuela, con una lucidez extraordinaria. Esta obra pone en relieve que ninguna guerra imperialista está motivada por la democracia, la libertad, la solidaridad, ni otro eufemismo; por el contrario, las justificaciones se inventan, desde las más verosímiles hasta las más necias, como la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas, la corrupción y la inseguridad.
A EE. UU. tampoco le interesa el problema migratorio de Venezuela; es más, este es un mal planificado, provocado y engendrado por ellos mismos, por lo que la oposición venezolana, sobre todo la radicada en el exterior, debe terminar de comprender este fenómeno.
Para dar viabilidad a tal propósito, se inventa la existencia de falsas organizaciones como el “Cártel de los Soles”, creado con el pretexto de combatir al narcotráfico, al que el Departamento de Justicia de EE. UU. ha reconocido su inexistencia. Más adelante, el “Tren de Aragua”, inventado con el pretexto de la inseguridad continental, también correrá la misma suerte.
La invasión a Venezuela fue motivada fundamentalmente por dos razones: la existencia de sus grandes recursos energéticos (petróleo y gas) y recursos minerales (cobre, oro y tierras raras, denominadas así porque sus componentes son escasos y constan de 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna).
Las guerras e invasiones se producen al fracasar las medidas coercitivas de un Estado a otro, cuando una potencia pierde influencia diplomática, política, económica y cultural, o siente amenazada o disminuida su hegemonía. En el caso de Venezuela, los bloqueos económicos, financieros, comerciales, tecnológicos y alimentarios, no lograron doblegarla, por el contrario, pese a la imposición de más de 1000 sanciones económicas que la puso en una situación de economía de guerra, los alimentos que antes lo importaban en más del 70 %, ahora el 95 % se producen en territorio nacional; logró alianzas estratégicas con nuevos socios comerciales como Rusia, China e Irak; comenzó a realizar transacciones exceptuando al dólar; y era el país con mejor crecimiento económico en Latinoamérica. Este fortalecimiento estaba debilitando a EE. UU., trayendo como consecuencia el uso de la fuerza militar.
La existencia de los monopolios, cárteles, holding o grupos económicos, como Chevron y ExxonMóbil, quienes manejan el monopolio petrolero en el continente, evidencia que en la fase superior del capitalismo el libre mercado es un tema del pasado, una ficción burguesa, porque no todas las empresas pueden sobrevivir en una competencia cruenta y desigual; entre ellas se irán devorando, sobreviviendo la más fuerte.
Ahora, para que el monopolio garantice su existencia a largo plazo y logre objetivos precisos, no basta su poder económico; este es insuficiente, por lo que tiene que compartir sus utilidades con el poder político y militar estatal, los que le garantizarán protección, vigencia y existencia. No hay otra forma de controlar el mercado desde una posición dominante. En otras palabras, cuando se choca contra un monopolio, se está haciendo contra una suma de poderes.
Al existir los monopolios, se expone que la denominada “autorregulación” o la “mano invisible” del mercado no existen, son otra ficción, una farsa, pues son ellos los que regulan los precios en dependencia de sus intereses, regulación que detestan cuando el Estado lo implementa.
Como prueba, podemos mencionar que EE. UU. anunció que impondrá el precio al barril de petróleo venezolano e hizo un llamado a sus principales empresas petroleras a posicionarse en su territorio, es decir, regulando así el precio de mercado, estableciendo monopolios privados y liquidando el libre mercado, premisas que siempre negó la teoría económica capitalista.
Esta política no es ajena a las pretensiones anexionistas, depredadoras y de rapiña del imperialismo, pues EE. UU. también anunció que ellos administrarán el país, sus recursos energéticos y las utilidades que de estas obtengan, declarando tácitamente sus intenciones colonialistas.
Concluida la guerra, la invasión o la crisis, comienza obligatoriamente un nuevo reparto económico del mundo repartido en conflictos de antaño, una modificación del mapa geopolítico. En este caso, EE. UU. está obligando a Venezuela a cortar relaciones comerciales con China, Rusia, Cuba e Irak, como obligó a Panamá a cortar relaciones con China hace poco, convalidando, una vez más, que no existe el libre mercado.
EE. UU. alega que el control de estos recursos es imprescindible para ellos porque no pueden permitir que sus enemigos como Rusia, China e Irak se provean de petróleo americano, para luego atacarlos. Es la misma teoría hitleriana del “Espacio Vital”, pues se envía un mensaje especialmente al continente: “que, si pueden invadir Venezuela, secuestrar a su presidente y apoderarse de sus recursos naturales, lo pueden hacer con cualquiera, incluso fuera del continente”, posicionando a EE. UU. como país hegemónico.
Finalmente, si el Estado agredido no emana de una revolución popular, está condenado a la transición del poder político, pero si emana de una revolución y mantiene unidad monolítica con el partido, las fuerzas armadas y el pueblo, resistirá a la invasión e incluso podrá vencerla en el corto o largo plazo, lo que consolidará y llevará a la longevidad a la revolución. Estos hechos han sucedido en Cuba ante el fracaso de la invasión por Playa Girón, como en Nicaragua ante el fracaso de Los Contras, ahora como en Venezuela ante esta invasión que no logró ni podrá derrocar al chavismo.
