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Sobre el deber revolucionario de Perú Libre en el Parlamento

Sobre el deber revolucionario de Perú Libre en el Parlamento

Vladimir Cerrón

Los grupos radicales, sobre todo de izquierda, siempre han tenido un discurso contra la existencia del Parlamento, sin embargo, una vez instalados en el poder y fundado el nuevo Estado, terminan instalando uno. Entonces, deducimos que el problema no es la existencia del Parlamento en sí, sino su estructura y espíritu, los que están en cuestión.

En los países socialistas se opta generalmente por un parlamento unicameral y se sustituye la denominación de Congreso por la de Asamblea Nacional Popular, Asamblea del Poder Popular o Cámara Popular. Ahora, no basta cambiar la denominación de la representación, ni optar solo por la unicameralidad, si no se cambia la estructura interna, el espíritu institucional. Por tanto, es necesario cambiar la forma y el contenido, porque dialécticamente la forma sí influye en el contenido y viceversa.

Lenin decía que salir del parlamentarismo no es abolir su representatividad y elegibilidad, sino transformarlo de un lugar de charlatanería, lobbismo y cabildeo, en un «centro de trabajo», y criticó a La Comuna de París que no debió restringirse a mantener la corporación parlamentaria, sino que debió transformarlo en una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa.

Ahora, la bancada de Perú Libre debe preguntarse a conciencia: ¿qué significa en la práctica convertir al Parlamento en un “centro de trabajo”?, pues como lo planteaba Lenin, debe ser una corporación de trabajo, que siga legislando, fiscalizando y representando, pero además impone cuatro condiciones:

Primero, retirarse los privilegios que hábilmente la burguesía ha concedido para que nuestros representantes se sitúen por “encima” del pueblo. Lenin sostenía en su obra cumbre El Estado y la Revolución que el parlamentario revolucionario es capaz de hacer el trabajo de calidad con el mismo sueldo de un obrero calificado. A la letra dijo, respecto de la alta remuneración: “se las puede (y se las debe) despojar de toda sombra de algo privilegiado y jerárquico”.

Así, respecto al sueldo congresal, la Constitución de la República Socialista de Cuba dice en su artículo 115: “La condición de diputado no entraña privilegios personales ni beneficios económicos. Durante el tiempo que empleen en el desempeño efectivo de sus funciones, los diputados perciben la misma remuneración de su centro de trabajo y mantienen el vínculo con este, a los efectos pertinentes”.

Segundo, la revocabilidad del cargo. Este derecho del pueblo no se puede ejercer, puesto que el Parlamento se ha blindado para ser inmune al control popular. En nuestra legislación todas las autoridades de elección popular, como alcaldes, gobernadores, regidores y consejeros son revocables, excepto el presidente de la República y los congresistas. 

Tercero, la piedra angular, es que nuestros parlamentarios «tienen que trabajar ellos mismos, ejecutar ellos mismos sus propias leyes, comprobar ellos mismos los resultados, responder ellos mismos directamente a sus electores«. En otras palabras, que nuestros parlamentarios promuevan, aprueben, ejecuten y respondan por sus leyes, haciendo que ellos mismos se sometan a la legislación en las mismas condiciones del pueblo, cosa que no ocurre actualmente.

La URSS convalidó lo dicho por el líder bolchevique, logrando convertir a un país agrícola, con hambruna y en guerra, en una potencia política, económica, social, militar y científica. Esto fue realizable porque los políticos se sometieron a las mismas reglas y los efectos por ellos legislados.

En otras palabras, ¿qué debiera hacer nuestra bancada si realmente es revolucionaria? Por ejemplo, si se aprueba una ley en la Comisión de Salud del Congreso de la República respecto a mejorar la atención de los pacientes, los parlamentarios, debieran renunciar a sus seguros médicos privados, atenderse en los hospitales del Estado (Minsa o EsSalud) y, tras ello, balancear los resultados para ver si la ley es justa, oportuna, efectiva, dañina o no responde a las expectativas populares. Ese es el “centro de trabajo” parlamentario revolucionario del que hablaba Lenin.

Cuarto, actuar en un Parlamento contrarrevolucionario, como el actual, requiere una estrategia clara, cuya meta es la revolución socialista, pese a las duras condiciones de dominio capitalista. La arena parlamentaria no será sino el terreno para la agitación política que eleve la conciencia de las masas, fortalezca su organización, lo prepare para el combate y exhiba las contradicciones insalvables del capitalismo. Esta táctica debe ser el producto preciso de cómo lo permitan las condiciones objetivas, del análisis concreto de la situación concreta y nunca de nuestra subjetiva percepción revolucionaria.

En varias ocasiones, los camaradas han criticado las coincidencias en las votaciones de nuestra bancada con la derecha o los caviares, pero deben entender que el único fin de esa coincidencia es “romper todo frente popular burgués”, como dijo Lenin. Recordemos que enfrentamos al fujimorismo (y sucedáneos), que constituye un partido de derecha con base popular.

Para cerrar estos cuatro puntos, debemos recurrir a la conclusión de Lenin: “La completa elegibilidad y la revocabilidad en cualquier momento de todos los funcionarios, la reducción de su sueldo hasta los límites del “salario corriente de un obrero”, estas medidas democráticas, sencillas y “comprensibles por sí mismas”, al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo”.

Debemos tener claro que nuestro Parlamento, como órgano neoliberal, al igual que las otras instituciones, constituye un “cerrojo del sistema”, comportándose como el principal método de dominación social, el campo de batalla de los intereses políticos, la institución jurídica que convierte en ley el deseo de la clase opresora, el que decide qué métodos de lucha política son los aceptados y el encargado de boicotear las iniciativas  que intenten resolver los problemas de modo revolucionario, garantizando su hegemonía. 

Por esa razón Lenin, era más radical al mencionar que los parlamentarios revolucionarios “no debe crear ilusiones constitucionalistas”, porque toda reestructuración de las relaciones de poder (Asamblea Constituyente de la Duma) en estas condiciones, solo sirve para fortalecer al Estado capitalista, aspecto que Perú Libre debe volver a reevaluar.

Sin embargo, toda lucha es útil para el pueblo en cualquier arena, aun en el Parlamento más reaccionario, por lo que Lenin concluía que: “la lucha parlamentaria es solo una pequeña etapa, una estación ferroviaria menor, en el camino de la constitución de la revolución, por lo que puede servir indirectamente al desarrollo de esa lucha”.

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Caviares: renegados y reciclados por el imperialismo

José Bendezú Gutarra

La desintegración de la URSS no significó (ni significa) el triunfo del capitalismo, solo fue una experiencia fallida del socialismo; tampoco quiere decir que el socialismo no funciona. Era lógico que los capitalistas salgan a proclamar ese hecho como un triunfo; lo que no era lógico es que los “marxistas” claven los picos sin mayor objeción.

La estructura y superestructura de un modo de producción no se instalan en una sociedad de la noche a la mañana, no hay encantamiento mágico, son procesos largos, muy largos, para que el nuevo sistema se torne en sentido común en el imaginario de las personas. Recién cuando el sentido común sea el correlativo a la ideología de la clase gobernante, se podrá afirmar sin ambages que hay un nuevo orden social.

Esto último, que es parte del ABC de todo “marxista”, fue olvidado rápidamente por muchos de ellos. Pregonando la muerte del socialismo tan igual o antes que los portavoces burgueses. Tal vez, viendo el panorama sombrío, fueron por el camino más seguro: renegar de su vieja militancia o pasarse al bando de los “académicos” apolíticos. Otros, sin poder deshacerse de su pasado, pues buscaron formas edulcoradas y fueron los nuevos decoradores del capitalismo, del imperialismo, generando organismos caritativos. Para estos la lucha de clases desapareció, así como la utopía o simplemente su romanticismo y su forma de vida acomodada estaban en peligro. Eran solo deshechos que se dejaban llevar por las olas de la política. De posmarxistas abundan.

Fujimori y Montesinos no eran más que lacayos del imperialismo, de las políticas neoliberales; no es un secreto, pero parece conveniente para muchos liberales y socialdemócratas dejar de lado ese rol que cumplieron ambos criminales. También los exmarxistas o posmarxistas dejan de lado que la dictadura no es solo una forma de gobierno, sino que es la forma en cómo una clase gobierna sobre las otras. También dejan de lado que no existe una sola forma de democracia, sino muchas, las que han existido en la historia, y existirán a futuro. En el capitalismo hay la dictadura de los burgueses contra aquellas clases que no tienen el poder político ni económico.

Entonces Fujimori, Montesinos y demás agentes que implantaron el neoliberalismo en el Perú no son una excepción en la dictadura burguesa, capitalista, en el Perú. Pero ha sido rentable el negocio de generar solo una negación o censura aquello ligado al legado fujimorista; es una repulsa de carácter moral y no político o ideológico. Eso es así porque todos los grupos anti fujimoristas no hacen una apuesta política propositiva nueva, a lo mucho centran sus discursos en las personas y sus conductas “morales” pero no hay un cuestionamiento al sistema neoliberal, al capitalismo, al imperialismo. Es fácil satanizar y victimizarse, por otro lado. Es fácil hablar de tecnocracia, pero no de cuestionar el orden económico-social-cultural.

Los paladines morales de esta época decadente son los mismos que durante el fujimorismo trabajaron dentro de él para aplicar las nuevas políticas neoliberales. Estuvieron allí ex marxistas, socialdemócratas, liberales, ONG’s y muchos “analistas y periodistas” de “prestigiosa reputación”.

El poder del sistema neoliberal bajo la operación de Fujimori implicó manejar a los medios de comunicación hegemónicos, incluso a los de “oposición”.  La República, diario autocalificado como moral y progresista, también vendió su línea editorial al “chino” Fujimori. Es que para la dictadura tener el control total, incluso de sus “enemigos”, era necesario; así como crearse propios cuestionamientos. Eso no era nada nuevo entonces y mucho menos ahora. Así se puede observar con todo esplendor que las dictaduras generan sus propios “enemigos”, pretender generar supuestas broncas que son manejadas por ellas mismas.

La socialdemocracia y los progres, los políticamente correctos, son también incentivados por el imperialismo para apantallar cuestionamientos contra el sistema. No obstante, esos cuestionamientos son epidérmicos, son más shows controlados que contradicciones profundas.