En el tiempo que he tenido el honor de conocerlo, he podido reconocer en usted cualidades que no se improvisan ni se aprenden: la convicción profunda, la consecuencia entre pensamiento y acción, y un compromiso real con el Perú y con su pueblo. Usted no es solo un médico cirujano ni únicamente un dirigente político; es un hombre que lucha, ama y vive por su país, aun cuando ese amor le ha significado persecución judicial y política.
Desde el Partido Político Nacional Perú Libre hemos sido testigos de un hecho histórico que no puede ser negado ni borrado: usted logró conducir a un partido de provincia hasta la cúspide de la política nacional, romper el cerco limeño del poder tradicional y hacer posible, por primera vez en nuestra historia republicana, un gobierno de izquierda popular. No una izquierda de élites ni de escritorio, sino la izquierda del pueblo, la que nace de la necesidad, del trabajo, del abandono histórico y de la esperanza.
Es en ese espacio —tan combatido por los intereses económicos y el statu quo— donde se gestan los sueños de un Perú más justo, con igualdad real de oportunidades, con trabajo digno, con salud y educación al servicio de la gente y no del mercado. Por esa razón, y con absoluta claridad, me mantengo en Perú Libre: porque es el único partido del espectro político con el que puedo identificarme sin renunciar a mis principios ni arrodillar mis ideales ante los grupos de poder económico.
Mis convicciones están con quienes más necesitan del Perú. A ellos me debo, tanto en el ejercicio de la actividad privada como abogado, como en cualquier responsabilidad pública que me toque asumir. Esa es una línea que no cruzo y que usted siempre ha defendido con coherencia.
Doctor Vladimir Cerron , hay aún mucho por hacer. Estos son momentos difíciles, pero no definitivos. Quiero expresarle mi solidaridad, desearle fortaleza y recordarle que no está solo. Tiene a un partido que lo acompaña, que lo respalda y que cree en usted. Su inocencia es conocida por quienes hemos caminado a su lado, y su caso no es aislado: todo aquel que piensa distinto al orden establecido conoce bien la etiqueta que le imponen.
Seguimos adelante con la fe intacta. Esta es una batalla más en un camino largo, y la historia no termina aquí.Pronto vendrá la revancha, porque las causas justas no prescriben ni se derrotan con persecución.
Feliz cumpleaños, estimado doctor Vladimir Cerrón,
El currículo imposible: la biografía política como destino
Escrito por TACHO ROBLES
En un país donde los políticos suelen caminar sobre alfombras prestadas, surge una figura cuya biografía parece escrita no en papeles administrativos, sino en cicatrices, obras y contradicciones. No hay currículo que compita con aquello que se forja lejos del mármol y cerca de la calle: allí donde la pobreza reclama más que discursos, donde la salud no es promesa sino urgencia, y donde el liderazgo no se hereda, sino se levanta a pulso.
Vladimir Cerrón aparece, para muchos, como el político de la trayectoria improbable: médico de los pobres, caminante de zonas donde el Estado solo existe como rumor distante, gestor de obras que transformaron Huancayo-Junin en un territorio visible y no simplemente administrado. Su historia —aceptada o discutida— tiene un peso que pocos pueden cargar: no está hecha de cargos, sino de capítulos.
Mientras otros presumen cargos y consultorías, él muestra hospitales, caminos, puentes, sistemas de agua, asfaltados y centros de salud. Su currículo no se mide en líneas, sino en concreto, terrenos y expedientes técnicos que aún respiran en la memoria de quienes los vieron nacer.
La persecución, de la injusticia que para muchos sería límite, para él se volvió escenario. La clandestinidad no lo silenció: lo obligó a pensar, caminar, mantenerse en movimiento. En un país donde el miedo suele definir el destino, su insistencia se convirtió en alegoría. Y fue allí donde su figura tomó ese tono casi literario: el dirigente que se desplaza entre sombras no para huir, sino para seguir comunicándose con la gente; el político que entiende que, en ciertos momentos de la historia, es más peligroso caminar libre que estar preso.
Hay quienes lo interpretan como desafío, otros como convicción. Pero nadie puede negar que el personaje ha creado un tipo de presencia que desborda la formalidad: un liderazgo que no necesita oficinas para existir, ni espacios seguros para hablar. En un país donde el poder se protege, él se expone; donde otros se acomodan, él incomoda; donde la política se volvió un acto administrativo, él insistió en que fuera un acto vital.
Así, cuando se pregunta quién tiene un currículo político más vasto, más vivido, más visceral, la respuesta se vuelve incómoda: no hay muchos que puedan competir con una biografía que mezcla gestión con persecución, obras con clandestinidad, resistencia con destino. Cerrón es, para sus seguidores, la prueba de que el liderazgo no se decreta: se demuestra.
En tiempos en que la política busca tecnócratas, surge un personaje que recuerda que también necesita historias. Historias que rompan el molde; historias que expliquen por qué algunos no necesitan presentar un CV: basta mirar su camino.
Hace algunas semanas se habla de Bertha Rojas López en el ámbito nacional, a partir de haberse anunciado su participación en la fórmula presidencial de Perú Libre para las elecciones generales del 2026. Para cualquier desinformado su elección y designación se debe exclusivamente por lazos familiares con el candidato presidencial, desmereciendo sus méritos propios. Aquí un pequeño resumen extraído de los fragmentos del libro: Perú Libre del Campo a la Ciudad.
Mi madre, nació en el seno de una familia campesina, en el distrito de Áhuac, provincia de Chupaca, el 8 de abril de 1948, se crió y estudió en su tierra natal, hasta que contrajo matrimonio con mi padre y migró a Huancayo, sin terminar sus estudios secundarios, los que fueron concluidos en la nocturna del Colegio Nuestra Señora del Rosario. Posteriormente ingresó a la UNCP para estudiar Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura.
Inicialmente mi padre se opuso a que continuara con sus estudios secundarios, interrumpidos con el matrimonio, pero fue su rebeldía la que hizo posible que mi padre cediera. Similar pugna fue para postular e ingresar a la universidad.
El cambio de hábitat del campo a la ciudad, sumado a las carencias de salubridad en el barrio que nos instalamos y las nuevas necesidades económicas, hizo que mi madre enfermara de tuberculosis y, ante las repetidas crisis de hemoptisis, llegara a estar ingresada en el hospital de Jauja, sometiéndose a tratamientos dolorosos, sin esperar mayores resultados que la respuesta de la propia inmunidad. Mi padre también se enfermó y ambos enfrentaron la patología en la casa hasta curarse espontáneamente. Los tres hijos, nacimos después, nos salvamos del mal.
Mi madre solía llevarme a las reuniones del barrio de Cajas Chico, un pueblo joven donde todos los asentados éramos inmigrantes, no era una invasión, pero carecíamos de agua, electricidad e instalaciones sanitarias. Mi madre tenía que ir con una carretilla cinco cuadras hasta el cementerio general donde había una pileta pública, llenar un cilindro de agua y regresar a casa con el peso que eso significaba para garantizar nuestro abastecimiento.
Ante esta realidad los vecinos conformaron su comité pro agua potable, que mi madre presidió. Tras múltiples esfuerzos ante la Municipalidad Provincial de Huancayo, logramos que se extienda una red de tubos de plástico por todo el barrio, haciéndose realidad lo que se había previsto como objetivo. Fue una alegría total en el vecindario.
Para la electrificación y el alcantarillado, la estrategia fue la misma con el valor agregado que los vecinos confiaban más en ella, el resto fue organización, perseverancia en las gestiones, lucha contra las adversidades y persuasión a las autoridades hasta lograr los objetivos. La llegada de la luz al barrio fue otro acontecimiento, tiramos al almacén nuestra lámpara Coleman, la vendimos a un comprador de fierro viejo que pasaba con su triciclo y nunca más compramos paquetes de vela.
En la década del ochenta adquirimos el primer automóvil de la familia, un Toyota de segunda mano, sedán del 1968, color celeste y techo blanco. Esta magia no hubiera sido realidad si mi madre no tomaba la iniciativa, este auto nos salvó la vida muchas veces en varios incidentes distintos, socorriéndonos de amenazas y peligros, también auxiliándonos económicamente, sin ella no hubiéramos tenido casa ni carro. Mi madre era la única que manejaba el carro, mi padre lo intentó, pero desistió.
Mi madre conformó el primer Frente de Defensa de los Intereses de Cajas Chico, que logró registrarse y adherirse a la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP). Mi padre alcanzó a aconsejarla que tenga cuidado porque todo frente de defensa se constituía contra el gobierno. El frente no duró mucho debido a la represión gubernamental en tiempos de terrorismo y pronto se desactivó.
Mi padre era temeroso para emprender estas cosas, no le gustaba correr riesgos, tenía el temor que alguna reorganización en la universidad pudiera dejarlo fuera de la docencia, por la naturaleza política que tenían las mismas. No estaba lejos de la lógica, puesto que en su época estudiantil había participado como dirigente en múltiples reorganizaciones de la UNCP, siendo testigo presencial al percibir la facilidad con que podía ejecutarse esta medida, sumado al desamparo en que quedaban los trabajadores.
A comienzos de la década del 80 falleció mi abuela paterna Amalia Palomino Balbín. Mi padre golpeado por la pérdida de su madre, deprimido e inmunodeprimido, enfermó gravemente con tifoidea, llegando a presentar hemorragias por una perforación gástrica. Estuvo ingresado en el Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo por varias semanas. Sus enemigos políticos en la universidad aprovecharon para despedirlo de la docencia. Sus presagios se cumplían.
Mi madre había egresado de la universidad, donde concluyó sus estudios de Lengua y Literatura y enseñaba en la comunidad de Viques, al sur de Huancayo. En estas circunstancias estaba obligada a “parar la olla”, tarea nada fácil con tres hijos estudiando y el esposo grave en el nosocomio. Entonces, mi madre tomó el volante del Toyota para hacer servicio de taxi de Huancayo a Sicaya y viceversa, yo era el copiloto a mis diez años de edad. Hicimos varios viajes por muchos días, hasta que mi padre salió de alta.