Sin embargo, este no es único fin del imperio al generar una oposición controlada, sino que también buscan acoger potenciales elementos revolucionarios y domesticarlos. Esa captación se da principalmente en espacios de formación como universidades e institutos, así como otras organizaciones como las ONG’s que dan empleos y también capacitaciones. No se puede dejar de lado que USAID beca a operadores del sistema justicia nacional para seguir cursos de especialización en la universidad Católica, dándole parámetros ideológicos y axiológicos. No en vano, la universidad Católica es un centro formación socialdemócrata y liberal.

Como se puede apreciar, tras la desintegración de la gloriosa Unión Soviética, viejos comunistas o filo comunistas renegaron de sus accionar política y vieron diversas formas de insertarse al capitalismo. Mucho de ellos formaron parte del movimiento “progre”, se unieron a las filas de las ONG’s que plantean un capitalismo con rostro humano. Lo real es que el capitalismo es incompatible con los intereses generales de la humanidad y de la Tierra. No hay forma de vida digna o justa bajo el imperio, bajo la dictadura del capitalismo.

Es así que muchos de esos progres, en el caso peruano, estuvieron al servicio de Fujimori y Montesinos, que es estar al servicio del imperialismo. Ellos tal vez sean de una izquierda, pero de aquella que necesita el imperialismo para desviar la atención de la lucha de clases, de las verdaderas contradicciones de fondo que genera el mismo capitalismo. Esos progres son los que con auspicio del mismo imperialismo mediante sus ONG’s han capturado diversas instituciones del Estado peruano.

Al final de cuentas, entendiendo que una persona no es lo que dice, sino lo que hace, los caviares son la “izquierda” que necesita el imperialismo, auspiciado y formado por este. Al final, estos caviares no representan en absoluto un pensamiento crítico, novedoso, rupturista o revolucionario. Es necesario aclarar que en nuestro país el debate político debe centrarse entre conservadores, defensores, del orden social actual, neoliberalismo, y los revolucionarios, los que quieren acabar con este orden injusto, abusivo, depredador, parasitario, y construir una sociedad nueva, un socialismo con características peruanas. Porque a diferencia de los que renegaron del comunismo, nosotros lo seguimos enarbolando, y entramos de lleno a la lucha de clases bajo la luz del marxismo-leninismo-mariateguismo.

Para nosotros, militantes de Perú Libre, la lucha política no tiene como objetivo ganar una elección sin cambiar el sistema político. Nuestro objetivo siempre fue claro y público, construir un país socialista, democrático, popular y soberano. Para nosotros la experiencia de la Unión Soviética es el ejemplo de que sí posible un mundo nuevo y mejor, que aquella experiencia fue la primera, pero no la última. Y en este momento en que es más palpable que hay una disyuntiva global: entre socialismo o barbarie, Perú Libre se reafirma que el único camino es el socialismo.

José Eduardo Bendezú Gutarra
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Lenin y Cáceres

Lenin y Cáceres

Vladimir Cerrón

En su espectacular obra El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo, Lenin puntualiza cómo las colonias le significaban más rentabilidad a las metrópolis y que estas se convertían en un Estado rentista o parasitario, pero con mejor estatus de vida: «Entre 1865 y 1898, la renta nacional de Gran Bretaña aproximadamente se duplicó, mientras que los ingresos procedentes “del extranjero” se multiplicaron por nueve«.

Esta fecha coincide con la Guerra del Pacífico (1881) y el Contrato Grace (1888) firmado por Andrés Avelino Cáceres, quien entregó por 66 años a los financistas de Chile. Antiguamente, la potencia económica de los estados se medía por la extensión de línea ferrocarrilera bajo su control, en su país y en sus colonias.

En el Contrato Grace, el Brujo de los Andes, entregó a Gran Bretaña, específicamente a Inglaterra, los ferrocarriles: Mollendo-Arequipa-Puno-Juliaca-Santa Rosa, Pisco-Ica, Callao-Chincha, Lima-Ancón, Chimbote-Suchimán, Pacasmayo-Guadalupe, Salaverry-Trujillo-Ascope, Paita-Piura y Callao-Lima-Chosica. Asimismo, las concesiones de guano de isla. La navegación del lago Titicaca. Los muelles: Mollendo, Pisco, Ancón, Chimbote, Pacasmayo, Salaverry y Paita.

El Perú pagó en demasía, como lo dijo el presidente Guillermo Billinghurst, en su informe en el Congreso el año 1913, pues el valor de los bonos de la deuda externa solo llegaba a la cifra de 2.368.832 de libras esterlinas y se pagó 18.204.628 libras.

No debemos juzgar a Cáceres porque finalmente, él era un terrateniente, de posición de clase oligarca, que solo utilizó la Campaña de la Breña, como campaña política para llegar a la presidencia, el resto es retórica, nada más.

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Marx: la violencia es la partera de la historia

Marx: la violencia es la partera de la historia

Vladimir Cerrón

Marx plantea que gracias a la contradicción la sociedad avanzó hacia su desarrollo actual. Esto lo explica magistralmente utilizando la ley de la contradicción, principal herramienta que responde cualquier cuestionamiento.

Cuando aparece la sociedad de clases en el esclavismo, se produce una contradicción dialéctica entre sus componentes, quienes asumen los roles categóricos de tesis, antítesis y síntesis.

Así, en el esclavismo, la tesis es el esclavo y la antítesis el esclavista, ambos entran en una lucha perpetua e irreconciliable, pero ambos a la vez se necesitan, uno no puede ser sin el otro. Llega a un punto donde el “equilibrio” llega a romperse y la clase social oprimida llega a aplastar a la opresora, generando un nuevo modo de producción. Ese nuevo orden es la síntesis, es decir, la solución a la contradicción: el feudalismo.

De la misma forma, en el feudalismo entran en contradicción sus componentes clasistas. Siendo la tesis, los siervos y su antítesis, los señores feudales. La última fase del feudalismo que rompe el “equilibrio” es la monarquía, punto de inflexión de la crisis social, la que se resuelve dando pase a la síntesis: el capitalismo.

En el capitalismo se generan nuevas clases sociales. Siendo la tesis, el proletariado y la antítesis, la burguesía. El capitalismo tiene dos etapas o fases: el libre mercado y la monopólica. En la primera, fase primaria, predomina el poder empresarial y en la segunda, fase superior o imperialista, predomina el poder financiero. Esta última rompe el “equilibrio”, pues ambas clases son antagónicas, al igual que ambas fases, unas a otras, se liquidan. Entonces, surge la síntesis: el socialismo.

Ahora bien, el paso de un modo de producción a otro nunca ha sido pacífico, siempre ha sido «asistido» por la violencia defensiva, por tanto, la violencia no es originada por la clase insurgente, sino porque llega a superar a la violencia “estatal” que se disfraza de “fuerza pública” o “fuerzas del orden”, cuando en realidad es “violencia estatal”, ello explica la existencia de cárceles, destacamentos armados policíaco o militar, jueces, fiscales, procuradores, defensores públicos, notarios, etc.

Ojo que la violencia es la partera de la historia, de la síntesis, puesto que la engendra la clase opresora. Así, de no actuar con una maniobra audaz o cruenta, podría morir el nuevo ser en pleno canal de parto. La violencia es la obstetra, la asistenta, la facilitadora del nuevo régimen que solucionará la contradicción principal, no es el padre o la madre que la engendra.

Si no hay violencia defensiva, cesárea, fórceps, maniobras médicas, episiotomía, etc., el feto perecería en el intento de nacer.

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DISCURSO

Discurso de Vladimir Cerrón por el XV aniversario de fundación de Perú Libre

DISCURSO DE ORDEN DEL SECRETARIO GENERAL NACIONAL DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBRE DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS CON MOTIVO DEL XV ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN

Distinguidos camaradas:

El Partido cumple este 13 de agosto quince años de existencia institucional. Como es sabido, nacimos como un movimiento regional y hoy somos un partido nacional.

En este tiempo ha librado batallas de toda índole bajo las reglas del sistema neoliberal, es decir, siempre en condiciones desfavorables. En el campo electoral pudo lograr cientos de victorias en las alcaldías, dos victorias regionales que le permitieron conducir el gobierno regional de Junín y una victoria nacional que lo condujo históricamente a ser el primer partido de izquierda que alcanza la Presidencia Constitucional de la República en este país.

A raíz de los triunfos expuestos, el Partido en esta nueva etapa de su vida ha tenido que enfrentar también a nuevos adversarios, directamente proporcional a sus victorias, es decir, ahora contra grandes enemigos, en una nueva modalidad de guerra política más complicada, conocida como lawfare.

La persecución comenzó contra los líderes y funcionarios de Perú Libre a raíz de tres sucesos que consideramos importantes. La primera fue la inscripción del Partido que sonaba como una amenaza; la segunda, la unificación de la izquierda frente al próximo proceso electoral del 2021; y la tercera, nuestra abierta identificación con los procesos revolucionarios latinoamericanos en cuya labor se visitó a la República Bolivariana de Venezuela el 6 de junio del año 2019.

Estos tres sucesos conllevaron a sentenciarme, tras un proceso arbitrario y fugaz, retirándome del cargo de gobernador regional y encarcelándome el 5 de agosto del año 2019, creyendo que con ello el Partido podría sepultarse, a cuyo deseo un influyente medio de comunicación tituló en su portal: “Sentencia de Cerrón: devastador golpe al antisistema. Era considerado el enlace con Venezuela y países bolivarianos”.

Pese a estas duras adversidades, cuando las voces de propios y extraños habían declarado muerto al Partido, como dijo el camarada César Vallejo en su poema Masa: “les vio el cadáver triste, emocionado, incorporóse lentamente; abrazó al primer hombre; echóse a andar”.

El Partido se levantó y con su mensaje decidió ser la chispa en el pasto seco de un pueblo cansado de opresión y facilitado por el viento que fuera la pandemia, tuvo la “insolencia” de entrar a Palacio de Gobierno por la voluntad popular.

Poco antes de aquel inevitable histórico suceso, el real poder oligárquico estatal, representado por los grandes empresarios nacionales y extranjeros, siempre de la mano con la banca financiera, montaron una de las calumnias más grandes contra Perú Libre al querer mostrarlo como una organización criminal denominándola “Los Dinámicos del Centro”, poniendo a la vez en marcha a sus tres órganos ejecutores: la Fiscalía, los medios de comunicación dominantes y los servicios de inteligencia estatal, siempre al servicio de los ricos. Es bajo este argumento de la falsa e inexistente organización que se permitieron encausar judicialmente a nuestros líderes políticos, producto del cual existen al día de hoy tres dirigentes del CEN presos y cientos de procesados con medidas restrictivas, lo que en alguna medida inmoviliza al Partido.

Luego tuvimos que enfrentar la fractura entre el Gobierno y el Partido, propiciada por infiltrados que el presidente Castillo permitió a su alrededor, lo que trajo como consecuencia el golpe de Estado militar-parlamentario el día 7 de diciembre del año 2022, acto que fuera seguido de una insurgencia de los pueblos en el sur peruano que vieron burlados sus votos y su representación política. El nuevo gobierno usurpador, presidio por el triunvirato Boluarte-Otárola-Gómez, respondió con la frialdad y dureza que caracteriza al fascismo, reprimiendo brutalmente al pueblo con un saldo de 67 muertos y 800 heridos, un hecho sin precedentes.

Perdido totalmente el Poder Ejecutivo, contando con un adverso Poder Judicial, al Partido solo le quedaba una trinchera de combate, nuestra bancada del Poder Legislativo, un espacio de poder que también no fue ajeno a los golpes externos e internos. Es desde aquí que el Partido traza una nueva estrategia de lucha, adaptándose a las nuevas condiciones materiales de la sociedad.

A todo lugar que llegue Perú Libre tiene que responder con excelencia, no debe ni puede ser uno más del montón, por ello decidimos en nuestra magna Asamblea Nacional Extraordinaria del 23 de julio del 2023, corregir algunas falencias. Una de ellas fue que se debe integrar la Mesa Directiva del Congreso, un lugar donde la izquierda siempre debió estar representada, a pesar de tener un parlamento de mayoría derechista, una manera de quebrar la hegemonía oligárquica en la dirección del Legislativo, porque si el Partido se repliega, se encasilla, siempre estaría en condición de dirigido y no de dirigente.

Este poco entendimiento en quienes no han comprendido que la cadena política se construye de eslabones heterogéneos, algunos camaradas creen metafísicamente que la política debe ser una cadena constituida homogéneamente con eslabones idénticos, como la labrada por un herrero, se descolocan frente a las tácticas súbitas e inteligentes que realiza el Partido con sus dirigentes de base para la conquista de un nuevo espacio de poder, prefiriendo sumarse al coro de quienes quisieran ver al Partido fracasado, siempre en el llano, resistiendo, pero además de sectario, dogmático e infantil, y resignarse a escuchar permanentemente las acusaciones de no contar con cuadros preparados o experimentados para conducir el Estado.

Esta cadena heterogénea no significa que nos hayamos adherido ideológica, política o programáticamente a otras vertientes, por el contrario, eso ocurriría en una cadena homogénea. Integrado el Partido a ese nivel de gobierno, ahora tiene un eslabón firme del cual a un tiro de fuerza podría conducir a los demás eslabones en su dirección.

El haber llegado a la Mesa Directiva no es una gran conquista por ahora, pero no deja de tener una modesta trascendencia política porque en toda la historia del Perú esta es la primera vez que la izquierda popular, la izquierda chola, se ve representada en un espacio que antes solo estaba reservada para las fuerzas políticas tradicionales: la derecha y la izquierda caviar.

Un fenómeno semejante ocurre al haber logrado su bancada, algunos ministros o el propio Presidente, de la misma naturaleza popular.

La presencia de la izquierda popular en el más alto nivel, un breve tiempo en el Ejecutivo y ahora parcialmente en el Legislativo, a pesar del golpe de Estado militar-parlamentario, debe ir acostumbrando a las fuerzas políticas tradicionales de su existencia y verdadero encargo que es lograr el poder en favor de las grandes mayorías. Esa es la razón por la que la izquierda jamás debe volver a estar ausente en este importante espacio de conducción.

El Partido debe prepararse para futuras agresiones, como también para futuras victorias, no sería una sorpresa que dentro de poco se vea nuevamente en el campo de batalla electoral, por lo que nuestros secretarios generales regionales tienen la obligación de identificar y preparar a nuestros futuros cuadros, a nuestros futuros líderes, a nuestro relevo generacional, que no solo representará al Partido, sino también al pueblo.

¡Viva el XV Aniversario del Partido Político Nacional Perú Libre!

¡Hasta Más Allá de la Victoria!

Lima, 13 de agosto del 2023

Dr. Vladimir Cerrón Rojas

Secretario General Nacional

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ENSAYO

Las Ideas y la Ideología en el Perú

LAS IDEAS Y LA IDEOLOGÍA EN EL PERÚ

Por Jaime Cerrón Palomino

Ofrecer al lector la diversidad de doctrinas y corrientes de pensamiento que se han difundido en el período republicado de nuestra historia implica necesariamente ingresar al plano de las ideas y definir lo que se entiende por ideología.

Resulta que las ideas, según Federico Engels (1), obedecen a ciertos móviles, generados unas veces por objetos exteriores y otras por ambiciones personales, es decir, por factores subjetivos. Sin embargo, el descubrimiento de esos móviles no es lo fundamental. Hay necesidad de revelar los resortes que se mueven detrás de esos móviles, porque esos resolver, constituyen las fuerzas determinantes que hacen que los hombres actúen históricamente. Así pues, todo aquello que circula en la cabeza de los hombres, son al final de cuentas, efecto de causas materiales, que son presentadas por pensadores o profesionales de la filosofía bajo un ropaje ideológico e incluso fantástico.

Ahora bien, el estudio de las ideas o teorías que recorren en el medio social, es de interés para todos nosotros, porque al encontrar una heterogeneidad de criterios en torno a problemas cardinales, como el progreso de una nación o las causas de su atraso, la cultura acumulada por una élite frente a la abultada ignorancia de sectores marginados, la explotación de la mano de obra y la discusión acerca de las formas de abolirla, suscita obligadamente explicaciones divergentes que nos desconciertan cuando observamos que ciertas ideas plausibles son desplazadas por decisiones no siempre justificadas. Son pues ilustrativas las frases de Marx y Engels (2) cuando al analizar estos casos, señalan que las ideas de quienes carecen de los medios materiales y espirituales para producir, se someten a las ideas de la clase que tiene a su disposición los medios para producción material, por ende, espiritual. Así las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época.

La ideología que, según el filósofo francés Antonine Destutt de Tracy (1754-1836) es la “ciencia de las ideas” o según los italianos Gallupi y Rosmini “el estudio de las ideas esenciales en el ser humano”, para Marx no es otra cosa que el “enmascaramiento” de la realidad económica por las clases dominantes. Ya Maquiavelo (1469-1527), en el Siglo XVI, había advertido que muchas veces no se daba la coincidencia entre la “realidad política” y las “ideas” vertidas acerca de esa realidad política. Más tarde, Hegel (1770-1831), distingue entre: “conciencia desgarrada” y “conciencia desdichada” para indicar que la conciencia en su desarrollo histórico, sufre este disloque. Precisamente por ello, años después, Nietzsche (1844-1900) y Sorel (1847-1922) dirigirán sus esfuerzos a “desenmascarar” ideologías.

La polémica de si la ideología constituye o no una ciencia, fue dilucidada también por Wilfredo Pareto (1848-1923), para quien la ideología es una teoría no científica, puesto que no describe objetivamente la realidad social, desde que apenas es un conjunto de normas encaminadas a la acción. Empero, corresponde Kark Manheimn habernos aclarado que las ideologías pueden en unos casos ocultar y en otros revelar la realidad social, aunque es sabido que, en el caso de los pensadores al servicio de las clases dominantes, lo único que hacen es oscurecer la realidad. Quizá por ello, Sastre (1905-1980) denomina ideólogos a los filósofos no creadores, porque se limitan a explorar y explotar lo descubierto por pensadores auténticos. Para Jean Paúl no es difícil descubrir quién es filósofo y quién ideólogo. Por ejemplo, el existencialismo no pasa de ser una ideología; en cambio, el marxismo es filosofía, porque encierra ya no la sola especulación, sino la exigencia de una praxis comprometedora.

El debate de si es posible o no que brote de nuestro propio suelo una filosofía propia para resolver problemas específicamente latinoamericanos o exclusivamente peruanos ha dividido a nuestros pensadores en dos vertientes. La primera, sostenida entre otros por Augusto Salazar Bondy (3), para quienes por el estado de subdesarrollo y atraso en que viven las comunidades indohispanas no es posible elaborar una filosofía genuina propiamente americana, pero que será posible hacerla, una vez que se rompa la dominación; entre tanto lo que toca al Perú o cualquier otra república latinoamericana es “adoptar” un istmo europeo, es decir, pensar en tierra americana con los ojos puestos en Europa. La otra tendencia, formulada principalmente por César Guardia Mayorga (4), para quien, tomando las ideas troncales del materialismo histórico, concluyen que la filosofía no puede tener una etiqueta nacional o continental porque aspira a descubrir leyes de carácter universal, válidas para el conjunto de la realidad objetiva, en su propósito cada vez más creciente de acercarse a la verdad.

En efecto, lo expuesto por Guardia, es cierto, porque las tesis atomísticas dadas por Demócrito en la Grecia antigua o la teoría heliocéntrica sustentada por el polaco Copérnico no han sido aprobadas sólo por la hélade esclavista o por la Polonia de los tiempos modernos. El régimen de castas aplicado diestramente por los esclavizadotes de Egipto y la India no han servido sólo para Oriente, han sido también puestas en práctica por los peninsulares en la superficie americana y defendido ardorosamente hasta muy entrada la república tanto por Bartolomé Herrera como por Deústua, Riva Agüero, Belaúnde y García Calderón.

Si la humanidad que aún vive oprimida en gran parte del globo anhela lograr la liberación de las condiciones desfavorables en que se desenvuelve, lo interesante no es conseguir que la filosofía sea inéditamente peruana o americana. Lo que importa es interrogarse a quién sirve la filosofía o en su defecto la ideología. En este sentido, por la misma bifurcación abismal subsistente entre las clases sociales en nuestro país, lo inmediato es discutir qué ideologías estuvieron y están todavía al servicio de los opresores y cuáles en cambio, se han preocupado por alcanzar superiores condiciones de vida. Es bajo esta óptica que el presente trabajo. Ofrece el pensamiento de nuestros estudiosos connacionales, divididos atendiendo a su extracción, situación y posición de clase en tres segmentos.

EL PENSAMIENTO ARISTOCRATICO-FEUDAL PRO-IMPERIALISTA. EL PENSAMIENTO PEQUEÑO-BURGUES PRO-IMPERIALISTA. EL PENSAMIENTO SOCIALISTA E INTERNACIONALISTA PROLETARIO.