Se había convertido en Huancayo no solo en la primera mujer que conducía y tenía licencia, sino que, además, prestaba un servicio público en una tierra culturalmente machista hasta ahora. Así logramos tramontar la crisis económica y sanitaria que se presentó en la familia. Nada sencillo, pero posible.
Tras el asesinato de mi padre, el 8 de junio de 1990, mi madre asumió el papel rector en la familia, pero ahora en circunstancias más duras, riesgosas y políticamente adversas. Desde el momento que fui con ella al diario Correo de Huancayo, el 17 de junio de 1990, acudiendo a un llamado para identificar en unas fotografías la posibilidad de que uno de los cadáveres perteneciera a mi padre, vi a mi madre fuerte como una roca protectora, aparentemente insensible, quien me llamó la atención en esas oficinas cuando comencé a derramar lágrimas al reconocer a mi padre muerto.
Embargados por un sentimiento de tristeza, impotencia y venganza, salimos de las oficinas del diario. Ella se puso firme al volante del carro para retornar a casa y darles la mala noticia a mis hermanos, además de prohibirnos llorar en el velorio, las exequias y el entierro, porque no quería que los enemigos gozaran con nuestro dolor. En realidad, estaba preparada por mi padre para afrontar con entereza esta situación si llegara a suceder, como él lo presagiaba, dejándole además el encargo que debiera ser enterrado sin discursos, ni alocuciones políticas, para no permitir falsos embanderamientos.
El diario Correo en su edición del 19 de junio publicó en primera plana: “Primicia de Correo dio la vuelta al mundo” y en caracteres más visibles: “Vicerrector murió acribillado”. Apareció con nueve impactos de bala, dos en la cabeza como remate del crimen. Los pies estaban cercenados.
El temple de mi madre no fue ajeno a la crónica periodística: “Con profundo dolor, pero serena y fuerte, Bertha Rojas López, esposa de quien en vida fuera el vicerrector de la UNCP, observa el cadáver de Jaime Cerrón Palomino, que se encuentra totalmente desfigurado y con múltiples impactos de bala en el cuerpo hallado en Sincos (Jauja). Fue en el acto del levantamiento del occiso”. [*]
Participó de manera valiente en el reconocimiento, levantamiento y necropsia del cadáver de su extinto esposo, como muy pocas mujeres lo habrían hecho: la compañera de un revolucionario. Los restos fueron velados en el Palacio Municipal y el 20 de junio se enterró en medio de un mar humano. Por haber sostenido que el responsable de este crimen era el gobierno aprista, mi madre comenzó a ser objetivo de amenazas, siendo que el diario Correo puso como noticia destacada: “Amenazan a viuda de vicerrector”, con un subtítulo que señalaba: “Para acallar el esclarecimiento del crimen”.
Inhumado mi padre, la vida comenzó a cambiar drásticamente para nuestro núcleo familiar, fuimos víctimas de persecución sistemática por los servicios de inteligencia de la policía y del Ejército, extendiéndose hasta mis abuelos, quienes sufrieron agresiones en sus pueblos, motivo por el que decidimos salir. Nuevamente al volante de nuestro Toyota, mi madre, mi hermano Waldemar y yo, emprendimos súbitamente el viaje rumbo a Lima, ante la sospecha de un acto represivo. Ella condujo tres horas sin parar hasta llegar a La Oroya por la noche, estacionamos a orillas de la carretera, descansamos y nos quedamos dormidos.
A los pocos días de estar en Lima nos enteramos que miembros del ejército nos buscaron en la casa y al no ubicarnos fueron a casa de mis abuelos, paterno y materno, a quienes ataron de manos y amenazaron de muerte. Al llegar a Lima, nos dirigimos a un convento donde nos esperaba la hermana Magda Canchanya Ruiz, amiga de mi madre desde el colegio, perteneciente a la congregación El Buen Pastor. Ahí permanecimos una semana. Luego nos trasladamos a El Agustino a casa de una tía, Catalina Guerra, quien nos dio refugio y trabajo en su mediana empresa de confecciones.
Mi madre no se adaptó del todo y a los dos meses decidimos regresar a Huancayo enfrentando cualquier circunstancia adversa. Se reintegró a su trabajo de maestra, Waldemar regresó a la universidad y pronto yo marcharía a Cuba. Al morir mi padre, la familia heredó sus enemigos, no solo en el campo político, sino también en el académico. Ellos trataban de impedir que mi madre sea docente universitaria, pero logró sobreponerse una vez más.
Luego decidió estudiar los posgrados en el país y en el extranjero hasta lograr el grado académico más alto. Este último acto fue una sutil llamada de atención a nosotros sus hijos, pues si ella a su edad se fue dos años a la Universidad Mayor de San Simón en Bolivia a seguir estudiando, cómo era posible que nosotros nos quedáramos sin los grados, así que teníamos un solo camino: el trazado por ella.
Mi madre enfrentó dos experiencias de persecución política, primero tras el asesinato de mi padre en el año 1990 y posteriormente tras la persecución a Perú Libre en el año 2021, donde fue incluida en el proceso de investigación. El Estado nos fue imputando diversos delitos a todos los miembros del Partido que luego fueron comprometiendo a mi familia, principalmente a mi madre, siendo víctima del congelamiento, incautación y embargo de sus cuentas personales y de viudez, y allanamientos a su domicilio.