La ideología aristocrático-feudal pro-imperialista tienen como exegeta en una primera instancia al clérigo y fogoso orador Bartolomé Herrera Rodríguez (5) quien se opone tenazmente a la intrusión de las ideas precapitalistas formuladas por Benito Laso, los hermanos Gálvez y otros. En una segunda instancia, la ideología será asumida por los eruditos del “Civilismo”, que después de mostrar una fugaz simpatía por el positivismo, recalarán en los diversos matices del pensamiento espiritualista. Intérpretes de esta fase vienen a ser: Javier Prado Ugarteche, emparentado al linaje de los Prado; Joaquín Capelo, proveniente de la mesocracia; Manuel Vicente Villarán, vinculado a los círculos oligárquicos; pero quienes abogarán vehementemente por alargar el espíritu virreinal serán: Alejandro O. Deustua, gonfalonero de la vieja mentalidad aristocrática; Víctor Andrés Belaúnde que en todo momento reflejó su culto nostálgico de lo virreinal; José de la Riva Agüero, de aliento colonialista, concertador y tradicionalista; Francisco García Calderón, de ánimo más bien hispano que peruano. Un tercer momento constituye el ideario difundido desde fines de la segunda guerra mundial por Mariano Iberico Rodríguez, Carlos Cueto Fernandini, Alberto Wagner de Reyna, Honorio Delgado, Luis Felipe Alarco, Walter Peñaloza Ramella, Francisco Miró Quesada y otros, que preferirán guarecerse en los áridos territorios de la Filosofía Analítica, la Epistemología, el Neopositivismo, la Lógica Lingüística y el Neorrealismo para gestar un conjunto de trabajos que eluden la discusión de temas sociales de palpitante interés nacional y ecuménico, optando por “oscurecer” el horizonte de visibilidad de las clases a quienes corresponde el futuro, al remitirse exclusivamente a la preocupación rigurosa de la “verificabilidad” de las proposiciones, al análisis de los conceptos, desde una operación lógica, que no admite porque así lo impide la Fenomenología – el cotejo con lo que sucede empíricamente y objetivamente. Estos filósofos, por otro lado, están imposibilitados para proponer ideologías favorables a la liberación de la clase obrera, del campesinado y de los sectores pequeño-burgueses, porque en su afán de mantener su propia heredad transmitida desde la colonia o como defensores de quienes ostentan esos privilegios, han ensamblado sus intereses con los del imperialismo, socio que no permite el desarrollo de una industria nacional autónoma a los pregoneros de un pretendido sistema burgués nativo. En su ansia de enmascarar la realidad, apelan a tesis de la trasnochada escuela humanista para paliar –según palabras de Marx (6)- en todo lo posible, las contradicciones de clase. Si bien deploran las penalidades del proletariado y campesinado, así como el desmedido lucro amasado de los burgueses, se concretan a aconsejar a los obreros a ser sobrios, producir más y tener pocos hijos.

La ideología pequeño-burguesa pro-imperialista, se ha manifestado a través de diversos rostros: por el canal del indigenismo, por la vía del anarquismo y anarco-sindicalismo; a través del aprismo, por el camino del socialismo de Luciano Castillo, del Social-progresismo de Augusto y Sebastián Salazar Bondy, y de otras ideologías de corte reformista y populista. Sus principios fueron vertidos a través del ensayo, la poesía, la novela y la literatura en general. En los indigenistas expresó el deseo de ver libres de las amarras del gamonalismo, al aborigen productor de la sierra. Unos como Clorinda Matto de Turner, asumieron una postura paternalista, dotada de moralismo y resignación cristiana o como Narciso Aréstegui que solicitaba un “piadoso” trato para con el indio. Otros como Luis E. Valcárcel, serán esos baluartes de todo lo producto en el período prehispánico, descollarán de los incas el nivel de la infraestructura generada a lo largo del Tawantinsuyo y demandarán la preservación de lo nativo, en su folklore, idioma, arte y medicina natural. Para Valcárcel y los de la Asociación Pro-Indígena los antiguos habitantes del Perú crearon una civilización igual o mejor que las culturas occidentales, de ahí que velaban contra su mixtificación, cuidaron que no se depredaran las fortalezas. Un tercer grupo de indigenistas constituido por José Uriel García e Hildebrando Castro Pozo, reconociendo la imposibilidad del retorno a un modo de vida tawantinsuyano, empezarán a dar sugerencia para transitar a sistemas superiores al capitalismo, aprovechando el espíritu solidario y fraterno de los Ayllus, para arribar, por ejemplo, a formas cooperativas o socialistas de producción. En la misma vertiente se hallará José Antonio Encinas, que desde el plano jurídico y en tono más sincero que Manuel Vicente Villarán, alentará una legislación tutelar a favor de los indios. Por esos mismos años, Luciano Castillo, fundará el Partido Socialista de matiz populista y nacionalista para diferenciarse del Partido Comunista.

Con más agitación y beligerancia que los indigenistas se presentará en la escena peruana el movimiento anarquista, anarcosindicalista, animado por obreros gráficos, panaderos, textiles, portuarios y de otros oficios que tuvieron como conductores a Manuel y Delfín Lévano, Carlos Barba, Carlos del Barzo, Florencio Aliaga, Luis Felipe Grillo, Abraham Gomero, Romilio Quesada y otros. El esfuerzo y sacrificio demostrados por estos trabajadores conquistará para el Perú después de memorables luchas la Jornada de 8 horas, acción que marca una etapa importante en la formación del movimiento proletario urbano, y que seguidamente permitirá movilizar a las masas en pro del abaratamiento de la subsistencia. En estas hazañas intervino como guía y animador el ensayista Manuel Gonzáles Prada.

Pero la proeza pequeño-burguesa más encandilada se registra en 1928, cuando Haya de la Torre decide fundar el Partido Nacionalista Libertador Peruano, al modo de Kou Min Tang chino o el partido laboralista inglés, que más tarde se conocerá como PAP (Partido Aprista Peruano). El desarrollo de esta agrupación política es la más conocida en los medios sindicales, universitarios, profesionales, políticos y académicos, por cuanto abraza seis décadas de existencia pletórica en sus primeros años de acciones heroicas, con secuelas de exilio, muertes, cruentas represiones; pero al mismo tiempo, en la otra cara de la medalla, nos mostrará la faz de sus veleidades y claudicación de sus primigenios principios, primeramente con su acercamiento a los plutócratas de la república oligárquica supérstite y luego su entendimiento con el imperialismo norteamericano. De allí el carácter pro imperialista de este movimiento, que generó en sus propias filas un descontento radical, determinando que parte de sus jóvenes en más de una vez intentaran retomar los originales postulados o decidieran como Luis de la Puente Uceda a levantarse en armas. Desde el punto de vista del materialismo histórico lo acontecido con el partido aprista no es un fenómeno singular. Es el curso más o menos regular que le depara a todo partido pequeño-burgués, no pudiendo acentuarse su radicalización frente al imperialismo, lo que le quedaba era insertarse dentro del radio de los intereses del capitalismo monopólico.

Con los desencantados del partido aprista, aparecieron nuevas agrupaciones como Acción Popular, Democracia Cristiana y otros de corte reformista. Pero otro punto interesante que marca nuevamente la frustración pequeño-burguesa, lo constituye la formación del Movimiento Social Progresista, organizado por Augusto y Sebastián Salazar Bondy, José Matos Mar, Germán Tito Gutiérrez, Alberto Ruiz Eldredge y otros intelectuales dedicados a la investigación social histórica y económica. Fue forjado en 1956 y postuló a las elecciones de 1962, pero dado el impacto de la revolución china y cubana, no tuvo mayor acogida y terminó desintegrándose. Su ambivalencia frente al imperialismo y las transnacionales y su programa aparentemente neutro, lo convertían en los hechos, en sustentadores del régimen imperante y del establishment.

Termina el texto con la inclusión obligada del pensamiento socialista e internacionalista proletario, inspirado por José Carlos Mariátegui, para quien las penurias existentes en el país sólo serán superadas a través de una legítima lucha antiimperialista y antifeudal, para avizorar lo cual hay que tomar la ideología universal del pensamiento marxista, asumiendo posiciones de clase y de partido, sin olvidar la postura nacionalista en oposición al imperialismo.

En esta misma dirección difunden a sus ideas una pléyade de historiadores como Pablo Macera, sociólogos como Julio Cotler, arqueólogos como Guillermo Lumbreras, economistas como Ernesto Yepes del Castillo y filósofos como César Augusto Guardia Mayorga y José W. Lora Cam, para citar sinópticamente.

LA IDEOLOGIA ARISTOCRATICO-FEUDAL PRO-IMPERIALISTA

Denominados ideología aristocrática-feudal pro-imperialista, al conjunto de la producción teórica, preparada y trasmitida por los intelectuales orgánicos de las clases dominantes del país, a través de sus dogmas, ensayos y planteamientos, en su afán de dilatar los privilegios que sus castas habían alcanzado en el período virreinal, propósito que al entronizarse el imperialismo, será objeto de mixtificación y yuxtaposición de intereses, para extender el aliento y la acción de un sistema económico y social que no permitirá el desarrollo de un capitalismo independiente; muy al contrario, fomentará la reafirmación de un régimen semifeudal y semicolonial.

En efecto, producido en 1821, el rompimiento de la dominación que España ejerció sobre nuestro territorio, sin la asunción al poder de una moderna clase que fuera capaz de promover condiciones para la instauración de un superior modo de producción, el espíritu y la praxis de un servilismo y fidelidad obsecuente con la corona por parte de los criollos, no se hará esperar. Un nuevo reacomodo de los distintos sectores sociales habrá de manifestarse. Es así que gamonales serranos, rentistas urbanos, capas de comerciantes, clérigos de diferentes órdenes, profesionales liberales, artesanos y caudillos militares se aunarán para reproducir y prolongar las tradicionales relaciones de producción servil que presidieron el coloniaje. Hace poco, un estudio realizado por Dennos Gilbert (7) ha demostrado que gran parte de nuestro país se había reducido a enclaves semifeudales, en los cuales grandes terratenientes ampliaban sus imperios a expensas de las tierras comunales de los indígenas, los mercaderes extranjeros asumieron la actividad comercial de importación y exportación en las décadas de 1830 y 1840, la política nacional pasó a un estado de caos, permitiendo que los jefes castrenses desafiaran y desplazaran continuamente a los gobiernos instituidos en Lima. Esta situación continuó sin modificaciones hasta la era conocida por los historiadores como la “Época del Guano” (1840-1879).

Al interior de la sierra y a lo largo de las haciendas, el gamonalismo que, según Manuel Burga y Alberto Flores Galindo (8), se había convertido en un poder local con fuerzas cuasi-militares propias de un señorío feudal de parroquia, proseguía cultivando un despotismo despiadado en contra de los siervos y usurpando tierras no obstante de que el latifundio, por su pésima administración técnica le depararía sólo escasa productividad, baja rentabilidad y lo que es peor, gran derroche de fuerza de trabajo.

En el otro extremo, el Estado, según las palabras de Jorge Basadre (9), estará asechado constantemente por las ambiciones militares que observando el vacío social que habían dejado los aristócratas peninsulares y sus acólitos al abandonar nuestros suelos en el tramo de la emancipación, encontrarán la oportunidad propicia para tácitamente adjudicarse la administración gubernamental por casi todo el siglo XIX. Era pues prácticamente la institución mejor articulada que empleó coyunturalmente su prestigio alcanzado en las guerras de la independencia.

Dado que el régimen económico-social dominante del coloniaje no fue sustantivamente alterado, resulta iluso pensar que personas faltos de talento empresarial, con una larga costumbre formada sólo para llevar un estilo de vida opulento inspirado en los modelos europeos, pudieran dar inicio a un florecimiento industrial. Al contrario, la época del guano no nos dio empresarios y su influencia en el desarrollo económico en general fue negativa, ya que la alternancia que se registró entre civiles y militares en cuanto al control del aparato estatal, lamentablemente derrochó la caja fiscal en la remuneración a las abultadas filas del Ejército y la burocracia, en la consolidación de la deuda nacional, en la compensación a los hacendados por la manumisión de los esclavos negros, en la construcción de ferrocarriles. Mientras esto ocurría a nivel del usufructo de la administración central, el sector privado se satisfacía con una profusa importación de artículos de lujo. Había pues en las urbes una ausencia completa de manufacturas y fábricas, en tanto que en la sierra el latifundio no explotaba la tierra en todas sus áreas, los artículos de pan llevar tenían que ser solicitados a Chile y Ecuador. En una palabra, quienes gobernaron en la época del guano no instalaron ninguna infraestructura que posibilitara el crecimiento económico.

Siendo esta la fisonomía real de nuestra nación en lo estructural, es obvio concluir que, en la esfera de la superestructura, no asomara tampoco cambios fundamentales. Si bien, a imitación de Europa, a través de sus discursos jacobinos algunos liberales se desvivían en el Congreso Constituyente para darnos una legislación de corte democrático-burgués, al final sólo conseguirán en las asambleas triunfos “formales”. Ello explica por qué a pesar de los esfuerzos demostrados por Benito Laso, los hermanos Gálvez y otros tribunos, para derrotar a las fuerzas conservadoras nucleadas tras el verbo y la estrategia de Bartolomé Herrera, no lograrán posibilitar un modo de producción burgués.

Es verdad que, en 1871, a decir de Ernesto Yepes del Castillo (10), cerca de catorce mil personas, compuestas por burgueses incipientes, profesionales liberales, artesanos e incluso operarios de todo género, fueron movilizados en Lima con el propósito de contrarrestar el auge del inconstitucionalismo castrense. Este movimiento liderado por Manuel Pardo, descendiente de la aristocracia de sangre, talento y dinero, suscitó la formación del Partido Civil como antítesis de la arbitrariedad militar, con la expectativa de ingresar de lleno a la formación de una política precapitalista de producción. Para ello, ideológicamente se sirvieron de los fundamentos de la filosofía positivista, que deparaba para la mentalidad burguesa todo un futuro provisor.

El civilismo que inicialmente, en 1872, asumiera el poder con Pardo y luego de interrupciones volviera a dirigir, logró después del enfrentamiento con Chile, entre 1899 a 1912, controlar la maquinaria del Estado a través de los regímenes de López de Romaña, Manuel Candamo, José Pardo y Augusto B. Leguía.

En todo este trecho difundió en los círculos elitistas y en las aulas de San Marcos la ideología de la burguesía triunfante de Francia, por intermedio de Javier Prado Ugarteche, Jorge Polar, Alejandro Maguiña, Clemente Palma, Carlos Listón, Joaquín Capelo, Carlos Wiesse, Mariano H. Cornejo. Manuel Vicente Villarán y otros juristas, pero usando como conductores ideológicos no a Comte, que fue declaradamente anticlerical, sino a Spencer, Fouillée, Boutrox y Eucken, que predicaban sólo un positivismo “idealista”, dejando a la religión la explicación del dominio de “lo incognoscible”.

La actitud pusilánime de estos pensadores respondió a su extracción y situación de clase, pues muchos de ellos provenían de una aristocracia rentista ligada en alguna forma a la propiedad terrateniente, de ahí que no propagaron con el suficiente entusiasmo que el momento requería y más bien retornaron a la ideología que su élite ejercitaba desde la colonia. Por ello, no serán consecuentes con el impulso positivista y una vez instalado el imperialismo en nuestro suelo unos se apearán al pragmatismo norteamericano como lo hicieron Joaquín Capelo y Manuel Vicente Villarán, y otros, como Javier Prado Ugarteche, retornarán por sus convicciones místicas y de clase, a la ideología clerical-feudal.

El civilismo no pudo, en consecuencia, hallar el despegue que habían planificado sus programadores. La clase rentistas nucleada a través de las riquezas del guano se dedicó a la especulación de valores y la propiedad urbana; si bien se emprendió con la política de construcción de ferrocarriles, esta decisión implicó el progresivo endeudamiento y a la postre, sirvió más bien de infraestructura para los enclaves imperialistas. Esto explica también por qué consumada la guerra con el país del Sur, quedamos en la bancarrota económica.

La solitaria voz de protesta lanzada por Gonzales Prada no tendrá mayor resonancia en las esferas gubernamentales por encontrarse en ellas encaramados, prominentes miembros del gamonalismo andino, rentistas y consignatarios del guano y otros profesionales liberales al servicio de las castas oligárquicas.

Así es pues como en el plano ideológico, la intelectualidad oficial ensayará tímidamente la circulación del positivismo, pero dado que el compromiso de las castas latifundistas como el clero estaba fuertemente imbricado, los propios propagandistas de la filosofía burguesa de Comte – excepto Gonzáles Prada – regresarán a los dominios del espiritualismo, que esta vez se remozaba con las tesis de Bergson y Klages y lo que es peor, algunos de ellos, anclarán en las playas del fascismo. Tal es lo que ocurre con nuestros pensadores como Alejandro O. Deústua, Víctor Andrés Belaúnde, Francisco García Calderón y José de la Riva Agüero, cuyos ensayos, así como los de los positivistas peruanos exponemos en las siguientes páginas. Sin embargo, es interesante hacer notar que el positivismo le servirá a la clase terrateniente-oligárquico sólo para frenar los ímpetus de los sectores mesocráticos que pugnaban por arrebatarles formulando un serio programa reivindicativo. Capeado el temporal, la oligarquía optará por el fácil expediente de aliarse con el poder imperialista, el cual se instalaba en los enclaves mineros, petroleros, azucareros, laneros y arroceros. Esta coyunda, de hecho, impedirá que se lleve adelante la revolución democrático burguesa y, por consiguiente, el nacimiento de una industria nacional autónoma.

Desprestigiadas las cartas del civilismo y el fascismo, por el incontenible avance de la propaganda socialista bolchevique, los círculos dominantes elegirán esta vez las corrientes irracionalistas que también llegaban de ultramar. Así como, por conducto de Walter Peñaloza se difundirá el neokantismo; por acción de Carlos Cuelo Fernandini y Nelly Festín se divulgará la Fenomenología; por intermediación de Alberto Wagner de Reyna y Víctor Li Carrillo, llegará el Existencialismo; por la iniciativa de Honorio Delgado y Luis Felipe Alarco se volverá a hablar del Idealismo Objetivo; por intervención de Augusto Salazar Bondy y Arsenio Guzmán Jonquera se pregonará la Filosofía Analítica; con la participación de Leopoldo Chippo se reeditará el voluntarismo; a través de Antonio Peña Cabrera, Antonio Pinilla y Mario Alzadora, se retornará al tomismo; y por su inclinación a la Matemática, Francisco Miró Quesada traerá la Epistemología y la Lógica Moderna, aunque este último, en su afán de diferenciarse de los anteriores, argüirá ser un “ateísta nostálgico” y luego de haber intentado vanamente darle contenido ideológico al Partido “Acción Popular”, nos entregará en 1969 la tesis de una nueva ideología humanista que dice no haberse ensayado aún en ninguna parte del mundo y que sin embargo – afirma Miró Quesada – es superior al marxismo.

Jaime Cerrón Palomino (1937-1990)

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Valentin Pacho: Murió Gorvachov, el imperialismo y los anticomunistas le rindieron tributo

Valentín Pacho Quispe

Exsecretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú y exvicepresidente de la Federación Sindical Mundial

Los medios de la prensa internacional imperialista anunciaron el fallecimiento de Mijaíl Gorbachov el 30 de agosto del año en curso, fue el último secretario general del Partido Comunista del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) elegido en 1985 y presidente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) elegido en 1990.

Los máximos jefes de Estado de los gobiernos de Estados Unidos de la Unión Europea y personajes representantes de la derecha internacional y conocidos anticomunistas han expresado su congoja y le han rendido tributo por su hazaña de haber promovido el derrumbe de la potencia socialista de la Unión Soviética en 1991.

Conocí personalmente a Mijail Gorvachov con ocasión del XII Congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM) realizado en Moscú capital de la Unión Soviética los días del 13 al 20 de noviembre de 1990 cuyo anfitrión fue el Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos afiliado a la FSM.

Ese congreso causó gran expectativa en el movimiento sindical internacional debido a que Gorvachov estaba implementando sus políticas de la perestroika y la glasnost en la URSS y que esas mismas políticas promovió para que se aplicara en los países socialistas de la Europa del Este: pero lo que produjo fue el derrocamiento de los gobiernos de dichos países en los años de 1989-1990, los últimos en caer fue la recordada República Democrática de Alemania (RDA) y Checoslovaquia y por ende pasaron a engrosar el bloque capitalista europeo: Gorvachov contribuyó al desenlace de esos acontecimientos.