Ella decidió enfrentar y resistir valientemente, había que afrontar a nuestros enemigos en nuevas condiciones, sin mostrar ni un ápice de debilidad. Como parte de esta resistencia, terminó de escribir sus Ecofábulas, género literario que aparte de invitar a reflexiones sobre el cuidado medioambiental, presentan un sugestivo componente político, en la obra El Halcón y el Gorrión, narra el abuso del primero sobre el segundo, reflejando el atropello permanente de la oligarquía contra el pueblo, fábula donde el gorrión, a pesar de las circunstancias desventajosas, usando su inteligencia, audacia e ingenio, logra escapar de las garras del halcón; concluyendo que nosotros a pesar de ser gorriones, nunca debemos desmayar en la batalla.
[*] Mi madre reconoce el cuerpo de mi padre. Escena que mejor retrata su temple, para comprender quién es y de qué material está hecha, compañera leal a toda prueba, un liderazgo indiscutible [Junio, 1990].Bertha Rojas López delante del féretro de su extinto esposo Jaime Cerrón Palomino [Junio, 1990].Bertha Rojas López, flanqueado por su hijos Waldemar y Vladimir, delante del féretro de su esposo Jaime Cerrón Palomino [Junio, 1990].
Lo sucedido con Vicente Alanoca no es una sorpresa. Los caviares quisieron utilizar solo su rostro, con el mismo fin captaron a Margot Palacios y hoy postulan a Pedro Castillo a una curul, pero lo cierto es que su racismo les impide verse debajo de un liderazgo andino, detestan esa condición.
Tras el rostro aimara ya se habían enlistado la crema y nata de la caviarada limeña como el Estado Mayor, pero algo no cuajaba, que esta estrategia, tras el fracaso del profesor rural y rondero, ya estaba desgastada, era disco rayado, y después de poner al candidato al laboratorio electoral se convencieron de ello.
Hoy desenmascaran sus preferencias con un candidato limeño, hispanohablante y urbano, ajeno a los intereses quechuas y aimaras, que inicialmente decían reivindicar con Alanoca.
Pero, en realidad, Alanoca también venía contaminado, era consultor de oenegés, tenía estudios impulsados por ellos y era pro neoliberal, como lo reconoció en Canal N, pero al intentar dar su salto dialéctico le recordaron que en la división social del trabajo su ámbito solo puede ser regional, por más título, por más doctorado que posea, todo tiene un techo.
Es el mismo desprecio que le tenían a Alfonso Barrantes Lingán en su tiempo, solo que ahora, en versión digital, no hay que sorprenderse. A esto se suman las traiciones que vienen siempre de los paisanos.
El único partido que logró romper esta muralla fue Perú Libre, llevando a los hombres del pueblo al gobierno, con defectos y virtudes, pero ajeno a los compromisos caviares. Como en toda historia, hay quienes traicionan, saboteando un proceso en marcha, algo natural en un proceso político e histórico, mientras vamos separando el grano de la paja.
Con frecuencia escuchamos la hipocresía caviar de la exministra de Justicia y Derechos Humanos Marisol Pérez Tello, del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, aludir como “leyes procrimen” a las normas que han permitido frenar el abuso contra los justiciables, a quienes los tenían con procesos judiciales eternos, abusando de la figura de la colaboración eficaz, sometiéndolos a prisiones preventivas y medidas de coerción infinitas, queriendo perseguir hasta “al gato que pasa por la esquina” como lo dijera el juez César San Martín, etc.
Sin embargo, esta señora nunca habla de las dos verdaderas leyes “procrimen” que ella promovió y promulgó durante el ejercicio de su cargo, para favorecer directamente a la empresa corrupta de Odebrecht y posteriormente al dueño del diario El Comercio, quien controla el monopolio de la información.
Nos referimos al Decreto Legislativo N.° 1301, de fecha 29 de diciembre de 2016, donde se permite que: “Los jefes, cabecillas o dirigentes principales de organizaciones delictivas y los que han intervenido en delitos que han causado consecuencias especialmente graves, únicamente podrán acogerse al beneficio de disminución de la pena o suspensión de su ejecución, siempre que su aporte permita identificar a miembros de la organización con mayor rango jerárquico”.
Esta modificación permitió que los líderes de las grandes organizaciones criminales se acojan al beneficio de la colaboración eficaz, anteriormente proscrita, para suspender la ejecución de un mandato judicial, lo que hizo que delincuentes como Jorge Barata nunca sean encarcelados y José Graña Miró Quesada sea excarcelado en tiempo récord.
La otra norma, promulgada después de cuarenta y cuatro días de la primera, es el Decreto de Urgencia N.° 003-2017, que Asegura la Continuidad de Proyectos de Inversión para la Prestación de Servicios Públicos y Cautela el Pago de la Reparación Civil a Favor del Estado en Casos de Corrupción, de fecha 11 de febrero de 2017. Con este decreto, a pesar de que Odebrecht está jurídicamente probado ser una organización criminal de rango continental, se le permite seguir contratando con el Estado, bajo el pretexto de que: “resulta urgente que el Estado establezca medidas extraordinarias que eviten la desaceleración de las inversiones en el país y que promuevan la participación de nuevos inversionistas en los proyectos donde los concesionarios y contratistas, sus socios o partes, hayan sido condenados o hayan admitido su responsabilidad por la comisión de delitos contra la administración pública y/o de lavado de activos”.
Tanto el Decreto Legislativo N.° 1301 y el Decreto de Urgencia N.° 003-2017, que otorgan impunidad total a los grandes criminales, han sido firmados y publicados en el diario El Peruano por los tres socios de la conquista: Pedro Pablo Kuczynski Godard, presidente de la República; Fernando Zavala Lombardi, presidente del Consejo de Ministros; y María Soledad Pérez Tello, ministra de Justicia y Derechos Humanos. Una concertación a todas luces.
El D. L. N.° 1301 y el D. U. N.° 003-2017, que otorgan impunidad total a los grandes criminales, han sido firmados por Kuczynski, Zavala y María Soledad Pérez Tello.Decreto Legislativo N.° 1301, de fecha 29 de diciembre de 2016.Decreto de Urgencia N.° 003-2017, de fecha 11 de febrero de 2017.
La fórmula presidencial se presentó con el mensaje de “fórmula para la revancha” y, como era de esperar, esto trajo múltiples interpretaciones entre propios y extraños. Efectivamente, el término fue bien pensado para poner en acción nuestras neuronas que, estimuladas por la dopamina social, deben procesar el significado más adecuado acorde a nuestro pasado, presente y futuro, es decir, debe elaborar un significado propio, resultado de nuestra posición clasista.
Algunos militantes expresan su disonancia cognitiva, es decir, una contradicción de pensamiento, actitudes, creencias, etc., producto de la realidad material de cada cual. Proclaman su adhesión a la revolución, pero, a la vez, sugieren vetar verbos propios del cambio social y no dudan en sugerir verbos tibios y conservadores. Ahí estriba su contradicción.
Unos, tienen como tesis que el vocablo “revancha”, suena agresivo como “venganza” o “ajuste” y, contrariamente, otro grupo entiende al verbo “revancha” como la “retoma” de un proyecto truncado, producto de la traición interna y el golpe externo, que depuso al primer gobierno de izquierda popular.
Ante esta tesis y antítesis, el Partido debe aterrizar en una síntesis dialéctica. Claro que “revancha” suena agresivo, pero no lo entendamos como una agresión física, sino como un estímulo injurioso neuronal en cada uno de nosotros, que nos permitirá salir de esa “comodidad mental alienante”, que prefiere tomar términos que el statu quo nos pone a la mano.
Justamente, esa contradicción se libra en una batalla propia y colectiva, en cada militante, comité o pueblo, que obligará al ejercicio mental en busca de nuevas interpretaciones creativas, fabulosas, pero no fantásticas, adecuadas al nuevo escenario de lucha: la batalla de las ideas. Esto quiere decir que, cada uno, con sus propias palabras, está en la capacidad y obligación de defender nuestros propósitos políticos.
Entendido así, la revancha que proclama el Partido no es más que la del pensamiento, del mensaje y de la actitud militante, que guie nuestro derrotero en esta campaña política, como siempre por la vía pacífica, pero no por eso menos eficaz, recordando que es mejor “trincheras de ideas, antes que trincheras de piedras”.
Así, el pueblo «ajustará sus cuentas en las urnas», con mayor precisión, tras una buena guía, tras la conducción de un partido del pueblo, esa es la revancha de la que hablamos, no lo defraudemos.
DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL NACIONAL, DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS, CON MOTIVO DEL XVII ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBRE
Camaradas:
Miembros del Comité Ejecutivo Nacional, miembros de la Comisión Política Nacional, miembros de los comités ejecutivos regionales, provinciales y distritales, miembros de los comités de los peruanos en el exterior, miembros de la Bancada Parlamentaria, militancia perulibrista en general y distinguidos invitados:
Inicio estas palabras reconociendo la los fundadores históricos de nuestro partido, quienes hicieron posible su existencia legal un día como hoy, 13 de agosto de 2008, al nacer como un movimiento de alcance regional que luego se transformara en un partido de alcance nacional, muchos de ellos presentes en esta actividad y otros que no nos acompañan en esta fase de la vida.
Llegar a los diecisiete años de existencia legal y veinte años de existencia real, significa indudablemente que la presencia del partido ha sido relevante en la política peruana, pues no todos lo sobreviven a los embates o desaparecen al no ser entes representativos. En esencia, el partido es un cuerpo de hombres que defiende los intereses de clase de las mayorías.
Nacimos en la ciudad de Huancayo, capital del departamento de Junín, en circunstancias especiales de una sociedad golpeada por el terrorismo de todos los flancos, donde los partidos comunistas estaban diezmados, tampoco existía otra representación de izquierda popular, la política neoliberal implantada por el fujimorismo avasallaba sin oposición y cuando las palabras “zurdo”, “rojo” o “comunista”, bastaban para una ejecución extrajudicial.
El año 2002, retorné de Cuba, país que me albergó durante once años, y tuve la oportunidad de estudiar medicina humana y especializarme en neurocirugía. Ahí estudié con árabes, palestinos, africanos, asiáticos y latinos, quienes huían de la guerra en sus países y Cuba los protegió, pero al culminar sus estudios no se percibía en ellos el rostro total de la alegría, porque su retorno significaba enfrentar nuevamente la guerra.