Sin embargo, la URSS seguía siendo la potencia socialista mundial frente a la otra potencia del imperialismo norteamericano: por lo tanto, había esperanza de la vigencia incólume del socialismo. En ese escenario de expectativa arribaron a Moscú las delegaciones de los sindicatos afiliados a la FSM y representantes de organizaciones sindicales internacionales fraternas de los cinco continentes, había empezado el invierno.

El grupo de los delegados latinoamericanos nos informamos por medio de los estudiantes becados, de que había escases de alimentos en efecto lo constatamos, la sociedad soviética estaba dividida respecto a la perestroika, pudimos percibir que circulaban periódicos con distintos nombres de contenido anti comunista con ataques furibundos contra el PCUS, decían que era en aplicación de la glasnost.

En ese contexto esperamos con gran expectación el discurso del presidente Mijail Gorvachov en el acto de la Inauguración del congreso tal como era tradición en los países socialistas en donde se realizaron los congresos de la FSM como fue el X congreso realizado en Cuba, habló Fidel Castro, en el XI congreso realizado en Berlín- República Democrática Alemana (RDA) el saludo lo hizo su presidente Erich Honecker: pero en el acto de inauguración del XII congreso de la FSM el presidente Mijail Gorvachov simplemente no se hizo presente.

Para los sindicalistas nos quedó claro de que la actitud de Gorbachov era diferente al talante de los jefes de Estado de países socialistas que conocimos. En esas condiciones desarrolló el congreso, los debates fueron complicados en las comisiones de la agenda con las propuestas de los sindicatos soviéticos, habían cambiado su posición en varios asuntos de principios, por ejemplo, respecto a la lucha de clases, se generó discrepancias con los delegados de países del Tercer Mundo era evidente la influencia de la perestroika. Se tuvo que propiciar consensos para la aprobación del documento político y estatutos, culminando con elección de los órganos de dirección de la FSM en el que formaron parte representantes de los sindicatos soviéticos.

Sin embargo, antes de la clausura del congreso, los sindicatos soviéticos comunicaron que el presidente Gorvachov aceptaba recibir una delegación, seguramente habrían gestionado: se nombró representantes por cada continente, por América Latina fuimos elegidos el cc Pedro Ross de la CTC de Cuba y el que escribe esta nota en presentación de la CGTP del Perú. En efecto fuimos recibidos en su despacho presidencial en el Kremlin.

El encuentro fue muy protocolar, en sus expresiones de bienvenida que fue corto, recuerdo que nos dijo que en la URSS se estaban desarrollando cambios necesarios, que la economía de mercado era viable, que la URSS asumía los nuevos retos y otros temas sobre el desarme nuclear ; el compañero Krasuski de la CGT de Francia en representación de la delegación hizo el saludo respectivo y en síntesis se refirió a la economía de mercado cuyas consecuencias han sido negativas en todos los países incluido Europa: Gorvachov solo escuchó y nos deseó éxitos en el congreso y luego se dio por terminado el encuentro, realmente intrascendente.

Al terminar el XII congreso de la FSM de regreso a nuestros países a los sindicalistas nos quedó la sensación de que la aplicación de la perestroika había generado complicaciones internas en la URSS, nos dimos cuenta de que el mercado negro funcionaba sin problemas, decían eran por los sabotajes y corrupciones, circulaban diversos periódicos con distintos nombres, pero todos de contenido anticomunista. Sin embargo, teníamos esperanza y confianza de que el PCUS iba poner orden, después de todo la URSS era producto de la Revolución Bolchevique y no permitiría desviaciones que hagan peligrar el socialismo.

GOLPE DE ESTADO FALLIDO

A pocos meses después del XII congreso de la FSM a mediados de 1991 los problemas internos en la URSS se habían agudizado aceleradamente frente a las iniciativas de Gorvachov y el inminente peligro de la desintegración de las 15 repúblicas federales que conformaban la URSS, apareció un documento Palabra al Pueblo era un llamamiento firmado por intelectuales, políticos, militares de alta graduación y personajes representativos varios de ellos miembros del Comité Central del PCUS en el que expresaban su rechazo a las propuestas de desintegración de la Unión Soviética. Pero también se dio a conocer otro documento Tratado de la Unión que sentenciaba la desintegración de la Unión Soviética firmado por un grupo de conspiradores entre ellos Boris Yeltsin quien ya había renunciado al Comité Central PCUS, pero era el presidente de la Federación de Rusia.

En ese contexto el 19 de agosto de 1991 la prensa internacional imperialista sorprendió al mundo sobre el golpe de Estado contra Gorvachov quien se encontraba de vacaciones. A muchos sindicalistas nos sorprendió de que el golpe estaba encabezado por Guennady Yanayev vicepresidente de la URSS acompañado del jefe de la KGB y altos mandos militares y de miembros del Comité Central del PCUS conformantes del Comité Estatal para el Estado Emergencia en su manifiesto dieron a conocer de que no aceptaban la desintegración de la Unión Soviética el mensaje dio entender que el golpe era para defender el socialismo. A Guennady Yanayev lo conocí personalmente en el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba en la Habana-Cuba en 1989, quien participó en representación del Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos: en efecto muchos dirigentes sindicales lo conocimos como responsable de relaciones internacionales de la central sindical soviética: en realidad el golpe fue el acontecimiento de gran trascendencia mundial.

Pero la otra gran sorpresa fue de que los gobiernos del mundo capitalista como el presidente de Estados Unidos George H.W Bush (padre) expresó solidaridad e hizo llamado a defender a Gorvachov, le siguieron Margaret Thatcher y jefes de Estado de gobiernos de Gran Bretaña, de Francia, Alemania, el Papa Juan Pablo II expresó plena solidaridad e hizo llamado a defender a Gorvachov para garantizar las reformas y el resto gobiernos de Europa occidental reforzado por la campaña de la prensa imperialista contra el golpe. Lamentablemente el golpe fracasó, ese episodio seguirá siendo motivo de análisis mas profundos.

DESINTEGRACIÓN DE LA POTENCIA SOCIALISTA FUE UNA TRAGEDIA PARA LA HUMANIDAD

El fracaso del golpe tuvo consecuencias funestas, la contrarrevolución y el imperialismo logró lo que anheló durante siete décadas: la desintegración de la Unión de la Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) escenificada aquel fatídico día 25 de diciembre de 1991, en el que consternados vimos que de la torre del gran Kremlin era arriada la bandera roja con la hoz y martillo, emblema sagrada de los revolucionarios, que había flameado como símbolo de victoria de la clase obrera combatiente, de las fuerzas revolucionarias y del glorioso Ejército Rojo que hizo morder el polvo de la derrota a los ejércitos del nazi fascismo en la Segunda Guerra Mundial y en su lugar era izada la bandera de Rusia de los zares. Después de la desaparición de la URSS, Rusia quedó bajo el gobierno del alcohólico Boris Yeltsin y camarilla de traidores y corruptos, impuso el modelo neoliberal, privatizó las mejores empresas públicas. El grupo de mafiosos miembros del PCUS que acompañaron a Yeltsin se convirtieron en dueños de las grandes empresas privatizadas. Y, como era de esperar las cúpulas de los sindicatos soviéticos promovieron la desafiliación de la Federación Sindical Mundial FSM para luego afiliarse a la otra internacional sindical reformista anticomunista la CIOSL. Pero los trabajadores pagaron las consecuencias tuvieron que emigrar a Europa en busca de trabajo: el pueblo ruso fue humillado. Sin embargo, lo más vergonzoso fue de que aquellas personas que se consideraban comunistas en diversos países se arrepintieron, desilusionados, se convirtieron en anticomunistas, independientes o simplemente progresistas, prefieren no presentarse ante las masas como comunistas sino con otra denominación, eso continua hasta hoy.

La destrucción de la Unión Soviética fue obra de la conspiración contrarrevolucionaria los operadores estuvo conformado por traidores, oportunistas, mafiosos, corruptos enquistados en los principales órganos del PCUS los enemigos estaban adentro y también estaban involucrados las burocracias sindicales, pues después se conoció la actividad del Freem Trade Union Institute (FTUI) (Instituto Sindical para la Libertad de Comercio) que actuaba en estricta coordinación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tuvo intensa actividad durante el gobierno de Ronald Reagan se encargaba de financiar a grupos sindicales y a la “prensa independiente” de la Unión Soviética y de los países socialistas de Europa del Este, los dólares eran canalizados mediante la National Endowment for Democracy (NED) Fundación Nacional para la Democracia creada en 1983, el imperialismo y la CIA financiaron acciones conspirativas mediante las Organizaciones No Gubernamentales (ONG): todo coincide con el periodo de la perestroika de Gorvachov, lo que facilitó las condiciones para destruir a la Unión Soviética.

El imperialismo y la derecha internacional están muy agradecidos a Mijail Gorvachov, se convirtió en su vedete, le dieron premio Nobel, era el invitado de honor para conmemorar anualmente la caída del Muro de Berlín. Pero para las fuerzas democráticas y revolucionarias del mundo, Gorvachov será siempre un traidor, lo confirma en su testimonio el camarada Erich Honecker que fue presidente de la República Democrática Alemana RDA derrocado a raíz de la caída del Muro de Berlín, quien afirma que “su país fue entregado en bandeja de plata al bloque capitalista europeo por Gorbachov.

Rusia es, hoy, país capitalista y es potencia mundial, pero todo lo que tiene se lo debe lo que el socialismo construyó en siete décadas. Hoy comprendo más a Stalin, con él no hubieran surgido los Yeltsin, Gorbachov y demás traidores.

GLORIA ETERNA A LOS COMUNISTAS Y REVOLUCIONARIOS DEL MUNDO QUE OFRENDARON SU SAGRE Y SUS VIDAS POR UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTADORES NI EXPLOTADOS. ¡EL SOCIALISMO SIGUE SIENDO LA ESPERANZA!

3 de septiembre 2022

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ENTREVISTA

Entrevista a Vladimir Cerrón, líder de izquierda peruano: «Pensé que Castillo iba a ser más consecuente» – Página 12

Secretario General de Perú Libre, el partido que llevó a Pedro Castillo a la presidencia

Explica el alejamiento de PL del gobierno en la falta de decisión del mandatario para adoptar medidas de fondo a favor de los campesinos y de los trabajadores.

Por Carlos Noriega

21 de agosto de 2022 – 02:28

Vladimir Cerrón, secretario general del partido Perú Libre.
Vladimir Cerrón, secretario general del partido Perú Libre.

Página 12 en Perú

Por CarlosNoriega

Desde Lima

En medio de la grave crisis que afecta al gobierno de Pedro Castillo, atacado por la derecha que lo quiere derrocar, complicado por denuncias de corrupción y deambulando sin definir políticas de cambio, Página/12 dialogó con Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre (PL), el partido marxista-leninista que llevó a Castillo a la presidencia. La charla se desarrolló en su local partidario, en el centro de Lima, una austera vivienda. “Perú Libre ya no es el partido de gobierno”, dice Cerrón para iniciar la conversación, marcando desde el comienzo distancia con el gobierno de quien fue su candidato.

Personaje clave

Neurocirujano graduado en Cuba, Cerrón es un personaje clave en la vida política de Castillo. Fue él quien lo eligió para que sea el candidato presidencial de PL. Se habían conocido en 2017 cuando Castillo encabezó una larga huelga magisterial. Tres años después el sindicalista fue a buscar al secretario general de PL para pedirle ser candidato al Congreso por su partido. Una sentencia judicial por corrupción dejó a Cerrón fuera de la candidatura presidencial y le ofreció a Castillo que ocupe su lugar.

“Su triunfo -dice Cerrón- confirma que fue una buena elección. Que después haya sido un presidente tan malo es otra historia, eso no estaba en mis cálculos. Pensé que iba a ser más consecuente con los sectores populares porque venía del sindicato de maestros, por su origen de clase campesina. Para mí ha sido una sorpresa su cambio. En la presidencia no ha sido lo que se esperaba, lo que mostraba como candidato”.

El distanciamiento entre Cerrón y Castillo, que ha tenido vaivenes de alejamientos y reconciliaciones, ha llevado a la expulsión hace unas semanas de Castillo de PL, a través del mecanismo de exigirle su renuncia. El partido lo acusa de abandonar el programa partidario, de marginarlo del Ejecutivo y de promover la división en la bancada parlamentaria de PL para crear su propia agrupación política. Cerrón asegura que a pesar de ese distanciamiento no apoyarán en el Congreso una destitución del presidente. “Criticamos las políticas del gobierno, pero somos aliados para defender el proceso democrático y no darle paso a un golpe de Estado derechista, y eso pasa por evitar la destitución de Castillo”. Califica la actual situación política del país como “bastante crítica, peligrosa e impredecible”.

Investigaciones

El principal dirigente de PL anuncia que si se prueban las acusaciones de corrupción contra Castillo, que tiene seis investigaciones fiscales abiertas, entonces cambiarán su decisión de no apoyar la destitución del presidente. “Ahora podría decir que hay corrupción en el entorno muy cercano a Castillo, pero todavía no hay una prueba irrefutable de que Castillo está involucrado en la corrupción. Si esas pruebas aparecen, sería el punto de quiebre y en ese caso sí apoyaríamos la destitución de Castillo”. Sobre las acusaciones de corrupción en su contra, que en su caso incluyen una sentencia condenatoria y otros procesos en marcha, Cerrón las califica como “una arbitrariedad” y “una persecución política”.

Pero el secretario general de PL no duda en calificar a Castillo como “un oportunista” que después de ganar las elecciones “ha desconocido al partido”. Define al presidente como “una persona muy influenciable y por lo tanto impredecible en sus decisiones”. “He tenido situaciones en que llegábamos a un acuerdo aparentemente sólido y a las cinco horas él estaba cambiando por otra decisión diametralmente opuesta”.

Cambios que no llegan

“Castillo ha traicionado el programa del partido que se ofreció en la campaña electoral”, acusa Cerrón. “Este gobierno -agrega- sigue aplicando las políticas de la derecha, no ha implementado una sola política de izquierda, un solo cambio trascendente. Castillo habla de cambios que nunca llegan. Su discurso está entre el populismo y la farsa. Este es un gobierno neoliberal”. 

Dice que el de Castillo es un gobierno neoliberal, pero toda la derecha le hace la guerra al gobierno.  “La guerra contra Castillo es una guerra racial -contesta- de discriminación a lo andino, a lo campesino, porque el tema principal, que es el económico, la oposición de derecha ya lo tiene resuelto, porque no ha habido ningún cambio como para decir que este es un gobierno de izquierda, o por lo menos progresista. Con eso los de la derecha debieran estar tranquilos, pero quieren derrocarlo no porque Castillo pueda hacer políticas de cambio, sino porque les molesta que un cholo esté en el gobierno”.

Caviar

Desde el Congreso la ultraderecha amenaza tomar el control del Ejecutivo destituyendo a Castillo, pero para Cerrón este riesgo “es importante, pero no es el peligro principal”. Varias veces repite que “el principal peligro, la mayor amenaza, son los caviares”. “Caviar” es un término usado por la derecha para buscar descalificar al progresismo. Para Cerrón, los caviares son “las personas que utilizan el lenguaje de izquierda pero viven como grandes capitalistas trabajando en las ONG financiadas por Estados Unidos”. Cerrón atacó desde el inicio a los aliados progresistas de Castillo, que hace unos meses abandonaron el gobierno. PL ha coincidido con la ultraderecha en los ataques al progresismo.

¿Coincidiendo con la ultraderecha para combatir a otros sectores de izquierda no le está haciendo el juego a esa extrema derecha? “No creo que le estemos haciendo el juego. No tenemos una alianza con la ultraderecha, lo que hay es una coincidencia espontánea anticaviar. Coincidimos porque combatimos a un enemigo común, que es la izquierda caviar, la socialdemocracia. No puedo hacer una alianza con los ‘oenegeros’ aliados de Usaid. Podemos coincidir con el fujimorismo y con otros, pero con la izquierda caviar no, ellos son nuestro enemigo principal. Los caviares son para nosotros la principal amenaza, un enemigo más peligroso que la ultraderecha neofascista”.

Cuando hace unos meses se eligió en el Congreso al nuevo Tribunal Constitucional (TC), PL votó junto con el fujimorismo y otros grupos de derecha para designar a los nuevos magistrados, con los cuales la derecha ha copado el TC. “En el TC anterior los de PL teníamos dos flancos en contra, los magistrados de la derecha y los caviares que eran mayoría y los más hostiles contra PL. Votamos por los nuevos magistrados del TC para que salgan los caviares que estaban en el tribunal. Ahora en lugar de tener dos adversarios en el TC tenemos uno, a la derecha, que es un adversario abierto, y eso es mejor para nosotros”, dice Cerrón para justificar esa votación que la derecha celebró.

Al hablar en el plano internacional de la izquierda que descalifica como “caviar”, Cerrón señala que Alberto Fernández, el presidente chileno Gabriel Boric, los gobiernos del Frente Amplio de Uruguay y el Grupo de Puebla “son caviares”. De Lula dice que “es un caso excepcional, fue un gobierno socialdemócrata, pero un poquito más izquierdizado que los otros”. A Gustavo Petro lo ve “con expectativa”, basada en que el nuevo presidente colombiano “viene de la guerrilla y tiene experiencia para enfrentar el lawfare”. Precisa que de los presidentes de la región en ejercicio se siente más cercano al boliviano Luis Arce, “sin dejar de mencionar al gobierno cubano”. También declara su simpatía con Nicolás Maduro.

Antiderechos

Su guerra contra los “caviares” no es la única coincidencia de este marxista radical con la derecha. Cerrón pone énfasis para decir que se opone a las políticas con enfoque de género, al matrimonio igualitario y al aborto, incluso en casos de violación, y que solo lo aprueba por razones terapéuticas. “Nosotros defendemos la familia y los derechos del concebido”, señala. Y en esa línea conservadora agrega: Las políticas de género son parte de una agenda globalista impuesta por Estados Unidos con sus ONG y que defienden los caviares. Las políticas de género no pueden ser la prioridad de una izquierda. La prioridad de la izquierda es resolver el tema socioeconómico. Mientras en el Perú no se resuelva el analfabetismo, la tuberculosis, la mortalidad infantil, no se pueden ocupar las fuerzas del Estado en derechos que no son prioritarios”.

Volviendo a la urgencia de la crisis política actual, Cerrón dice que el presidente está  en condiciones de remontarla. «Castillo debe retomar el programa de cambios del partido, que implica, entre otras cosas, anular la actual Constitución de 1993 por ser producto del golpe fujimorista y convocar a una Asamblea Constituyente, renegociar los contratos con las transnacionales para aumentar las utilidades para el Estado, nacionalizar los recursos naturales”. Pero añade que no cree que eso ocurra. “Cada vez somos más escépticos de que este gobierno haga una transformación como ha planteado la izquierda”.

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DISCURSO

Discurso de Vladimir Cerrón por el XIV aniversario de fundación de Perú Libre

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DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO POR EL SECRETARIO GENERAL NACIONAL, DR. VLADIMIR CERRÓN ROJAS, CON MOTIVO DEL XIV ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO NACIONAL PERÚ LIBREMIENTRAS EXISTA CRISIS EN NUESTRA SOCIEDAD, COMO EXISTE HOY, LA NECESIDAD DE UNA REAL IZQUIERDA ES LATENTE, NECESARIA, IMPERIOSA E IRRENUNCIABLE

Distinguidos miembros del Comité Ejecutivo Nacional, Secretarios Generales de los Comités Ejecutivos Regionales, Provinciales y Distritales; señores Congresistas de la República, miembros de la Bancada Parlamentaria Perú Libre; Camaradas Embajadores de las Repúblicas de Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina y México; querida madre Bertha Rojas López, querida esposa Lissette Páez Martínez; y distinguida militancia combativa del Partido.

Camaradas:

El mundo se bate en una perpetua batalla entre el imperialismo y los pueblos del mundo, nuestro Partido, fundado en su principio internacionalista, eleva su solidaridad y combatividad, sin ambages, al lado de todos los pueblos combatientes. Los intereses hegemónicos del imperio norteamericano siguen desangrando el planeta, utilizando países intermedios como Ucrania y Taiwán, pretendiendo neutralizar a las futuras potencias de Rusia y China, a través de la guerra.

También somos testigos de los genocidios permanentes contra los pueblos de Palestina y Sahara Occidental, dado por los intereses colonialistas de Israel y Marruecos.

En nuestro continente latinoamericano y caribeño, observamos la heroica resistencia de los pueblos de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, defendiendo el derecho a su autodeterminación, con quienes el Partido funde sus esfuerzos, esperanzas y futuro, en aras de construir un mundo democrático, inclusivo, internacionalista, humanista y soberano.