Por un tiempo pensé que esa no era mi situación, pero admito que me equivoqué, pues yo también había huido de la guerra interna y me aprestaba a retornar a un país que aún continúa en guerra, aunque adoptando una nueva modalidad conocida como “lawfare” o “guerra jurídica”, pero igual de cruenta. Sin embargo, nunca perdí la alegría, ni el optimismo, pues Cuba me enseñó el sentido de la dignidad, me aprovisionó de una cultura de resistencia, enseñándome que en la batalla de ideas no hay enemigo grande ni eterno.
En estas circunstancias, el año 2005, reencontrado con mi pueblo y ejerciendo mi profesión en los hospitales públicos, reuní unos amigos universitarios y vecinos de antaño, a quienes invité a incursionar en la vida política, primero regional y posteriormente nacional, fundando Perú Libre e inscribiéndolo el mes de agosto del año 2008.
Perú Libre tiene una base ideológica marxista, leninista y mariateguista, una acción política contra el neoliberalismo, además de un programa de gobierno que precisa el cambio de modelo económico social, científicamente viable, que el país necesita. Abraza valores como el ser democrático, descentralista, inclusivo, internacionalista, soberano, humanista y, sobre todo, antimperialista.
Era lógico que este marco político, en medio del océano neoliberal, tenía que tener brillo propio y así fue. El solo hecho de convertirse de un movimiento regional a un partido nacional, logrando históricamente el primer triunfo nacional de la izquierda socialista en un proceso electoral, colige una diferencia sustancial entre los demás partidos que se sitúan en este flanco político.
Desde el año 2010 que el partido tuvo su primer triunfo electoral hasta hoy, Perú Libre siempre participó de los procesos electorales sin arriar sus banderas. Sus dos gestiones regionales en Junín son hasta ahora un modelo de gobierno, que ninguna otra región, ni la capital, pueden superar su valla en la construcción de infraestructuras y programas sociales, las mismas que sería largo de mencionarlas porque ustedes lo conocen y de las cuales el partido siempre sentirá orgullo.
El año 2021, logramos ganar las elecciones nacionales, en un primer y único triunfo de la izquierda peruana, por ahora. Es necesario hacer presente que esta no fue laa idea genial de un solo hombre, sería antimarxista, sostener semejante necedad. El triunfo fue producto de un engranaje entre el partido, el sindicato magisterial, el programa de gobierno, la simbología, los lemas, los efectos de la pandemia y, sobre todo, la acción decidida de las masas.
El partido desde su fundación siempre estuvo al acecho de la persecución política, donde conspiran el sistema de justicia, los servicios de inteligencia estatal, los medios de comunicación hegemónicos, las oenegés y la oligarquía empresarial y financiera, propinando duros golpes sobre su estructura política y gubernamental a todo nivel y en todos los tiempos.
El año 2019, sufrimos un golpe de Estado local al ser derrocado nuestro primer alcalde provincial de Huancayo; ese mismo año, sufrimos un golpe de Estado regional que terminó destituyéndome del cargo de gobernador reelecto en Junín; y, finalmente, el año 2022, un golpe de Estado nacional que derrocó al presidente. Todos ellos se planificaron armando falsos positivos judiciales, como lo demostrarían posteriormente nuestras absoluciones en las instancias superiores.
Estos golpes fueron seguidos de allanamientos, incautaciones, embargos, procesos penales, medidas de coerción, detenciones y encarcelamientos, de los cuadros más destacados. Tras la figura de legalidad jurídica y la lucha “anticorrupción”, en el fondo el delito era político e imperdonable, como son la inscripción de un partido marxista, la reelección al gobierno regional, la reunificación de la izquierda con el pueblo, el viaje a Venezuela y el histórico triunfo de la izquierda socialista en un proceso electoral nacional.
Mi condición clandestina, forzada por las circunstancias, pronto a cumplir dos años de resistencia, hoy se justifica más que antes. El tiempo demostró que, en las dos sentencias penales de las que luego fuera absuelto, no fui sentenciado por corrupción, sino por la corrupción. Por lo mismo que es entendible huir de la injusticia, evitando que esta dé conmigo, mientras la justicia huya de mí al tratar de alcanzarla.
A pesar de los golpes contundentes externos, el partido resistió y siguió combatiendo, sin perder su trascendencia, ni su brío, gracias a la militancia consecuente. Cada golpe era seguido de un triunfo cada vez mayor, así logramos colocar una bancada parlamentaria combativa, que exhibe la mayor productividad en este período legislativo, promulgando leyes a favor de la clase trabajadora, creando universidades públicas para la juventud y modificando el código penal para corregir sus abusos.
Nada de esto hubiera sido posible, con solo once parlamentarios, de no tener el partido un miembro en la conducción de la Mesa Directiva. No promulgamos leyes en favor de las concesiones lesivas, de los juegos de azar que crean adicción sobre el pueblo, del ingreso de tropas extranjeras al país, de las exclusividades del mercado, de la privatización de nuestras empresas estatales, ni de los privilegios de las oenegés, transnacionales y banqueros.