Hace un año la izquierda peruana obtuvo un legítimo triunfo electoral, por primera vez en su historia, pese que hasta ahora la derecha se resiste a reconocerlo totalmente. El Partido Perú Libre comandó la campaña de la mano del pueblo y en alianza con el gremio magisterial, permitiéndole ganar la primera vuelta electoral.

Acto seguido se hizo necesario establecer una política de mayores alianzas con los demás sectores de la izquierda y otras organizaciones populares, táctica decisiva, si reconocemos el pequeño margen con que ganamos las elecciones.

En la travesía del salto, desde el Perú Profundo hasta la capital del Perú Oficial, han sucedido varios fenómenos del que debemos extraer algunas lecciones. La propia naturaleza del salto generalmente obliga a conocer el terreno desde donde se imprimirá la fuerza impulsora, pero muchas veces desconoce el terreno donde terminará el brinco. Eso fue lo que nos sucedió.

Conocíamos a nuestras bases en Junín, sabíamos de la convicción de nuestros militantes de vanguardia, dimos el salto que muchos creían un necio atrevimiento y al aterrizar en Lima nos encontramos sobre un terreno movedizo, dado por el infaltable oportunismo, el clientelaje, el chauvinismo y lamentablemente, la corrupción, que poco a poco fueron tomando posición alrededor de nuestro aún candidato presidencial.

Paralelamente se incrementó la persecución implacable a nuestro Partido, desde sus dirigentes nacionales, regionales y locales, incluyendo a sus familiares. Está claro que el Partido al ser una organización antisistema reciba ese tratamiento, no era una sorpresa para la izquierda popular, es decir, la persecución tenía una génesis eminentemente política y clasista. A esto se sumó la izquierda caviar que, bajo sus influencias en algunas instituciones del Estado, capturados por ellos, se sumaron a la persecución judicial para arrebatarle el triunfo a Perú Libre, motivados por mantener sus beneficios mediante sus consultorías estatales. La indiferencia del Presidente fue siempre manifiesta con su silencio.

Hicieron su aparición los oportunistas de siempre, los que se trepan sobre todos los gobiernos, quienes planificaron como táctica el quebrantamiento de la unidad entre el Presidente y el Partido, con fines de evitar la fiscalización partidaria y poder delinquir sin obstáculos. Estos individuos ahora investigados, ingresaron al entorno familiar, sindical y comunal, más cercano al Presidente, pero con su consentimiento, para finalmente llevarlo a la situación actual de estar investigado presuntamente como jefe de una organización criminal.

El nuevo entorno del Presidente no solo llegó hasta ahí, sino que se atrevió a inscribir dos partidos políticos más sobre nuestras bases, invitando a nuestros dirigentes a la disidencia, similar acción se ejercía sobre nuestra bancada congresal, muchos de los cuales renunciaron por ofrecimientos materiales. Todo esto se concebía ante la mirada e incentivo del Presidente.

Ante estos sucesos el Partido no podía estar indiferente y vio por conveniente invitar al Presidente a la renuncia irrevocable de su militancia, delimitando nuestras responsabilidades, las del Presidente y las de su nuevo entorno. Como toda crisis, esto nos permitió separar el grano de la paja; es que la política es un fenómeno de constante asepsia, unos se van quedando en el camino agotados de luchar, privilegiando su estatus individual o familiar; otros prefieren el transfuguismo para sacarle provecho al que detenta el poder; otros optan por la traición, la capitulación y la renuncia; pero también existen los leales, consecuentes y combativos, con quienes se escribirá la nueva historia.

Me enorgullece mucho que el Partido no esté involucrado, ni siquiera en grado de sospecha, en ninguna de las investigaciones por corrupción, las mismas que pondrían en enorme peligro el prestigio a corto, mediano y largo plazo de la izquierda peruana, prestigio forjado no solo por el Partido, sino por todos los partidos y organizaciones de verdadera izquierda.

Si no supiéramos que la revolución se hace con aciertos y desaciertos, con lealtades y traiciones en el camino, el Partido hubiera adoptado el camino más fácil de pasarse a la oposición gubernamental y negociar sus votos para vacar al Presidente, sueño preciado de la burguesía y la caviarada.

A pesar de los conflictos, de las críticas y algunas hondas diferencias con el gobierno, jamás podríamos pasarnos a engrosar las filas de la derecha oligárquica, porque creemos aún que este es el camino correcto, que los errores de la experiencia de este primer gobierno cercano a la izquierda, serán los materiales con los que se construya el éxito mañana. Reitero una vez más, que el Partido jamás apostará por el golpe de Estado en marcha, mediante sus intentos de vacancia, suspensión o inhabilitación.

La juventud del Partido me preguntaba: ¿cómo persistir de este lado, si nada bueno se está haciendo?, justamente ahí está el reto, se trata de utilizar la crítica como medio para plantearle al Gobierno qué es lo que deberíamos hacer a nuestra modesta opinión; persistir en el anuncio de la nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente; en renegociar los contratos ley y los que no lo son; en solicitar se cobre las sobreganancias mineras, gasíferas y petroleras; en recuperar la administración soberana de nuestros recursos naturales; en desmontar el neoliberalismo empoderado por sus monopolios; en la gratuidad y calidad de los servicios de salud y educación; en la nacionalización de nuestras empresas, por táctica o estrategia, para defender la revolución; entre otras tareas.

¿Qué se necesita para que el Estado sea fuerte y ponga las reglas de un nuevo contrato social?, según García Linera, implica que tenga el 30% del PBI estatal como mínimo; pero, ¿cómo llegar al 30% o más? Recuperando nuestros recursos y nuestras empresas estratégicas, basta eso. Si hay oposición a las nuevas reglas, entonces tendremos que renegociar a partir de sus delitos tributarios, ambientales y laborales, que en realidad son muchos, pues debemos saber que el Estado tiene múltiples mecanismos, nadie escapa al control ni a la dependencia del Estado, ni el capitalista más próspero en el mundo.

La feroz persecución al Partido dejó como saldo una hiperjudicialización a sus dirigentes y autoridades; allanamientos a nuestros locales partidarios y a una veintena de domicilios de militantes; tres dirigentes nacionales con prisión preventiva injusta; cerca de una decena de dirigentes con comparecencia restrictiva; incautaciones de bienes y cuentas del Partido y de sus dirigentes; bloqueos en el sistema financiero; infundadas acusaciones por terrorismo y el infaltable espectáculo mediático para desprestigio de los mismos.

Si observamos dialécticamente, las tácticas del enemigo han ido cambiando diametralmente, en las décadas del 70, 80 y 90, todo ajuste de cuentas del imperialismo con los líderes, partidos y organizaciones del pueblo, eran mediante el secuestro, la tortura y la ejecución extrajudicial, con el claro objetivo militar de la eliminación física y política del oponente.

Al día de hoy, por el contrario, todo es a base de ejecución intrajudicial, mediante prisiones preventivas, inhabilitaciones políticas, muerte civil, uso de métodos jurídicos como arma de guerra no convencional y falsos positivos judiciales, pero siempre con el mismo objetivo militar de lograr la eliminación civil y política del oponente.

Si el gobierno cae por la acción golpista de la derecha y la izquierda caviar, se incrementará la persecución contra el Partido y debemos prepararnos para la resistencia, pero no necesariamente para reponer al estado anterior de las cosas, sino para avanzar a la Constituyente donde el pueblo tenga todo el poder de estructurar el nuevo Estado a imagen y semejanza de los intereses de las mayorías desposeídas y discriminadas hasta ahora.

Estos golpes de Estado son empresas conspirativas de minorías poderosas, pero necesitan que alguien les habilite un respaldo social, por la razón o por la fuerza, que tradicionalmente fueron los militares, pero eso ha cambiado en el tiempo, sustituyéndolos por cinco elementos que actúan integradamente: los órganos de justicia, los medios de comunicación dominantes, los servicios de inteligencia estatal, el poder empresarial y el poder financiero. Estos crearán todo un espectáculo con noticias falsas, desprestigiando al adversario político, buscando ganar la opinión pública de rechazo al Gobierno, generalmente acusado de corrupción, para derrocarlo. Esta es la persecución macartista que hoy se vive en el Perú, contra todo lo que sea o parezca de izquierda.

Con frecuencia se anuncia el fracaso del neoliberalismo en el país, pero, ¿por qué no termina de desaparecer? Porque no hemos presentado una propuesta alternativa seria, razón por la que debemos difundir con más fuerza nuestra propuesta denominada Economía Popular Con Mercados, digámoslo con toda la propiedad, no somos enemigos del mercado, porque el mercado es un legado de la humanidad, existió en todos los modos de producción desde su forma más incipiente con el trueque en el comunismo primitivo, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo hasta el socialismo, no es un invento, patrimonio, ni exclusividad del capitalismo. La diferencia radica en preguntarse ¿al servicio de quién está el mercado? Si es al servicio de la oligarquía o al servicio del pueblo.

Razones vitales para que el Partido articule con nuestra propia clase que se presenta en diversas formas no sindicalizadas, no agremiadas y no partidarizadas, difunda sus ideas, para lo cual volveremos a imprimir nuestro Órgano Oficial Perú Libre, el Ideario y el Programa Económico, orientado a la educación y difusión ideológica, política y programática.

Existe un fenómeno que se repite siempre en el mundo y es que, para que la izquierda llegue al poder debe precederse de una crisis económico social, nunca la izquierda gana tras etapas de bonanza, salvo tras su continuidad, comportándose como un elemento regulador, pero a la vez revolucionario. En tal sentido, debemos deducir que, mientras exista crisis en nuestra sociedad, como existe hoy, la necesidad de una real izquierda es latente, necesaria, imperiosa e irrenunciable, debiendo recordar a nuestra militancia que el Partido es un instrumento político del pueblo, cuya defensa empieza respetando sus instancias.

En este XIV Aniversario del Partido, no puedo dejar de nombrar a su verdadero inspirador y fundador, al líder estudiantil, al líder sindical del magisterio, al maestro universitario, al intelectual del pueblo, a Jaime Cerrón Palomino, vivo en nuestras luchas, presente en nuestra resistencia, y prueba de que no lo han matado, es el actual estado de las cosas, a donde hemos llegado, una brega difícil, pero cierta hacia la victoria.

¡Viva el XIV Aniversario del Partido Político Nacional Perú Libre!¡Viva el socialismo peruano, sin calco ni copia!

Lima, 13 de agosto de 2022

Vladimir Cerrón Rojas

Secretario General Nacional

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