También el partido enfrenta golpes de una quinta columna interna en el flanco de la izquierda política, de quienes en innumerables ocasiones hemos manifestado que, por ahora, son nuestros principales adversarios. Me refiero a la izquierda caviar, esa falsa oposición creada y financiada por las oenegés del imperialismo norteamericano y europeo, creadas paradójicamente para “combatir” males que engendra el propio imperialismo en nuestro país.
Perú Libre no es un partido perfecto, aunque sí perfectible, pero eso solo ocurrirá si reconocemos nuestros errores con honestidad y nos comprometemos al cambio. En los últimos años, sufrimos traiciones en la bancada parlamentaria, por no seleccionar bien a nuestros candidatos con la responsabilidad que demanda un partido socialista, primando las improvisaciones, las invitaciones, las amistades y, lo peor de todo, los temores de algunos dirigentes a no superar la valla electoral, lo que terminó por regalar los escaños a gente indeseable para la revolución.
Los congresistas tránsfugas generaron un daño irreparable al partido, reduciendo la potencia de fuego de nuestra bancada y, en el extremo de su disidencia, terminaron militando en partidos de extrema derecha o engrosando la quinta columna caviar. Estas fisuras ideológicas, desenmascaradas por los mecanismos corruptores del sistema, como el cambio de estatus económico y social, los hace sentirse “por encima del pueblo, de los camaradas y del propio partido”, conduciendo a irrespetar la confianza popular, atacar a nuestra militancia y levantar la mano contra el partido que les dio vida política.
La contratación de profesionales ajenos a las canteras del partido es otra desviación ideológica, produciéndose cuando un camarada parlamentario preside una comisión y se cree dueño de la misma, sin aceptar las sugerencias partidarias y, en el extremo, empleando personajes que denigraron a nuestros dirigentes y militantes, negándose a retirarlos. Así, encontramos a estos sujetos ocupando espacios perulibristas y boicoteando nuestras iniciativas legislativas.
La burocratización de nuestros militantes debe ser corregida, puesto que, desde que asumieron los cargos, pocos realizan sus obligaciones partidarias de educación, organización o agitación, en sus regiones, limitándose exclusivamente al uso cómodo de las contaminadas redes sociales. En sus jurisdicciones el aparato orgánico está descuidado y, paradójicamente, creen tener el privilegio de la candidatura preferencial para el Congreso, esperando su salto dialéctico de empleado a parlamentario.
Es lógico que para sobrevivir a las “ofertas” burguesas del Parlamento, se necesita un antídoto, una vacuna, que evite ser presa de la añeja endemia parlamentaria, no pudiendo ser otra que la propia convicción. Como parte de los correctivos para cerrar estas grietas ideológicas, sobre todo en los militantes de los puestos mejor remunerados, deben ser cesados el mes de octubre, lo que implica una rotación de la militancia en los espacios generados por el partido a todo nivel.
No sorprenda que, aplicado los correctivos, habrá algunas deserciones, se apagarán hasta en las redes, pasarán a una inacción o a la oposición política, pero es peor no asumir nuestra propia realidad, salgamos de los tiempos fáciles donde cualquiera es perulibrista y pasemos a las condiciones donde no todos pueden ser perulibristas. Es momento de purgarnos y la mejor forma de hacerlo es midiendo a la militancia a partir de los tiempos difíciles.
Todos estos errores ocurren mientras la juventud militante se sacrifica al interior del país y en la capital, en condiciones siempre adversas, lo que nos obliga a ser rigurosos en la selección de los postulantes al próximo parlamento, cosechados de la propia militancia de los tiempos difíciles, dando preferencia a los camaradas con abiertas convicciones socialistas, hombres y mujeres forjados en las circunstancias más duras, disciplinados y respetuosos de la piedra angular de todo partido marxista: el centralismo democrático.
Frente a los últimos sucesos históricos en el país, donde la incursión política de Perú Libre lo convierte en un protagonista ineludible de la izquierda, se demuestra que la vigencia de un partido solo puede sostenerse cuando este represente a una base social concreta. Perú Libre representa a las clases explotadas por el sistema neoliberal, es la vanguardia que condujo al pueblo hasta el gobierno por la vía electoral, sintió a la vez la traición a su programa y, posteriormente, compartió las secuelas del golpe, interno y externo, que lo despojó de un triunfo legítimo.
Sin embargo, el pueblo no pierde la fe de recuperar los espacios de poder anteriormente logrados, para poner en marcha el programa de gobierno pendiente, pero eso solo será posible cuando el pueblo sea consciente de la necesidad de una contundente revancha, la misma que sellará que la voz del pueblo sea respetada.
El Perú no es un país que da golpes de masa para derrocar gobiernos, como sucede en los países vecinos, más bien, somos un país que tradicionalmente ha resuelto este tipo de ajustes en las urnas, circunstancia que debemos aprovechar para impulsar una propaganda que despierte y libere nuestro sentimiento reprimido con memoria, rabia y revancha histórica, una batalla ardua, dura, conspirada, pero no por eso, victoriosa.
¡Feliz XVII Aniversario Perú Libre!
¡Hasta Más Allá de la Victoria! ¡Vamos por la revancha!